Capitulo 3 - Touchdown

Al día siguiente, la pareja todavía seguía enfadada, tanto, que ni siquiera se dirigieron la mirada ni la palabra mientras ambos fueron al local de ensayo, donde aquel día, habían quedado por primera vez para plantearse la posibilidad de sacar el tercer disco de la banda.

La tensión era tan presente que sus amigos, quienes no estaban acostumbrados a esa situación, estaban desconcertados sobre que hacer o que decir. Aquel día las bromas eran recibidas con caras largas y sonrisas falsas. En un momento determinado, Finn se ausento para ir al baño, momento que Liam se acerco a Rachel, preguntándole lo que era más que obvio.

-¿Estáis enfadados? – Rachel suspiro y solo asintió como respuesta. Ni Liam ni Justin hicieron ninguna broma al respecto, Liam le dio un suave apretón en el hombro a Rachel consolándola y Justin le dio una suave sonrisa. Rachel siguió callada durante el resto de la hora donde se pasaron decidiendo que era lo que querían hacer.

Tras acabar con la reunión, para sorpresa de Finn, Rachel le pidió a Liam si podía llevarle a una dirección donde tenía un casting para un papel. Liam no dudo en decir que si, mientras un sorprendido Finn se quedo allí levantando las cejas molesto.

-¿La primera crisis matrimonial? – pregunto Justin cuando ya se habían ido, Finn le miro y suspiro.

- Eso parece.

- Pues si que habéis tardado poco...

- Tío, no estoy para tus bromas. Hoy no – Justin asintio con la cabeza antes de seguir recogiendo sus cosas.

- Estoy seguro que lo solucionareis – Finn asintió antes de que su amigo, le diera una suave palmada en la espalda.

Horas más tarde, Finn estaba en el sofá con la gata encima mientras miraba unos papeles y unas partituras. Normalmente aquellas horas, no solía estar en casa, porque siempre tenía algo de hacer pero aquel día prefirió ir a casa lo antes posible y así hablar con Rachel. La había llamado por si quería que le fuese a buscar, ya que aquel día se había dejado su coche en casa. Cosa que no entendía el porqué no había cogido el coche si después tenía que ir al casting. Pero en su llamada le dijo que no se preocupara por ella.

Supuso que alguna amiga la llevaría a casa tras el casting y efectivamente así fue, pero aun así, no se quedo tranquilo hasta que no escucho la puerta de su casa a las 18.56 señal de que Rachel ya había llegado. La escucho adentrarse en casa, moviéndose dejando su abrigo antes de adentrarse en la sala de estar. Finn levanto la vista y le saludo. Le miro a los ojos y mostró una sonrisa triste.

-¿Cómo ha ido? – Le pregunto para romper el hielo.

- Bien – dijo Rachel sin dar más detalles, raro en ella que siempre le daba detalles de lo que le habían hecho hacer, quienes habían en el jurado, quienes eran las demás personas del casting. Absolutamente todo.

- Tenemos que hablar – Soltó tras ver que, Rachel no tenía intención de hablar sobre lo ocurrido.

- No lo sé, quizá debería hablar con la gata – Dijo con rin tintín – A lo mejor me escucha más que tú – El joven inclino la cabeza y suspiro.

- Rachel – le reprocho con un suspiro intentado no perder los nervios – vamos a empezar bien, por favor – Rachel se mordió la parte interior de la boca y se acerco para sentarse en la otra parte del sofá, lo mas alejado de él posible y le miro esperando que dijera algo – Lo siento – confeso Finn – Se que no debí ponerme así, pero Rachel sabes que me molesta enormemente que tomes decisiones sin contar conmigo y en algo tan importante como esto. No puedes decirme que vas a dejar de tomar las pastillas sin haberlo hablado conmigo antes.

- Esto no es por las pastillas, no quieres tener hijos conmigo.

- Te lo vuelvo a decir, Rachel, quiero tener hijos contigo. Pero creo que no estoy preparado ahora – Rachel le miro intentando adivinar que estaba pasando – Me asuste.

- ¿Por qué?

