D: Como todos bien sabemos, ni hetalia ni sus personajes me pertenecen. Eso si; los de los hijos de las naciones si.

Nota: Mpreg. No implicito pero para que la historia tenga sentido tenemos que aceptarlo como una posibilidad.

Nota 2: Chiii^^


Capitulo 3

Los siete estaban en el aeropuerto esperando sus respectivos aviones. Se despidieron antes de entrar cada uno al suyo. Los tres adultos les desearon suerte a los niños y la húngara le dio un beso de despedida a su marido. Los otros dos también se despidieron y cada uno se subió a su avión.

El vuelo no fue demasiado largo pero los niños no paraban de practicar diferentes canciones. Como no tenían un piano se consiguieron de quien sabe donde un violín así que sonaba un poco más agudo que cuando practicaban en su casa.

-¿Es esta la canción que vais a cantar en el concierto? –Preguntó el tío de la chica.

-No. Esta canción nos la ha dado mi padre para que practiquemos. La canción que tocamos en el concierto la hemos escrito nosotros. No nos gusta cantarla enfrente de gente antes del concierto ya que nos reconocerían. –Dijo el chico que además de tocar el piano tocaba el violín.

-Muy bien… ¿Habéis ido a Paris antes?

-Por supuesto. Para visitar al tío Francis. –Dijo la chica. -¿Conoces al tío Francis onkelLudwig?

-Sí. Claro que lo conozco.

-¿Y conoces a Mary Juliette? –Volvió a preguntar.

-¿Quién?

-A la hija del tío Francis. –Dijo el chico como si fuera lo más obvio del mundo.

-No es tan increíble como yo pero es buena persona. –Dijo la chica.

-No, no la conozco.

Ludwig se estaba muriendo por dentro. ¿Es que todos habían hecho sus vidas y formado familias menos el? Muy probable, pensó. Por la forma en la que hablaban de ella la conocían bastante. Seguramente también conocían al Español y al italiano del sur. De repente el albino se despertó de su "sueño de belleza" y se volteo hacia sus tres acompañantes.

-Chicos… Y bruder (hermano). Cuando lleguemos vamos a ir al concierto, luego tenemos una entrevista y hasta el final vamos a hablar con el tío Francis. Vamos a cenar todos juntos.

-¿Van a venir Mary Juliette y… esa persona de la que no me acuerdo, a vernos? –Preguntó el chico.

-Claro que sí.

-¿Al concierto o a la cena? –Preguntó la chica.

-A ambos. ruhig (tranquilos), vais a tener mucho tiempo con ella.

-¿Cuándo vamos a ir a Spanien (España) para ir a visitar a tío Antonio? –Preguntó la niña.

-Pronto.

-¿Y a visitar a tía Feliks y a el resto? –Preguntó el chico.

-No me digáis que ver a ese degenerado de rosa se os hace divertido.

Ludwig no comprendía como había estado tanto tiempo desconectado. Con Antonio seguramente se referían a España. Y el degenerado de rosa solo podía ser Polonia. ¿Todos tenían ahora un nombre humano? Seguramente. Y también seguramente todos en su idioma.

-Chicos. Ahora que lo pienso no me habéis dicho vuestros nombres. –Dijo Ludwig dándose cuenta de un detalle.

Los niños se dieron cuenta de que era verdad. No habían dicho sus nombres. Pero una obscura idea cruzó sus mentes. Bueno, no era obscura, pero a ellos les emocionaban los adjetivos extravagantes. A pesar de que obscura no es para nada extravagante.

-No te lo vamos a decir. Ahora vas a tener que adivinarlos. Pero no ahora, en el concierto. Nuestro nombre artístico es una mescla de nuestros nombres. Así que ahora lo vas a tener que adivinar. Y si no lo haces vas a tener que…

Pero una mirada extraña de parte de su padre y su tío hicieron que cambiaran de idea. Ludwig no comprendía como su hermano había podido cambiar tanto. Lo mas probable es que el ser padre de una niña y tener que vivir como humano lo había vuelto más maduro.

-Somos los increíbles, magníficos y hermosos: Angela y Wolfgang.

