N/A: como estan chicos y chicas? Yo estoy super bien, algo cansada por tanto estudio, xDD Pues le tengo dos noticias, una mala y una buena. Comienzo con la mala, lamentablemente me vere obligada a solo actualizar las historias una vez a la semana o cuidado si dos. Comenze nuevamente la uni y los estudios de leyes pues son fuertes, xDD La buena es que aqui esta el nuevo cap, yay!
¿Les ha gustado el nuevo cap de Bleach? A mi me encanto ver a Byakuya -que sexy!- y a Renji, la apariencia de Rukia me sigue pareciendo rara, se me parece a Hanataro, xDDD
Agradecimientos: Ustedes diran, "joder, que siempre tiene prisa" pero es cierto, tengo que salir urgentemente y no me queda de otra que solo decir ARIGATOU! GRACIAS, MERCI, GRACIE, DANKE, THANKS! por todos sus reviews, Me encanta que abunden en la historia, que me dejen reviews largos. No saben la alegria que me da leer todos sus reviews.! Sobre todo cuando un par de mis followers han dado directo al clavo sobre algo que podria suceder en el fic. Ustedes saben quienes son, buahahahahaha
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad del maravilloso Tite Kubo-sama, y de la Pierrot, publicada en la Shonen Jump. Yo solo me complazco en escribir sobre ellos. Si me perteneciera, el ichihime ya seria canon y estarian esperando ya su cuarto hijo, xDDD
CAP III: The Raising of the Sun
Tormenta. Eso era lo que estaba presenciando Inoue desde la ventana de su habitación. Era bastante raro que una tormenta azotara el Seireitei, por lo general siempre estaba soleado, aunque algunas veces era lluvioso, pero era rara vez. La última tormenta que había presenciado era una de nieve, y eso había sido el año anterior. Aunque obviamente si debieron haber tormentas en años anteriores, solo que ella lo desconocía, porque con solo un año, era obvio que no podía saberlo todo. Suspiro, dejándose caer en su futón, acariciando con sus dedos la manta blanca que estaba a un lado perfectamente doblada, con una leve sonrisa en su rostro.
Imaginaba que el resto de sus compañeros debían estar de mal humor por qué no podrían salir a dar alguna vuelta, cosa que era muy frecuente entre todos los estudiantes, quienes solían salir por el runkongai para dar vueltas o ir a tomar algo. Orihime rara vez salía, prefería quedarse en su habitación, estudiando, meditando o hablando con Tsubaki. Su zampakuto y ella tenían una relación muy estrecha, a tal grado que sus emociones podían afectar al joven espíritu. Gracias a Dios, ella no tenía motivos para llorar, porque estaba segura de que si eso afectaba a Tusbaki, las cosas le iban a ir muy mal. En otras ocasiones, cuando no tenía nada que hacer, Inoue se iba a la biblioteca, a leer sobre kido o sobre historia. Gracias a esto había podido adelantar varios años, no sabía cómo, pero por algún motivo ella conocía algunas cosas de las que no tenía ni idea de donde las había sacado. Inoue adoraba la historia, sobre todo las leyendas y leer sobre los héroes de la Sociedad de Almas. Durante la gran parte del tiempo, Orihime estaba sola, y le gustaba estarlo, aunque a veces fuera algo aburrido. Era cierto, tenía un sinfín de pretendientes de todos los años escolares, de todas las edades y clases sociales, pero ella no le daba esperanzas a ninguno. No sentía nada por ellos, así que para que dar falsas ilusiones.
Orihime amaba la lluvia, no sabía porque o cuando había comenzado esa fascinación, pero de que amaba la lluvia, la amaba. La veía como la única forma en que el cielo y la tierra podían unirse, y eso era sencillamente sensacional. Aun acostada en su futón, y sin muchos ánimos, rogo por que la lluvia cesara para la mañana siguiente –cosa que no le agradaba por que la amaba-, ya que abría la selección oficial para escoger los mejores estudiantes y de que estos pasaran a ser parte de las fuerzas shinigamis. Los que fallaran, deberían continuar sus estudios hasta que pasara un año, y en ese próximo año debían volver a repetir las pruebas. Orihime mordió su labio nerviosa, ella no sabía cómo le iba a ir en esas pruebas, y eso le causaba un nudo en su estomago. A decir verdad su zampakuto no era una de ataque, sino una de defensa y ella personalmente no era muy fanática de estar peleando. Pero debía hacerlo bien. En la mañana, cuando estaba estudiando en la biblioteca, escucho la conversación de varias chicas de su curso.
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—"Es obvio, quien no saque una buena puntuación, tendrá que continuar sus estudios aquí, ¡un año más!"— exclamo una chica de cabello azulado y de ojos muy grandes, del mismo tono de su cabello. Delgada y de baja estatura, la chica se cruzo de brazos, colocando una mueca de disgusto en su rostro, como si estuviera dando a entender que el solo imaginar un año más, la volvería loca.
—"¿Quiénes crees que serán los que serán seleccionados?"— pregunto interesada una joven de cabello rubio, que le llegaba hasta la mitad de su espalda. Al estar con su espalda hacia ella, Inoue no pudo ver sus ojos, pero como ella estudiaba en su misma clase, Orihime sabía que sus ojos eran verdes.
—"Puedo asegurarte que no seremos muchos. Pero como no recuerdo los nombres, menciónalos y te diré si serán seleccionados o no"— objeto la mujer de cabello azulado. La rubia asintió y nombro el nombre de un chico. La chica de cabello azul asintió. Luego nombraron otro nombre, volvió a asentir. Así estuvieron por unos minutos, por lo que Orihime había podido contar, de los mencionados-de los cuales eran unos treinta, solo 7 tenían probabilidades de pasar.
—"Inoue Orihime"— menciono la rubia. La chica de cabello naranja espero atenta a ver que decía la de cabello azulado, quien llevo sus dedos a su boca y comenzó a pensar. Ante esto, Orihime solo pudo morder fuertemente sus labios, causándole algo de dolor por la ansiedad.
—"Podría ser seleccionada, pero no creo que entre a una división de importancia. Ósea, mírala, entraría a la cuarta división y allí pasaría toda su vida curando y esperando a los heridos. Dudo mucho que pueda llegar a mas, su carácter es demasiado pacifico, y no es muy buena peleando. Así que sin duda ella será una de los miembros de la cuarta división."— Inoue respiro hondamente ante las palabras que había escuchado. Era cierto, ella no era buena peleando, pero era porque ella no deseaba asesinar a nadie. Pero por eso podría terminar en la cuarta división. No es que eso fuera malo, todo lo contrario, el problema era que ella esperaba algo más, no ser solamente una chica que cura solamente. Una carga.
