Capitulo 3
Demoró media hora en regresar al casino, esta vez en traje y manteniendo su pañuelo en su lugar, sin ningún arma visible. Apenas llegó los guardias le abrieron paso sin decir ni una sola palabra. No había estado en ese lugar pero no era difícil de imaginar lo que encontraría, relativamente siempre era lo mismo, hombres, viejos, bellas mujeres, mujeres viejas, por supuesto que los empleados no pasarían los cuarenta años, varios guardias y cámaras de vigilancia por todos lados, el lugar no tenía ventanas, solo luces artificiales, no mucha y solo en las mesas de juegos, de fondo sonaba música de Benny Goodman, Quincy Jones, Coltrane, Baker, Costello, Ellington, Shaw y otros grandes del jazz, apenas ingresó a la derecha de las escaleras, se podía ver un pequeño escenario rodeado de unas cuantas mesas y sillas , mas allá un bar que ocupaba casi toda la extensión de esa pared, quince meseras uniformadas en faldas del mismo color y camisas blancas llevaban tragos a quien lo pidiera, siguiendo la barra, casi llegando al fondo del salón unos pilares circulares encerraban una reducida área, la luz era baja, podía ver unos sillones alargados, en el centro una mesa baja. Se sentó en la barra dando la espalda a este sector.
-No gracias- Respondió al barman que le ofrecía algo. Estaba nervioso e inquieto ¿Cómo resolvería ese asunto? Se repetía mentalmente, se sentía incomodo en ese lugar, arreglaba su pañuelo cuando escuchó el sonido metálico del roce al abrir y el seco click al cerrar un encendedor se dio vuelta rápido ¿Dónde estaba? Tenía la certeza de que esa sensación y ese sonido de mal gusto solo podían provenir de aquel tipo. Se tranquilizó y empezó a recorrer el lugar con la vista, no podía verlo, se acercó a una de las columnas, ahí estaba en el mismo sillón que desde la barra se veía vacío, estaba con una mujer, al parecer una de las putas que lo acompañaba el otro día, Yamazaki estaba sentado y recostado en el respaldo del sillón ella de rodillas apoyada en el piso entre las piernas de él. Era más que obvio en lo que estaban pensó Billy en el instante, mientras volvía a la barra, desde ahí no tenía visibilidad, había demasiada luz, se levantó, tomó unas servilletas y de la parte superior donde estaban unas copas colgadas como decoración quitó dos ampolletas, podía ver el lugar, Yamazaki miraba fijo un punto en el aire en otra dirección, con suerte aún no lo notaba, parecía no haberlo hecho
La chica había dejado caer el kimono blanco que llevaba, para cuando volvió a mirar vio a Yamazaki con una ceja arriba, era muy delgada, tal vez menor de edad pensó Billy. La acústica era perfecta, podía escuchar la conversación, la música en esa parte era muy débil.
-¿Está molesto Yamazaki-sama?-
-Me va- Dijo restándole importancia.
-Que tipo más sucio- Pensó Billy su rostro no podía no evidenciar su desagrado.
La chica se sentó en sus caderas y comenzó a mecerse por otra parte Yamazaki seguía mirando fijo, con un cigarrillo en su boca, no había movido un musculo, seguía solo sentado, Billy estaba cada vez más molesto vio a la joven tan pequeña no le estimo más de 15 años. Yamazaki dijo algo en voz baja, la chica se levanto y dio vuelta, volvió a posicionarse y continuó moviéndose
-Qué rayos!!- Exclamó Billy, que estaba notoriamente sorprendido, era la chica que le había guiñado un ojo, y precisamente no era una chica.
- Que tipo más raro- Susurro pensando en Yamazaki.
Yamazaki seguía mirando fijo sin perder detalle
-JA JA JA JA- Comenzó a reír con locura, aun en el sillón y con el chico encima.
De improviso para Billy dirigió su mirada directo a él. Lo miró con intensidad por unos segundos, apunto con uno de sus dedos al lugar al que había estado viendo en todo momento, Billy se levantó y miró, había una serie de grandes espejos, el que apuntaba Yamazaki por el ángulo en el que se encontraba puesto reflejaba todo el sector de la barra donde él se encontraba. Se sonrojo, un poco de vergüenza otro tanto de furia al pensar en que supo en todo momento que se encontraba ahí y en todo el tiempo que estuvo observándolo, cerró los ojos un segundo sin volver a mirar atrás se dirigió a un mozo le entregó las dos ampolletas mientras aun escuchaba la fuerte e irritante carcajada. Pasó el escenario se topo con un sector de juegos de azar se veían varias ruletas y mesas de dados, una que otra mesa de billar americano, una de snooker y otras tradicionales. Se encontró con otro sector semi separado, era un lugar de Póquer habían pocas mesas tres o cuatro, y solo una estaba ocupada
-¿Quiere entrar caballero?- Escucho la voz de una mujer mayor, Billy observo bien el lugar, le llamo la atención el hombre que estaba de repartidor, vestía ropa común y corriente, no era empleado del hotel, era algo mayor que él.
