Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen.
Advertencias: OoC y posible lemon.
Disfrutad de la lectura!
N/A: ¡Hola!, ¿cómo han estado?, hoy os traigo una nueva actualización de esta historia, que había tenido un poco olvidada de actualizar, pero no por eso significa que la dejaría. Trataré de ir siguiendo todas las historias a la par en lo posible. Mientras no me gane el tiempo nuevamente.
En fin, quiero agradeceros una vez más por el tiempo que se dan en seguir y leer la historia, ¡les mando un abrazo enorme!, no se olviden de dejarme un review sobre qué les pareció este capítulo y la trama en general que va teniendo la historia, para así poder comunicarnos. Sin más, los dejo. ¡Adiós!.
Último Año
III
'Primeras Impresiones'
-Son $7,25- dijo nuevamente la cajera del local.
Esta vez fue la chica quien le entregó el dinero a la funcionaria, la que miró extrañada al muchacho rubio que estaba al lado de ella al reconocerlo por haber comprado el mismo producto no más de algunos minutos antes.
Un tanto confundida le entregó nuevamente una bolsa y le dio las gracias por haber comprado.
-¡Lo siento, he sido un mal educado!- comenzó a decir el chico una vez estuvieron fuera del local.- No me he presentado adecuadamente, mi nombre es Naruto Uzumaki- dijo alegremente con una enorme sonrisa en el rostro, mientras le ofrecía un apretón de manos a forma de saludo.
-Sakura...Sakura Haruno- dijo la chica correspondiéndole tanto la sonrisa como el saludo.- No te he visto por aquí antes- volvió a decir, con la intención de tener algún tema de conversación ya que no es como si ella fuese de las personas que salen a menudo ni conocen a la ciudad completa.
-¡No!, soy nuevo acá. Me sorprende el hecho de que haya logrado ir de compras sin perderme en el camino- bromeó con una radiante sonrisa en el rostro, con la cual era inevitable no sonreírle de vuelta.
-Es una suerte…- contestó devolviéndole el gesto.- Entonces…debería enseñarte el lugar- le propuso repentinamente, sin siquiera pensar en las palabras que decía. ¡Dios Sakura!, ¡NO LE CONOCES!.
-¿Hablas enserio?- le preguntó sorprendido el rubio.
-S-i creo. Digo...¡Sí!, ya sabes, los lugares más conocidos de la ciudad, el centro comercial, la playa, el centro de la ciudad…
-¡Entonces vamos!- exclamó lleno de entusiasmo, tomándole la muñeca y arrastrándole rápidamente hacia los estacionamientos del lugar situados al otro lado de la calle. De camino uno o dos autos tocaron su bocina molestos al verlos cruzar precipitadamente sin preocuparse por mirar antes. Aquello la hizo saltar del susto, ¿estaba acaso loco ese muchacho?. Siguieron así, él corriendo y ella atrás de él tratando de seguirle el paso, hasta llegar al lado de una motocicleta negra.
-¿Es tuya?- cuestionó la pelirrosa, un tanto dudosa por lo que estaba a punto de hacer.
-¡Si!- respondió con la misma felicidad de unos minutos antes, pasándole además el único casco del vehículo, el cual aceptó sin dudarlo dos veces, ¡ni loca se subiría a aquello sin nada protegiéndole!. Lo puso sobre su cabeza y Naruto le abrochó el accesorio por debajo de su barbilla, ajustándolo para que no fuese a caerse durante el trayecto.- ¿Estás dudando en subir?- le preguntó al ver la expresión en su rostro.
-Para nada- respondió la chica al instante, con la mayor seguridad que pudo encontrar dentro de sí.
