Chavo, me tardé :c, perooo, he intentado reponerlo. Nah, la verdad dudo reponga algo, pero es mejor que nada :3.

¡Gracias por los reviews! Y su paciencia, pero ya, haré lo más que esté dispuesta a hacer para no tardarme mucho xD(Lo cual me será difícil, pero bueh...)


-Tienes que admitirlo, la cita no estuvo tan mala –Le digo a Vega, quien sólo rueda los ojos y bufa no pensando lo mismo que yo.

-Sí, claro, tú no fuiste quién soportó al señor te compraré una bebida más de media hora –Replica dándome una mirada que me dice lo poco que le gustó mi idea de 'darles privacidad para que se conocieran mejor'.

-Pues hablando de tu novio—

-¡No es mi novio!

-Como sea. Tú aún-no-novio, le dijo algo a mi 'cita' y se portó de lo más insoportable. Más insoportable que la vez que lo conocí –Le explico, mi entrecejo fruncido ante el horrible recuerdo.

-¿Es por eso que su naríz y su labio sangraban? –Preguntó Vega, una apenas visible sonrisa en sus labios.

-Intentó besarme. Besó mi puño –Le digo, una amplia sonrisa de satisfacción en mi rostro.

-Debió dolerle.

-No sé... se tiró al suelo y comenzó a quejarse y a lloriquear –Guardo silencio, recordando el momento–. Después le grité algo similar a –Tomé un poco de aire–: "¡Si quieres conquistar a una chica empieza despacio! ¡Habla con ella sobre cosas cotidianas y nunca empieses con lo más privado y que involucre ese tipo de cosas!" Después le tiré la bebida encima.

-Vaya. ¿Cómo fue que Beck consiguió tenerte a su lado? –Pregunta Vega sorprendida por lo que le he contado.

-Con obsequios que teminaron contra su cara o debajo de sus ropas, bromas pesadas hacia él, insultos... gritos y reclamos de mi parte, uno que otro golpe, humillación pública. A ver qué más... –Miro al cielo un momento, recordando por qué otras cosas más hice pasar a Beck– Me aproveché de él varias veces, le robé una que otra cosa, perdí "accidentalmente" unas cosas de su propiedad, que he de decir, eran importantes para él. Vacié varias veces, igual, "accidentalmente", café sobre trabajos suyos, ¡Oh! Está la vez que—

-Ya entendí, le hiciste la vida imposible a Beck... –Suelta una risa– justo como haces conmigo –Mis ojos rápidamente se posaron en ella cuando dijo eso, mi risa sesando; ¿qué quería decir?–. Sólo que yo no intento ser tu novia. Sólo tu amiga.

-Eres mi conocida, ¿no te basta con eso? –Le pregunto, tomando otra papa de su almuerzo– Con el simple hecho de que te hable debería ser suficiente.

-Jade, la mitad de lo que me dices es ofencivo e hiriente.

-¿Y? No te quejas de eso –Replico.

-Claro que lo hago, todo el tiempo –Me aclara.

-Quejica.

-Agh. Contigo no es muy posible entablar una conversación normal –Dice, dando otra mordida a su hamburguesa.

-¿Quién te manda a entablar conversación conmigo? Ni siquiera me agrada hablar contigo.

Rueda los ojos y regresa su mirada a su almuerzo, de vez en cuando dirijiéndome miradas de 'deja de agarrar de MI comida', las cuales ignoraba. No pasa mucho tiempo desde que comenzamos este silencio mutuo cuando los demás llegan y toman asiento, todos discutiendo por algo que ni Vega ni yo sabemos.

-Entonces chicas. ¿Cómo les fue ayer en su cita? –Pregunta André, una sonrisa nerviosa apareciendo en su cara.

-Del asco –Respondo instantaneamente–. No veo cómo podría ser diferente.

-Lo que dice Jade, fue un asco aquella cita. No sé por qué a Sikowitz se le ocurrió tal estúpidez. Esos dos... no. Nunca, jamás, no habría conección.

-La dulce realidad –Digo, contenta de que así sea, porque si algún día llego a salir con uno de esos dos... mayor estúpidez no se me pudo haber ocurrido hacer.

-¿Entonces ninguna de las dos podría llegar a salir con alguno de ellos? –Pregunta Robbie, sonriendo nerviosamente.

-Solo quizás en las peores pesadillas –Digo, provocando en André un sonido de victoria.

-¡Ah, rayos!

-Te lo dije viejo -¿Le dijo Rex qué? Bien, ¿qué está pasando aquí? Ah, ya veo qué.

-¿Apostaron?

-Ajá –Dice André, sonriente a la vez que estiraba su mano para tomar sus diez dolares.

