Hola a todos y a todas, gracias por el apoyo que nos han dado con este fic.
Para Ferpechi-14: nos da gusto que nos dejes reviews y que la historia te agrade, espero que sigas leyendo los demás capítulos y que nos perdones la tardanza a la hora de publicar
Para Juliex19: esperábamos un review mas para el segundo capítulo, pero gracias por dejar uno en el primero
Para Angellasttrue: disculpa si somos muy demoronas en actualizar, esperamos que sigas dejando más reviews
Para Kariko-12: En realidad no sabemos en que categoría calificar este fic, colocamos romance y crimen por colocar algo no mas, tal vez hayan partes graciosas y tal vez no, preferimos no comprometernos, espero que la historia de para mucho también
Para –DarknessRin- :esperamos que los otros capítulos sean un poco más largos, es que por el momento no llevamos mucho escrito por eso tratamos de hacer rendir los capítulos para no hacer que esperen tanto por una actualización
/Inuyasha no nos pertenece, sino que es obra de la maravillosa y cruel Rumiko Takahashi que por fin se dignó a terminar el manga/
Antes: -disculpa puedo pasar- era Sango que había escuchado sus sollozos desde la otra habitación – no debe ser fácil- se sentó a su lado.
-¡que esperas, estar aquí sin poder decirles a tus familiares que estás lejos de ellos por un secuestro!- se limpió su rostro, ya no quería llorar ahora debía tomar decisiones
-Kagome…yo…lo siento sé que no es fácil- Sango miró al suelo apenada, un nudo en la garganta se apoderó de ella.
La aludida le tomó la mano y le sonrió –discúlpame tú a mí he sido una mal educada
La prima de Inuyasha negó con la cabeza y la miró fijamente– sabes, cuando te vi por primera vez, tenía de verdad muchas ganas de que fueras la novia de mi primo
-¿por qué?- un leve sonrojo se apoderó de su rostro
-desde que está en la organización no tiene más vida, es frío, prepotente porque este trabajo lo ha convertido en eso, por si sólo ha necesitado ganar una careta de desapego que antes no tenía, sino el hecho de matar personas cada día le volvería loco –suspiró- me lastima que mi mejor amigo esté pasando por esto, no quiero que esta vida lo consuma por completo… por un momento pensé que tú podrías…ser un escape
Kagome no lo podía creer las palabras de Sango sonaban tan honestas –yo no sé qué decir, esta situación es tan extraña
-cuando entré no te imaginas la sensación de calidez que se apoderó de mí, ver su rostro no tan tenso y sentir un suave olor femenino me hizo recordar lo que Inuyasha alguna vez fue
-¿lo que alguna vez fue?-murmuró
-Si tu le hubieras conocido antes de que comenzara a trabajar con Seshomaru… era tan amable y cordial con los demás, siempre preocupándose de que a mi hermanito y a mí no nos faltara nada, siempre colaborando con la persona que él creía que necesitaba…
"Antes era bueno… muy bueno, entonces ¿cómo pudo llegar a cambiar tanto? ¿cómo una persona así se convierte en un asesino? O ¿porqué lo hace?, no me puede caber en la mente… me da lástima, ni siquiera le conozco bien, pero me da lástima… me gustaría poder ayudarlo a salir… ser su escape como dijo Sango… pero ¿podré?"
- Kagome…-la sacó de sus pensamientos- Ambos están en peligro: si tú huyes Inuyasha tendrá la obligación de encontrarte y hacer lo que no quiso terminar antes… supongo que sabes a lo que me refiero –la miró seriamente, la chica no pudo evitar tragarse el nudo de garganta que tenía- y… si se enteran de este pequeño error fácilmente podrían hasta matarlo
Reflexionó un poco, al parecer para el "asesino" la situación de tenerla como atrapada en casa tampoco le gustaba mucho, al menos no era la única en problemas.
"Matarlo, podrían matarlo fácilmente" pensó Kagome, sus manos volvieron a sudar "bueno claro que no quiero que dañen a Inuyasha, por muy secuestrador que sea, me está atendiendo bien y ha sido caballero, un poco torpe, pero no tan mal."