Que más daba, no tenía nada que perder.
-¿Cuánto es el piso?- Preguntó
-Es un juego amistoso cariño, entrégale las cartas quieres hijo?- Habló nuevamente la mujer al joven en la esquina de la mesa -¿Cuál es tu nombre? No queremos llamarte muchacho toda la noche- Continuó esta vez hablándole al rubio
-Billy-
-Bueno eres un chico guapo Billy- Dijo el viejo junto a la señora.
-Lo había escuchado- Respondió serio, había dos cosas que lo perturbaban en aquel momento una era Yamazaki y la otra era cualquier cosa que no tuviera que ver con las cartas
- Deja al chico en paz; viejo pervertido!- Le reprendió la mujer.
Si Billy en algún momento tuvo dudas de a dónde iba ese cumplido, aquel comentario disipo sus dudas.
-Pero no está mal- Alegó una joven atractiva vestida en un traje de dos piezas, sentada frente al viejo y junto a la mujer mayor, Billy tomó el asiento junto al viejo y recogió las cartas, se organizó, no tenía buenas cartas, no tenía la mente clara, no tenía buen humor, pero era la mejor opción si quería algo de información útil, el turno siguiente era la chica.
Se sentía ridículo, llevaba más de una hora de juego y aun no armaba nada bueno, esa partida era un caso perdido, no podía concentrarse.
-Ya es hora no?- La mujer parecía llevar el mando.- Tengo una escalera- Continuó
El viejo mostró lo suyo tenía el Color, Billy lanzó sus cartas, no tenía nada
-Ja j aja- Rió la joven – Escalera de color, me lo entregaste en bandeja, BILLY- Le dijo recalcando su nombre.
-Otra vez ganas tu niña- Comentó el viejo.
Y era cierto, Billy dejó simplemente que armara un buen juego sin siquiera mover un dedo para impedirlo
-Siempre juegas desde las nueves, BILLY- Continuó hablándole en el mismo tono. Esta vez moviéndose coqueta.
-No, solo ahora-
-Oh, y podría saber el motivo, BILLY-
- Bueno niños, ya es suficiente para estos viejos, nosotros nos retiramos- Anunciaron mientras se levantaban y despedían, la mujer y el viejo.
-Fue todo un placer- continuó el hombre, y se retiraron.
-Yo me uno- Habló fuerte mientras se lanzaba en la silla del otro extremo de la mesa, frente al repartidor.
Billy no lo había notado, ni siquiera cuando se acercó, o saca un cigarrillo y lo encendió –Hablando del diablo- Pensó
-Iniciemos un juego nuevo- Alegre intervino la chica.
- ¿Cuánto?- Preguntó Yamazaki ya perdiendo la paciencia.
- Y ¿Qué tal si lo hacemos más interesante?-
- Escucho- La miró con un tanto de intriga, Billy solo estaba pendiente de ¿qué? Podría sacar de esa situación.
-Streap Póker-
Hubo un momento de silencio por parte de todos. Billy solo podía pensar de ¿en qué rayos se estaba metiendo?
-Volviendo a tu pasado- Ataco Yamazaki a la mujer.
- J aja muy gracioso-
- Ya veremos quién se la saca primero- Le contesto a la chica mientras veía a Billy.
Yamazaki hizo una señal y el chico barajó veloz los naipes, cortó mezcló y entregó a cada uno sus cartas.
-¡¡Que mierda quieres!!- Dijo entre dientes ya no logrando controlar su enojo.
-¿Ahora? Me quedaré con ese trapo- Le sonrió apuntando su pañuelo.
En la primera vuelta ganó Billy, solo habría un ganador y ese sería el con mayor puntuación, los otros dos deberían pagar. La chica entrego una estola de piel que llevaba al cuello y Yamazaki su abrigo blanco, antes de volver a sentarse hizo un ó gesto y de inmediato llegó una chica con una botella de Bourbon.
En la siguiente vuelta tardaron más tiempo, ganó la muchacha, Billy y Yamazaki debían pagar.
-No es una buena racha para ti, querido- Enfrentó a Yamazaki
-Tal vez, quien sabe- Se quitó la camisa negra, quedando en un polera de mangas cortas ajustada. Billy entregó la chaqueta del traje.
Las siguientes dos partidas las ganó Yamazaki, y en la que se encontraban tenía buenas cartas. Billy ya había perdido la corbata y su cinturón, la chica había dejado sus zapatos y una chaqueta.
Yamazaki rió secamente, sabía que ganaría.
Billy ya estaba cabreado y pensaba – ¡No puedo sacar provecho de esto!- Y era verdad, no le servía de nada. –¿Qué quiere mi pañuelo? ¡¡Una mierda!! Solo esta buscando molestarme, y yo se lo estoy permitiendo…- Continuaba pensando cada vez mas fastidiado.
Entre juego y juego Yamazaki y la mujer ya habían acabado la botella de licor, él parecía inmutable, en cambio ella se encontraba completamente borracha, llevaban varias horas de juego, ya estaba oscureciendo en el exterior.
