Reencuentros Inesperados
Agotado, se dejó resbalar por la pared hasta sentarse en el suelo. Aquel olor tan característico de todos los hospitales seguía produciéndole náuseas. Ni siquiera abriendo las ventanas desaparecía ese molesto olor a antiséptico. Y aquella dichosa luz blanca tan típica de hospital le ponía de los nervios. Pero lo peor no era nada de eso, si no la sensación de agotamiento. Como si el estar en un hospital te quitase años de vida de alguna extraña manera. Aun así, aunque podría haber pedido que alguien le relevase la guardia sin ningún problema, no se sentía capaz de alejarse de la puerta de aquella habitación.
Se dejó caer al suelo, apoyándose en la pared que había frente a la puerta de la habitación. Aquel hombre le había dicho que le devolviese a Yamato. Hasta ahora, solo una persona había reclamado a Yamato: Dante. Él dijo que aquella espada había pertenecido a su hermano, aunque cuando se la fue a devolver, este se la regaló. Dijo que era importante para él y que por eso se la confiaba, pero tras ver a aquel hombre, se preguntó si había algún otro motivo para que Dante le entregase Yamato.
Por otro lado… Estaba casi seguro de que aquel hombre era el hermano de Dante. Lo que le chocaba era el hecho de que lo creía muerto. Cuando Dante hablaba de él, lo hacía siempre en pasado, así que Nero se había limitado a sacar conclusiones, pero ahora resulta que existe la posibilidad de que esté vivo y solo le venían preguntas a su cabeza.
- Disculpe señor, no puede entrar aquí sin permiso.
Una serie de rápidos pasos seguido de la voz de una enfermera fue lo primero que se oyó cuando las puertas que daban a las habitaciones reservadas para la Orden se abrieron. Nero alzó la vista a tiempo de ver como un Dante terriblemente serio se acercaba a él con paso rápido seguido por una enfermera que parecía incapaz de alcanzarle y detenerle por más que acelerase el ritmo o le llamase. Nero se puso en pie, interponiéndose en el camino de Dante que se detuvo en seco, haciendo que la enfermera se diera de bruces contra su espalda, pero Dante simplemente lo ignoró.
- ¿Dónde está?
Ni hola, ni cuanto tiempo sin vernos, ni nada. Dante simplemente no estaba para formalidades de ningún tipo en ese momento y a Nero no le sorprendió en absoluto.
- Disculpe que insista señor.- volvió a llamarle la enfermera.- Esta zona es de acceso restringido y…
- No se preocupe por ello.- le interrumpió Nero con amabilidad.- He sido yo quien le ha pedido a este hombre que venga, así que estará bajo mi responsabilidad.
- Pero el doctor Wesley…
- Ya he hablado con el doctor Wesley.- le dijo Nero interrumpiendo su réplica.- Él sabe que este es un caso especial vinculado con la Orden y que va a ser necesario saltarse ciertas normas.
Sin decir nada más, la enfermera se dio media vuelta y se marchó de allí, dejándolos solo en mitad del pasillo. Dante no había movido ni un solo músculo. Seguía con la misma seriedad que Nero le vio mientras se acercaba por el pasillo y no se había movido ni un solo milímetro desde que se detuviese. Nero intentó contar mentalmente las veces que había visto a Dante tan serio. No le vino ni una sola a la cabeza. Decidió dejarse de rodeos e ir directos al grano.
- Le dije a Kyrie que te buscase en cuanto le encontré.- dijo Nero con seriedad.- Estaba tan débil que aun me sorprende el que pudiera siquiera hacer el esfuerzo de incorporarse. Ha ingresado con una anemia de campeonato. Demasiada para un humano normal. Kyrie estuvo atendiendo como enfermera a los caballeros de la Orden anterior y ya sabes que está estudiando medicina, así que entre ella y el doctor Wesley se están ocupando del tratamiento.
- ¿Estás seguro de que es él?- preguntó Dante directamente, ignorando por el momento todo lo que Nero le acababa de decir. Este último simplemente suspiró con resignación.