-Entonces, ¡vámonos!- la mirada de Naruto era una mezcla de puro entusiasmo y alegría, y tenía cierto brillo especial que hacía imposible decirle que no. Al momento de finalizar la frase se subió y encendió el vehículo, de manera casi inmediata se sentó atrás de él y le rodeó la cintura fuertemente con ambos brazos
~oOo~
-Shikamaru, esto tiene que parar- dijo su amigo en el momento en que cerró la puerta de su habitación para que sus padres no escucharan la conversación desde el primer piso. No había sido mentira el hecho que sus familias iniciaran el año haciendo un gran almuerzo, pero si el hecho que estaba obligado a ir.
El moreno estaba recostado de espaldas sobre su cama, observando detenidamente cada detalle del techo de la habitación.
-Lo sé- respondió de manera automática. No era la primera vez que su amigo le regañaba sobre el rumbo que estaba tomando la relación que mantenía con su novia, tenía a su madre todos los días haciéndolo evidente y sabía que su padre la respaldaba.
-No, esta vez es enserio- insistió su amigo mientras se sentaba a un lado de la cama.- No puedes seguir haciéndole esto, engañándola con algo que no sientes. Solo estás jugando con ella.
-No estoy jugando con nadie- interrumpió bruscamente. Si bien hace bastante había dejado de sentir algo hacia la rubia, eso no significaba que estaba jugando con ella, el no sería capas de hacerle eso a ninguna mujer.- Es solo que...no he encontrado el momento ni el lugar para decírselo.
-Bueno, tienes que crear el momento y encontrar el lugar. Y ojalá sea antes de que cumplan un año juntos- le respondió haciendo especial énfasis en su última frase.
Mierda, pensó. Eso le daba únicamente dos semanas para terminar la relación.
-Tsk, que problemático- se quejó el chico.
-Como sea...- dijo el Akimichi, quedándose observando a un lugar indeterminado de la pieza como si realmente no estuviese ahí si no a kilómetros de distancia. Desde que salieron de la escuela lo notaba un poco disperso, inmerso en un profundo pensamiento dentro de su cabeza y el que no compartiera tal detalle con él, el qué lo tenía en ese estado, lo estaba llenando cada vez más de intriga. Por algo eran mejores amigos, si estaba preocupado o tenía algún problema de seguro lo podría ayudar.
-Eh, amigo- comenzó a decir, moviendo levemente su hombro para hacerle reaccionar.
-¿Qué ocurre?
Le quedó observando por unos segundos antes de hablar; definitivamente sí se veía muy fuera de si.- Eso debería preguntarte yo, has estado ausente durante varios minutos ya solo en el camino a tu casa.
-No es nada- respondió restándole importancia al asunto.
-Sí que es algo, Chouji- insistió de inmediato.- Solo dilo de una vez.
El muchacho suspiró, era increíble lo bien que lo conocía. No era menos para ser una amistad desde la infancia.
-¿Recuerdas el año pasado, cuando te hablé sobre...-hizo una pausa, era bastante difícil abordar temas de ese tipo- alguien, que me...me...m-
-Una chica que te gustaba, si recuerdo- le ayudó el Nara.- Y ahora que recuerdo, tampoco me dijiste nunca de quién se trataba- dijo dándole una mirada acusatoria.
Transcurrió un minutos de silencio antes que su amigo se animara a responder, ahora sí que le había picado la curiosidad.
-Bueno...yo...hehabladoconellaestamañana- soltó de manera que todas las palabras de acumularon y carecían de sentido, aún así él pudo descifrarlas.
-Ajá, entiendo, con que han hablado esta mañana- confirmó el moreno.- ¿Tanto alboroto por ello?
Su amigo puso cara como si hubiese comido algo en mal estado.
-Si- admitió derrotado.- No te burles por favor.
-Chouji, amigo, ¿cómo me voy a burlar por eso?- dijo a modo de consuelo.- Pero, ¿me dirás ahora de quién se trata?.
-Va en el mismo salón, lo más probable es que la conozcas- comenzó.- No, ya la tienes que haber conocido- se corrigió.
-Y se trata de...- dio énfasis a que le diera el nombre.
-Ino- respondió rápidamente.- Yamanaka.
