Capítulo 3. Una respuesta inesperada

A la mañana siguiente los primeros rayos de sol que se colaban por la ventana, decidieron posarse sobre el rostro de Harry despertándolo de su letargo. Harry se frotó los ojos enérgicamente, se puso sus lentes y decidió bajar a la cocina a comer algo antes de escribirle una carta a Ginny. Al salir de la habitación de los padres de Hermione, Harry sintió como el aire caliente del verano entraba por sus pulmones. Definitivamente ese sería un día bastante caluroso, así entró de nuevo en su cuarto para ponerse algo más fresco para bajar a desayunar.

Tan pronto como Harry hubo bajado las escaleras y cruzado el umbral de la cocina una fuerte imagen lo tomó por sorpresa. De espaldas a él estaba ella, usando un pantalón corto que apenas cubrían sus largas y delicadas piernas a la vez que hacía juego con la blusa de seda que se escurría en su espalda, simulando a la perfección cada una de las curvas de su cuerpo, su cabello estaba recogido en una cola de caballo dándole un toque de mujer fatal.

-¡Hermione! ¿Qué haces aquí?- pregunto Harry con tono alarmante. Era obvio que su pijama había provocado un pequeño infarto al recién llegado.

-¡Harry! – Respondió ella igualmente alarmada – no pensé que te levantarías tan temprano, supuse que tendría suficiente tiempo para subir a tomar un ducha y cambiarme antes de que tú y Ron se despertaran - terminó la frase mientras intentaba inútilmente cubrirse el cuerpo con la escasa ropa que llevaba puesta – Puedes prepararte el desayuno, perdóname pero creo que iré a cambiarme- explico a la vez que salía corriendo escaleras arriba dejando a su amigo solo.

Para cuando Hermione bajó a la primera planta de la casa, Harry ya había acabado de desayunar y estaba apoyado en un sillón intentando escribir su carta a Ginny, aunque para ser sincero, la imagen de Hermione en su pijama de seda estaba dificultando un poco las cosas.

-Harry, quería disculparme por lo de esta mañana. Usualmente no visto de aquella manera cuando estoy acompañada en casa, pero pensé erróneamente que tú y Ron aún estarían durmiendo para cuando yo ya me hubiese cambiado de ropa. A propósito de Ron ¿aún sigue durmiendo?- Harry hizo un gesto afirmativo con la cabeza, intentando evitar que sus miradas se encontraran. Era un momento realmente incómodo para los dos y Harry no tenía la intención de seguir la conversación acerca de lo ocurrido antes del desayuno.

Afortunadamente para ambos, fueron rápidamente interrumpidos por la somnolienta voz de Ron que provenía del pasillo del segundo piso.

-Bueeenos días, chicos- dijo mientras se llevaba una mano a la boca para bostezar.

-Buenos días Ron, te prepararé el desayuno- ofreció Hermione apresuradamente.

-Wow… Hermione es sorprendente lo servicial que puede ser una chica en su propia casa- se burló Ron, pero ella decidió ignorarlo, simplemente soltó una risita nerviosa y se dirigió a la cocina.

-Por cierto. Harry si estas escribiéndole a Ginny pregúntale como van las cosas con Krum – dijo la chica reapareciendo en la sala.

-¿Krum?- preguntaron al unísono los dos muchachos.

-Sí, Viktor Krum – respondió Hermione bastante despreocupada- le pedí a Ginny que se comunicara con él desde hace un par de meses porque ponía en riesgo nuestra seguridad y la de Viktor si yo seguía escribiéndole, así que Ginny se ofreció para mantenernos en contacto a los dos- terminó la frase justo a tiempo para salir corriendo a la cocina evitando un incendio.

-Está bien, le preguntaré a Ginny acerca de Viktor- asintió Harry de mala gana.

-¿Por qué aun sigues hablando con ese gorila descerebrado?- pregunto por lo alto Ron.

-Porque es un caballero, es mi amigo y se preocupa por mi seguridad como yo por la de él-

El tono de Hermione denotaba que una nueva discusión estaba por iniciar, de modo que Harry recogió su pluma, el pergamino y a Hedwig y subió a su habitación.

Cuando termino de escribir una extensa carta a Ginny, en la que le preguntaba principalmente como se sentía y sobre cómo había pasado las vacaciones, decidió bajar a la primera planta para preguntarle a su amiga que protocolo seguir para enviar su pergamino. Ató el rollo a la pata de la lechuza y bajó a la sala.

Tan pronto como miró a sus amigos supo que estaban alterados, Ron se encontraba sentado en un sillón que daba a la ventana deslizando su dedo a través de los objetos que adornaban la mesita de té ubicada justo a su derecha. Hermione por el contrario, disimulaba estar inmersa en un libro, Harry lo hubiese creído de no ser porque el libro estaba al revés, lo que hacía imposible que ella estuviese leyendo una sola palabra impresa.

-Hermione, ¿puedo enviar a Hedwig a la Madriguera? – pregunto cauteloso.

-Será mejor hacer un hechizo de invisibilidad para que no puedan seguir a la lechuza. Durará solo una hora y creo que para cuando pase, Hedwig aún estará volando camino a allá-dijo más para sí misma que para Harry.

Era obvio que su amiga había avanzado mucho con sus encantamientos. En cuestión de segundos desapareció a la lechuza y abrió la ventana para que esta saliera sin problemas.

-ya está- dijo cerrando de nuevo la ventana- ¿le preguntaste a Ginny sobre Viktor?-

Ron se removió en su sillón en cuanto escucho el nombre.

-Sí, te avisaré tan pronto llegue la respuesta- dijo Harry sentándose en la silla que se encontraba entre sus dos amigos.

Los tres pasaron el día ideando un plan para reunir los horrocruxes e intentando descifrar cuales serían los objetos que escogería Lord Voldermort para esconder su alma. La mañana y parte de la tarde transcurrió con total tranquilidad, hasta que un fuerte ruido hizo que los tres se sobresaltaran. Sonaba como si algo se hubiese estrellado contra la ventana, y eso fue exactamente lo que descubrieron cuando Harry abrió la ventana y encontró a Hedwig algo aturdido y con un rollo atado a su pata. Abrió la carta lo más rápido que se lo permitieron sus manos y comenzó a leer.

Harry,

Mi verano ha estado muy bien. En la Madriguera recibimos visitas casi a diario. Bill y Fleur llegaron ayer para arreglar los pormenores de la boda. Dile a Hermione que Viktor se encuentra muy bien y envía cartas frecuentemente. Han sucedido muchas cosas. Gracias por preocuparte por mí.

Lamento tener que decirte esto por este medio, pero tenemos que hablar. Harry te escribiré para acordar un lugar y una hora para vernos.

Ginny.

PD. Intenté cambiarle los colores a Hedwig para que no fuera rastreada pero creo que quedó un poco aturdida. Pídele a Hermione que intente deshacer el encantamiento, ella sabrá que hacer.

Lo que había escrito Ginny estaba muy lejos de alegrar a Harry. Sintió rápidamente un mal sabor en la boca y decidió sentarse. ¿Por qué Ginny quería hablar? Sabía que no se trataba de nada bueno. Además, ¿desde cuándo llamaba Viktor a Krum? Después de unos segundos de meditarlo, le pareció que sus celos hacia Krum resultaban bastante idiotas y comenzó a preocuparse por la seguridad de Ginny y por la razón de la petición de la peliroja. Para ser sincero esperaba una carta igual de extensa y detallada a la suya. Todo resultaba extraño después de su inesperada respuesta.


Finalmente acabé el tercer capitulo. Gracias a todos lo que han leído la historia. Espero que les guste. :)