- No lo sé. Pero sentí que no era capaz de hacerlo. Ya he pasado por eso, Quinn y toda la historia del embarazo fue horrible para mí, Quinn me hacía sentir que no sería un buen padre y bueno… me molesta que creas que yo podría estar más emocionado por tener un hijo de Quinn. Hice lo que tuve que hacer porque creía que era mi hijo, pero no era feliz ni era lo que quería.

- Lo sé, siento por decirte eso. No estuvo bien sacar todo lo de Quinn… Me equivoque – Finn asintió.

- Está bien, no pasa nada, pero quiero que tengas claro que quiero formar una familia contigo. No quiero que lo dudes, Rach.

- ¿Y qué hacemos? Estoy dispuesta a esperar Finn unos meses o unos años, pero no quiero esperar demasiado tiempo.

- Quizá sí que deberíamos esperar un tiempo, Rachel – Vio como suspiro y asintió.

- Esta bien. Esperaremos… - Rachel se levanto y se acerco mas a él dándole un abrazo - pero no te vuelvas a ir a dormir a la otra habitación.

- Te lo prometo. Se duerme fatal – dijo con una sonrisa - ¿Entonces estamos bien? – pregunto indeciso, Finn.

- Si, estamos bien.


Los meses fueron pasando y la pareja seguía inmersa en la preparación de su nuevo disco, mientras que Rachel había conseguido otro papel de secundaria en una serie de comedia, de manera que empezaba grabar casi diariamente, mientras la combinaba con la otra serie de crímenes.

Rachel estaba contenta de haber conseguido ese papel ya que le encantaba su nuevo personaje era tan diferente a lo que había hecho hasta ahora que estaba muy satisfecha. Además era una serie de televisión nueva y los actores con los que trabajaría estaban empezando a tener amistades. Además tenía la ventaja de que el productor lo había conocido en la producción de Funny Girl.

No habían vuelto a tener la conversación sobre tener hijos, pero Finn veía que cada vez que se hacia alguna referencia sobre los hijos, Rachel le miraba con esa mirada esperanzada. A pesar de todo, su relación iba mejor que nunca. Rachel confiaba en que en algún momento, Finn se decidiera pronto y en el fondo sabía que él lo iba hacer.

Era un sábado de noviembre cuando Finn llego a casa tras haber ido con Mercedes a grabar en la discográfica. No era habitual que Finn acompañara a grabar a los artistas que les componía las canciones, pero Mercedes era un caso especial, así que cuando se lo pidió, ni siquiera dudo en estar con ella durante su primer día de grabación. Estaba nerviosa y aterrada, pero Finn fue de gran ayuda para calmarla. Cuando llego a casa era ya bastante tarde y nada más abrir la puerta escucho la voz de Rachel cantando algo desde la planta de arriba.

Finn entro en su habitación en busca de su mujer quien estaba en el baño maquillándose y vestida con un vestido negro que le llegaba por los muslos, atado al cuello dejando la espalda libre.

-Wow, estas impresionante – murmuro al verla. Rachel dejo el lápiz de ojos un momento para mirarle y sonreírle.

- Gracias, amor – su voz melosa inundo la habitación, mientras que Barbra se restregó contra las piernas de Finn dándole la bienvenida como siempre hacia - ¿Cómo le ha ido a Mercedes? – Finn se agacho y cogió a la gata en sus brazos dándole un sonoro beso en cabeza y como respuesta la gata maulló suavemente, Rachel los observo por el espejo antes de sonreír.

- Honestamente, increíble, creo que va a gustar mucho, tiene de todo y ya conoces a Mercedes, los ha dejado a todos con la boca abierta – la gata se canso de los mimos de Finn y salto hacia el suelo, volviendo a restregarse contra su cuerpo, antes de dirigirse a la cama y sentarse en ella.

- Me alegro tanto por ella, tengo muchas ganas de escucharlo – Rachel sonrió de nuevo, al mismo tiempo que acababa de retocarse los parpados con maquillaje azul celeste. Cuando levanto la vista de nuevo mirando hacia el espejo, lo vio allí apoyado contra la puerta del lavabo y los brazos cruzados contra su pecho, con su mirada repasando sus piernas y su trasero. Rachel dejo todo lo que tenía en las manos y se giro hacia él.