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Cerró los ojos fuertemente. Tenía excelentes calificaciones en kido, defensa, y caligrafía. Su único problema era que jamás había conseguido un diez en ataque, pero aun así tenía buenas calificaciones, por algo la habían adelantado un par de años. Sabía cómo utilizar su shikai, pero tenía miedo de dañar a otras personas, y por eso, sencillamente por eso, ella podría ser enviada a la cuarta división. Y en esos momentos, ella no quería eso. Ella deseaba ser valiente, tener un futuro importante y poderle demostrar a todos que ella si podía ser una gran shinigami. Pero desde las filas de la cuarta división… lamentablemente no podría demostrarlo.
No conocía personalmente a ninguno de los capitanes. La única reunión que se dio para que los novatos conocieran a sus futuros capitanes cayó en una fecha en la que ella debía estudiar y no pudo darse el lujo de ir a la actividad y dejar de estudiar, eso sencillamente no era una opción. Conocía acerca de ellos gracias a lo que sus compañeras le contaban y lo que había leído en uno que otro libro. Por ejemplo, sabía que Yamamoto-sama era el capitán general, llevaba casi mil años al mando de la Sociedad de Almas y fue el que había fundado la Academia; le habían contado que la teniente más amigable era Matsumoto Rangiku, quien supuestamente había tenido un romance con un ex capitán, quien había traicionado la Sociedad de Almas, pero que al final no era un traidor; el capitán más serio y respetable, Kuchiki-sama, líder del clan Kuchiki, una de las familias más importantes; el capitán fiestero, ese honor lo compartían tres, Shunsui-sama, Abarai-sama e Hisagi-sama; de Shunsui-sama solo sabía que era un mujeriego, pero muy buena persona; de Abarai-sama había leído que había sido el antiguo teniente de Kuchiki-sama y que había peleado en la guerra contra el traidor de la Sociedad de Almas y de Hisagi-sama escucho que era el nuevo 'amor' de Matsumoto-san, además de haber escuchado algunos comentarios doble sentidos sobre un tatuaje que tenía el capitán en su rostro .
Leyendo encontró que el más valiente de todos era, Kurosaki-sama. Él había sido el único hombre que pudo frenar y pelear contra Aizen Sousuke, el traidor de la Sociedad de Almas. No solo le había ganado, sino que Kurosaki-sama había alcanzado un poder insuperable y ahora era el capitán del quinto escuadrón. No conocía físicamente a ninguno de ellos, pero por todo lo que le decían sus compañeras, Abarai-sama, Kuchiki-sama, Hisagi-sama, Hitsugaya-sama y Kurosaki-sama eran los más jóvenes y apuestos de todos los capitanes. Pero eso a ella no le interesaba mucho, ella quería ir a una división a trabajar y ser eficaz, no a estar pensando en su futuro taicho y mucho menos de la forma en que pensaban sus compañeras. ¿Acaso ella podría entrar en alguna de las divisiones de esos capitanes? Solo esperaba que sí.
Se sentía totalmente frustrada, ¿Cómo era posible que después de tantos estudios, ella pudiera ser enviada a la cuarta división? No tenía nada contra esa división, era que simplemente no quería ser enviada a esperar por los heridos cuando ella podía ir al campo de batalla y proteger. ¿Acaso su zampakuto no era de protección? ¿Qué podía hacer? Solo tenía hasta la mañana siguiente, y era ilógico que aprendiera de un día para otro a utilizar su shikai y que mejorara sus resultados en batalla.
—"Debo reconocerlo, a veces me sorprende tu idiotez, mujer"— hablo Tsubaki. El joven espíritu cruzo sus manos frente a su torso, negando la cabeza. ¿Cómo era que le tocaba a él lidiar con Orihime? Ahh claro, es que ya lo entendía. Si él no existiera, esa mujer ya estaría muerta o estaría perdida. '¿Qué harías sin mí, mujer?' pensó el espíritu, colocando en su rostro una sonrisa de lado. Las mejillas porcelanas de Inoue se volvieron rojas, cada vez que Tsubaki le hablaba de esa manera, la avergonzaba. No había ni una sola vez donde aquel espíritu no la hiciera sonrojar por vergüenza, solo debía recordar la vez en que mofo el tamaño de su busto, comparándolo con dos melones que estaban en una de las mesas del salón comedor. Si, Tsubaki-kun podía ser a veces cruel. —"Vergüenza y una mierda. Escúchame, cuantas veces te he dicho, que cuando meditas y entras a tú mundo interno puedes estar meses, y solo pasan horas en el mundo humano. ¿Cuántas? Joder, te lo he dicho unas quinientas veces, quizás más, porque no llevo una jodida cuenta."— gruño molesto. Orihime mordió su labio ante todas las blasfemias de Tsubaki. Aquel joven espíritu jamás aprendería a hablar de forma educada y no valía la pena comenzar una disputa por ello, había aprendido-por las malas- a no comentar nada sobre las blasfemias de Tsubaki, solo podía conseguir que aumentara el numero y que el espíritu se enojara. Pero lo que dijo era cierto, siempre olvidaba ese pequeño detalle, que podía pasar meses en su mundo interior y que solo pasaban unas horas en el mundo normal.
—"¿Me ayudarías, Tsubaki-kun?"— pensó Inoue en forma de suplica. Un suspiro de frustración por parte de Tsubaki-que se escucho por todo su mundo interno- la hizo reír. El espíritu coloco sus ojos en blanco, para luego morder la lengua para no decirle todo lo que estaba pensando en el momento, porque podía ofender a la joven. 'Por Kami que debieron regalarme un poco mas de paciencia para soportarla' pensó un frustrado Tsubaki.
—"Realmente, ¿tengo que responder a tú pregunta?"— pregunto molesto. Orihime dejo escapar unas risas, totalmente feliz de recibir la ayuda de su zampakuto. Si entrenaba bien, podría conseguir entrar a una de las divisiones de la Sociedad de Almas y escapar de la cuarta división. Si, si, si, ella lo iba a lograr, solo con un poco de práctica. —"¿vas a seguir pensando como una jodida consejera de positivismo? ¿O entraras a entrenar como una verdadera shinigami?" — inquirió el espíritu.
—"¡Hai, hai, hai!"— grito emocionada la joven de cabello naranja. Tsubaki solo pudo volver a colocar sus ojos en blanco, y esperar listo a la joven, para comenzar con su entrenamiento.
Un hombre de cabello naranja firmaba a gran velocidad todos los papeles que estaban frente a él. Ichigo Kurosaki, capitán de la quinta división, estaba realmente apurado. Debía ir a dar sus rondas diarias por el runkongai. Ya era algo obligatorio y a lo que jamás podía fallar. Porque fallar a eso no era una opción. Una shinigami de cabello negro lo esperaba con sus manos cruzadas sobre su pecho. La chica estaba sentada, con su vista fija en todas las acciones de Kurosaki, mientras que este parecía ignorar el hecho de la mirada preocupada de su mejor amiga.
Desde hacía un año, todos los días, luego de culminar sus deberes, salían a tratar de encontrar a Inoue. Los primeros dos meses, Ichigo la buscaba a todas horas por el runkongai, pero Rukia le hizo entender que Orihime no hubiese querido que él descuidara su trabajo, por lo que decidió que luego de culminar este, él la buscaría. Y así había hecho durante todo ese largo y tedioso año. Se sentía frustrado, él esperaba encontrar a Inoue en horas el primer día, pero esas horas se convirtieron en días, luego en semanas, luego en meses y finalmente en un largo año.