- No. Eso sólo puedes saberlo tú.- respondió volviendo la vista a la puerta.- Aun está inconsciente y no sabemos por cuanto seguirá así.- añadió mientras Dante se disponía a entrar en la habitación, pero antes de hacerlo le detuvo una última vez.- Dante, si ese hombre es realmente tu hermano… Creo que hay algunas preguntas que debes responderme.
Dante ni siquiera se giró, simplemente esperó a que Nero terminase de hablar con la mirada fija en el pomo de la puerta. Luego entró en la habitación sin decir ni una palabra.
El pitido continuo de una máquina, le dio la bienvenida. Las ventanas estaban cerradas y el aire acondicionado no estaba muy fuerte, pero el temblor que recorrió a Dante de la cabeza a los pies no fue a causa del frío, si no del vértigo. Aquella situación, la posibilidad de que su hermano hubiera estado vivo durante estos últimos años le producía una sensación parecida al vértigo, que hacía difícil el estar en esa habitación sin ignorar las ansias de huir de allí.
Dio un par de pasos hasta la cama y, cuando lo vio, conectado al suero y a aquella máquina que pitaba con un ritmo constante, sintió que su estómago caía en picado hacia algún lugar bajo sus pies. Estaba tapado con una sábana y con el típico camisón de hospital. Aun así se podía ver que estaba más delgado de lo que era normal en él. Vergil siempre había sido tan elegante, siempre en su sitio. Su pelo y su ropa siempre en orden. Solo verlo parado ya dejaba ver una elegancia innata que Dante carecía o que, tal vez, no había sabido aprovechar. Su porte siempre había sido el de un noble o un príncipe y nadie podría discutirlo. Y la forma en que peleaba… No es que no fuera fuerte, es que era sorprendentemente ágil, por eso Yamato le venía tan bien. Sparda supo perfectamente lo que hacía a la hora de confiar Yamato y Rebellion a sus hijos. Dante solía ser impulsivo y su fuerza era su mejor arma lo cual convertía a Rebellion en la espada perfecta para él. Vergil era frío y calculador, con una agilidad que a Dante le recordaba a la de un gato. Por eso Yamato era mejor para Vergil. Dante había conocido a un Vergil maduro y protector siendo niños y a otro Vergil frío y que ambicionaba poder años más tardes, pero siempre lo recordaba fuerte y elegante. Verlo ahora, en una cama de hospital, con una vía en el brazo que conectaba con el gotero junto a su cama, tan delgado respecto a como lo recordaba y con el pelo largo recogido en una cola, que posiblemente alguna enfermera o la misma Kyrie le había hecho, hizo que Dante casi no reconociese a su propio hermano. Vergil nunca había renegado de su herencia paterna. Asumía el mestizaje con un demonio casi con orgullo y, de alguna manera, era algo que dejaba patente en su forma de ser, pero al verlo pensó que Vergil, en ese momento, tenía más de humano que de demonio.
Dante cogió la silla que había junto a la cama de Vergil, la giró y se sentó a horcajadas en ella, apoyando los brazos sobre el respaldo y, a su vez, la cabeza sobre los brazos.
- Más te vale salir de esta, Vergil.- dijo Dante en un murmullo.- Aun tengo que patearte el culo por lo que hiciste en el Teme Ni Gru.
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Kyrie llegó corriendo al hospital junto con Trish. En cuanto la primera le contó sobre la posibilidad de que su hermano siguiese vivo, Dante simplemente había desaparecido de la oficina con sorprendente rapidez, incluso para un demonio. Si no fuese porque Trish se había ofrecido amablemente a llevarla en moto, aun estaría de camino al hospital. Cuando llegaron hasta la habitación donde estaba el posible hermano de Dante, ambas encontraron a Nero de pie frente a la puerta, mirándola seriamente, como si de alguna manera pudiese ver a través de ella.
- ¿Ha llegado Dante?- le preguntó Kyrie en cuanto estuvo junto a él. Nero se limitó a asentir, sin decir nada y sin apartar la mirada de la puerta.- Entonces, ¿es su hermano?
Nero no dijo nada, permaneció inmutable, sin apartar la vista de la puerta. Kyrie volvió la vista hacia Trish, extrañada por el comportamiento tan serio de Nero.
- Trish ¿Tú conociste al hermano de Dante?- le preguntó Nero sin apartar la mirada de la puerta.