-Robbie apostó que por lo menos una de ustedes dos lograría sentir algo por uno de ellos dos –Explica Beck, mirando a Robbie–. André, que éso no sucedería, al menos no en mucho tiempo.

-Sí... y perdí –Dice Robbie con un suspiro, obviamente decepcionado por perder una apuesta en la que él daba por hecho ganaría. Tonto.

-¿Y qué pasó en su cita? –Pregunta Cat, enroscando un mechón de su cabello alrededor de su dedo.

-Yo... golpeé a mi pareja... y le tiré mi bebida encima.

-Wow, ¿enserio hiciste eso? –Pregunta André.

-¿Lo dudas?

-No.

-Mi 'cita' intentó comprarme una bebida –Suprimí una risa ante eso. ¿Cuándo no?–. Me negué en total... aproximadamente treinta veces en toda la noche. Si esque no se me pasaron unas –Oh vaya. ¿Qué el tipo cree que con una bebida que le compre ya Vega le será totalmente suya?–. Sikowitz tiene que pagar por eso, la verdad. ¿Cómo se le pasa por la mente ponernos en una cita con unos tipos que él ni conoce y que son unos acosadores?, tanto así que se saltaron clases para estar con nosotras. Eso ya es demasiado para mis gustos –Dice, dando una mordida a una papa.

-Podría ser peor –Dice Cat, mirando a Tori con aquella inocente mirada suya.

-¿Exactamente cómo, Cat?

-Podrías haber tenido una cita con Jade. Eso sí sería maaaalo –Mi mirada se fija instantaneamente sobre Rex, mis fosas nasales aleteando ante el enojo que siento.

-¡Rex! –Grita Robbie cuando lanzo a Rex lo más lejos posible– ¡Eso no es educado! –Me reclama Robbie, y mi dura mirada se fija en él.

-¿Cres que me importa Shappiro? –Digo fríamente, su labio inferior tembló un poco antes de que corriera para recuperar a aquel títere.

Y esque Rex debía aprender a mantener su boca callada. Aquellos comentarios espontaneos que soltaba me irritaban cuando me involucraban de una manera no linda. No es que no me enorgulleciera cuando hablaban cosas 'no lindas' de mí, pero había unas cosas que no me gustaban.

-¿Ahora ves por qué Rex dijo lo que dijo? –Habla Vega, una sonrisa sobre sus labios.

-¿Y a tí qué con éso Vega? Igual, no es como si supieras de primera mano como puedo llegar a ser en una cita –Le digo, levantándome de mi lugar molesta.

Digo. ¿Quién demonios se cree? Ella nunca ha salido conmigo para jusgar cómo llego a comportarme en una cita. Y uno no puede tomar de base mi comportamiento, eso es... estúpido. Una cosa es como me comporte con la gente, y otra con mi cita, claro, una cita con la que yo acepte salir. Si es forzado pues... ahí están los resultados, termino golpeando a alguien y vaciando mi bebida sobre esa persona.

Whoa, paremos ahí los pensamientos. Obvio que Vega no puede jusgarme. Ni ahora ni nunca, no. En primera, porque no está en mis planes salir con ella. A mi me gustan los hombres, nada más los hombres, no mujeres. Y mucho menos Vega. Quiero decir, la chica y yo no podemos pasar más de cinco minutos juntas sin andar insultándonos la una a la otra, ahora, tener una cita con ella... la primera imagen que me viene a la cabeza es un desastre de comida y unas sillas rotas y volteadas con la mesa en el suelo. ¿Otro punto? Si eso me llega con la palabra 'cita', con la palabra 'novia' me llega la imagen de un pozo en la tierra. No es mi culpa, ¿de acuerdo? Es bastante molesta y basta una simple oración de su parte para irritarme instantaneamente. Esque la mayoría de las cosas que salen de su boca son odiosas, a oídos míos, claro.

Así que, establecido el punto en el que Vega tiene inexistentes posibilidades de salir conmigo, no, no tiene derecho de jusgar como sería una cita conmigo.

Me detengo en mis pasos, con una expresión de sorpresa. No. Imposible. Aunque... podría ser que... ¡No! Ni en mis más locos sueños eso debería pasar. Me prohibo a mi misma volver a pensar en tal locura... ja, como si prohibirme algo sirviera de algo. ¿Cuántas veces no me han prohibido algo y termino ignorando aquella prohibición?

Entro al salón, el cual se encuentra vacío, pues aún no ha sonado la campana. Tomo asiento en mi lugar y una amplia sonrisa logra mostrarse. Oh sí, que aquella mañana fue irritante, pero poner a Vega contra el piso fue entretenido, aunque no lo mostrase.