- ¿De verdad te gusta el vestido? – giro 360 grados sobre si misma dándole una vista de su cuerpo entero, él la miro de arriba abajo.

- Me encanta, lástima que no te lo has puesto por mi – La sonrisa inundo su rostro y Rachel se rio por su comentario, antes dirigirse hacia él a pasos lentos – Quizá podrías no ir al cumpleaños de Laila. Y quedarte aquí, utilizar el jacuzzi, unas velas y hacer el amor toda la noche – Puso énfasis en 'toda' mientras Rachel le rodeo las manos en su cuello y él le abrazo por su cintura, pegándole a su cuerpo.

- No me chantajees, Finn – susurro antes de darle un beso pequeño, se separo y llevo sus manos a sus pectorales antes de seguir hablando fijando su mirada en sus ojos – Lo siento mucho, cielo, hoy es mi noche de chicas, pero prometo que mañana seré para ti, toda, todita – mientras le daba con el dedo índice contra sus pectorales.

- Tenia que intentarlo – dijo fingiendo resignación y encogiéndose de hombros. Rachel se rio antes de volver a levantar su rostro, ponerse de puntillas y besarle. Un beso dulce pero corto. Cuando Rachel se separo lo vio aun con esa sonrisita que se le quedaba cada vez que le daba un beso y esa mirada que le hacía derretirse – Pásatelo muy bien – susurro contra sus labios.

- Lo haré – Otro beso esta vez un poco más largo - ¿Tú qué vas a hacer? – Murmuro contra su mejilla mientras le daba un beso en ella e iba bajando por su rostro hasta su cuello - ¿Has quedado con los chicos? – Finn suspiro cuando noto la lengua en su cuello.

- Si, iré a cenar a su casa – gimió, llevando sus manos a su espalda desnuda, antes de que llevara sus manos a su cintura y la separara de él.

- Está bien, vete antes de que no me pueda controlar y te arranque ese vestido y te haga el amor aquí mismo – Rachel se mordió el labio mientras mostraba una sonrisa traviesa.

- Ya me voy, ya. Te quiero – Le susurro antes de acercarse de nuevo a él y darle un beso que pretendía ser suave mientras enmarco su rostro con sus manos pequeñas.

- Yo también te quiero - Susurro contra su boca, volviéndole a besar y antes de que se dieran cuenta, la lengua de Finn entro en su boca y sus manos bajaron por su espalda hasta acabar en sus nalgas apretándolas, haciendo que su cuerpo quedara completamente pegado al suyo. Finn levanto el vestido de Rachel haciendo que su trasero quedara expuesto y tocara con la punta de los dedos la piel y lo apretó de nuevo. Rachel sintió la erección de Finn bajo sus pantalones apretándose contra su estomago y susurro su nombre, y sacando fuerzas de no se sabe dónde, el joven se separó con un suspiro poniendo distancia entre ellos - estoy a punto de perder el control, así que vete ya – Rachel se rió por su comentario.

- Solo uno más – le dijo con voz melosa mientras intentaba darle un pequeño beso, Finn negó con la cabeza y le apartaba para que no le diera un beso.

- ¡Vete! – le volvió a decir intentando mantenerse serio y Rachel se giro con rostro triste dirigiéndose hacia la puerta de la habitación. Pero antes de traspasar la puerta se giro de nuevo, corrió hacia él, le dio beso que le pillo desprevenido y que no pudo evitar dárselo y salió corriendo de nuevo desapareciendo por la puerta, mientras Finn se reía.

- ¡Te quiero, adiós!


-¿Pero porque cada vez que quedamos sale mi vida sexual como tema de conversación? – Finn bebió de su botella de cerveza de un trago, indignado – buscaros una novia y dejar mi vida sexual en paz.

- ¿Pero no te damos pena? Tienes a tres amigos que están a dos velas. De alguien tendremos que vivir – dijo Justin con una sonrisa.

- No es mi problema, compraros una muñeca o mirar porno. A mí que me contáis - Finn vio como sus amigos se rieron, dándose cuenta que en realidad, ellos lo hacían para molestarle, ya que Finn era el único que se negaba a contar sus detalles sobre sus relaciones sexuales – Sois unos depravados.

