Cinco episodios de la historia de la magia y brujería en la península ibérica, suponiendo un mundo mágico bajo los parámetros del universo rowliniano (esa idea inspiradora es suya), aunque difícilmente encontrarás por aquí a sus personajes. La sorgexpansión española tiene el copyright de Sorg-Esp
MANIFESTUM
III
Los diversos asuntos se fueron discutiendo, punto por punto. En general, se trataba de cuestiones que ya habían sido discutidas en algún otro aquelarre anterior si bien todas tenían en común que de una manera u otra la gente no mágica estaba involucrada. Podía tratarse de los poderosos, que reclamaban desde un estrellero que hiciera las cartas astrales de sus recién nacidos hasta un alquimista que les sacara oro para llenar sus siempre necesitadas arcas, hasta las demandas de cualquier población que necesitaba una partera de garantía o un sanador que atendiera a hombres y bestias, pasando por supuesto por las cosas que se imputaban a los magos y que, sin embargo, eran incapaces de hacer, como convocar la tormenta en el campo o la galerna en el mar, resucitar a los muertos o derrotar a un ejército con una sacudida de varita. Hacia el final de la reunión, un brujo adusto con las ramas de tejo bordadas en la capa pidió la palabra . Se hizo el silencio para escucharlo, a pesar del cansancio y el sueño que empezaba a imperar entre los asistentes. Era un hombre enjuto que poseía una voz profunda y gutural.
-En la Corte de León hay una embajada del rey franco. Ha venido a tratar, sobre todo, cuestiones relacionadas con la guerra contra los moros, pero en la misma ha venido también un obispo acompañado de varios frailes que han empezado a predicar entre los clérigos la necesidad de promover la conversión, porque el fin de los tiempos está cerca.- El mago se interrumpió para beber agua de una calabaza. Mientras se secaba con la manga de la túnica los labios húmedos paseó la vista por la concurrencia que le observaba con plena atención.
-¿Te refieres a unos milenaristas? – Preguntó un anciano de luenga barba blanca que lucía en su capa unas lechuzas doradas bordadas.
-Milenaristas los tenemos todos los días, no son novedad.- Dijo una bruja rechoncha, tocada con el clásico sombrero picudo y hojas de roble en la capa.
-No es exactamente un milenarista. El obispo franco aprovecha el fin del milenio para que su mensaje tenga mas eco.
-Pero predicar la conversión es la esencia del Cristianismo...- Insistió la bruja. Ante la mirada adusta del mago, el brujo anciano volvió a intervenir.
-¿Cuál es ese mensaje, que trae ese obispo franco?
-Cosas como que las mujeres no tienen alma.
Murmullos de desaprobación se elevaron entre los presentes. Si el mensaje cristiano había calado entre los magos, fue precisamente porque para ellos la existencia de un alma trascendente era evidente, no una cuestión de fe.
-¡Eso es una de las majaderías mas gordas que he oído en mi vida! – Exclamó la bruja rechoncha elevando su voz sobre los comentarios y murmuraciones generales.
-El caso, es que se apoya en cierto pasaje del Génesis, ese que dice que Dios creó primero al hombre del barro y le insufló el alma. Después lo durmió y le sacó la costilla...
Los magos y brujas intercambiaron miradas. El anciano entonces se dirigió a uno que vestía hábitos y lucía tonsura en la coronilla.
-¿Fray Décimo? ¿Qué tienes tu que decir a eso?
El fraile carraspeó antes de contestar.
-Cierto que eso se dice en el Génesis. También se dice en otro pasaje que creó hombre y mujer, ambos a su imagen y semejanza...
-¡Vamos! ¡Que dice las dos cosas! – Exclamó la bruja rechoncha. El fraile le dedicó una mirada no exenta de cierta dosis de prevención pues la bruja tenía su fama de temperamental.
-Dice las dos cosas, si.- Replicó despacio.- Pero también es cierto que el Creador nos ha dado entendederas para comprender su mensaje, y el mensaje del Nuevo Testamento se dirige a todos, hombres y mujeres, por tanto es un absurdo predicar que...
-Es un insulto, eso es lo que es.- Estalló la bruja rechoncha.
-Sin duda, es un insulto para vosotras.- Intervino el mago de la apariencia adusta puesto que el fraile se había quedado momentáneamente sin palabras ante una interrupción tan enérgica.- Pero lo peor es que lo utiliza para predicar en contra de las mujeres.
-¿Quieres decir que nos insulta aún mas?
-En efecto. Os considera débiles al maligno, así como instrumentos de la perdición del varón.
-¡Instrumentos de perdición del varón! – Repitió la bruja sin ocultar el asombro ni en el tono ni en el gesto.
-Débiles porque Eva sucumbió a la tentación, e instrumentos de perdición porque despertáis la lujuria en el hombre.
-¿Tu crees? Yo mas bien tenía idea de que se os despertaba sola.- Espetó la bruja airada.- Ynés aquí presente puede relatar cómo día sí y día también acuden a ella jovencitas que han sido violentadas por hombres sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo. Por supuesto en contra de su voluntad. Y algunas además sufriendo mucho.
-Catelina, nuestro amigo se limita a exponer las ideas del obispo y sus acólitos...- Volvió a terciar el de luengas barbas.
-A ver si va a tratarse de un musulmán disfrazado.- Intervino un brujo delgado y calvo.- Tengo entendido que tapan a sus mujeres de arriba abajo precisamente para evitar esa tentación y...
-No estamos ahora para debatir de quién se trata, sino del mensaje que trae.-Volvió a interrumpir el anciano.
-El caso es que empieza a hacer fortuna entre algunos los clérigos.- Dijo el que había traído la noticia.- Si prospera, las mujeres se considerarán poco mas que animales...
-En algunos sitios para eso no hace falta clérigos, te lo digo yo.- volvió a intervenir la bruja rechoncha.- Aunque no en mi tierra. Allí tenemos redaños, seamos o no mágicas, para poner a los hombres en su sitio.
-Tomamos nota de la preocupación que nos expones,- cortó el brujo de las barbas blancas.- Os pido que os mantengáis atentos, por si esta nueva doctrina se expande.
El brujo adusto asintió con la cabeza, si bien su rostro permaneció ceñudo. No se podía hacer más que informar al aquelarre. Y esperar. El nuevo día pedía paso y los asistentes se fueron dispersando para recoger a sus niños y desaparecer camino de sus hogares. Ysabell, que acababa de coger a su dormido hermano menor en brazos, recibió un codazo de una de sus amigas. Cuando la miró con reproche ella hizo un gesto con la cabeza. En un montículo, Garci la estaba mirando. Y sonreía.
