El chorro caía y caía. Comenzó a desbordarse con la velocidad que su densidad le permitía, desfigurando los bordes suaves de los waffles de Matthew detrás de su cortina café amarillo miel.
- Enough.- La voz de Daddy provocó que el menor de los asistentes a la mesa levantara la mirada de la hipnotizante miel de maple y la dirigiese, inocente, hacia el otro lado de la mesa rectangular, en la esquina opuesta a la suya. Su mano no movió el recipiente que continuaba derramando su dulce tesoro, ignorando la orden del menor de sus padres.
- Pour quoi? – Los ojos semivioleta de Canadá no reflejaban su verdadera intención: abastecerse lo más posible de miel de maple.
- Because I say. – La voz de Inglaterra no aceptaba excusas y el pequeño Canadá tuvo que obedecer. Al bajar su mirada al plato vio su torre de panqueques completamente bañada, y como el líquido que tanto le gustaba comenzaba a manchar el mantel, para su suerte, a salvo del área visual del Imperio Británico.
Estados Unidos volvía de dar de comer a los caballos. Abrió la puerta de la cocina para entrar y saludó con un beso a su Papa. Recogió el plato que Kumajiro miraba insistentemente, como si el alimento fuese a aparecer de la nada, y lo llenó con la comida del oso. Dejó el plato en el suelo y después de acariciar al oso polar salió por la otra puerta de la cocina, hacia el comedor.
Francia miró hacia el animal en el momento en que el mayor de sus hijos salía de la habitación. En el pelaje blanco una mancha de tierra resaltaba.
- Alfred, ¡Alfred…!- Francia reaccionó demasiado tarde. Ladeó un poco la cabeza y continuó secando los platos usados la noche anterior. "Arthur se dará cuenta." pensó, convenciéndose a sí mismo de que no era necesario alcanzar al muchacho.
Al contrario de lo que France dio por hecho, Gran Bretaña se encontraba demasiado ocupado retando al pequeño de cabello liso como para notar que el ególatra jovenzuelo estaba sentado a la mesa. Cuando notó que el joven vaquero estaba al lado de su hermano, éste ya mordía una rebanada de pan con mantequilla, jamón y un poco de tierra.
- Olvidaste dar de comer a tu oso.- le informó United States a su gemelo antes de llenarse nuevamente su boca. El pequeño Matthew lo miró un poco cohibido por el reciente regaño que había recibido, manera que fue interpretada por su hermano mayor como de preocupación por su mascota.
- But, don't worry. Ya le di de comer.- lo tranquilizó. - ¡Es lo que hacemos los héroes! Debes agradecerme.-
- Alfred, no hables con la boca llena.- Arthur no necesitaba levantar la mirada de su taza para saber que falta cometían sus hijos. Sopló su té, bebió un poco y miró a los dos pequeños.
- United States of America! ¿Te lavaste la cara? y tu cabello ¿te peinaste?-
- Miren quien habla.- Francia atravesó la puerta con el cachorro de oso jugueteando entre sus pies.
Inglaterra se ocultó detrás de su taza, bebiendo. Francia amablemente pidió:
- Alfred, muéstrame tus manos.-
Estados Unidos soltó su pan y le mostró las manos. Se las había ensuciado al acariciar a su caballo.
- Ve a lavártelas. Y la cara también.-
El chico se levantó de la mesa. El sonido de sus zapatos al tocar el suelo, inalcanzable para él estando sentado, anunció su carrera a la cocina.
Francia se detuvo junto a Inglaterra, corrió su silla y antes de sentarse le besó la mejilla, cerca de los labios.
- The child…- comenzó a protestar levemente Inglaterra, intentando imponer su oficio de padre por sobre su deseo.
- Enfants, enfants. – concedió Francis, sentándose. – No creo que les importe.- señaló con la barbilla al gemelo que más se parecía a él.
Canadá no prestaba atención a sus padres porque vigilaba a su mascota. Esta se había acercado, apoyado sus almohadillas frías sobre la base sólida de la silla y siguiendo su olfato llegó hasta la miel derramada sobre el mantel. Sobre la silla de madera obscura barnizada y un cojín se sentaba el tranquilo bilingüe. La lengua del oso fue la solución para el accidente que Matthew esperaba limpiar antes que Inglaterra lo descubriese.
Al ver que Francis tenía razón, todavía con la taza en la mano izquierda y los nervios crispados, Bretaña apoyó su cabeza en el hombro de su compañero. El sonido de la loza chocando moderadamente al bajar el recipiente de té precedió a los labios de France, quien, luego de sentir como el cuerpo de la isla inglesa se relajaba y como ese chico rubio le besaba el cuello con ternura, no pudo resistir la ocasión y le contestó de igual manera en su cabello comprobando que Inglaterra, aquel que intentaba imponer a sus hijos la educación más rigurosa que cualquier país hubiese recibido, ni siquiera había intentado peinarse.
Escucharon el ruido de los pasos de Estados Unidos regresando y Great Britain retiró perezoso su cabeza de su improvisada almohada, se levantó y corrió las cortinas para que la luz del alba entrase. Al darse la vuelta vio el cabello rubio de Francia y el castaño claro de los Norteamérica, quienes comenzaban a conversar animadamente. Sonrió pensando lo mucho que disfrutaría detener el tiempo, que los gemelos no crecieran, que Francia no tuviese que volver a su patria dejándolo solo con los niños por varios meses antes de volver. Quiso detener el tiempo y olvidarse que dentro de poco él debía volver a su país a hablar con el Parlamento, sin saber si regresaría a tiempo de despedir a Francis o si, en cambio, regresaría y al bajar del carruaje lo recibirían los gemelos luego de otra vez haberse cuidado ellos mismos.
Francia y Canadá se rieron mientras Estados Unidos hablaba. Francia le extendió una taza con un líquido negro.
- What is that?- Alfred se vio descubierto en el acto. Dejó que entre los mayores se entendieran y dio un sorbo.
- Café.- Inglaterra rodó los ojos.
- Sabes que no puede beber café.-
- Ya está grande. Y yo lo dejé.-
Jones no perdía el tiempo y bebía callado, mientras Canadá observaba la mirada semi asesina que Arthur le dirigía a su tutor legal. Estaba acostumbrado a que pasaran del amor al odio en unos segundos y en lugar de preocuparse, utilizaba esas ocasiones para estudiar las diferencias entre el enojo dirigido al francés y el dirigido hacía su hermano o él. Se notaba más sentido y a la vez más riguroso. Las cejas del inglés se contraían y estaba casi seguro de que golpeaba el piso con la punta del zapato. Intentaba distinguir bien el gesto para asegurarse cuando un paño interrumpió su investigación. Inglaterra, apoyado contra el borde y sujeto de Francia, se estiraba por sobre la mesa y le limpiaba las manchas pegajosas de los bordes de los labios con la tela humedecida en saliva, mientras el francés le agregaba leche al café de Al.
Para el joven Williams, las conclusiones de su investigación eran que, si bien Inglaterra se enojaba más apasionadamente con Francia, era cierto a su vez que el susodicho tuviese la capacidad única y particular de torcerle la mano.
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Traducciones
Enough: Suficiente.
Pour quoi?: ¿Por qué?
Because I say: Porque yo digo.
But, don't worry: Pero no te preocupes.
The child…: Los niñ…
Enfants, enfants: niños, niños.
What is that?: ¿Qué es eso?
CAFE/FACE RULES !