-¿Por qué la sonrisa? –Borro por completo dicha sonrisa, mirándola duramente mientras toma una silla y la acomoda frente a mí– Vamos Jade, lo lamento. ¿De acuerdo? Es sólo que es la verdad, por esa actitud agresiva que tienes Rex dijo eso.

-¿Y crees que me importa el por qué lo haya dicho? No soy tonta, mucho menos estúpida, sé bien el por qué de las palabras de Rex –Contesto fríamente.

-Bien. ¿Entonces por qué sonreías?

-¿Recuerdas la mañana en donde nuestros papeles fueron asignados? Cuando llegué y tú estabas en MI asiento.

-Oh, esa mañana –Esboza una sonrisa ante el recuerdo.

La campana sonó, indicando que las clases comenzaban, y yo entré al salón justo al mismo tiempo.

-¡Enserio! –Exclamé con una sonrisa ironica. Cat se acomodo mejor en su asiento, de manera que pudiera ver mejor lo que sucedía.

-¿Qué? –Preguntó Vega, no comprendiendo el por qué de mi exclamación. No se inmutó ni en girarse para verme, lo cual no me importó la verdad.

-¿Por qué está tu tracero en mi silla? –Pregunté, haciendo que Vega inclinara su cabeza en una expresión pensativa. Todos giraron su cabeza para ver mejor lo que estaba sucediendo.

-Oh. No estoy segura, creo que tendrás que hablarle a mi tracero sobre eso –Me dice con sorna, levantándose de su lugar e inclinándose hacia delante con ambas manos apoyadas en sus rodillas a la vez que meneaba su tracero, esperando a que hiciera algo.

Me incliné, irritada ante su actitud– ¡Lárgate de mi silla! –Vega tomó nuevamente asiento en mi silla, obviamente no esperando que yo respondiera a su comentario. ¿Pero qué esperaba? Ella quizo que se lo dijera a su tracero, así que eso hice.

-Sabes, no tenemos asientos asignados en esta clase –Me dice, girando su cabeza un poco para verme mejor.

-Sí, podemos sentarnos donde queramos –Robbie dijo medio sonriendo. Rápidamente le dirijí una mirada, a lo que él reaccionó abriendo su boca y haciendo sonidos de nerviosismo y miedo.

-¿Te orinaste un poquito? –Cat preguntó inocentemente.

-No-o –Respondió con voz temblorosa.

-¿Entonces por qué mi pierna está húmeda? –Preguntó Rex, haciendo que Beck riera en silencio.

-¡Muévete! –Le ordené a Vega, quien aún seguía sentada en MI silla.

-No me moveré, me quedaré sentada justo aquí y no hay nada que puedas hacer –Dijo confiada de que así fuera, cruzando sus piernas y brazos.

-¿No? –Pregunté, moviendo mi bolsa un poco hacia un lado.

-Noup –Me agaché para tomar la silla y así comenzar a inclinarla hacia atrás–. Oh. De acuerdo, sólo bien, hazlo.

-Bien.

-No me importa

-Bien –Repito, inclinándola más hacia atrás.

-¡Esto es divertido! ¡Wow!

-No me importa.

-¡Mira ése techo!

Finalmente dejo la silla contra el suelo, con Vega aún en ella y me muevo de ahí para tomar asiento en otra silla, Vega aún con su mirada en el techo.

-De todas maneras, ¿no es igual sentarte en ese lugar que en cualquier otro?

-No. Porque yo ya me acostumbré a mi asiento, no a otros.

-¿Y cómo sabes que es tu asiento?

-Simplemente lo sé Vega. Ahora vete a tu lugar –Le digo, ya cansada de conversar con ella.

-No. Me quedaré aquí.

-¿Segura? –Le pregunté, levantando levemente mis cejas.

-Muy seg—

Le corté en media respuesta, mi pie ahora descansando en su silla con Vega en el piso. Le sonrio con finjida simpatía.

-¿Te dolió? –Ella sólo se levanta, molesta ante mi acción y sacude sus ropas con fuerza. Sí, está molesta.

-No, Jade –Me dice con fingida alegría–. El piso es tan cómodo y suave, que no me dolió nada cuando mi cadera y hombro golpearon con fuerza contra él –Me dice con sarcasmo, su mano derecha apretando un poco su hombro. Le sonrio, a lo que ella hace una cara.

-Lo lamento, pero esque estorbabas mi campo de visión. Y tú, no eres algo que me agrade esté en él. Así que algo tenía que hacer –Dije, alzando mis hombros con desinterés.

-¿Y un: 'Tori, muévete, me tapas la vista' no se te ocurrió?

-Un 'Tori, muévete, me tapas la vista' no hubiera funcionado, porque comenzarias a preguntarme cosas, y eso haría el ambiente más odioso –Respondo, levantando mi otra pierna para apoyarla sobre la otra, cruzándolas ligeramente.