Los amigos, tras ver un partido, jugar al billar, se pusieron a jugar a la Xbox a un juego nuevo de batallas que realmente estaba bastante entretenido. Estuvieron hasta bien entrada la madrugada jugando y riéndose sobre los comentarios que hacían sus amigos.

- ¡Eso no es legal! – se quejo Finn cuando su personaje perdió en una de las batallas y justo en ese momento el móvil empezó a vibrarle en el pantalón.

- Lo que usted diga, Sargento Hudson – se rió Justin. Finn se levanto cogió el móvil y vio que era 'Laila' e inmediatamente se preocupo.

-¿Laila? ¿Está todo bien? - pregunto preocupado y sus amigos le miraron al escucharle.

- Si, si… bueno – de fondo Finn pudo distinguir alguien cantando un 'Loseeer likee meee' y solo podía ser Rachel – tu mujer se ha pasado un poco con las co… - la voz se corto seguido de unos ruidos extraños antes de escuchar un 'déjame hablar con mi quarterback' con un tono de voz que evidenciaba su estado – amor, esta noche voy a dejar que me marques Touchdown de esos en mi vagin… ¡ei! - Finn abrió la boca sorprendido antes de taparse el rostro aguantando una risa, mientras otros sonidos se escuchaba antes de volver a escuchar a Laila – perdona me ha cogido el teléfono, creo que ya sabes lo que pasa…

- Si, ya se, ya se. En 10 minutos llego – corto el teléfono mientras sus amigos se quedaron expectantes.

- ¿Qué ha pasado?

- Rachel, ha bebido más de la cuenta, voy a buscarla – cogió las llaves de su bolsillo mientras se levantaba yendo dirección a la puerta.

- ¿Rachel bebiendo? Eso sí que es raro.

- Bebe poco, pero cuando lo hace no sabe controlarse. Nos vemos el lunes.

Casi diez minutos más tarde, Finn aparcaba enfrente de la casa de Laila, pico a la puerta antes de la joven le abriera. Le saludo con un beso en la mejilla antes de adentrase en la casa.

-He tenido que disuadirla, quería coger el coche e ir a buscarte, por eso te he llamado, espero que no te importe – Laila miro al marido de su amiga con una sonrisa intentando averiguar si no le había arruinado su noche de sábado. Finn le sonrió mientras se adentraba en la casa, que actualmente estaba solo habían un par de chicas mas. Aunque según le había comentado, Rachel solo iban a ser seis chicas mas Laila y algunas se tenían que ir pronto.

- No te preocupes, está todo bien – La encontró en el sofá junto a dos amigas de Laila y muy animada, quienes parecían que se lo estaban pasando en grande escuchando lo que quisiera que estuviera contando. Al parecer estaba contando su historia de amor imposible con el Quarterback.

- Rach – nada más escuchar su nombre, la joven se intento levantar y se abrazo a él, a su cintura y Finn la cogió de sus hombros sujetándola bien, mientras Rachel le presentaba a las otras dos chicas como "Su Quarterback". Las dos chicas le miraron y sonrieron. Finn les saludo con un movimiento de cabeza - que tal si vamos a casa y…

- Noooo, quedemos un-un poco mas-mas aquí y bailamos… - le dijo con su voz inconsistente.

- Pero antes queremos saber cómo os reconciliasteis – Pregunto una de las dos chicas dejando a Finn sin entender que pasaba, antes de que Rachel le respondiera.

- Finny me beso en las nacionales de Nueva York, delante de toooodoss, incluido mi ex, Jesse – Las dos chicas abrieron la boca sorprendidas por lo que les estaba contando.

- ¡Que hermosa historia de amor! – murmuro una de ellas, mientras Finn miro a Laila quien parecía divertida por la situación.

- Y al curso siguiente, tuvimos nuestra primera vez, en su casa… delante de la chimenea, ¿A que si, Finny?

- Rachel – le advirtió Finn para que no siguiera contando nada.

- Aunque mi Finny tenía algunos problemillas sex… - Murmuro con una risa antes de que la historia fue interrumpida por Finn quien la arrastro hacia fuera.

- ¡Nos vamos Rachel!