Rukia comenzaba a pensar que Orihime había reencarnado. Habían asistido todos a la actividad de la Academia de Shinigamis, para ver si entre los estudiantes novatos estaba Inoue. Se llevaron una gran desilusión, porque allí no estaba ella. Lo peor de todo es que al Inoue morir, su reatsiu cambiaba. Es diferente la energía espiritual de un humano a un alma en la Sociedad de Almas, por lo que eso hacia su tarea mucho más difícil, porque no tenían ni idea como se percibiría en esos momentos. A la teniente de Ukitake le era muy doloroso ver como su mejor amigo, su nakama, se destruía a si mismo porque él creía que todo lo ocurrido era su culpa. Solo había que ver como Ichigo le había pedido una y otra vez disculpas a una muy triste Tatsuki.
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Habían pasado cerca de dos semanas desde la muerte de Inoue. Arisawa Tatsuki aun no superaba ese hecho. Todo había sido su culpa, se decía a sí misma una y otra vez. Su mejor amiga se había sacrificado a manera de escudo para protegerla, y al final, cuando debía despedirse, le había dicho que no ocurría nada, que todo estaría bien. ¿Cómo ella iba a estar bien? ¿Cómo? ¿Cómo?
Un día, Ishida le pidió que fuera a la tienda de Urahara, que había algo de que hablar. La capitana de taekwondo asistió luego de ir a clases. Tenía ciertas esperanzas de que le hablaran sobre Inoue. Esperaba que Orihime hubiera llegado a la Sociedad de Almas y de que sus amigos la hubieran encontrado. O quizás, solo quizás, la propia Orihime estaba allí, esperándola para decirle que todo está bien, que no había perdido su memoria, que eso era solo un mito.
Cuando llego a la tienda… allí no estaba Inoue, solo dos shinigamis. Dos que conocía muy bien, demasiado bien. Ichigo y Rukia. Le sorprendió bastante ver a Ichigo allí, y más verlo vestido como capitán, y con su cabello algo más largo. Pero eso era lo de menos en esos momentos, ella quería saber que estaba ocurriendo, porque ellos estaban allí. El propietario de la tienda, junto a Ishida, Chad e Yoruichi, los dejaron a solas, a los tres jóvenes. Hubo un incomodo silencio, donde los tres jóvenes se quedaron observándose. Tatsuki no necesitaba que le dijeran en voz alta, ella sabía por qué ellos estaban allí, ella no era idiota. Ellos no habían encontrado a Orihime.
Durante esas dos semanas, Arisawa había cambiado, ya no era aquella chica fuerte y peleona, por el contrario. Cada vez que observaba el asiento vacío de Orihime, cuando pasaba por el apartamento de esta u observaba la fotografía de ambas en su mesa de noche, Tatsuki comenzaba a llorar. Por que todo había sido su culpa. Su mejor amiga había muerto para defenderla, para protegerla por ser tan estúpida. ¡Ella no tenia poderes! ¿Por qué corrió hacia Orihime? Es cierto, ella deseaba ayudarla… pero al final le provoco la muerte.
—"Yo…yo lo lamento, Tatsuki. Yo debí haber estado allí, para poder salvarte y salvar a…Inoue"— comenzó Ichigo, observando como el rostro de su amiga dibujaba una mueca de dolor al escuchar el nombre de su fallecida a amiga. —"Yo lo lamento. Yo no cumplí con la promesa que te hice. Lo siento."— se disculpo. Sus ojos mostraban su gran infelicidad y culpabilidad. Rukia sentía esa misma tristeza en su pecho. Ella también pudo haber salvado a Inoue si la hubieran enviado a la tierra. Ichigo ahora se arrepentía de haber ido a la Sociedad de Almas, y ella era culpable de ello, porque ella lo había convencido, sin haber pensado que sus amigos correrían riesgos. Eso había sido muy egoísta de su parte, ella había pensado en tener a su lado a su mejor amigo, y lo había apartado de sus otros amigos. Al final, una inocente había perdido su vida, y la chica que estaba frente a ella, había perdido la mitad de su alma.
Tatsuki adoraba a Inoue, no había otras palabras para describir su relación. Jamás habían peleado, solo habían estado separadas en dos ocasiones. La primera vez fue cuando Orihime había acompañado a Ichigo, Chad, Ishida e Yoruichi a la Sociedad de Almas. Luego, cuando fue raptada por Aizen. Las dos chicas tenían una relación como la de Ichigo y ella. Se conocían como a la palma de su mano, sabían cuando una estaba triste, cuando estaba enamorada, preocupada o feliz. Ellas darían su vida por la otra. Y eso, Inoue lo había probado hacían dos semanas atrás.
Tatsuki se volteo, no porque no quisiera ver a Ichigo, sino por que no deseaba que la vieran de esa forma. Las lágrimas bajaban por sus mejillas, mientras que sus labios temblaban y sus sollozos no permitían que respirara de forma normal. Orihime solo tenía dieciocho años, tenía una larga vida por delante. ¡Oh, Dios! ¡Como dolía su pecho!
—…E-es…tan doloroso…— sollozo, aun con su espalda hacia los dos shinigamis. Aun veía en su mente la imagen de Orihime colocándose frente a ella, diciendo 'Todo estará bien', recibiendo el golpe, cayendo sobre ella. Aun podía recordar el cabello de Inoue sobre su rostro, pero lo que más la aterraba era recordar el cuerpo frio sobre el de ella. Aun tenia grabada en su memoria a Orihime como un espíritu, diciéndole que siempre la llevaría en su corazón, mientras que sus dedos limpiaban las lagrimas que caían por su rostro. ¡Oh, Kami-sama! ¿Por qué debe doler tanto? ¿Por qué? ¿Algún día dejaría de decirse a sí misma que todo era su culpa?
Ichigo no dejaba de sentir una fuerte opresión en su pecho. Ver a su amiga de infancia llorar, confesar que estaba sufriendo por que era demasiado doloroso, lo hacía sentir mal, muy mal. Quizás el sufrimiento que él tenía no era ni una quinta parte que el de Tatsuki. Él sufría porque se sentía culpable de no haber estado allí, y de no haber encontrado aun a Inoue. Pero él tenía ventajas, por que cuando la encontrara, él iba a estar junto a ella. Pero Tatsuki… su dolor debía ser inmenso, porque no solo se sentía culpable por qué no pudo hacer nada, sino porque Inoue había muerto protegiéndola. Su cuerpo muerto había caído sobre el de ella. Él podía entenderla, porque ya había pasado por ello, cuando su madre había muerto protegiéndolo. Él sabía como ella se estaba sintiendo, toda esa rabia, dolor, odio y todo ese sentimiento de sentirse inservible por qué no pudo proteger a un ser amado. Ya lo había sentido con su madre, y ahora volvía a sentirlo con la segunda mujer que había jurado proteger.
