Draco por segunda vez en la semana recorría los pasillos del ministerio de magia, no le agradaba la sensación de estar bajo la lupa excesiva de magos, que se creen superior a él, cuando no tuvieron las agallas para pelear. Para el mago existían un contado número de personas que despiertan su admiración y respeto, los lamebotas de algunos burócratas no entraban en ese grupo. Se detuvo delante de un escritorio, esa tarde la asistente de la Directoria Granger se encontraba en su lugar.

La mujer de cabellos negros le dedicó una parda mueca, no estaba contenta de recibirlo, de hecho lo barrio de pies a cabeza. Ese acto de insolencia solamente despertó el desagrado por el rubio, quien le dedicó una mordaz sonrisa, inflo su pecho. Él seguía siendo un Malfoy, su apellido como su fortuna era mucho mayor a esa asalariada. No le dirigió la palabra solo con un movimiento de cabeza señalo la puerta de la directora adjunta.

—La directora lo espera.—Su voz era seca y agria. —Puede pasar.

El hombre no agradeció las palabras, simplemente giró la perilla para ingresar por la ese tipo de personas, ese que lo menospreciaban, no le importaba su origen mágico sino su comportamiento. Se creían mejores que él, aceptaba que fue un maldito mortifago, cometió errores. Lastimo a personas inocentes, fue el villano de una guerra. Ellos , los cobardes ¿Como defendieron su mundo? estuvieron escondidos en sus casas, rogando para que otras personas se sacrifican por su libertad. Aceptaba los ataques de los héroes, entendía su menosprecio a su apellido, porqué quizá, solo quizá tenían razones justificables pero no esos hipócritas cobardes.

—Eres puntual.—Una voz femenina desapareció el enojo en el rubio quien levantó la vista encontrándose con esa enigmática mujer.— Toma asiento, por favor.

—Buenas tardes Granger, es un placer volver a verte.—Dijo con cierto toque de sarcasmo, no le gustó el tono usado por la mujer, él creía en la educación y buenas costumbres.—Yo he estado bien ¿Y tú?

La castaña frunció la frente, la reunión era totalmente de trabajo, no era su deber fraternizar, no le importaba darle las buenas tardes, tampoco tenía curiosidad por saber de su vida, ni de su estado de salud. La mujer fijó sus ojos en el visitante, esa tarde llevaba un traje oscuro con una camisa negra sin corbata. "El negro en definitiva es su color,", una mediana sonrisa se dibujó en sus labios, independientemente del personaje adoraba aquella fragancia que despertaba de sus ello su humor se suavizó.

—He leído el documento, debo admitir que me encuentro impresionada por la propuesta, es muy ambiciosa.—Habló ignorando las palabras del rubio, quien sin pudor parecía devorarla con la mirada.— Me encantaría aprobar este plan pero no está dentro de mi poder.

El rubio frunció el ceño, no era la respuesta que esperaba. Al notar el rostro irritado rápidamente la mujer se puso de pie, dejando ver sus coquetos tobillos enfundados en ese atuendo. A Draco le sorprendía los atuendos que usaba, muy lejos de aquel soso uniforme escolar, sin duda de origen de las prendas era muggle pero perfectos para su figura.

—Lo he leído a fondo y le veo potencial, por ello tengo una propuesta que hacerte.—Draco trataba de enfocarse en las palabras pero esos hombros desnudos gritaban por su atención.—Armemos un plan más completo, se necesitan actualizar ciertas leyes mágicas, inmiscuirse con más departamentos y personas además de contar con más patrocinadores.

—La Familia Malfoy será la única financiadora, últimamente he firmado varios negocios que le darán el capital necesario al proyecto.— El hombre interrumpió, su tono demostraba su antigua soberbia ampliamente conocida.— ¿Estás planteando una alianza?

Los dedos de la mujer jugaron sobre el borde del escritorio, esa no era su idea, de hecho quería encargarse ella sola del proyecto, claro que decir que fue idea de Malfoy pero de ahí en adelante ella terminaba de moldear la idea, sola.

—No dudo en tu honestidad, pero llevo trabajando en la propuesta hace años me gustaría llegar hasta el final.—La grave voz resonó por la habitación, el hombre se puso de pie para enfrentar a la mujer.— Entiendo que no es sencillo para ti trabajar con el hombre que te humillo cuando eras niña, te insulte por razones estúpidas.— Se acercó a la mujer desviando su mirada a las fotos.—Ofendí a tus amigos e hice mucho daño..