- Pero si todavía no les he contado ni la mitad de la historia queda lo del ejercito y lo de Broadway y lo… ¡todo! – murmuro, indignada.

- Se lo puede contar Laila – dijo mientras Laila iba detrás de ellos, riéndose. Finn le miro mal pero la joven siguió riéndose.

- No me quiero ir.

- Podemos ir a casa, bailar y tener nuestra fiesta privada – Susurro contra su oreja para que Laila no le escuchara. En realidad no tenía pensado eso, su intención era llevarla a casa y directamente a la cama. Pero quizá sea la mejor manera de disuadirla para ir a casa.

- ¡ESO ME GUSTA, VAMOS A MARCAR TOUCHDOWNS! – grito cuando salían de la casa dirección al coche y Laila se reía intensamente.

- Lleva con lo de Touchdown y contando vuestra historia toda la noche. – Le dijo Laila a Finn mientras le acompañaba hacia su coche - Cuando se acuerde de esto se va morir de la vergüenza – dijo cuando ya estaba Rachel en el asiento del copiloto.

- Mucho – le dio la razón - Ni siquiera sabe nada de Rugby, no sé de donde habrá sacado eso – Laila se rió de nuevo - ¿No te importa si dejo el coche de Rachel aquí? Mañana vendré a recogerlo.

Laila le dijo que no había problema, antes de meterse en el coche junto a una Rachel realmente emocionada. El viaje en el coche fue una tortura para Finn, porque Rachel no paraba de acariciarle, de besarle o a veces abría la ventanilla del coche y empezaba a cantar a todos los coches que estaban a su lado un "Loser like me"

Cuando llegaron a casa, Rachel se había encargado de tocar a Finn durante todo el trayecto en el coche acariciando su miembro por encima del vaquero susurrando cosas subidas de tono y expresiones que Finn jamás había oído de su boca. Finn intentaba que su excitación no surgiera efecto, ya que hacer el amor con ella borracha no era lo que prefería. Quería que ella fuera consciente en todo momento, pero la cordura se fue cuando se bajo del coche rápidamente, y se quito la ropa interior en el porche, y espero a que Finn saliera del coche, mientras le esperaba con el tanga en la mano y mordiéndose el labio delante de la puerta. Finn le miro cuando subió las dos escaleras que llevaba su puerta y negó con la cabeza, intentando pensar que era lo que iba hacer con ella.

- Cariño, será mejor que vayas a dormir – intento disuadirla para que se fuera a dormir, mientras intentaba abrir la puerta mientras ella se había abrazado a él, besándole el cuello.

- No, quiero que me 'folles'. Quiero que me hagas un hijo – susurro contra su oreja, cuando ya habían conseguido entrar y antes de que se diera cuenta, Finn estaba contra la puerta, con Rachel pegada a él, besándole en un beso duro y apasionado.

- Rach… - dijo mientras Rachel bajaba por su cuello.

- Shhhh – cogió su mano y la llevo debajo de la falda y Finn noto la humedad contra sus dedos.

- A la mierda – susurro para sí mismo dándose por vencido, cuando la cogió de los muslos poniéndola contra sus caderas.

Antes de que acabe por darse cuenta, estaban en la sala de estar, ella sentada en el sofá con la boca en su miembro. Aquello era imparable, pensó Finn. Aquel día estaba siendo tan salvaje todo que parecía que no era real. Bajo la mirada, para mirarla como seguía jugando con su lengua y su boca, mientras acariciaba su pelo y lo apartaba su pelo de su cara para verle mejor.

Cuando sintió que su fuego interior se reunió bajo su estomago, Finn le aparto de él, la separo de su miembro, la cogió de sus axilas y la subió al sofá. Subió su vestido hasta su cintura llevando su boca a su entrepierna, lamiéndole mientras ella se agarraba al sofá fuertemente. Hasta que Rachel se estremeció contra él.

Finn le agarro por la cintura, le dio la vuelta poniendo con sus rodillas en el sofá y su rostro contra el respaldo del sofá. La penetro, mientras la joven gemía y gemía y gritaba que no se detuviera y que le hiciera un hijo.