Tatsuki cayó de rodillas, pegando con sus puños en el suelo. Todo era su culpa. Era tan difícil no poder percibir el reatsiu de Orihime, o el caminar sola a casa. Era tan horrible no poder escuchar las aventuras de los duendecillos azules de su amiga, era tan nefasto no tener a nadie para platicar y defender de las perversiones de Chizuru. Era tan duro no poder decirle que su comida era rara y que enfermaría si continuaba consumiéndola… ya no podría decirle nada a Orihime, por que jamás volverían a verse. Por que cuando ella muriese, ella perdería su memoria igual que Inoue. Aun recordaba la primera vez que hablo con ella. Aquella niña tonta que estaba dejándose pegar por un grupo de celosas, quienes ya le habían cortado su cabello con tijeras porque detestaban el color de este. Recordaba cuando le había enseñado taekwondo y como se reía cuando Orihime decía que los duendecillos querían copiar sus movimientos para la invasión mundial. Extrañaría los sonrojos de su amiga al escuchar o ver a su adorado Kurosaki-kun. ¡Dios! ¿Por qué debía doler tanto recordarla? ¿Por qué no podía recordarla con una sonrisa? ¿Por qué debía recordarla con lágrimas? ¿Por qué Orihime había dado su vida por la de ella?
Unos brazos fuertes rodearon su espalda, acercándola a un abrazo. Subió sus ojos llenos de lágrimas para ver el rostro de Ichigo. Ella conocía muy bien a ese chico que estaba junto a ella. Arisawa sabía que Ichigo jamás mostraría sus sentimientos, al menos no como cuando era niño y era el 'niño de mami'. Desde el día en que murió su madre, Ichigo había cambiado, se ocultaba tras una máscara de 'punk' para que nadie viera su sufrimiento. Igual que Orihime, la chica de cabello naranja siempre mostraba una sonrisa, para que nadie se preocupara por ella. Tatsuki los conocía demasiado bien a ambos. Sabía que Orihime sufría internamente desde la muerte de su hermano. También sufría por no poder confesar su amor a Ichigo, y su último sufrimiento era por todo lo que había pasado en aquel horrible lugar. Ahora, al lado de ella, estaba el mismo niño que había perdido una vez a un ser querido. Aquel niño que había ocultado su verdadero yo para no preocupar a nadie.
—"Yo… lo siento, Tatsuki"— se lamento nuevamente, mientras la joven de cabello negro comenzaba a llorar en su pecho. —"Lo lamento"— repetía una y otra vez a la capitana de taekwondo. Aquella chica que estaba llorando en su pecho era su amiga más antigua. La que lo había protegido cuando ambos iban a clases de taekwondo. La que siempre jugaba con él en su infancia, la que peleaba con los niños que se burlaban de su cabello. La que se sentaba junto a él por horas para planear travesuras. A la misma que aparto cuando se volvió shinigami.
Kuchiki solo podía observar la imagen que estaba ante sus ojos con lágrimas. Su mejor amigo estaba sufriendo, y mucho. Sabía que él se estaba culpando de todo, sabía que él se decía a si mismo que el sufrimiento de Arisawa y la muerte de Inoue se debían a su 'egoísmo' por haber escogido ser capitán. Pero eso era falso, por que Ichigo había pensado en negarse y ella lo persuadió para que aceptara, porque era una gran oportunidad para su carrera. La única egoísta allí era ella, porque por querer tener a su mejor amigo junto a ella, había alejado a Ichigo de sus otros amigos, y ahora frente a ella estaba la sombra de lo que era la antigua mejor amiga de Ichigo, la protectora y 'hermana' de Inoue, la que no solo había visto con sus ojos como su mejor amiga era asesinada, sino que el cadáver había caído sobre ella y no solo eso, Arisawa había sido testigo de cómo enviaban a Inoue a la Sociedad de Almas, y sabia que no solo había perdido la memoria, sino que no la habían hallado aun. Si se hablaba de culpabilidad, ella era la culpable de todo, porque si ella nunca hubiera persuadido a Ichigo, él jamás hubiera ido a la Sociedad de Almas, y si él se hubiera quedado en Karakura, Inoue jamás habría muerto y por lo tanto, ninguno de esos dos chicos que estaban arrodillados –uno repitiendo a cada segundo 'lo lamento' y la segunda llorando desconsoladamente- frente a ella, jamás habrían pasado por el dolor que estaban pasando en esos momentos. Ella era egoísta, ella jamás pensó en el dolor que podría haber causado. ¿Cómo se hubiera sentido ella si todo fuera al revés? ¿Cómo se hubiera sentido si Inoue-en ese caso en su papel- hubiera convencido a Renji para que fuera a la Sociedad de Almas? ¡Ella sabía que Inoue amaba a Ichigo! Y aun así… lo había apartado de su camino. No, no, no, ella era egoísta, ella no debía tener amigos.
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— ¿Qué me miras, enana?— pregunto Ichigo con cierta irritación en su voz. Rukia cerró los ojos para luego negar la cabeza. Trago seco y se coloco de pie, aun si decir ni una sola palabra. Había pasado un año desde aquella vez donde Ichigo y Tatsuki se habían consolado y donde ella se había declarado culpable. A duras penas Ichigo trataba de sobrevivir, igual que Arisawa. No podía volver a mencionar ese incidente, prefería quedarse callada y comenzar la búsqueda por el runkongai, como hacían a diario. Hoy le tocaba al área sur. —¡Oi! Te pregunte algo. — le grito Ichigo.
—Como mi nombre no es enana, pues no te respondo— le espeto, caminando por los pasillos de la quinta división, seguida por Ichigo, quien frunció el ceño y luego ladeo su cabeza. —Mañana será el escogido de los estudiantes que serán convertidos en shinigamis. Sabes que tienes que ir, ¿verdad?— pregunto Rukia, cambiando el tema. Ichigo gruño por lo bajo. ¡Como odiaba tener que lidiar con esas novatas que comenzaban a gritar por cualquier idiotez!
—He pensado que no asistiré. — comento, sujetando, sin mostrar atención alguna, a Zangetsu. Rukia se volteo levemente para verle a la cara. La shinigami coloco los ojos en blanco para luego negar la cabeza. Sabía muy bien cuanto Ichigo detestaba todo aquello que tenía que ver con los novatos, pero demonios, era obvio que él debía ir, porque sino él no podría quejarse de que chicos o chicas enviaban a su división. Sin Ichigo haberse dado cuenta, Rukia le había pegado un puñetazo en su rostro, provocando que él gritara de dolor. — ¡Maldita! ¿Por qué carajos me pegas?— grito adolorido.
—Por baka. Es obligatoria la asistencia de los tenientes y de los capitanes, imbécil. Mañana se escogerán también el teniente para la división de Nii-sama. Además de que se enviaran algunos novatos al resto de las divisiones. Y como dije, es O.B.L.I.G.A.T.O.R.I.A la presencia de todos. ¿Entendiste?— le grito la shinigami. Ichigo continuó con su mano en su nariz, la que sangraba por el puñetazo de Rukia. Lo más probable era que se la hubiera roto y en la noche debiera dar una visita por el cuarto escuadrón.