-El trapo y terminamos-
-¡Jamás!
-Paga!!- Mostró sus cartas, había ganado otra vez.
- Bueno saldó mi deuda y me retiro- Se quitó la camisa.
- Por favor no te vayas- de alguna forma se hizo entender la muchacha, que ya no modulaba muy bien.
No importaba lo que le dijeran, necesitaba salir de ahí, necesitaba estar lejos de ese tipo de su humo e idioteces. Yamazaki se interpuso en su camino, cerrándole por completo el paso.
-Debes pagar la cuota por retirarte- Le dijo sosteniendo un habano en su boca.
-¿Qué? ¿Quieres mas ropa?- Dijo intentando crear pelea.
- El trapo- Dijo Yamazaki lanzándole el humo del en su cara.
-Olvídalo- Trató de zafarse de de la muralla que el otro formaba, con una llave mal hecha Yamazaki lo detuvo, Billy perdió el equilibrio, Yamazaki se fue sobre él, cayendo directo al suelo.
-¡¡QUE DIABLOS TE PASA!!- Reclamó enfadado Billy
Yamazaki no dijo nada, solo lo inmovilizó y comenzó a acecharlo como si fuera un depredador y el rubio su presa.
Billy no entendía nada y odiaba el humo en su rostro, también ese asqueroso olor a cantina, le picaba los ojos.
-Maldita bestia, está borracho y tiene fuerza el cretino- Pensó Billy tratando de quitárselo de encima, sin lograrlo.
Yamazaki puso ambas manos en el cuello de Billy, este pensó que lo estrangularía, sin embargo lo levantó del piso, mientras hacía esa mueca que tanto odiaba, emitió una carcajada corta y se le acercó tanto que lo besó. Billy que mantenía sus brazos libres de dio un golpe con todas sus fuerzas que mando directo al piso a Yamazaki.
-¡Cerdo infeliz!- Dijo Billy entre dientes mientras se retiraba del lugar sin voltearse.
-¡¡Será mío!!- Gritó Yamazaki antes de que saliera
-¡¡JAMÁS!!- Gritó de vuelta enfadado, aun así no volteó a ver, estaba avergonzado, cerró sus ojos un momento y movió rápido la cabeza tratando de superarlo rápidamente, continuó su camino y se perdió en la escalera.
-JA JA JA JA- Rió desquiciado en el piso sin levantarse.
-Así que encontraste un juguete nuevo- Le dijo la muchacha que estaba pendiente a todo lo que pasaba.
Había varias cosas que podría simplemente no hacer, pero desobedecer una orden directa de Geese no estaba dentro de sus posibilidades, luego de evaluar la situación toda la noche, estaba dispuesto anímicamente a volver a intentar convencer a Yamazaki, esta vez no habría sutilezas, lo haría a su estilo. Espió la salida de autos del hotel durante toda la mañana sabía que Yamazaki subiría a uno de sus automóviles y saldría del hotel. Tomo una motocicleta arrebatandole las llaves a uno de los chicos que acababa de estacionarla, lo siguió hasta un barrió industrial en el que descendió y entró a un galpón. Solo tenía que esperar un poco más y lo haría. Pasaron treinta minutos cuando se escucharon unos disparos, unos tipos salieron arrancando por puertas alternas, Para cuando lo noto la limusina de Yamazaki ya estaba partiendo, acelero a fondo y lo siguió logro adelantársele y detener su camino en un callejón. Los matones de Yamazaki fueron los primeros en salir, Billy los derribó unos metros mas adelante, con facilidad. Se acerco y abrió la puerta del lado de Yamazaki.
-Que mierda quieres!-
-Harías todo lo que tu jefe mandara?- Pregunto, en realidad sin interés.
-Si-
-Y ¿qué es esto que el viejo quería?-
-Que entres al KOF en nuestro equipo.
-Y me daría lo que yo quiera-
-Absolutamente-
-Quiero tus tripas en mi navaja- Dijo Yamazaki emocionado, mirándolo con una gran sonrisa.
-Maldito perro infeliz- Pensó Billy mientras retrocedía unos metros, abrió un poco su chaqueta de mezclilla, y la soltó violentamente dejando los brazos alzados en señal de invitación.
-Ja ja, pendejo- Se acercó con una sonrisa amplia y horrible, tomó a Billy por el pelo y lo azoto contra la pared.
-¿Dejarías que te abriera por ese viejo? Jajaja- Reía Yamazaki
-¿Qué diablos quieres?- Dijo mirándolo desafiante
-¿Qué estas dispuesto a darme, por ese viejo?- Recalcó la ultima frase
-Te daré lo que quieras ¡¡Maldición!!-
Yamazaki lo soltó violentamente haciendo que Billy se estrellara contra el piso mientras caminaba de vuelta a su limusina.
-Ryuji Yamazaki estará a su servicio…- Río explosivo –Pero recuerda, esto te saldrá malditamente caro, jajaja- Cerró la puerta y el auto partió veloz haciendo sonar las llantas en el piso.
-Maldición- Dijo Billy aun en el suelo.
Continuará...
