Todo este mundo pertenece a J.K. Rowling. Solo me pertenecen los OCs. Espero que lo disfruteis.
Lumos...
Hoy es el primer día del resto de mi vida
¡¿Cómo le podía pasar eso a ella?! ¡Y el primer día además! Se había dormido, demasiado intenso había sido el día anterior. Se había dormido y llegaba tarde a su primera clase de Pociones. Y con Snape nada menos. ¡Dios! ¿Podría mejorar más el día?. Solo se me oye a mi por los pasillos, el ruido imparable de mis zapatos contra la fría piedra. Solo se me oye a mi y eso solo tiene como resultado que me ponga muchísimo más nerviosa de lo que ya estoy. ¡Genial Elisabeth! La mejor manera de seguir causando buena impresión. ¡Te estás coronando! Sigo corriendo sin parar, no puedo detenerme ahora, bastante tarde estaré llegando ya. ¡Y además llegaré sudando! ¡Genial, simplemente genial! Cuando me había despertado no había nadie en la habitación, miré el reloj y la cara me palideció. ¡Me había dormido! Así que me visto lo mas rápido que puedo sin que se me olvide nada y salgo corriendo como alma que lleva el diablo.
Y ahí se encontraba ella. Delante de las puertas de las mazmorras dispuesta a volver a hacer el ridículo y a avergonzarse delante de todos... Respiro hondo y entro en la clase empujando la puerta pesada.
Todos se giraron de repente, y empiezo a buscar con la mirada un sitio vació. ¡Por fin lo vislumbro! en la 4ª fila hay un hueco vació., sin pensarlo me dirijo a ocuparlo. No quería ni pensar lo roja que estaría mi cara, los calores me habían subido y estaba sudando incluso más que cuando iba corriendo. ¡En serio, eso debería preguntárselo al médico, porque no es normal sudar tanto!. Nadie me quita los ojos de encima hasta que llego al pupitre, coloco los libros y habla el señor Snape.
-Señorita Delaney, llega tarde. Y a mi clase no se entra tarde. -le miro nerviosa ¿Me iba a echar el primer día? ¿Ahora que estaba sentada me haría salir para mayor ridículo mio? Internamente le rezaba a cualquier poder superior que existiese para que no lo hiciese. -Ya que es el primer día no la echaré. Que sirva de advertencia. Y 15 puntos menos para Ravenclaw. Empiezan con muy mal pie el curso señores. -nos enviá a todos una mirad de advertencia mientras hace una pausa- Sigamos con la clase.
El profesor Snape se gira y sigue impartiendo la materia y escribiendo en la pizarra. Yo empiezo a colocar las cosas en la mesa: abro los libros, los pergaminos, la tinta, las plumas, etc. Y cuando por fin termino de hacer todo, e intento regular mi tensión arterial como para que no me de un infarto ahí mismo, me fijo en la persona que tengo al lado y que me mira con la boca abierta. Lo primero en que me fijo es en su pelo pelirrojo, en su piel blanca y en los enormes orbes que me miran. Y lo primero que me dice me deja pasmada:
-¡¿Snape no te ha echado?! ¿Quien eres y cuanto te ha costado? -me susurra
-Soy Elisabeth Delaney, la alumna que ha entrado directamente en 4º curso. Y respondiendo a tus preguntas tengo varias teorías: la primera es que al ser el primer día se sienta generoso, lo cual me animaría mucho. Y la segunda opción es que impartiendome clases todo el verano me haya terminado cogiendo cariño...
-Eso es imposible! Snape no sabe lo que es eso. Ese hombre no siente.
-¡No digas eso! -le digo entre susurros escandalizados.
-Por cierto, soy Fred Weasley y los de atrás son mi hermano gemelo George y nuestro mejor amigo Lee Jordan.
Me giro y veo detrás mio a dos chicos uno de ellos siendo idéntico al que tenia a mi derecha. Les sonrío y sigo a lo mio. Lo único que me falta es que Snape se arrepienta de su decisión y me termine echando de clase... O peor aún, seguir perdiendo puntos de mi casa por hablar.
Empiezo a copiar lo que hay escrito en la pizarra cuando la persona de enfrente se gira. ¡Era Norah! Que alegría encontrar una cara conocida y de confianza...
-¡Elisa! ¿Donde te habías metido? He estado intentando levantarte como diez minutos largos y no te despertabas. Al final nos hemos tenido que marchar o Snape no nos dejaría entrar...
-Tranquila Norah, no ha sido vuestra culpa -le digo sonriendo
Cuando termino de copiar todo es cuando me empieza a fijar al rededor mio. Encuentro a Maryanne y Kristine, las cuales están juntas sentadas, y Phyllis en la segunda fila. Entonces me siento más tranquila y segura y me concentro en la clase.