Ambos jóvenes comenzaron a utilizar shumpo luego de haber llegado a las puertas del Seireitei. Ya los guardias de las puertas conocían el horario de ambos shinigamis, por lo que por lo general abrían las puertas antes de que Ichigo o Rukia lo ordenaran. Ni Ichigo ni Rukia ofrecieron sus agradecimientos y tampoco los guardias lo esperaron. Jamás lo habían hecho, así que esta no iba a ser la primera vez.
Ichigo detestaba el área sur del runkongai, y rogaba a Dios a diario de que Inoue no estuviese por ese área. Era sencillamente horrenda, y no solo porque la pobreza era mucho más visible en ese área, sino porque casi nadie de ese lugar era bueno o amable, todo lo contrario. Utilizaban la violencia como diversión y la gran mayoría de las mujeres eran prostitutas. Los niños robaban, los hombres y los jóvenes peleaban y mataban y las mujeres y las adolescentes vendían sus cuerpos por cantidades ridículas. Ichigo odiaba ese lugar, pero ilógicamente era el que más visitaba. Kurosaki tenía miedo de que Inoue-sin memoria al fin- pasara por allí y le hicieran algo, por eso ese lugar era frecuentado hasta dos veces por semana por ambos shinigamis. Hoy, a pesar de haber una lluvia bastante fuerte, cosa que detestaba Ichigo, los dos shinigamis no detuvieron su búsqueda.
Mientras buscaban, Ichigo observando hacia el lado izquierdo, mientras que Rukia miraba hacia el lado derecho, ambos con suma cautela, el capitán podía escuchar los comentarios grotescos de dos ebrios, hablándole a una de las prostitutas que estaban en la barra. Con el rabillo del ojo, Ichigo pudo observar que la prostituta era solo una chica de unos dieciséis o diecisiete años. Su rostro no mostraba emoción alguna mientras aquellos dos hombres hablaban cerca de su oído, mientras uno de ellos deslizaba sus sucios dedos por el cuerpo de la joven, específicamente por sus pechos. Ichigo sintió nauseas en esos instantes, y al mismo tiempo sintió rabia, porque por un instante aquella chica había tomado las características de Inoue. Si, él estaba enloqueciendo lentamente.
Las miradas de asco y odio que estaban recibiendo Ichigo y Rukia les dejaba bien claro que ellos no eran recibidos allí, que ellos eran un estorbo y de que toda esa gente estaba harta de verlos por allí a cada rato. Mientras más lejos del Seireitei, más pobreza y mugrocidad había en el runkongai y sus habitantes. Estos últimos detestaban a los shinigamis, ya que ellos (los ryokas) debían tomar la ley en sus manos. El que hiciera algo allí, lo pagaba con su vida, no había ley que lo protegiese.
Rukia conocía muy bien como era vivir en un lugar como ese, ella venia del runkongai, solo que no del área sur, sino del oeste, igual que Renji. Era un lugar igual o más pobre, pero al menos no se veía tanto la prostitución y las matanzas, aunque si morían a diario por hambruna. Visitar a diario las afueras del seireitei la hacían recordar aquellos horribles tiempos, donde ella debía robar para poder comer, o donde debía esconderse para no ser golpeada por los comerciantes a quienes les robaba.
Un día más e Inoue no estaba en ningún lado. Rukia suspiro, mientras observaba como la luna comenzaba a hacer acto de presencia en el cielo nocturno. Debían regresar nuevamente con las manos vacías al seireitei, además de mojados. Un frustrado Ichigo pateo fuertemente una piedra, para luego comenzar a utilizar shumpo, seguido por una cansada y congelada Rukia. Solo esperaba que mañana fuera un buen día.
Los fuertes 'kyas' comenzaban a irritarlo. ¡Por Kami-sama! ¿Esas chicas no tenían nada mas en la cabeza que esos jodidos 'kyas'? Si continuaban, no estaba seguro de poder controlar a su hollow, quien ya se encontraba de muy mal humor, igual que él. Aquellas novatas-todas perfectamente vestidas, como si eso fuera lo que iba a lograr que entraran a una división- (aunque pensándolo bien, en la división de Shunsui, Hisagi y Renji quizás hubiera cabida para ellas) no dejaban de observar a cada capitán como si estuvieran en la caza de algo. Ichigo se sentía como un animal en peligro, siendo acorralado por fieras. ¡¿Por qué lo obligaban a asistir a esa mierda? Él tenía muchas cosas que hacer, como buscar a Inoue, no estar perdiendo el tiempo en esta estupidez. No le importaba a quien le enviaran-bueno, después que no fueran ninguna de esas fieras que solo decían 'kya' pues estaba bien- para eso estaba Momo, ella sabía muy bien como escoger las personas de fiar.
—Si escucharas todo lo que están diciendo de ti, Ichigo— se burlo Rukia, seguida por un sonriente Renji. Ichigo bufo, para luego cerrar los puños y entretener su mente con las distintas formas de asesinar a su estúpido hollow, quien no dejaba de decir una y otra vez que si estuviera en control mataría a cada una de las irritantes chicas. Tenía en cierta parte razón, las chicas eran irritantes, pero no tanto como para matarlas. Se conformaba con pegar sus bocas con pega y que jamás volvieran a hablar. Al fin y al cabo, parecía que no podían decir otra palabra que no fuera el dichoso 'kya'. Si, él le haría un gran favor al Seireitei si les pegara las bocas a las chicas con pega.
—Son irritantes. — fue lo único que pudo articular, mientras continuaba su pelea contra su hollow, internamente. Ninguno de los dos hablaba, solo trataban de mantener el control a su manera. Ichigo se resistía a que su estúpido hollow tomara el control, mientras que el albino peleaba para poder conseguirlo.
—"Vamos rey, sabes que deseas matarlas a todas. Imagina la paz que sentiremos al no escuchar sus estúpidos 'kya'. Vamos, solo déjame salir y yo me encargare de ellas. — comenzó el hollow, tratando de ganar el poder, pero por lo visto Ichigo ya no era tan sencillos de quitar del medio, cosa que le molestaba.
—"Jódete y cállate"—grito Ichigo en su mundo interior. El hollow se cruzo de brazos enojado. Llevaba un año sin poder salir. ¡Un año! Eso era injusto, una canallada por parte del rey. Él necesitaba salir, liberar su furia y sus deseos de sangre. Se sentía claustrofóbico en aquel mundo, solo con el idiota de Zangetsu, quien no podía ser más aburrido. Ya lo había hablado con Ichigo en una de sus idas a su mundo interior. El estúpido rey le había dicho que él no era un perro para estar paseando, así que se quedaba allí encerrado. ¡Maldito! Solo pensaba en la princesa de pechos grandes-que no es que fuera una mala imagen, todo lo contrario- pero su rey era un marica, solo podía llorar internamente por no encontrarla, además de soñar en todo lo que haría si la encontraba. Él podía apostar que si lo dejaban, él la encontraba. Aunque después se la follara y la asesinara para joder al rey. Ja, esa sería una excelente venganza a su estúpido rey, por no dejarlo salir durante un año. Aunque pensándolo bien, ¿Por qué asesinarla cuando podía seguir follandola y joder así al rey? Si la mataba, quizás el marica se quitaba la vida, y se jodía él. No, no correría riesgos de morir por su propia idea.