Llegaron a Paris sin ningún inconveniente. Al llegar a la ciudad se dirigieron hacía uno de los lugares de conciertos más grandes y hermosos de la ciudad. Había una cantidad exorbitante de gente esperando para poder entrar. Llegaron y todos les dejaron pasar. Se cambiaron en un lugar. Ludwig prácticamente no los reconoció ya que estaban muy diferentes.

-Chicos, ahora vamos a salir y pasar por en medio de toda la gente para que tomen fotos y sean felices. –Dijo el de ojos rojos.

Dicho y hecho. Se levantó un revuelo inimaginable ya que todos querían ver a sus músicos de cerca. La gente llevaba camisetas con sus caras y con el símbolo del grupo, por así decirlo. Era una parte del mapa de Europa, exactamente la parte de Austria, Suiza, Hungría y Prusia, con un Gilbird gigante encima con una corona. Era muy curioso que la gente aceptara ese escudo, por llamarlo de algún modo, sin pensar en que significaría.

Los chicos comenzaron a cantar. El pianista se ubico en su instrumento. La chica, a diferencia de cómo practicaba en su casa se paró sobre el piano. Sí, se paró sobre el y comenzó a cantar. La música fluía por todo el recinto. Ludwig se quedo con dos frases: Lange nicht gesehen, einfach mich ablehnen (tanto tiempo sin verte, para que simplemente me rechaces); y Wir verloren die Vergangenheit, aber wir können die Zukunfterholen (Perdimos el pasado, pero podemos recuperar el futuro).

El concierto duró bastante y cuando terminó todos estaban cansados. Justo al terminar se fueron al camerino donde les esperaba un reportero de una de las revistas de música más importantes del momento. El manager del grupo (Eli con gafas de sol) les había dicho que podían hacer esa entrevista.

Las preguntas fueron desde graciosas hasta salidas del tema. Entre los tres respondían. A pesar de que los chicos solo fueran los teloneros pertenecían al grupo. Ludwig no prestó mucha atención a las respuestas pero una se le hizo muy interesante.

-¿Qué le queréis decir a todos vuestros fans?

-Que ahora es tiempo de reencuentros. Que hay que volver a unirnos todos a pesar de que llevemos tiempo sin vernos. Que debes contarle a tus amigos lo que pasa a pesar de llevar mucho tiempo sin verlos. –No era un mensaje a las fans; era un mensaje a las naciones.

Cuando por fin se volvieron a poner como antes se dirigieron a un restaurante que estaba cerca. Cuando entraron Ludwig pudo ver al francés en una mesa. Junto a el había una pequeña niña de la edad aproximada de sus sobrinos. Era rubia como su padre pero tenía un curioso mechón de pelo que parecía flotar en el aire. Tenía un pequeño oso de peluche, o puede que no de peluche. Se parecía al oso de la miel de maple, de hecho, era tan parecido que parecía su hijo o algo así.

-¡Gilbert! Estamos aquí, mon ami.

-Francis. Hola. –Dijo el prusiano.

-Soy yo o ese es el pequeño de tu hermano. –Dijo el Francés.

-Sí. El "pequeño" de Ludwig por fin ha dejado su confinamiento solitario. Kesese~ Necesita contaros algo a ti y a la persona que siempre se me olvida su nombre.

-Soy Matthew. –Dijo en un susurro una persona que resultó estar al lado del francés. Tenía el mismo rizo flotante que la niña y el oso que salía en los paquetes de la miel de maple.

-Kesese~ Es verdad, Matt. Siempre se me olvida. Adivina con quien se encontró Ludwig el otro día.

-No sé mon ami. ¿Quién?

-Te lo dejo en: fuerza del eje, desaparecido, le gusta la pasta y…

-¡Italia!

-Como sueles decir: Touché. Kesese~

-No me lo puedo creer. Ni siquiera el malhumorado de su hermano ha podido encontrarlo. ¿Cómo lo encontró?

Ludwig no estaba seguro que contarles a todas las naciones lo que había pasado era una buena idea, pero aún así se los contó. Prestaron atención hasta que terminó su relato.

-Bueno… Matty, ¿sabes si tu hermano esta en Londres ahora? -Preguntó el Francés.