Sus palabras se ahogaron, desde el día que salió de Azkaban simulaba cientos de diálogos en el baño, conversaciones ficticias cruzaron su mente, tratando de elegir las palabras correctas que usaría en la próxima vez que se encontraría con Hermione Granger. La vez pasada no tuvo oportunidad, de hecho el temor lo ameendreto pero esta tarde no dejaría pasar la ocasión.

—Mi cobardía causó muchos problemas, torturé, herí a muchas personas.—Se quedaba sin palabras, sin aliento.—Lo siento Granger, quizá no me creas pero lo siento. —Llevó sus ojos hacia esos avellana, la chica se mostraba incrédula.—Disculpa mis ofensas.

—¿Te debo perdonar porque me llamabas "sangre sucia"?.—La mujer cuestiona con ironía alejándose del hombre.— No tienes que ofrecerme disculpas, en un inicio me sentía amedrentada por tu grupo de matones, lloré por tus insultos pero mientras crecía descubrí que solo pueden lastimarte las palabras si te importan de quien vienen.—Se giró para enfrentarlo.— No eras nadie para mi, ni un amigo, ni alguien que despertará mi admiración o respeto, así que no sentía nada cuando me insultabas.

El tono usado en las palabras detuvieron la respiración del rubio, dolía, algo en su pecho se rompía, llevó la mano por encima de su bolsillo donde su reloj descansaba. Siempre lo supo, él no era nada para la heroína, durante ¿En esos ocho años no le dedicó un pensamiento, ni siquiera negativo, mientras él pasaba largas noches evocando el rostro de sus memorias. Sacudió la cabeza para alejar fantasías inadecuadas.

—Entonces no encuentro razones para no trabajar el proyecto en equipo.— Levantó la barbilla orgulloso, se volvía a poner una máscara de autosuficiencia que ocultaba sus sentimientos.— Sé de leyes, estoy familiarizado con ciertos puntos, podemos trabajar juntos dejando a un lado mi pasado.

Hermione entrecerró los ojos, sospechaba que ese plan de acogida era la carta máxima que la familia Malfoy usaría para volver a la escena política, limpiar un poco su ya manchado apellido.

—No soy buena trabajando en equipo, soy exigente con mis colaboradores.— Trató de excusarse para regresar a su silla detrás del escritorio.— Necesito que estés comprometido, el proyecto debe estar en tus prioridades porque juró que será la mía.

—Conozco de tu compromiso, cuando leí el manifiesto de P.E.D.D.O quede sorprendido, es muy completo.—Confesó con una burlona sonrisa, Hermione quedó sorprendida por la confesión.— Ambos compartimos por mucho tiempo la rivalidad del primer lugar en la escuela, creeme que si hacemos equipo nadie nos va detener.

La castaña se removió nerviosa, era tan extraño el sentimiento que el rubio despertaba en su piel, la electrifica. En sus primeros años en Hogwarts fue un directo rival, ella se llevaba el primer lugar pero nunca dudo de la inteligencia del perteneciente a la casa de Salazar. Ambas mentes trabajando en un ambicioso proyecto, se sentía tentada, intelectualmente medirse con ese chico era una irresistible propuesta.

—Esta bien.—La mujer estiró la mano para sellar el pacto.—Nadie debe saber de nuestro trato, lo esconderemos hasta que esté listo para liberarse.

El rubio levantó la ceja para estirar la mano. Esos ojos avellana escondían un secreto, el fuego de las ansias consumían esa alma, el programa de acogida no solo era un proyecto para demostrar sus capacidades, parecía querer usarlo con otro fin. Su mano atrapó la color canela de la chica, nuevamente una descarga eléctrica lo sacudía, Cuando le contará a Theo sobre esa nueva alianza, recibirá un largo y tedioso discurso, porque fue un error aceptarla.

—Granger revolucionaremos al mundo mágico.—Una sonrisa se dibujó en los labios del rubio, era la primera que Hermione presenciaba, no era una mueca de burla sino una pura y honesta.— Seremos dos contra el mundo.

La jovencita perteneciente a la casa Gryffindor trato de imitar la sonrisa, pero esa piel le quemaba, no de forma dolorosa sino le evocaba sensaciones extrañas en el estómago. Su novio iba a poner el grito en el silencio, quizá le llevaría mucho tiempo contentarlo pero estaba ansiosa de conocer esa nueva faceta del rubio. La intriga la devoraba por dentro.