—Oi, Ichigo— llamo Renji. El capitán del quinto escuadrón salió de sus pensamientos, enviando a lo más profundo de su subconsciente a su hollow para mirar a Renji. Para su sorpresa, no era solo Renji el que estaba mirándolo fijamente, sino Rukia, Toushiro, Matsumoto e incluso Momo. ¿Acaso su reatsiu se había vuelto más denso por su estúpido hollow? 'Oh, mierda' se dijo a sí mismo.
— ¿Qué?— si se enteraban de que su hollow deseaba tomar el control, estaría jodido. Ya se imaginaba a todos diciéndole "que debía tener cuidado, que no tenia control, que podía asesinar a alguien" y todas esas cosas que en esos momentos no deseaba escuchar. No quería escuchar a sus amigos hablar de sus problemas con su estúpido hollow. Rukia alzo su mano y luego señalo a algún punto a un par de metros delante de ellos, con sus ojos abiertos como platos. Ichigo siguió el camino de la mano de Rukia… y su mundo se congelo…
…Oh Dios…
…Por Kami-sama…
…Esto no era un sueño, ¿verdad?...
Una chica de cabello naranja, vestida de shinigami caminaba con un grupo de chicas, su kimono estaba levemente abierto en la parte de arriba, dejando ver su escote, aunque este no era tanto como el escote de Matsumoto. Su cabello caía con gracia a ambos lados de su cuello, observándose los ligeros ondeados en este, que se movían suavemente con la brisa de la mañana. Ella era una diosa. Una enorme sonrisa plasmada en su angelical rostro, mostrando un hermoso brillo en sus ojos grises. Sujetada a un lado de su obi estaba una zampakuto negra, con lo que parecían ser unos amarres dorados, rojos y negros. …No podía ser cierto… no se sentía como el reatsiu de ella… pero era tan idéntica a ella… oh Dios…
—"Oh mierda, miren quien ha regresado."— vocifero su hollow, mientras que él, igual que el grupo de sus amigos estaban paralizados. Rukia mantenía su mano señalando a la chica, quien no se había percatado hasta el momento. Renji y Toushiro estaban estupefactos, igual que Momo. Ese fue el único momento donde ese grupo de cinco personas pensaron lo mismo. "¿Qué demonios?"
Rukia bajo su mano rápidamente al ver que Inoue les había lanzado una mirada dubitativa, incluso confusa. Era obvio-pensó Ichigo- que la pobre de Inoue reaccionara de esa manera. Ver a seis personas mirarla como bicho raro, y una de ellas señalándola, debían parecer un grupo de 'freaks' obsesionados. Para su sorpresa la chica solo hizo una reverencia de respeto a los capitanes y tenientes para luego sonreír, y al final continuo su camino con sus compañeras, riendo sobre algún comentario de alguna de las jóvenes novatas.
—I-inoue— fue lo primero que pudo decir Ichigo. Ninguno de los seis chicos pudo decir algo más. Hasta que la furia de Ichigo se hizo presente y se volteo hacia Rukia y Matsumoto. — ¡Dijeron que habían ido a la jodida academia!— grito, causando que varios oficiales los observaran sorprendido. Rukia estaba segura de que si Ichigo hubiese sido humano en ese instante, hubiera muerto por un ataque cardiaco. Las risas de su hollow se hicieron presentes en su mundo interior, Ichigo decidió ignorarlas, ya tendría tiempo para masacrar a aquel cabrón de hollow.
En esos momentos él tenía un sinfín de emociones que no podía controlar. Estaba enojado, había estado un año completo buscando a Inoue sin encontrarla, preocupándose todo el tiempo por su seguridad y ella siempre había estado en la dichosa academia. Igualmente se sentía feliz, Inoue estaba bien, no le había ocurrido nada, y se veía hermosa y saludable. Obviamente no tenía memoria, pero estaba bien.
—Eh… nosotras fuimos, pero no vimos a Inoue por ninguna parte, ¡lo juro!— se defendió Rukia, al ver las miradas de Ichigo, Toushiro y Renji sobre ella. Rukia se apresuro a asentir. Era cierto, ¡por Kami-sama que era cierto! Ellas dos habían ido a la Academia… bueno, es cierto que ella solo había ido una vez, porque les daba pesadez el tener que entrar a la academia repleta de novatos- pero cuando fue allí no estaba Inoue. Y no podían culparla, ellos habían presenciado que el reatsiu de Inoue había cambiado, era un poco más fuerte, así que no había forma de que la hubiera encontrado.
— ¿¡Pero qué mierda es esta! Estuvimos un jodido año buscándola por el runkongai y ella siempre estuvo en la maldita academia. Y ustedes no la encontraron… ¡joder! ¿Cómo es que no la encontraron? ¡¿No se suponía que debían ir una vez a la semana a ver si ella estaba por allí?— cuestiono gritando Ichigo. No iba a ser su hollow el único que moriría este día. Definitivamente no.
—Eso le tocaba a Rangiku-san, yo me encargaba de recorrer el runkongai contigo, baka— se defendió Rukia. No era que quisiera culpar a Matsumoto, pero todos habían quedado en repartirse las tareas. Toushiro iba dos veces a la semana a las afueras del Runkongai. Renji recorría las afueras (las murallas y entradas) del Seireitei a diario, de norte a sur, para ver si no se encontraba de casualidad con una pérdida Orihime. Momo, cada vez que salía afuera, siempre daba una ronda. Las miradas de cinco personas se colocaron sobre Rangiku.
—Yo… este yo…— aun continuaban todas las miradas sobre ella. — ¡Lo acepto! ¡Yo si sabía que Orihime-chan estaba en la academia! ¡Yo lo supe desde hace cuatro meses!— confeso la mujer. Todos se quedaron en un silencio sepulcral. Rukia observo con el rabillo del ojo como las manos de Ichigo temblaban, buscando controlarse para no matar a Rangiku. Ella también estaba tratando de controlarse, de la misma manera que Toushiro y Renji. La única que no estaba enojada, sino sorprendida era Momo.
Los ojos de Ichigo tenían un tic nervioso, sus manos y sus piernas temblaban. Necesitaba aclarar su mente, debía pensar bien.
…tres… Inoue estaba allí…
— ¿Cómo ocultaste eso, Rangiku-san?—pregunto Rukia. El capitán del quinto escuadrón estaba en silencio. Él iba a explotar en cualquier momento.
…dos… Matsumoto lo sabía desde hacía cuatro meses…
— ¡Matsumoto! ¿Qué demonios estabas pensando?— pregunto furioso el capitán del decimo escuadrón. Él iba a explotar en cualquier momento.