Nuevamente se prolongó un silencio entre ambos amigos, miles de incógnitas se adueñaron de su mente; ¿desde cuando había pasado esto?, hace ya un año, se respondió él mismo, ¿cómo es que había pasado?, ¿qué le veía su amigo a aquella chica engreída?, y lo más importante ¿¡Cómo es que no se lo había contado antes, en su debido momento!?. Observó el rostro de su amigo, quien esperaba una respuesta de su parte, y por lo que evidenciaban las facciones de su rostro, se preparaba a oír una mala.
-¿Esa rubia engreída?- preguntó sin más.
-No es como crees que es- le corrigió su amigo.- Si la conocieras...
-Creo que todos la conocen muy bien desde lo ocurrido el año pasado- le interrumpió.
-No, te equivocas- dijo cambiando su tono de voz a uno más áspero y duro.- No sé para qué intento hacerte entender a ti, si ni siquiera estás con alguien a quien amas de verdad.
Auch, pensó el Nara. Su amigo tenía razón; la supuesta 'relación' con Temari se había salido ya de sus manos y él le estaba haciendo el favor de abrirle los ojos.
-Amigo, estamos del mismo lado, ¿lo olvidas?- intentó cambiar el rumbo de la conversación, quizás si se había predispuesto con una opinión negativa y cerrando su mente a la posible situación en que Chouji y ella se volviesen más cercanos, por lo que tenía que cambiar aquello. Al fin y al cabo se trataba de su mejor amigo, quien lo había apoyado en todas las cosas, por más estúpidas y difíciles que resultasen, y él debía de responderle de la misma manera.
-Si, pero pareces que tú eres el a veces lo olvida-
-Está bien, le daré una oportunidad- se rindió finalmente para apoyar a su amigo.
-Gracias- le agradeció el chico, ahora con una sonrisa en el rostro. - Ahora deberíamos bajar, estoy al borde de morir de hambre.
~oOo~
Estacionó el vehículo frente a la vivienda en que, hace unas horas atrás, había dejado a la muchacha. No podía creer aún que con solo conocerla de unos minutos hubiesen dado un paseo por toda la ciudad, ¡y menos que ella hubiese aceptado!. Creyó que iba a recibir una respuesta negativa, que ni siquiera le conocía y mucho menos saldría con él, pero al parecer las cosas si suceden como en la televisión…algunas veces.
Con cuidado se bajó de la motocicleta y sacó su casco, tratando de no pasar a llevar el ramo de flores blancas que llevaba en la mano, y se encaminó hacia la entrada principal de la vivienda. Había comprado algo sencillo para darle en agradecimiento, tanto por el incidente ocurrido en la tienda como el recorrido por el lugar, esperaba seguir viéndola a menudo por el lugar, quizás podría pedir su numero y seguir hablando por alguna red social o mensajes de texto. Sentía que se había encontrado con ella por un motivo en especial, y no estaba dispuesto a dejarla ir así de fácil.
Llegó hasta el umbral de la puerta y, una vez estuvo decidido, tocó el pequeño botón del timbre que estaba a su derecha. Escuchó como el eco del sonido rebotaba por las paredes de interiores de la vivienda, al igual que unos pasos que caminaban apresurados hacia la entrada principal.
-¿Naruto?- preguntó sorprendida tras abrir la puerta de entrada. Al verle y reconocer que efectivamente se trataba del muchacho entrecerró la entrada de manera que solo la mitad de su cuerpo quedaba hacia el exterior.- ¿Qué haces aquí?- dijo ahora con cierta preocupación en su voz. ¿Había llegado acaso en un momento inoportuno?.
-Yo…quería agradecerte por lo que hiciste por mí- comenzó a hablar.- Ya sabes; el supermercado y el recorrido por la tarde.
-¡Si!, ya me lo había dicho antes- contestó ahora en un susurro.- No creo qu-
-Y yo te traje esto- dijo extendiéndole un ramo de flores, del cual no se había percatado, a la chica.