-Bien, eso sí –Suspira y toma asiento en una silla un poco alejada de mí. Dos sillas alejada de mí.

La campana suena segundos después y suelto un quejido, estoy cómoda así. Y pensándolo bien, así estaré por un tiempo más. El salón comienza a llenarse con estudiantes, los murmullos de éstos llegando a mis oídos. El sonido se calma una vez todos ya están acomodados en sus lugares, esperando a que Sikowitz llegara. Suelto un bostezo, aburrida ya de tener tiempo esperando aquí. Saco mi celular para poder ver así qué hora es.

-Jade, guarda tu celular; Tori, André, paren de platicar; Beck, para de dormirte en clases; Robbie, Rex, dejen su discusión de lado –Ordena Sikowitz, entrando al salón por la ventana con una bolsa en hechada a su espalda y un coco en su mano, un popote saliendo de un orificio hecho en éste–. Entonces clase –Tira aquella bolsa a una esquina, girándose para mirarnos a todos un momento y después, toma asiento en los escalones, mirando detenidamente a Tori, totalmente en silencio, sorbiendo de su popote.

¿Tori? No de nuevo.

-Mmh... ¿qué pasa? –Pregunta Vega, sonando nerviosa.

-¿Cómo les fue a ustedes dos chicas en su cita? –¿Por qué no me sorprende que pregunte eso en vez de comenzar con la clase?

-Del asco –Contestamos Vega y yo al mismo tiempo, recibiendo ambas miradas ante la respuesta sincronizada.

-Oh. ¿Y eso a que se debe? –Pregunta, inclinándose un poco para volver a tomar de su coco.

-No lo sé, Sikowitz. ¿Quizás porque fue una cita forzada y porque aquellos dos son unos completos idiotas? –Respondo con sarcasmo.

-Oh, no fue forzada.

-¿Qué hay de tus amenazas? –Pregunta Vega.

-¿Cuáles? ¿Las vacías amenazas que hice?

-¿Disculpa? –Pregunto, separándome del respaldo e inclinándome hacia delante, para escuchar así mejor.

-Las amenazas iban vacías.

Parpadeé y di un respiro pesado, moviendo un poco mi cabeza de arriba a bajo, mi lengua pasando por encima de mis labios mientras procesaba lo que acababa de escuchar. Flexioné un poco mis rodillas, apoyando mis pies en el borde de la silla.

-¿Iban vacías? –Repito, mirando al suelo. De acuerdo, hay un mundo de reacciones que puedo dar a eso. Pero eligiré la que más me llega y más hace presencia en mí.

Me incliné más, mi pecho contra mis piernas; mis dientes presionados fuertementes unos contra otros. Y entonces reaccioné. Empujé con fuerza la silla con mis piernas, estirándolas en todo su largo con fuerza, provocando que la silla saliera volando con fuerza, asustando a todos, unos, inclusive se levantaron de su asiento. Me levanto bruscamente, mi mano aferrada al respaldo de la silla.

-¿Vacías? –Repito de nuevo.

-Oh problemas –Dice Sikowitz, levantándose de su lugar, alistándose para correr por su vida.

-Seré piadosa y te pienso dar cinco –Digo respirando pesadamente, manteniendo bajo control mi ira–. Uno... –Mira para todos lados, considerando sus opciones por donde huir– Dos... –Muevo un poco la silla, acomodándola mejor a un lado mío. A este punto, mis 'amigos' están intercambiando miradas, preguntándose qué harán– TRES... –Sikowitz se da a la fuga, huyendo por la puerta. Bien, tiene dos segundos de aprovechamiento–Cuatro... –Camino hacia la puerta, la silla siguiéndome.

No cuento hasta el cinco, en vez de eso, salgo disparada por la puerta, la silla aún conmigo. ¡Una amenaza vacía! ¿Lo pueden creer? De verdad que Sikowitz se arrepentiría de haber hecho eso. Puedo escuchar los pasos de mis 'amigos' detrás mío, todos gritándome que parara, dejara la silla a un lado, me calmara, o que dejase en paz a Sikowitz.

Tiro la silla con fuerza, pues sólo me estorba y sonrio al escuchar un sonoro '¡AUCH!', le he dado a alguien. Por lo menos ya la solté. Estoy tentada a mirar por sobre mi hombro para ver a quién le dí, pero en estos momentos lo que más me interesa es hacer a Sikowitz pagar por lo que ha hecho.

Doy vuelta en la esquina. No sé a dónde me dirijo, ni en dónde se encuentra mi loco profesor, simplemente, me dejo guiar por mi deseo de vengarme. No me importa que me hagan algo por agredir a un profesor, él se lo tiene bien merecido.