…uno… ELLA LO SABIA…
Él iba a explotar en cualquier momento.
—¡QUE DEMONIOS ESTAS DICIENDO! ¿COMO QUE LO SABIAS? ¿POR QUE NO DIJISTE NADA? ¿POR QUE?— grito Ichigo, causando el terror en su teniente y los shinigamis que pasaban por allí. Nadie había visto tan furioso a Ichigo en mucho tiempo.
Corrección, él ya había explotado.
El capitán respiro hondo, debía calmarse, si no quería asesinar a nadie, él debía calmarse. — ¿Qué… mierda estas… diciendo?— logro articular Ichigo, respirando con dificultad debido al enojo que estaba sintiendo en esos instantes hacia la mujer de cabello rubio. Si las miradas mataran, Rangiku habría muerto seis veces, porque a pesar de que físicamente solo había cinco personas, el hollow de Ichigo la deseaba matar por haber causado tantas 'inundaciones' en su mundo.
Era una canallada, todo eso era una maldita mierda. Él sufrió todo los días de ese jodido año buscándola. Se sentía muy mal, él había tenido parte de la culpa de que Inoue muriera, y lo que él más quería era encontrarla, para asegurarle que ella iba a estar bien. Pero como una maldita jugarreta del destino, ella siempre estuvo cerca de él… y él jamás la había visto.
— ¡Tú tienes la culpa!— señalo a Ichigo, quien ahora se había quedado sin habla. ¿Él tenía la culpa? ¿Pero qué mierda le estaba pasando a esta mujer? ¿Cómo era posible que le estuviera echando la culpa de su idiotez? ¡Ella había ocultado a Inoue, sabiendo que él la buscaba a diario! —Sabía que si decía algo sobre que Orihime-chan estaba en la academia tomando clases para ser shinigami, tú irías como macho en celo a sacarla de allí y encerrarla para que no pudiera terminar sus estudios. Porque jamás permitirías que ella fuera una shinigami y mucho menos a que perteneciera a una división. —Ichigo se quedo paralizado ante la acusación de Matsumoto. La mujer había hablado rápidamente, pero todo se había entendido. Ichigo abrió su boca, pero la cerro al momento, cuando Rangiku se adelanto. — Y no lo niegues, porque te conozco muy bien, Ichigo Kurosaki. Sé muy bien que jamás hubieras permitido que Orihie-chan se convirtiera en shinigami. La hubieras encerrado en tu casa y no la hubieras dejado salir de allí, y yo sé para que la encerrarías, y no es precisamente para el labor del hogar, sino uno más domestico. — acuso nuevamente Matsumoto. La mujer se había ganado varios puntos por parte de Rukia y Renji. Porque a pesar de que no era la mejor manera, Matsumoto tenía razón sobre lo de Ichigo. Pero a pesar del enojo y de la forma en que todos estaban mirándola, Rangiku jamás olvidaba sus palabras doble sentido. Eso era demasiado típico en ella.
— ¡Yo jamás hubiera hecho eso! ¡No soy un jodido pervertido!— grito exasperado. ¿Él un macho en celo? ¿Encerrar a Inoue para labores más domésticos? ¿Pero qué demonios? Él no era ningún macho en celo, y tampoco iba a buscar a Inoue de esa manera. Aquella mujer lo único que quería hacer era liberarse de la culpa, acusarlo a él. Eso era estúpido, él había sufrido durante un año, buscando a Inoue, y Matsumoto lo sabía y no le dijo nada. — ¡Y ustedes lo saben!— se defendió. Para su sorpresa, solo recibió las miradas de duda de los cinco jóvenes. ¿Ellos creían que él iba a hacer eso? ¿En verdad ellos pensaban que él buscaría a Inoue para encerrarla en su casa?
—Conociéndote, no me extrañaría, Kurosaki— comento Toushiro, para luego voltearse donde su teniente y decirle algunas palabras que Ichigo no pudo escuchar. Pero el capitán estaba seguro de que eran regaños, sobre todo por la cara de Matsumoto. ¡La mujer se lo merecía! ¡Por maldita!
—Jodanse. — grito Ichigo, para darse la vuelta y comenzar caminar. Él no era ningún macho en celo, eso eran estupideces de Matsumoto, ¿verdad? No, él no lo era. Era injusto que él no conociera el paradero de Inoue y estuviera un año entero, junto a Rukia, Renji, Toushiro y Momo buscándola y Matsumoto lo sabía, y se lo había ocultado porque pensaba que él iba a evitar que Inoue culminara sus estudios. Él hubiera estado de acuerdo con que Orihime fuera shinigami y si ella quería matar hollows y… correr riesgo… y pelear…y… ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡Era cierto! ¡Lo aceptaba! ¡Joder, si que era cierto! Él no lo hubiera permitido. No, no, no, él no lo hubiera permitido, imaginar a Inoue nuevamente herida hacia que su estomago diera un vuelco. Ser shinigami era peligroso, e Inoue no había nacido para ello, ella era una chica delicada, que debía estar en su casa, sin peligro alguno. ¡Que le llamaran macho en celo! Le importaba una mierda, pero Inoue no podía ser una shinigami.
—"¿Eso significa que tendremos mucha diversión? ¡Ya tengo algunos planes sobre todo lo que podemos hacer Hime-chan!"—exclamo con su voz llena de perversión, el hollow albino. El doble de Ichigo tenía una sonrisa de lado, mientras que su compañero Zangetsu negaba la cabeza, aquel ignorante hollow jamás aprendía que no debía tomarle tanta confianza a Inoue, sino deseaba que Ichigo le diera una paliza.
—"Cállate. Deja tus malditos pensamientos. Y sobre todo, ¡DEJA DE LLAMARLA HIME-CHAN! No tienes derecho para decirle de esa forma."— grito en su mundo interior Ichigo.
—"¿y tú tienes el derecho?"—pregunto el hollow, provocando un gruñido de irritación por parte de Kurosaki. El hollow chasqueo la lengua.—"No eres divertido rey."— argumento.
— ¿A dónde vas?— pregunto Rukia, antes de que Ichigo hubiera podido dar dos pasos. El capitán se volteo. Ahh, esa mirada la conocía. Si, Matsumoto tenía razón, Ichigo era demasiado sobreprotector con Inoue. Rukia sentía un gran alivio en su pecho al ver que Orihime estaba bien. Si bien era cierto que estaba enojada con Matsumoto por habérselo ocultado-si se lo ocultaba a Ichigo, pues bien, ¿pero a ella?- le daba la razón a la mujer. Entendía que Ichigo estaba frustrado, ¿Quién no? Pero al menos debía entender que Inoue estaba bien, estaba viva y sana, eso era lo realmente impórtate.