-ambos pueden salir beneficiados, porque tanto tú como él deben ser libres, no sabes cuánto sufro al ver a mi primo arriesgar su vida de esta manera tan intensa- unas leves lágrimas salieron por el rostro de Sango- por favor ayúdale ¿si?, estoy segura que él te tendrá aquí sólo hasta que calme la situación
Suspiró, aquella mujer ha sido muy atenta con ella, así que la abrazó como si fuera a consolar a una amiga de toda la vida–aunque las condiciones son extremadamente extrañas, voy a cooperar
-¿en serio? –se separó del abrazo, su rostro se iluminó tras la sonrisa de la de cabello azabache- gracias – volvió a abrazarla efusivamente –me haces feliz.. como me gustaría que ese bruto encontrara una novia como tu…
Trató de disimular su sonrojo, de una forma torpe, pero efectiva, menos mal que Sango apretujaba su cabeza contra su pecho, así no la descubriría- eso sí… me gustaría pedirte un favor –dijo a duras penas
En otro punto de la ciudad Inuyasha y Miroku salían del banco, estaba todo listo. El chico sabía muy bien que hacer, la hora, como accionaría el equipo de asalto, etcétera, las cosas marchaban como siempre.
-antes de ir a casa, vamos a comer- Miroku tocaba fuertemente su estómago –los bancos siempre me dan apetito
El de ojos dorados recordó a Kagome en el departamento "¿cómo estará?... si Sango está con ella dudo que lo esté pasando mal… conozco lo suficiente a esa loca como para saber que se le ocurrirá hacer cualquier cosa para animarla, no obstante tengo ganas de verla… comprobar si está bien" Ni siquiera se dio cuenta hasta tal punto sus pensamientos se manifestaron en su rostro, tanto así que su acompañante se dio cuenta
-oye Inuyasha… -lo sacó de su mundo interno, agitando su mano derecha frente a él
-si… ¿que?-pregunta todavía medio atontado
-ahh… -coloca una cara de depravado-estabas pensando en la señorita Kagome, ¿no es así?
-A callar animal… no hables cosas estúpidas quieres –molesto apresura sus pasos dejándolo atrás
-espera… te estaba preguntando si vamos a comer algo
–está bien
Sango miraba de un lado a otro y dijo –bien ve rápido, haz la llamada y luego entras- le indicó la cabina que se encontraba fuera del edificio, en la calle contraría.
Kagome observó el lugar y se dirigió al la cabina, marcó temerosa unos números –madre soy yo Kagome-
-hija mía ¿donde haz estado?- su voz sonó desesperada
-es que me encontré con una amiga del colegio y vamos a irnos por un tiempo a Osaka, no te preocupes por el trabajo ya veré como me las arregló…la he pasado tan bien madre no sabes cuánto- trató de sonar lo más entusiasta posible y al parecer resultó su madre se calmó y alegre le dijo que se divirtiera.
La chica veía las calles, estaban llenas de gente miró a su alrededor podía correr y así olvidar todo este hecho, sin embargo, recordó las palabras de Sango y su promesa, sin más preámbulos corrió hacía la cuadra del frente y entró al edificio "promesas son promesas"
-¿más tranquila?- Sango la esperaba sentada en las escaleras
-si gracias, una pregunta porque no cuidaste de mí mientras hablaba- que curioso pensó, tanta fe tenía en ella.
-puedo ver en ti muchas habilidades y bondad, con todo esto estoy segura que saldrás ganando- le sonrió y juntas subieron hacia el departamento.
Inuyasha miraba a cada rato la hora, fue bueno no regresar al departamento el tiempo corría muy rápido y pronto venía el asalto.
- ya es hora- Miroku se levantó de su asiento, dejó el dinero y ambos salieron del lugar hacia un parque poco transitado.
-¡ya era hora que llegaran, los estoy esperando hace más de media hora!- era Kaimaru el encargado de armas y del equipo para asalto.
-culpa a Inuyasha el tiene un estómago que da miedo- Miroku miró triunfante, pero su rostro se desfiguro al sentir el codazo de su compañero.
-ya suerte, el asalto está por comenzar, entras y damos inicio- Kaimaru se escondió en el vehículo junto con Miroku y miraron atento a la entrada de Inuyasha
La situación se generó con bastante éxito, el asalto resultó bastante real, debían robar dinero aunque no lo necesitaran ya que necesitaban despistar cualquier especie de sospecha sobre las reales intenciones.