Kyrie se extraño de la expresión que mostró Trish ante la mención del hermano de Dante: parecía casi apenada por la pregunta que le había hecho.
- Lo que sea que quieres saber tendrás que preguntárselo a Dante, no a mi.- le dijo ella.
- ¿Y cuanto tendré que esperar para tener respuestas?- le volvió a preguntar Nero volviendo la vista hacia ella por primera vez.
- Nero, hazte a la idea que tal vez haya preguntas que nadie te podrá contestar.- dijo Trish finalmente.- Hay cosas que ni yo ni Dante sabemos y, la verdad, no es ni a mí ni a Dante a quien quieres hacer esas preguntas en realidad.
- ¿Entonces a quien se las debería hacer?- preguntó Nero con frustración.
- A Vergil.- una mezcla entre sorpresa y confirmación se reflejaron en la cara de Nero ante las palabras de Trish.- ¿No es eso lo que quieres saber? ¿La relación entre Yamato, tu brazo derecho y Vergil? Kyrie me ha contado lo que pasó en el sótano y, aunque no lo parezca, Dante está tan interesado como tú en hacer esas mismas preguntas que te rondan por la cabeza, pero solo Vergil puede responderlas… y no sabemos aun si tendrá todas las respuestas.
- Solo quiero saber porque mi brazo reaccionó ante la presencia de Vergil.- dijo Nero, lo cual era verdad, pero solo a medias.
- Perdonadme si me equivoco.- les dijo Kyrie atrayendo la atención de ambos.- No entiendo mucho del tema así que puede que me equivoque, pero… Nero, de alguna forma, Yamato está guardada en tu brazo, ¿no? Si Vergil era el antiguo dueño, ¿no crees que pudo haber reaccionado así por eso?
- Es una posibilidad.- reconoció Nero, pero en el fondo sabía que había algo más. Solo era una corazonada, pero hasta que no obtuviese las respuestas que buscaba, no podría hacer nada.
La puerta se abrió al cabo de unos minutos, dando paso a un Dante sorprendentemente serio. Las miradas de los presente se clavaron rápidamente sobre él y no hizo falta que nadie hiciera la pregunta en voz alta para que Dante la supiese.
- Sí, es mi hermano.
- Estás seguro, ¿no?- le dijo Kyrie con cierta timidez.- Es decir, han pasado muchos años desde entonces y…
- Lo es. Créeme. Reconocería a mi hermano aunque se cambiase la cara por completo.- luego volvió la vista hacia Nero y le preguntó.- ¿Tienes idea de por qué demonios tenían a mi hermano los de la Orden?
- Aun no.- respondió secamente.- Seguimos investigando el diario de Agnus junto con todas sus notas y la información guardada en los ordenadores. Solo sabemos lo que te dijo Kyrie y poco más.
Dante se limitó a asentir con la cabeza mientras daba media vuelta para irse.
- Trish, nos vamos.
- ¡Espera!- le llamó Nero.- Tengo preguntas.
Pero Dante le ignoró por completo, alejándose de allí sin siquiera esperar a Trish. Esta última se volvió hacia Nero con gesto de disculpa.
- No se lo tengas en cuenta. Piensa que creía a su hermano muerto y no acabaron en buenos términos. Tiene que estar un poco… no sé, en estado de shock o algo así.
- Pero yo…
- Nero.- le interrumpió Trish.- Sé lo importante que es esto para ti y pienso hablar con Dante sobre ello, pero, por favor, entiende que su situación no es mucho más fácil que la tuya. Ten paciencia y obtendrás esas respuestas que tanto ansias.
Los pensamientos que tiene Nero sobre el hospital al principio del capítulo son, por desgracias, inspirados en los que sentí yo en una circunstancia similar.
Respecto a que Vergil tenga anemia, me parece que tiene bastante sentido. Ha estado en un tanque mantenido como en coma a saber por cuanto tiempo y, antes de eso, quedó a medio camino entre la vida y la muerte. Por más medio demonio que sea, no tiene sentido para mi que esté sano como una manzana. Incluso podría necesitar rehabilitación para volver a caminar con normalidad. Otra cosa es que lo que a una persona normal le costaría meses recuperarse, él lo hará más rápidamente
EDITADO: 12 Julio 2018