— ¿No es obvio? ¡Voy a buscar a Inoue!— dijo. Matsumoto coloco los ojos en blanco. Ella siempre lo supo, ese estúpido de cabello naranja le habría arruinado la carrera a Orihime. La mujer de cabello rubio sabia cuanto Orihime deseaba ser fuerte para no ser una carga, sabía que ese era su sueño. Era cierto que no era su mejor decisión mantener oculto el paradero de Orihime, pero no se arrepentía. El problema que tenía la chica de cabello naranja tenía nombre y apellido: Ichigo Kurosaki. Ese capitán frente a ella jamás, pero jamás de los jamases, permitiría que Orihime-chan levantara una zampakuto. Matsumoto apostaría a colocar su cabeza en un picador a que si hubiera sido por él, Orihime estaría en estos momentos encerrada en la mansión Kurosaki, y lo más probable era que con un bebe en camino. ¡Como una ama de casa! Y no, no señor, eso no era justo. Orihime-chan necesitaba también tener meritos propios, no ser solo la que 'cura' sino la que podía pelear y defenderse por sí sola. Y ahora era esa su oportunidad, Orihime estaba comenzando de cero, no conocía sus miedos y fracasos, ella podría comenzar a ser mucho más seguridad y confianza en ella misma. Por eso estaba orgullosa de su decisión. Si él quería buscar a Inoue, bien, que lo hiciera, pero al menos Orihime-chan tendría una carrera, ya sería una chica independiente, y él no podría hacer nada para prohibírselo.
— ¿Ah sí? Me muero por saber cómo vas a hacerlo. ¿Qué? Vas a ir a donde ella y tomarla al estilo cavernícola y secuestrarla o acaso te vas a acercar y decirle "Inoue, te vienes conmigo. Sé que no me recuerdas y supongo que tampoco recuerdas que tú me amabas…— la mujer se llevo las manos a la boca, tapándola con horror. Ahora sí que había metido la pata. Se suponía que eso era un secreto, y aunque Orihime-chan estaba muerta, ella estaba en la Sociedad de Almas y Rangiku había roto su pacto de no decirle nada al idiota frente a ella. Kurosaki se quedo paralizado ante lo que había dicho Matsumoto. Eso no podía ser cierto.
— ¿Qué dijiste?— pregunto demandante. Matsumoto aun continuaba con sus manos en su boca, mientras que Renji ahogaba una risa ante la mirada de Ichigo. Eso comenzaba a volverse interesante, eso era lo que pensaba el capitán de cabello rojo. Momo y Toushiro habían cruzado miradas, para luego cambiarlas y negar la cabeza ante la poca 'ética' de Matsumoto. Rukia… ella sabía sobre los sentimientos de Inoue, pero por lo visto Rangiku no le iba a decir nada a Ichigo, así que le tocaba a ella. Con una señal con su cabeza, Rukia le pidió a los demás, que se fueran. Renji le había suplicado con su mirada que lo dejara-él no podía perderse ese espectáculo, pero su adorada prometida no lo permitió. Chasqueando la lengua dejo a Ichigo, Rukia y a Rangiku a solas.
—Dijo que tú le gustabas a Inoue. Ella estaba enamorada de ti. — dijo la Kuchiki luego de suspirar. Si ya se había desatado todo, pues para que continuar ocultándoselo al idiota de Ichigo. Inoue no iba a recordar nada, así que no correría el riesgo de ser llamada mala amiga. Kurosaki la miro confuso, como si no creyera lo que le estaban diciendo. "Digno de él. Siempre idiota" pensó la shinigami. —Todos lo sabían, Ichigo. El único idiota aquí fuiste tú. Era más que obvio, sus miradas, sus tratos hacia ti, la forma en que te hablaba. ¡Por Kami-sama, Ichigo! Al menos debiste a ver presentido algo, ¿no?— Rukia esperaba que Ichigo le respondiera con un "lo sospechaba" pero no obtuvo respuesta de parte del aun paralizado joven. Eso significa que el idiota no lo sabía. "Por Dios, nunca había conocido un hombre tan denso"
—Yo…— vale, este era uno de esos momentos donde Ichigo suplicaba a la vida y a todos los dioses del universo que lo ayudaran. Esto era totalmente vergonzoso. ¡Él fue el único que no lo sabía! Bueno, tampoco lo sabían sus otros yo…
—"No nos metas en eso, yo siempre supe que Hime-chan estaba loca por ti"— se burlo el hollow. Zangetsu no deseaba burlarse de Ichigo, pero si, él también sabía sobre los sentimientos de la chica hacia Kurosaki.
Genial, incluso su estúpido hollow y el espitiru de su zampankuto lo sabían. Esto era sencillamente… inaceptable.
— ¡¿Y por qué demonios no me lo dijeron?— grito molesto. Matsumoto y Rukia se miraron fijamente para luego voltear a ver al joven capitán. —Si lo sabían, debieron habérmelo dicho. — espeto el chico. Si él hubiera conocido los sentimientos de Inoue hacia él, él le hubiera correspondido…, bueno, quizás no al momento, pero con el tiempo sí. Como ahora mismo.
— ¿Estas escuchándote? ¿Estás escuchándote?— repitió Rukia. Eso debía ser una broma. Ichigo no podía ser tan idiota como para venir a decirle que ella debía decirle. — ¿Acaso eres tan idiota que no puede ver los sentimientos de otra persona hacia ti? Ichigo esto es…
— ¿Y qué hubieras hecho, Ichigo? Era más que obvio que tú no tenías sentimientos hacia ella hace dos años atrás. La hubieras rechazado, le hubieras roto el corazón… y yo jure por Kami-sama que si eso ocurría, tú no ibas a contarlo. — le espeto una muy seria Rangiku. Muy pocas veces Ichigo y Rukia habían visto de esa forma tan defensiva a Matsumoto.
—Rangiku-san— comenzó Rukia.
—No, Kuchiki-san. No voy a bajar la guardia ahora. Este es el momento para decirle sus verdades a este baka. — dijo enojada la mujer de cabello rubio. —Esa chica estaba loca por ti, no, ella no estaba loca. Ella te amaba. Fue a Hueco Mundo no solo por sus amigos, sino por ti. Vino la primera vez a la Sociedad de Almas, no solo porque Kuchiki-san fuera su amiga, sino porque te amaba. Ella lloraba porque se sentía inútil al no poder proteger a la persona que mas amaba en el mundo, ósea tú. ¿Y ahora pretendes que vas a ir a robarle la oportunidad de que ella pueda ser una shinigami, de que pueda sentirse bien por primera vez en su vida, no sentirse una carga?— las palabras de Matsumoto fueron duras, pero le habían expresado todo lo que temía. Él había hecho sufrir a Inoue por su idiotez.
Este era uno de esos momentos, donde Ichigo se daba cuenta de que por más que trataba de proteger a aquella chica de cabello naranja, él siempre era el causante de sus desgracias.
¿que tal? El proximo cap se presentara mas acerca de los pensamientos de Hime. Recuerden que aqui el que sufre es Ichi, asi que es por eso que tiene mas 'protagonico, xDDD
Los veo en el proximo cap, que sera el de Star Collision!
sayo
~ ~Killerqueen~ ~