Un seco sonido sale de mi garganta, similar a un 'Utf'... me acaban de taclear por un costado. Yo, y quien sea que me haya llegado por un costado de golpe, caemos al suelo, un sonido sordo provocado ante el impacto contra el duro y frío suelo.

-¡Quítate de encima mío! –Grito, molesta al ver que es Vega quien me ha tacleado.

¿Qué se creía la mujer llegando de la nada por un costado mío y tirándome al suelo con todo su peso? No era una criminal en serie, y ella en definitiva no era una policia o una heroína que salvaba el día tacleando a la criminal. Ja. Si fuera una criminal, podría sacar un arma de mis ropajes y apuñalar— Espera, si tengo un 'arma' entre mis ropajes.

Deslizo mi mano a mi cintura, levantando mi camisa lo suficiente como para poder sacar mis tijeras. Ante la simple vista de ellas, Vega rápidamente se alejó de mí con un salto.

-¿Qué demonios te pasa por la cabeza Vega? Llegando así de la nada –Le reprocho, levantándome con algo de dificultad y dolor.

-Esque no quería que Sikowitz muriera, es un gran profesor, el mejor –Se excusa.

Ruedo los ojos y paso mi mano por mi cabellera– Por supuesto que no le mataría, tonta, sólo quería mostrarle que no debe jugar conmigo de esa manera.

-Ya, bien. Sólo... cálmate un poquito más –Arqueo una ceja.

-¿Para qué quieres me calme un poco más?

-Porque cuando estés un poco más calmada ya no serás un peligro para la sociedad –Alzo mis tijeras con irritación, y sus manos vuelan al nivel de sus hombros, retrocediendo un paso y su cara mostrando nerviosismo. Suspiro irritada.

-No pienso hacerte algo, tonta –Le digo, calmando todo su nerviosismo. Volteo a ambos lados–. Por tu culpa perdí el rastro de Sikowitz.

-¿El rastro de Sikowitz? –Pregunta confundida.

-Ignora eso. De todos modos, ¿cómo esque tú estás aquí y los demás no? –Pregunto, mirándola de arribabajo en señal de burla.

El pensamiento de que Vega por si sola no lograría algo conmigo pasando por mi cabeza, pero ya veo que sí, me calmó. Pero sólo porque mi ira se dirigió a ella por un momento. Sonrio de medio lado al pasarme la idea de que, como venganza, debería tirarla escaleras abajo. Sólo falta un empujoncito hacia atrás y flop, cae.

Escucho los pasos de los demás acercarse, y por el constante sonido, vienen a toda velocidad. Me giré para irme. No quería que todos ellos llegaran y me soltaran un sermón que a mí poco me importaba.

-¿A dónde vas Jade? –Ignoro la pregunta de Vega y sigo con mi camino– ¿Jade? Jade –No funcionará Vega.

Bostezo cuando me doy la vuelta en una esquina, lo cual pude ver le ha molestado.

-¡Jade! –Me siguió a paso rápido para así poder alcanzarme. Ugh, odio su insistencia.

-¡¿Qué quieres Vega? –Siseé, mirándole duramente.

-¿A dónde vas? –Ruedo los ojos.

-A ningún lado –Me toma del brazo, el cual yo alejo de su tacto con un movimiento brusco–. ¿A ti por qué te importa a donde valla?

-Porque... –Guardó silencio después de eso pensando en un por qué.

-Se acabó tu tiempo –Le dije después de cuatro segundos. Comenzé a caminar a paso apresurado, queriendo así alejarme de Vega, pero la chica seguía insistiendo.

-Jade –Cerré mis ojos por unos instantes en un intento de no girarme y soltarle un buen golpe en la mandíbula. Y darle un K.O. Ja, sería interesante hacer eso, dejar a Vega inconciente.

-Mira Vega, si estás caminando al lado mío por ninguna razón, te recomiendo te alejes, o por lo menos mantengas la boca cerrada y no me molestes –Le digo, ya bastante irritada de su simple presencia a un lado mío.

-Bien.

Perfecto. Se pondrá a caminar al lado mío. No quería eso, quería que se diera la media vuelta y se largara. Bien, un rato caminando junto a ella no causaría nada. ¿Verdad?

-Me agradabas más cuando eras Nancy –La escucho mascullar.

-Y tú cuando eras Walter –Me defiendo. Y era verdad, Walter era mucho más fácil de tolerar que Vega.

-Oh, en ese caso –Pude sentir la sonrisa en sus labios, por lo que me detuve en mi camino; igual que ella.

-¿Qué traes en mente? –Pregunto, mi ceja izquierda enarcada mostrando mi curiosidad.

-¿Y si Walter y Nancy tienen hoy una cita? –Hice una mueca ante la idea. No, no quería yo salir con Walter. Pero al final, yo no saldría con Walter, si no Nancy.