-Naruto…
-No es mucho, pero al verla en la floristería de unas calles más arriba me recordaron a ti y decidí que era mejor que venir con las manos vacías- le explicó rápidamente.
La muchacha extendió ambos brazos y recibió el regalo.
-Son hermosas…gracias. Debería ponerlas en agua- indicó hacia el interior de su casa, esperando que de esa manera el chico se marchase más luego, sin embargo no era que le molestase su presencia en absoluto.
Al ver que Sakura tenía intenciones de entrar nuevamente a su casa, se apresuró a decir lo último.
-Yo esperaba que-
-Sakura, ¿por qué demoras tanto?- se oyó una voz proveniente de la sala principal, seguida de unos pasos.- ¿Pasa algo?- le preguntó nuevamente, esta vez abriendo la puerta que hasta ese momento había mantenido media cerrada, y encontrándose cara a cara con el rubio en el exterior.- ¿Dobe?- alcanzó a articular, completamente sorprendido al observar a su mejor amigo.
-¿¡Teme!?- exclamó Naruto entusiasmado, ¡hacía ya tiempo que no se veían!. Pero al percatarse de la situación que los reunía su expresión cambio.
-¿Qué haces acá?- le interrogó el Uchiha, con una voz más áspera.- Y aún más importante, ¿por qué le traes flores a mi novia?.
~oOo~
Luego de veinte minutos pasados desde que tocó la campana indicando el inicio de la última hora de su jornada estudiantil, el profesor finalmente se presentó en la sala de clases.
-Buenas tardes mis queridos alumnos, ¡lamento el retraso!- comenzó a disculparse de la misma manera que lo hizo el primer día, más esta vez no había entrado solo al lugar, le seguía un adolescente levemente más alto que él.- Tuve que ocupar tiempo extra de mi descanso en traerles esto- dijo sacando una pila de papeles desde el interior de su maletín- sus exámenes corregidos, el cual por si no quedó en claro, será calificado.
-Nara- comenzó a nombrar a medida que iba haciendo entrega de las calificaciones.- Como siempre…- dijo indicando que no le sorprendía en lo más mínimo su resultado; siempre obtenía la mejor nota del salón.-
Una ola de reclamos se fue extendiendo por el salón, más la mayoría seguía observando al muchacho que estaba junto al profesor, quien se encontraba recorriendo el lugar con la mirada pasando de persona en persona en busca de algún rostro conocido, por lo que las quejas no duraron mucho tiempo. Kakashi, al darse cuenta que no había logrado hacer sufrir a sus alumnos lo suficiente para su agrado, reparó en el hecho de que se encontraban a la espera de una respuesta por el chico que le acompañaba.
-¡Ah!, por cierto, él es…
-¡Naruto Uzumaki!, para todos. Seré su compañero por este último año- exclamó alegremente.
-Si…eso mismo- respondió en un tono de aburrimiento.
-Es el…-le indicó la pelirrosa a su amiga.
-¿El chico de los huevos?- rió la castaña al acordarse de la anécdota que su amiga le había contado el día de ayer al llegar a su casa. Aunque tenía que admitir que no había sido del todo honesta, quizás había omitido ciertas partes que no era necesario fuesen de su conocimiento.
-¡Ten Ten!- le regañó.- ¡Que ese no es su nombre!
-Haruno, ¿algún problema?- le llamó la atención el profesor. Definitivamente tenía que aprender a cuidar el volumen de su voz.
-¿Sakura?- preguntó Naruto, quien aún se encontraba de pie frente al salón. Todas las miradas se dirigieron a ellos, causando que algunos comenzaran a murmurar cosas que no alcanzaba a entender del todo.
-Así que se conocen- afirmó Kakashi, mirando primero al rubio y luego a ella.- Bueno, entonces no veo problema alguno en que Sakura sea quien te dé la bienvenida.
-¿¡QUÉ!?- exclamó la muchacha.