El asesino fue sigiloso hasta el lugar donde estaba Geryuun Yamamoto, se encontraba desorientado, sus guardias habían desaparecido al parecer estaban muertos, se escondió bajo una mesa de un ejecutivo que yacía inconsciente, pensó estar seguro, sin embargo, una fría arma apuntaba directamente a su cabeza, no vio el rostro del ejecutor, ya que, tenía su cabello que cubría sus ojos y un bigote que solo dejaba en descubierto su maléfica sonrisa.
-si ruegas por tú vida es saliva mal gastada, así que será mejor que cierres los ojos y no pienses en nada- no escuchó las palabras del pedófilo y apretó fuertemente del gatillo y un fuerte sonido a metal se esparció por el recinto, un mar rojo se apodero del afelpado suelo, de su ropa y de su rostro, hubo gritos pero el chico rápidamente salió por la puerta trasera, donde lo esperaban Miroku y Kaimaru.
-perfecto otro aniquilado, los asaltantes vienen en la camioneta continua, nos separamos en la calle siguiente, nadie resultó herido aparte de Geryuun y sus guardias, la gente está en buen estado- era el típico reporte que acostumbraba a recibir, no quería ver a inocentes entrometidos en situaciones como estas, ya era suficiente con una.
"Otro hombre aniquilado, ¿sería esa la forma correcta de hacer justicia?" pensaba constantemente en esas palabras, especialmente desde que conoció a Kagome.
-quiero ir a casa, pueden dejarme aquí deseo caminar
-oye… ¿no deberías limpiarte primero?-Miroku le tiró la toalla en su cara
-da lo mismo-se sacó el trapo, aventándolo a la calle- en la oscuridad nadie me reconocerá- bajó del vehículo, necesitaba pensar, en el momento del asesinato tuvo que hacer un fuerte trabajo mental para olvidar a su inquilina, estaba comenzando a sentir que ocupaba gran parte de su mente, haciendo latir de nuevo ese órgano que por años creyó inactivo: su corazón.
Llegó a su casa como a las dos y algo de la mañana, aún tenía la sangre del viejo Yamamoto en su ropa y rostro, estas ya se estaban tornando negras debido al tiempo que había pasado vagando en la ciudad sin que nadie le tomara en cuenta. Suspiró al cerrar la puerta de su hogar… era verdad en su vida nadie se había preocupado por él, su padre y madre fueron asesinados cuando era pequeño, su hermano era más frío que un témpano de hielo si no hubiera llevado su sangre de seguro lo habría abandonado en un orfanato y Sango hacía todo lo posible pero para él ese cariño que su prima le brindaba no era el suficiente.
-¿estás bien? –escuchó una voz desde su sala de estar
-si, no es para preocuparse –respondió desganado encendiendo las luces
-oh Dios mío –Kagome se le acercó asustada –estás lleno de sangre… ¿seguro que estas bien?
-¡ya te dije que sí! –respondió enojado a lo que la chica se apartó de su lado –esta sangre no es la mía
-ahh ya lo veo… fue del tipo que asesinaste esta vez –dijo con dificultad mientras se apoyaba en el sillón para verlo mejor -¿por qué no intentas dejar esta vida? Sango me ha dicho que hacer esto te está matando por dentro
-¡no me hables como si me conocieras! –seguía molesto y su tono parecía más frío que nunca
-yo… lo siento –exclamó arrepentida
-ya no importa… mejor vete a dormir ya es tarde -Inuyasha fue a la cocina a buscar un refresco, luego volvió viendo como Kagome ya no se encontraba allí.
Imitándola acomodó unas sábanas sobre su sofá e intentó dormir sin embargo las palabras que había discutido con la chica seguían rebotando en su cabeza "si supieras cuantas veces lo intentado, pero ya estoy completamente sucio con algo que ni el agua ni nada puede limpiar" suspira y es vencido por el sueño.
Esperamos que en este capítulo nos dejen más reviews, lamentamos si es mas corto, prometemos que seguiremos actualizando
xoxo I&P
P.D: Queremos dejar constancia de que no es una persona con doble personalidad la que escribe este fic, sino que somos dos locas amantes de Inuyasha trabajando en conjunto. El merito no es sólo para immortalbutterfly