-Sí, ya es verano. Es buena idea. Tienen que convencer a los anglosajones. Seguramente ellos saben donde esta muchos del resto.

-Oui (sí), mientras tanto nosotros podemos ir hablando con los que sabemos donde están. Bueno, ahora a comer.

La cena fue muy agradable. Los niños se llevaban muy bien con Mary Juliette. La comida era deliciosa. Le resolvieron las dudas a Ludwig confirmándole que el oso era el de la miel de maple. Matthew tenía una empresa de miel que había prácticamente monopolizado el mercado. Francis había puesto restaurantes y escrito algunos libros que no eran para niños precisamente.

Al finalizar la cena Ludwig, su hermano y los niños se fueron a buscar un lugar donde dormir. Después de unas cuantas vueltas encontraron un lugar. Era bastante bonito y muy barato (la tacañería del suizo y del austriaco era contagiosa).

-Mañana cogemos un vuelo a Londres. Voy a ver si podemos reservar algún lugar de conciertos para mañana. Así podemos decir que es una mini-gira por Europa. Kesese~

-¿Cómo vas a conseguir que la gente se entere del concierto y vaya? –Preguntó el alemán.

-Muy fácil. Dame cinco minutos en los que hago unas llamadas y te lo muestro. –Dijo Gilbert.

El prusiano se separó un poco de los niños y de su hermano. Llamó a una persona o a dos. A los cinco minutos volvió con ellos con una gran sonrisa en la cara. Simplemente les puso una foto de un auditorio en el que entraban más de cinco mil personas.

-¿Quieres ver como se venden todas las entradas al concierto?

-Ja (sí)Dijo el rubio.

El albino abrió su twit**** y se puso a escribir algo. Cuando terminó se los enseñó. Decía: Mañana concierto a las ocho de la noche en xxxx lugar, Londres. Los boletos ya están a la venta. Le dio a enter. A los cinco minutos ya había cientos de personas que habían pasado el mensaje. Puso el mismo mensaje en otras cinco redes sociales. Para cuando había terminado la mitad de los boletos ya estaban comprados.

-Las ventajas de internet, Bruder (hermano). Las ventajas de internet…

…..

En esos momentos en una enorme tienda de ropa de marca en algún punto indefinido de Polonia.

-¡Eli! Que alegría que estés por aquí. –Dijo el polaco.

-Hola Feliks. He venido ya que necesito hablar contigo y con los chicos. Es importante.

-Esta bien. Primero deja que terminé esto y vamos a buscarlos. Creo que Toris está en su oficina. Pero no estoy seguro.

El rubio estaba vestido totalmente de rosa. Pero desde que sus diseños eran de los mas vendidos en el mundo la gente no le criticaba por vestir de esa forma. Su estudio de modas era enorme y todos los diseñadores soñaban con verlo alguna vez. Un pequeño niño de unos dos años estaba jugando con un pequeño poni de juguete. Estaba sentado sobre una especie de manta de color rosa; pero no parecía notarlo.

….

En esos momentos en un lugar indefinido en el medio de Islandia.

-¿Hermano? Que raro, no pareces venir con cara de querer matar a alguien.-Dijo la joven Liechtensteinesa .

-Por una vez no he venido a amenazar, digo… Bueno, si, amenazar a tu marido. Tengo que hablar con ambos como las personas civilizadas que somos.

-Así que nos has traído tu escopeta.

-Bueno… Sí la he traído… Pero no para usarla contra el.

-Esta bien. Ven.

….

-Señores, señoras, he de hablar con vosotros. –Dijo el maniático del piano.

Los que estaban ahí reunidos volcaron su atención en el que les estaba hablando. Puede que quisiera decir algo interesante. Puede…


Las traducciones son hechas con google traductor así que quejas y sugerencias son aceptadas. Por lo de la última parte, la siguiente vez que van a saber de ellos va a ser en el capitulo 7 así que paciencia.

No sé si ya lo he mencionado pero son ocho capítulos ya escritos (menos el último). Que voy a publicar periodicamente cuando los haya corregido.

Gracias por leer y por dejar reviews.