¿Nancy quería una cita con su esposo? Sí, tal vez... siempre y cuando su narcolepsia no entrara mucho en la cita. Carraspeo un poco. ¿Qué tengo que perder?

-De acuerdo. Nancy quiere que Walter pase por ella a las siete cuarenta –Le informo. Sí, Nancy quiere ver a Walter.

-Pero Walter no tiene carro... ni licencia para manejar –Ruedo mis ojos. Sólo ella... él... ¿eh?

-Bien, Nancy irá por Walter, así que será mejor que Walter no se ponga molesto con su narcolepsia, porque yo no me molestaré en levantarlo de una buena manera –Le digo, una sonrisa de burla en mis labios. Por supuesto que no, si Nancy encuentra a Walter ahí tirado y dormido, yo me largo.

-Sí, por eso Nancy lo hará, oh bien, supongo que he de irme –Dice, mirando para todos lados–. Bien, esto va para Nancy de Walter –Dice, inclinándose para darme un beso en el cachete, muy cerca de los labios.

¿Qué demonios acaba de pasar? ¿Me... dio un beso Vega? No, no. Vega me dio un beso de parte de Walter que iba para Nancy... hoy será una cita muy rara entre esos dos.

Agito mi cabeza, alejando aquellas estúpidas reflexiones. Sí, Vega me dio un beso, ¿y eso qué? Nada cambia, aún no me agrada y no lo hará. No puedo dejar que un simple beso me afecte.


-Así que Nancy, ¿alguna idea de a dónde te... –Su pregunta es cortada cuando mi esposo, Walter, cae dormido en el asiento del pasajero.

-Querido... –Sacudo su hombro suavemente, intentando despertar a mi amado.

No puedo creer que yo, Jade West, esté de nuevo haciendo esto. Después de la obra la verdad que no quería volver a hacer de Nancy. La mujer usaba vestidos bastante llamativos... y amaba a Walter. Y lo peor, era una cariñosa y amorosa esposa.

-Walter, cariño.

-¡ESTOY DESPIERTO! ¡Estoy despierto! –Grita, haciéndose para delante bruscamente ante el susto de ser despertado de la nada.

-¿A qué lugar quieres ir? –Pregunto, mi tono suave y cariñoso. Ugh, odio ese tono cuando es dirigido hacia Vega. Recuerda Jade, es para Walter, no Vega.

-Oh, estaba pensando en un restaurant por el cual pasé el otro día, es muy hermoso querida, creo que te gustará –Me dice, sonriéndome ampliamente, sonrisa que corresponde Nancy.

-Si es un lugar que te gustó, también me gustará a mí, Walter –Le digo, provocando que sonriera un poco más con ternura.

Juro que todo esta melocidad entre Walter y Nancy hacía que a Jade se le revolviera el estómago. De acuerdo, esto es raro. Tomar a cada quien como diferentes personas, lo cual, así era, pero hey, yo soy Nancy y Vega es Walter, así que la verdad, no importa mucho cómo llame a quién, si al final de todo, uno es uno y el otro es otro. Bien, acabo de medio revolver mi punto, pero aún así, creo que aún lo tengo lo suficientemente claro.

-¿Entonces? ¿Dónde queda ese lugar?

Es muy sencillo, yo te guio.

Después de un rato de andar por las calles, logré ubicar de qué lugar hablaba, por lo que le dije que dejara de darme indicaciones. Bien, entonces ahí es donde la cita se dará acabo. Nada mal. Ahora, soportar una cita con Walter, siendo yo Nancy...

Más le valía que le gustase, y si no, pues ni modo, lo intenté por lo menos. Y ahora me pregunto, ¿por qué demonios acepté una cita con Vega? Más valía fuese más Walter que Vega en la cita. De otro modo, usaría el tenedor contra ella. Oh, mi amigo el tenedor. Recuerdo cuando casi le clavo uno a Beck... pero él logró mover su pierna rápidamente. El primero que logra evitar que mi tenedor se clave en su muslo de las personas con las que he salido. Al menos no fue el del cuchillo. Aquella vez que le lanzé uno a un tipo que me había invitado a salir, pero había razón, estaba siendo muy irritante. Y lo más odioso de él esque se creía todo un galán, y no lo era, al menos no tenía modales de uno.

-Veg—Walter. Walter cariño, levántate, ya llegamos –Le susurro, picando su mejilla con mi dedo índice.

Ugh. Odio que Nancy sea una cariñosa, amorosa y atenta esposa. No me va, y en lo personal, me dan nauseas y asco. Al ver que 'Walter' no reacciona, bajo del auto y me dirijo al lado de Vega. Abro la puerta y le hago el favor de desabrocharle el cinturón.