Los gritos por parte de sus compañeros no se hicieron esperar, '¡Bien Haruno!', 'Primer día y ya consigue novia', ¿Y qué pasó con Sasuke-kun?...comentarios como esos y muchos más, seguidos de risas, se hicieron escuchar en todo el salón.
-¡Me rehúso!- dijo indignada, causando que al rubio se le dibujase una traviesa sonrisa en forma de burla.
-Era de hecho una orden, es lo que le corresponde como presidenta de su clase- volvió a intervenir el docente.
-¡No te preocupes Sakura-chan!, pasaremos un buen rato- le habló el chico, guiñándole un ojo. ¿¡Quién se creía para tratarla así, con tanta confianza!?.
-No te pases, Uzumaki- le amenazó, apretando con fuerza un lápiz que estaba sobre la mesa.
-Sería buena idea que comenzaras ahora mismo- le indicó el profesor.- Ten ten, ¿puedes cambiar de puesto con Naruto?- le preguntó amablemente a la castaña.
-¿C-cómo?- respondió sorprendida por la petición. Al notar todas las miradas sobre ella, solo asintió con la cabeza tomando todas sus pertenencias y posicionándose en un lugar libre del salón, que para su suerte era justo al lado del primo de Hinata.
-Bien, toma asiento. Ahora quiero que todos abran sus libros en la primera unidad…
Naruto se sentó rápidamente en el lugar disponible con una enorme sonrisa en su rostro.
-Hola de nuevo, Sakura-chan- saludó alegremente.
-Hola- devolvió el saludo de mala gana.
-Lamento que te hayan separado de tu amiga- se disculpó en un tono que más que demostrar arrepentimiento era más una victoria para él.
-No te preocupes.
-Ejem…también quería decirte que…- Sakura le quedó mirando al ver que se detenía.- Olvidé el libro.
Suspiró. Este si que sería un largo año.
~oOo~
-Puedes irte si así lo deseas, no necesitas esperar que me marche primero- se decidió a hablarle finalmente.
Se sobresaltó al escucharle hablar, no pensó que entablaría una conversación ni mucho menos con ese muchacho que no hacía nada más que demorarse en salir del salón, ¿acaso no se daba cuenta que el papel de ser la última en abandonar el lugar ya había sido reclamado por ella?.
-No, estoy ocupada, pero gracias- trató de responder de la manera más cortés posible. Demoró unos segundos en conseguir una respuesta a cambio, pareciese como si el chico se demorase en seleccionar cada una de las palabras que pondría juntas en la oración, más lo que realmente le incomodaba es que él mantenía la vista fija sobre ella.
-¿Me agradeces por echarte indirectamente del salón?- preguntó incrédulo.
-No lo vi de esa manera- suspiró.
Los minutos siguieron transcurriendo lentamente, Ino por su parte, permanecía concentrada en buscara algo dentro de su bolso, sacando y reacomodando cosas en su interior.
-Noté que sacaste una de las calificaciones más altas del salón, incluso mayor a la de Sasuke- volvió a hablarle el chico.
-Ajá- contestó brevemente. ¿No notaba acaso que no quería hablarle?.
Que problemática, lo que hago por Chouji…- No sabía que tuvieses esos resultados.
Trataba de sonar lo más simpático posible, mas ella se lo ponía difícil evitando cada tema que intentaba sacar con sus respuestas cortantes, ¿no era acaso una chica extrovertida?, porque estaba demostrando completamente lo contrario.
A cambio, recibió una mirada de enojo entremezclado con lo que parecía…¿resentimiento?.
-Bueno, ahora lo sabes- respondió bruscamente, tomando sus pertenencias y marchándose a grandes zancadas del salón de clases.
-Vaya gustos que tienes, Chouji- dijo siguiéndola con la mirada, una vez que estuvo seguro que ella no le escucharía. Quizás ya era hora para que él también se marchase del lugar, Temari ya debía de estar camino a su casa al no haberle encontrado a la salida del instituto, por lo que podría tener una tranquila caminata de vuelta a su casa…al fin.