La clase, al ser la primera del curso es bastante teórica, y con teórica me refiero a que nos pasamos las dos horas de clase copiando los apuntes de la pizarra y siguiendo los dictados del profesor Snape. En ningún momento paramos de escribir, por eso no es de extrañar que en el momento exacto en el que termina la clase la gente salga corriendo (literalmente) de las mazmorras. Yo me lo tome con más calma porque quería hablar con el señor Snape.
Cuando la clase quedó vaciá me acerqué a el.
-Profesor Snape. -el alza la cabeza para mirarme- Quería pedirle disculpas por llegar tarde a su clase. Se que no es excusa, pero me había quedado dormida. Lo siento mucho y no volverá a pasar.
-Eso espero señorita Delaney, porque la próxima vez no entrará en mi clase. -dice tajantemente. Y sin decir más vuelve a seguir leyendo.
Me alejo silenciosamente. Cojo mis cosas y me marcho.
En la puerta me están esperando Olivia y Norah charlando.
-¿Pero por que has tardado tanto? -me pregunta Norah.
-Nada. Me estaba disculpando con el señor Snape por haber llegado tarde. Menuda mala impresión para el primer día...
-¿Pero no has estado todo el verano con el? Esta no es tu primera clase con el entonces. -me dice Olivia.
-¡Oh! Bueno... ya me entendéis.
-Sí, no te preocupes. El problema es que Olivia tiende a hacer ese tipo de arreglillos, es una tiquismiquis. -me explica Norah.
-¡Va! -se queja Olivia
-¡¿Y tu que?! ¿Haciendo ya la pelota al profesorado? ¿Desde primera hora? Muy pronto has empezado Elisa -me dice Norah riéndose y guiñándome un ojo.
-¡No le estaba haciendo la pelota! -le digo todo roja- Soy educada.
-Sí, sí. Eso dicen siempre -me sigue haciéndome de rabiar.
Pero todas nos reímos porque estamos bromeando, y me encanta.
La siguiente hora fue bastante pesada... Historia de la mágia... puf... Pero junto a Norah se me hizo mucho más divertida que cualquier clase que me había dado en verano el profesor Binns.
Por fin había llegado la hora de comer. ¡Estaba hambrienta! Las mesas volvían a estar a rebosar de comida de todo tipo. No sabía ni por donde empezar.
Fue muy divertido todo. Esta vez comí con Olivia y con Norah. Ellas dos tienen temas de los que hablar hasta aburrir a un muerto. Phyllis y Kristine estaban con otros de Ravenclaw y Maryanne me había enterado que estaba comiendo con su novio de Hufflepuff. En cuanto pregunté por el chico que estaba con Maryanne abrí la veda del cotilleo. ¡Me había enterado de todo!
-Se llama Alec y es el golpeador del equipo de su casa. Bastante bueno tengo que decir, aunque Fred y George siempre le machacan al final jajaja -se ríe Olivia
-Empezaron a salir el año pasado. -me cuenta Norah entusiasmada- Son bastante monos juntos y a la vez es súper divertido verles, sobre todo cuando discuten, pero en plan bien eh... Él está perdidamente enamorada de ella.
Estamos observándoles un rato desde lejos mientras charlan, cuando de repente Norah salta.
-¡Oye Olivia! Este año te presentarás también al equipo de Quidditch, ¿no?
-¡Por supuesto! Intentaré mantener mi puesto de cazadora. Este año ganaremos la copa de Quidditch, te lo aseguro, porque Oliver está insufrible con que no quiere irse de Hogwarts sin haberla ganado aunque sea solo una vez. -dice enérgicamente.- ¿Y tu Elisa? ¿Te presentarás a las pruebas?
Casi me ahogo con el zumo de calabaza que estaba bebiendo. Después del ataque de tos intento contestarle.
-Que va, que va. Yo no sirvo para andar sobre una escoba. A no ser que estáis intentando planear mi muerte sin siquiera mancharos las manos, yo ni me acerco a una escoba. -les digo sonriendo- Ya te animaremos desde las gradas. ¡Eso sí que lo hago bien!
-Entonces, ¿Te gusta el Quidditch, Elisa? -me pregunta Norah.
-Sí, me gusta bastante.
-Perfecto. Ya tengo equipo de animadoras de Kristine cuando juegue. -dice mientras me agarra del brazo.
Le miro con cara interrogante.
-¿No te lo habíamos dicho? Kristine es la cazadora estrella del equipo de Quidditch de Ravenclaw. La mejor de todas, sin duda. No te ofendas Olivia.