Los ex enemigos pasaron la tarde agendado las próximas reuniones que se extenderían por un mes, debían verse por lo menos dos veces a la semana, además las juntas se celebrarán en la oficina del rubio. Malfoy no estaba muy feliz por ir al ministerio y la castaña quería mantener en silencio su proyecto, no despertar sus futuros planes. Dentro de dos años habría votaciones para cambiar de ministro, era obvio que la hija de muggles aspiraba a ocupar el espacio vacío.


Un chico de piel morena deslizaba el líquido de una botella hacia su vaso, caminó hasta un enorme escritorio donde se dejó caer en la silla principal, subió los pies sobre la mesa de fina madera. Bebío aquel caro licor, sus ojos se fijaron en algunos reconocimientos, y una foto familiar colgada al fondo. La puerta de la elegante oficina se abrió un golpe, un rubio hizo acto de presencia, con un movimiento de varita lo obligó a bajar los zapatos de su fino escritorio.

—¿A qué debo el bueno humor del gran Draco?.—El chico cuestionó intrigado y con tono burlón.—Otros días estampas mi rostro en el piso.—El rubio rodó los ojos para acomodarse sobre un sofá en la pequeña sala frente a su escritorio.— Algo realmente bueno te sucedió.

El sujeto saltó fuera de la silla, terminó de beber el líquido dentro de su vaso y se acercó a su compañero. Ahora más que nunca estaba intrigado por esa "alegre" actitud. Observó cómo el chico terminaba de escribir algunos detalles en su agenda, de un rápido movimiento se la arrebato.

—¿Reuniones con la Directora Adjunta?.—El chico levantó las cejas para divertirse al notar cini su compañero perdía la compostura, muy raro en él.— Theo va enfurecer.—Soltó fascinado para dejarse caer en el sillón.— Quisiera quedarme a molestarte pero en realidad solo pasaba a darte un reporte de mi reunión de anoche.

—¿Como te fue? .—Cuestiono para quitarle el libro.— ¿Hubo muchas preguntas?

El moreno negó con la cabeza para sacar una copia del último número del profeta, en la primera plana se encontraba la nueva noticia que sacudía el mundo del quidditch. Blaise Zabini era el nuevo dueño de las Arpías, la noticia había caído bien en la comunidad mágica. En la foto principal el chico moreno brindaba con la capitana, quien tenía una sonrisa en el rostro.

—Fue sencillo, mi apellido no estuvo tan involucrado con los mortifagos.— El chico levantó los hombros, era un tema delicado a tocar con su amigo.—A la gente no le importa el origen de mi dinero, ademas casi nadie sabe que mi familia quedó muy mal económicamente después de la guerra.

—Un punto a nuestro favor, espero que comiences a generar ganancias.—Le exigió el rubio, el moreno dibujó una sonrisa mientras se ponía de pie.— No me urge que me devuelvas el dinero pero sí es importante que comiences a crear contactos.

La herencia Zabini sufrió de un duro golpe al finalizar la guerra ya que fue obligado a "donar" una alta cantidad de dinero ya que su paadrastro fue ligadao a los mortifagos, el bastardo murió en algún momento durante la guerra. Su madre una abnegada e inocente mujer nunca cometió el error de seguir los ideales de su tercer esposo, al conocerse lo mal que Blaise se llevaba con su tercer padre, no fue arrestado o llevado a juicio. pero su fortuna fue disminuida peligrosamente hasta irse a bancarrota. Su madre no conseguiría un cuarto marido, realmente Blaise tampoco necesitaba otro padrastro por ello decidió recuperar su fortuna, trabajaría arduamente para no depender de nadie más.

—La novia de cara rajada habla mi idioma.—El moreno dibujaba una sonrisa tratando de escapar por la puerta, iba tarde a la siguiente junta programada con algunos reporteros..—Ambos tenemos planes que implementar en el equipo.—Antes de escapar por la puerta se giró.—Draco muchas gracias, eres mi mejor amigo.—Dibujó una sonrisa.—Solo no le digas a Theo, realmente es un chico celoso.

El rubio dejó escapar una risa, no contaba con muchos amigos, de hecho su squad estaba formado por él y otros tres personajes. Solo a ellos podía llamar "hermanos", Al verse solo se desparramo en el sillón, por un mes completo vería a Hermione dos veces a la semana, no quería reaccionar como un adolescente pero le era imposible seguir ocultando sus sentimientos. estaba completamente feliz.

La luz de la luna brilla sobre mí. Mi mirada está atrapada en ti. Sólo nosotros dos, en un lugar que nadie más conoce. Desde este momento será nuestro secreto.

Moondance, BAP