Cuando acabaron, Rachel se derrumbo contra el sofá jadeando fuertemente. Aun sintiendo los espasmos de la pasión en su cuerpo antes de que se quedara profundamente dormida. Finn suspiro, le beso en el hombro y cuando la llamo suavemente para ver cómo estaba, ya estaba durmiendo. La cogió en brazos mientras ella gruño adaptándose a su cuerpo y subió con ella hasta su habitación. La dejo en la cama y le quito los zapatos y el vestido que todavía llevaba puesto.

Fue al baño, cogió una toalla mojada y le limpio suavemente su cuerpo que tenía algo de sudor y sobretodo su parte íntima, ya que sabía que Rachel odiaba quedarse dormida con los fluidos corporales en su zona. Después la tapo con la manta, mientras él se daba una ducha para después meterse él bajo las sabanas abrazándola por la espalda escondiendo su rostro en su pelo.


El olor a café y a comida hizo que Rachel abriera un momento los ojos, aunque rápidamente los cerro a causa del dolor que le causo la luz que entraba en su habitación. Dijo una maldición antes de intentar taparse el rostro con las sabanas. Pero al cabo de un rato, sintió como alguien le destapaba el rostro y le besaba en la mejilla, los parpados y la nariz. Finn se rio, al ver como la joven se resistía.

Finn hacia un buen rato que se había levantado, había preparado el desayuno-comida y la había llevado a la habitación, dejándola en su mesita.

-Buenos resacosos días – susurro cuando Rachel abrió los ojos, volviendo a besar su mejilla. Como respuesta Rachel hace un gemido de desaprobación intentando taparse la cara. Y Finn no puede evitar reírse - ¿Cómo te encuentras?

- Fatal – su voz ronca y malhumorada resonó en la habitación.

- Bueno, para eso, te he traído la comida, para que comamos y después podemos meternos en el jacuzzi que incluye un masaje por mi parte – Finn sonrió a Rachel quien aun con los ojos entornados le miro y sonrió.

-¿Hice alguna tontería?

- ¿De verdad quieres saberlo? – la joven le miro con mala cara señal de que obviamente si quería saberlo – Para empezar, estuviste todo el rato cantándole a todo mundo el "Loser like me", también le estuviste contado a todo el mundo tu historia de amor imposible con el Quarterback del instituto y además no parabas decir que ese mismo Quarterback iba a marcarte unos cuantos Touchdown – Finn se estaba intentando aguantar la risa al ver el rostro de Rachel, quien los ojos de se abrieron desmesuradamente y se tapo la cara avergonzada.

-¿Dime que no me escucho nadie? – pregunto quedándose sentada en la cama.

- Laila y sus dos amigas.

- ¡Oh, no! – dejo caerse contra a cama y volviéndose a tapar la cara, esta vez con las sabanas.

- Tienes suerte que eran las 4 de la madrugada y no hubieran paparazzis filmando como gritabas en medio de la calle que querías que de diera tu Touchdown – dijo Finn riéndose mientras Rachel se volvió a esconder bajo las sabanas.

- ¡Finn, para! – cuando el joven se reía al ver la vergüenza de la joven.

- ¡Ei¡ – dijo Finn apartando la sabana, para mirarle la cara y esta vez mas serio – No pasa nada, de verdad, incluso borracha eres adorable – Rachel sonrió por el comentario – aunque sigues siendo un poco "la borracha necesitada" pero… - La joven le miro con el ceño fruncido recordando la última vez que le había dicho eso en el instituto – más sexy y muy salvaje.

- ¿Qué?

- Bueno, he de decirte que yo quería ser un buen marido y no aprovecharme de que estabas indispuesta, pero-pero no dejaste de provocarme mientras íbamos en el coche porque la señora quería que "follaramos" para que "te hiciera un hijo"

- Oh, dios, pensé que lo había soñado eso – Finn sonrió negando con la cabeza– Lo siento, recuérdame que no vuelva a beber nunca más.

- No me pidas perdón – dijo casi ofendido - estuvo muy, muy bien y me consuela que al menos recuerdes lo que paso en el sofá.