-¡Oh! No lo hago tranquila. A pesar de lo que digas, yo soy la mejor cazadora de todas, y da igual lo buena cazadora que sea Kristine, casi siempre le robo la quaffle jajajaja -le contesta Olivia.
-Bueno, el tema es que Maryanne y yo siempre vamos a ver a Kristine, incluso en algún entrenamiento. Y la animamos y la dejamos un poquito en evidencia, aunque ya se va acostumbrando. Pero hay que decir que seria mejor si fuésemos tres animándola, y por suerte ahora te tenemos a ti.
-Norah que conste que me niego a llevar uniforme y pompones como una animadora tonta de universidad. -le digo acusadoramente.
-No, no, no. No me has entendido. No somos de ESE tipo de animadoras. Ni uniformes ni tonterías de esas. Vamos vestidas con los colores de la casa a los partidos pero sobre todo gritamos mucho. Ja ja ja. Eso es lo que hacemos, no te asustes. Basicamente vivimos el Quidditch. -me termina explicando
-¡Ah! Vale, vale. Entonces sí que me animo.
-¡Así se habla Elisa! -dice abrazándome.
Las clases de la tarde se pasan bastante rápido y sin darme cuenta me encuentro yendo hacia la torre con Kristine y Norah. Cuando por fin llegamos a la puerta nos encontramos con que la puerta está cerrada y hay unas cuatro personas esperando.
-Vaya, empieza fuerte el águila. Parece que el acertijo de hoy no es de los sencillos... -dice Kristine.
-Esta te la dejamos a ti Elisa. Tú abrirás la puerta sin nuestra ayuda -me dice Norah
De repente el color se me escapa de las mejillas. ¡¿De verdad pretenden que yo acierte una adivinanza que cuatro ravenclaws andados no pueden resolver?! Nos van a dar las uvas si esperan que yo lo adivine...
Titubeante me acerco a la puerta y me pongo frente al águila. Las miro como si estuviesen mandandome directamente a la orca. Las veo apoyadas contra la pared de piedra muy relajadamente y me animan a seguir hacia delante. El aguila nota mi presencia y recita:
-"Soy como una paloma blanca y negra. Vuelo sin alas y hablo sin boca" -y se calló.
Vamos Elisabeth... ¡PIENSA! Que es lo que vuela sin alas y habla sin boca. ¡El viento! No, no, no. El viento no tiene color por mucho que lo diga Pocahontas. ¡Las nubes! Tampoco, estas no suenan... Hmmm... Que leches puede ser...
El tiempo corre y la gente me está esperando. Me empiezo a poner más nerviosa y a no pensar con claridad. ¡Vamos Elisabeth! No puede ser tan difícil, te has estado todo el verano estudiando, eres la primera alumna en saltarse tres cursos, ¡demuestra lo que vales! Con esto no sé si quiero animarme o hundirme más en la miseria. Como tardase mucho más no me daría tiempo a hacer los deberes y a escribirles a mis padres e ir a la lechuzeria... ¡ESO ES!
-La respuesta es: "La carta" -respondo orgullosamente.
Como sea incorrecta me muero de la vergüenza...
-Correcto señorita Delaney. No esperaba menos de usted. -y la puerta se abrió.
¡Lo había conseguido! Que bien, no podía dejar de sonreír. Aquella sensación era increíble, solo me apetecía saltar de la emoción. Lo intenté disimular simplemente sonriendo a mis amigas.
-Muy bien Elisa. Sabía que podrías. -me dice Norah. Y las tres juntas atravesamos el gran portón.
El resto de la tarde estuve haciendo las tareas y distrayéndome con la pila de libros que hay en la sala común. Aquella biblioteca no tenía fin. Tendría que perfeccionar el hechizo para levitar porque me negaba a coger una escoba o la larga escalera que había ahí para llegar a los libros más altos. ¡No, no y no!
Después de cenar les escribí a mis padres contándoles todo lo sucedido. Bueno, todo excepto el pequeño detalle de que mi primer día a mi primera clase había llegado tarde. Demasiados detalles a contar en una sola carta. Cuando la terminé de escribir me dirigí a la lechuzera a por Earth para que hiciese un pequeño viaje. Espero que a mi madre no le diese un pampurrio al verlo llegar con la carta.
-Hola Earth. ¿Que tal estás aquí? ¿Ya has hecho amigos? -le digo mientras le entrego la carta y le acaricio el oscuro plumaje.- No asustes mucho a mama. Y ten cuidado durante el viaje, no quiero que te pase nada.
Y dicho esto mi búho hecha a volar hacia casa.
¿Que os a parecido?
Por favor, dejad vuestros comentarios y reviews que se recivirán y leerán con los brazos y los ojos abiertos.
Muchas gracias por vuestra colaboración.
AteneaLuna
Nox.
