Disclaimer:Bleach y todos sus personajes pertenecen a su creador original: Tite Kubo.
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Un solitario hombre caminaba sobre las arenas de un desolado y maltrecho mundo, con la única compañía de una pálida luna, casi tan blanca como su propia piel.
No sabia cuanto tiempo llevaba caminando, dos o tres días, no estaba seguro. Lo único que hacia era caminar sin dirigirse a ningún lugar en concreto, solo seguía al viento mientras era guiado por la luna.
No sabia muy bien lo que había sucedido. Se había despertado llamado por una cálida luz y cuando abrió los ojos lo único que pudo ver era como unas pequeñas hadas de luz anaranjada, sin cuerpo, le sonreían y volaban hacia la luna para desaparecer. No había encontrado a nadie desde que empezó su viaje aunque tampoco es que le importase.
A lo lejos comenzó a ver la silueta de lo que había sido el símbolo de poder de ese mundo y su misma residencia, donde había estado la persona a la que había jurado lealtad y donde había conocido a una extraña humana, muy fuerte aunque ella lo desconociese.
Camino y camino hasta llegar a un lugar destrozado en el que después de tanto tiempo seguía habiendo reiatsu del sexto espada, pero eso era imposible, no podía estar su energía si él había muerto. Así que casi sin darse cuenta, guiado por su curiosidad, comenzó a buscar la fuente de esa pequeña energía y lo encontró. Un joven de pelo azul, con el uniforme de espada o por lo menos lo que quedaba de este, medio enterrado en el desierto pero increíblemente respirando.
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Un poco mareado se despertó un alegre peliazul pero algo le dificultaba la visión, en la sala no parecía haber mucha luz y algo o mas bien alguien, impedía que esa luz la llegase a él.
-Ulquiorra- dijo cuando reconoció la silueta - ¿Qué haces?
- Nada- dijo marchándose y dejando la habitación.
Cuando Ulquiorra le dejo solo pudo ver la habitación era amplia y la luz que había visto era de una pequeña lámpara y de la luna.
Cuando fue a incorporarse algo se lo impidió. Colgando de su brazo había una vía intravenosa que a su vez estaba conectada a una bolsita que contenía sangre cargada de un poderoso y verdoso reiatsu.
Salió de la habitación buscando explicaciones y fue al único lugar que no estaba en silencio. Allí encontró a Ulquiorra observando una gran pantalla con imágenes de la guerra en la que ambos habían caído.
-Quiero explicaciones – dijo Grimmjow en cuanto apareció en la sala y le vio.
-Lo único que se es que al parecer perdimos la guerra, mataron a todos los espadas, mataron a Aizen o lo capturaron y yo me desperté en el desierto y luego te encontré a ti.
- ¿Y que es esto?- dijo mostrándole la vía y la bolsita.
- Eso es una vía intravenosa y lo otro una bolsa de transfusiones- dijo Ulquiorra.
- Eso ya lo se
-Entonces ¿Que querías?
- Que me dijeras por que lo tenia unido a mi cuerpo-dijo el peliazul llegando al limite de su escasa paciencia.
-Para que te recuperaras- dijo el pelinegro.
Grimmjow se dio la vuelta y dijo:
- Te lo diré una vez y no esperes que se repita – respiro profundamente – gr-gra-gracias.
-hmp-fue la respuesta del pelinegro.
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-Bueno que ¿Nos vamos a quedar aquí toda la vida? – grito Grimmjow a Ulquiorra para que le hiciese caso.
Lo único que se escucho fue un largo silencio.
-Quiero luchar – dijo Grimmjow en medio de una de sus ya usuales y molestas rabietas, pero de pronto se levanto del suelo y fue a donde se encontraba Ulquiorra- vamos al mundo humano.
-Y para que vamos a ir – dijo tan tranquilo Ulquiorra.
-Yo a luchar – dijo paseándose por la sala – y tú si quieres puedes ir a buscar a la princesita – dijo.
Ulquiorra se quedo un rato pensando y de pronto empezó a moverse y Grimmjow sabia que esta vez había ganado, se iban al mundo humano.
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Ya sé que es corto y lo siento mucho pero he tenido unas semanas un poco complicada con exámenes y trabajos, prometo que no tardare mucho en subir el siguiente y que será mas largo.
Y también me gustaría agradecer a toda la gente que se esta leyendo esta historia y sobretodo a la gente que esta dejando sus magníficos comentarios que dan ánimos para seguir escribiendo.
