Disclaimer: Ni Harry Potter ni sus personajes me pertenecen.
Lily Evans
Lily caminaba pegado a Severus. Ella estaba asombrada de todo el castillo. Al llegar al Gran Comedor, no podía con su fascinación. Al menos no era la única que estaba así, ya que otros niños lo miraban de la misma forma. En cambio, Severus tenía un aura oscura, y varios mechones de su pelo grasiento le tapaban los ojos.
—¿No estás impresionado, Sev? ¡Esto es increíble! —Lily se aferró a su escuálido y cetrino brazo. Él se estremeció.
—S-sí. —dijo Snape, e intento formar una sonrisa, que más pareció una mueca.
Mientras estaban parados frente a todo el comedor, el corazón de Lily comenzó a latir desbocadamente. Estaba tan emocionada por ir a una de las casas. No importaba cual fuera, con tal y estuviera con Sev. Cuando el sombrero parlante terminó de hablar, comenzaron a llamar a los alumnos. No tardaron mucho en llamarla, dado que su apellido comenzaba por la "E"
—Buenas tardes —le dijo ella cuando la vieja y mugrienta tela le tapó los ojos.
Buenas tardes Lily. Veamos que tenemos aquí…
Y no pasaron más de cinco segundos cuando el sombrero gritó ¡GRYFFINDOR! Lily dejó el sombrero en manos de una vieja bruja de túnica verde y caminó hacia la mesa que aplaudía. Dio un leve vistazo a su amigo, quien tenía una mirada oscura. No le dio importancia, ya estarían juntos después. Se sentó al lado de un chico de mirada arrogante y pelo marrón alborotado.
—¡Hola, soy James! —le saludo el niño y le tendió la mano.
—Soy Lily. — le respondió la pelirroja, estrechándole la mano, sin notar la triste mirada de Severus, quien estaba próximo a ser llamado.