- Creo que eso lo recuerdo, todo – Rachel le dio una sonrisa sincera antes de que Finn se inclinara y le diera un beso en los labios. "Bien" Susurro contra sus labios antes de que el joven le ayudara a poner lo que había preparado para comer en la cama.

Después de comer, aunque Rachel apenas pudo comer demasiado por la resaca, se metieron en el yacusi, que lo habían ambientado Finn con velas aromáticas, música y la luz tenue, mientras ella se apoyaba su espalda en su torso y su cabeza reposando en el hueco de su cuello. Los besos, los suaves masajes de Finn en su espalda, cuello y el cuero cabelludo de Rachel hacían que la joven se sintiera mucho mejor.

-Oh, Finn tus manos, son tan mágicas – gimió cuando sus manos masajeaban suavemente el punto del cuello.

- ¿Solo mis manos? – pregunto con superioridad, Rachel sonrió, con los ojos cerrados. Sintió sus dedos, apretándose contra su cuello y ella gimió.

- Todo – susurro, haciendo sonreír a Finn. La música cambio y empezó a sonar Faithfully ambientando aquella tarde. La escucharon en silencio, mientras Finn le seguía dándole el masaje en su espalda - Te amo tanto, que no se qué haría si te perdiera – susurro de repente Rachel haciendo que las manos de Finn se quedaran quietas un instante intentando averiguar a qué se debía aquella frase.

- ¿Quién dice que me vayas a perder? – murmuro Finn, le beso en el hombro y en el cuello, mientras siguió masajeándole. La pregunta quedo en el aire, mientras volvió a sumirse el silencio mientras él seguía masajeando sus brazos antes de volver a quedarse estirada encima de él mientras las manos grandes de Finn iban acariciando su cuerpo por debajo del agua.

- Finn, puede que tuvieses razón en lo de disfrutar un poco antes de tener hijos, pero… tener una familia contigo, es lo que más deseo en este mundo.

- Ya lo somos, Rachel. Ya somos una familia, pase lo que pase, siempre estaremos el uno para el otro – Rachel asintió, movió su cabeza un poco para facilitar el beso, un beso suave y dulce. Besos y mas besos, que acaban haciendo el amor, lentamente, nada que ver con lo salvaje de la noche anterior.

Finn silbaba al ritmo de una canción, mientras se secaba el pelo con otra toalla en su cintura. La joven se estaba acabando de secar su cuerpo cuando escuchan el sonido del móvil de Finn señal que alguien le había enviado un mensaje.

"Hola. Recibí un mensaje de Rachel ayer que no entendí muy bien, algo sobre que tu le ibas a hacer un Touchdown y me preocupo… ¿Estáis bien?. Quinn"

Finn leyó el mensaje y no pudo evitar echarse a reír. La joven quien escucha su risa desde el baño, saco la cabeza por el baño preguntándole que le pasaba.

-Tu afán por querer presumir de Quarterback - le dijo mostrándole el mensaje. La joven miro el mensaje, abrió la boca intentado recordar cuando le habría mandado un mensaje, pero abatida, se giro y se volvió a meter en la cama.

- Despiértame cuando se hayan olvidado de todo esto – Finn se metió con ella en la cama y le cogió de su cintura empezándole a hacer cosquillas.


Rachel tarareaba una canción mientras decoraba la mesa para la Navidad. Aquel año sería diferente, ya que tanto sus padres como Carole y Burt, junto con Kurt y Blaine iban a celebrarlo en su casa todos juntos, en su casa y en Navidad. Finn apareció en ese momento, trayendo algunas cosas que necesitaban para la cena. Rachel levanto la vista y le sonrió, pero en cuanto, levanto la mirada, vio algo en él que no iba bien.

-¿Finn, qué te pasa? ¿Estás bien? – El joven le miro y negó con la cabeza.

- Tengo que contarte algo – Rachel le miro preocupada y asintió con la cabeza, antes de irse hacia el sofá y sentarse.

Dos semanas antes…


¡Hola!

Bueno aquí os traigo otro capítulo. ¡Espero que os guste!

Po cierto, si alguien quiere que le avise cada vez que publique un nuevo capitulo, que me avise por aqui o por mi twitter san21cyl y os avisare! =)

Nos vemos muy pronto,

San.