-Cariño –Sacudo su pierna, intentando levantarle.

Rio para mis adentros cuando la idea de soltarle una buena chachetada pasa por mi mente. A ver si así seguía dormida. En vez de darle la cachetada, opto por simplemente darle un golpe en la cabeza, no tan suave y no tan duro.

Bufo irritada al ver que Vega de verdad quedó dormida. Eso o simplemente es una floja que no quiere levantarse. Cierro la puerta. No pienso esperarla. Ya la esperé bastante, si ella ahí quiere quedarse dormida, por mi está bien.

Pego un brinco cuando siento dos brazos deslizarse por mis caderas, envolviéndome en un fuerte abrazo.

-Mierda VegaGruño molesta cuando veo por sobre mi hombro que es ella.

¿En que momento bajó del auto que ni la escuché? ¡Rayos! ¿En qué momento logró ponerse detrás mío sin que yo lo notara? La escucho reír, cosa que me molesta más.

-No sé de quién hablas cariño –Me dice sonriente a la vez que acomoda su barbilla en mi hombro. Mierda Walter, aléjate.

-Oh lo siento amor, no sé de quién hablaba –Bien, sí que está decidida a hacer de esto una cita entre Walter y Nancy.

Se separa de mí y toma mi mano, guiándome. Seré una dama pero no me agrada mucho la caballerosidad de Vega, me siento como aquellas tipas que son tan débiles y pueden hacer absolutamente nada por si mismas.

Murmuro un inaudible 'Gracias' cuando Vega me abre la puerta, y agacho mi rostro, nerviosa ante ése acto. Nunca me acostumbré a eso. Beck casi no hacía éso conmigo, así que me ponía un poco incómoda esos actos 'caballerosos'. Bien, éso era principalmente porque siempre me molestaba cuando hacía algo caballeroso por mí, así que él al final optó por parar su caballerosidad hacia mí.

Me guió a una mesa, alzando mi mano con la suya cuando iba a sentarme. Demonios, que Vega podía ser un caballero si se lo proponía, no la odiosa e irritante Vega. No, esta, o este, o como quieran decirle, era una Vega caballerosa y oh Dios, que si fuera hombre de verdad no me molestaría mucho salir con ella en una cita seria. Pero es mujer, y es Vega, así que doble no.

Toma asiento al lado mío, pasando su brazo por encima de mis hombros y haciéndome recargar mi cabeza en su hombro. Bien, eso no lo esperé. Ni lo quería. Ni lo quiero, me molesta la cercanidad de Vega.

Carraspero y sonrio dulcemente, sacándome el brazo de Vega de encima y alejándome al rincón del asiento. Ella me mira por un momento, pero después su atención se desvía a la decoración del lugar.


Manejo en silencio, y veo que el silencio es porque Walter se ha quedado dormido en su asiento. Sonrio. Tengo que admitir que Vega se ve tan malditamente bien con ese bigote y aquel cabello corto. Haría de un buen hombre, sólo claro, que no conservase aquella molesta actitud. Y como he dicho, un buen bigote hace a un buen hombre. Claro que nunca dejé que Beck tuviera bigote. Ya me lo imagino, con el mismo bigote que Walter tiene. Asco en Beck, bien en Walter. ¿Walter o Vega? Ambos creo.

Comienzo a tamborilear mis dedos contra el volante, mi cabeza moviéndose al ritmo de una tonada de equis canción que esté sonando en mi radio.

¿Qué puedo decir de nuestra cita? Nancy la amó a más no poder y la disfrutó como nunca antes Jade había disfrutado una cita. Por otro lado, mi estómago no paraba de sentirse raro a cada detalle lindo que Walter tenía hacia Nancy. Como el detalle de limpiar la comisura de mis labios de una manera amorosa y paciente; aquello me hizo ruborizar ligeramente.

Y toda esa cita aún me tiene afectada, mi estómago sigue haciendo piruetas, o no sé que mierda esté haciendo, pero se siente horrible. Y los nervios que tengo. ¡Ugh! Ya me duele la cara de intentar ocultar una sonrisa nerviosa, o una risa, o cualquier expresión y acción que pueda hacer bajo los nervios que siento.

-Vega –Le llamo, a unas cuantas cuadras de su casa. Ella no responde, por lo que intento de nuevo–. Vega –Volteo a verla por una fracción de segundo. La tipa está totalmente dormida.

Oh Dios... ¿eso es? Suelto una risa sofocada. Walter si que se ve tan malditamente lindo. Esta babeando. Un hilo de saliva sale de la comisura de sus labios, deslizándose lentamente por su barbilla. Se veía tan linda, con esa cara serena y pacífica, sus labios levemente entreabiertos y el hilito de saliva resbalando a paso lento por su barbilla. Y su bigote... está un poco chueco, lo que la hace ver más—LO hace ver más lindo.Con 'O', no 'A'.

Vega no es linda, Walter, es otra cosa.

-¡Vega! ¡Levántate! –Le doy un golpe en el brazo, uno fuerte.

-¡Dgauch! ¡Jade! –Sonrio complacida cuando se levanta de golpe, su mano en su brazo.

-Ya llegamos –Le informo, deteniendo el auto.

-Oh... gracias.

-Y una cosita.

-¿Cuál?

Muevo mi dedo índice de un lado a otro sobre la comisura de mis labios, y Vega lleva sus dedos a donde señalo, ruborizándose al instante. Limpia la baba que tiene ahí con la manga de su camiseta a cuadros color azul claro con blanco que ha usado esa noche; el saco que hasta hace rato traía, en sus piernas.

Debo admitirlo, Walter se veía guapo con esas ropas. Seguramente se las a pedido a su padre.

-Oh bien... ehh. Ergh... ¿hasta mañana? –Asiento con la cabeza, esperando a que salga de mi auto de una buena vez.

Nos despedimos por última vez, Vega con un beso en mi mejilla —el cual no esperaba y no deseaba— y yo con un 'Mnh, ya bájate de mi auto'. Una vez Vega desaparece tras la puerta de su casa, condusco con dirección a mi casa, en todo el camino sólo pensando en qué puede ser aquel sentimiento en mi estómago.

Esque... simplemente fue raro. Era la primera vez que sentía algo así... ¿creo? No sé. Pero además, todo esto es culpa de Vega, eso sí lo puedo decir con firmeza y seguridad, si ella no me hubiera invitado —y si yo no hubiese accedido—, y si no se hubiese comportado de esa manera tan... propia de todo un caballero, no estaría sintiendo esta revuelta de pensamientos, sensaciones y sentimientos.

Una vez llego a mi casa, voy directamente a mi habitación, desasiéndome de las molestas prendas que usé hoy en la cita para ponerme una camisa holgada y unos shorts. Me tiro en mi cama, suspirando ante la comodidad de ésta.

Que días más locos. Pero todo esto empezó por culpa de Sikowitz y su estúpida obra. Todo por querer que Vega y yo lograsemos una pareja de casados convincente.

Hundo mi cabeza en mi almohada, volviendo al tema de mi estómago dando piruetas. ¿Pero cómo pudo pasar eso? No sucedía muy seguido. Y no sé si era por los nervios o... por otra cosa. ¡Qué he de saber yo! No me he enamorado mucho, y tampoco me suelo poner nerviosa muy seguido. Y sé que no tenía dolor de estómago o algo sí. Así que... ¿qué era aquel sentimiento en mi estómago cuando estaba con Vega?

Estúpida cita de Nancy y Walter. ¡Éso bien podía ser! Tal vez confundía los sentimientos de Nancy hacía Walt—No, Jade, no intentes engañarte tan páteticamente. ¡Admítelo! No, antes muer—pero si lo pienso bien... No, nada. Ya estoy pensando bien. Muy bien. Perfectamente y... ¡Y qué rayos es este sentimiento raro!

Para empeorar las cosas, Walter estaba siendo un esposo demasiado bueno y cariñoso hacia Nancy, y cuando dije 'demasiado', realmente quize decirlo. O yo no estaba muy a gusto haciendo de Nancy, o Vega de verdad se metió en su papel de Walter, como esposo amoroso.

Ahh... terminaré con un dolor de cabeza si sigo pensando, sólo quiero dormirme en estos momentos.

Cierro mis ojos, sólo para abrirlos apresuradamente cuando la imagen de Walter sonriéndome con esa característica sonrisa de Vega aparece en la oscuridad una vez cerrados mis ojos. Bien, esto ya me está asustando. Piensa en otra cosa Jade como... tijeras, gente muriendo, desangrándose, qué sé yo, lo que sea con tal de quitarme a Vega de la mente.

Suelto un quejido y me giro incómoda en mi lugar. Creo que será una larga noche. Y que no podré dormir mucho.

Estúpida Vega.


Capítulo blehg :3. Chavo, pero lo intenté, es algo. Ya, el otro, no tiene, y no puede tardar tanto. Eso espero ._. oh bien, intentaré apresurarme a paso lento y calmado pero rápido.

No es tarde para decir que este fic va dedicado a mi gran amiga Alma, ¿verdad? Pues amiga, ésto va para ti :D, porque me has brindado unas risas, sonrisas y... simplemente... el tiempo vuela cuando platico contigo, literalmente xD. Tres, cuatro horas (O el tiempo que nos tomemos para charlar) pasan sin que lo note.