El hombre de la capucha verde
El peli azul desapareció.
Nadie sabía dónde estaba, un día gris simplemente se perdió entre la noche, entre el silencio y la multitud.
Aunque se volvía difícil de aceptar nunca encontraron al jugador sin presencia, había pasado ya diez años desde que el pequeño se esfumo de la faz de la tierra, a pesar del tiempo las personas que eran allegados a Tetsuya no perdieron las esperanzas de que algún día este regresara con ellos.
Kagami era el más terco de todos nunca se rendía en buscarlo, siempre miraba al cielo recordando esos ojos inocentes que le miraban con ternura y pensaba que quizás los dos a pesar de la distancia mirarían hacia una misma dirección.
Taiga no descansaría hasta encontrar a su sombra, su mejor amigo estaba perdido en algún lugar inconcreto y no tenía información de su paradero, ni si quiera lo policía, ni su familia nadie sabía nada ¿Estaría pasando frió? ¿Tendrá hambre? ¿Estaría bien? Esas preguntas le atormentaban y se negaba a creer que su compañero de equipo estuviese muerto porque había una posibilidad que eso pasara.
Aun mirando la cancha de básquet sintió un vacío que le dominaba por completo era cierto que había llorado hasta que sus lágrimas se secaron, se había enojado y si quizás desquito su ira con personas cercas como sus amigos, Alex y Tatsuya, aparto de su lado su única familia pero sin Kuroko la vida parecía no tener ningún sentido, nada tenía sentido sin aquella sombra a su lado, solamente era un cuerpo donde solía existir una feroz alma.
Se sentía sin vida sin ese chico molesto.
Quizás le extrañaba, quizás quería con desesperación volverlo a ver.
Sin esa pequeña sombra ya no había sonrisas, ya no disfrutaba de jugar su amado deporte, sus esperanzas de encontrarlo poco a poco desaparecían, Kuroko era como esas flores de cerezo llevadas por el viento a un destino incierto.
¿Dónde estaba?
¿Por qué se marchó?
¿Por qué le dejo?
Y sabía las respuestas a esas incógnitas, le había fallado a su mejor amigo, había peleado con este la última vez que lo vio y esperaba que no fuera su culpa que Kuroko se marcho para siempre de sus vidas.
Quizás se fue porque odiaba a Taiga, se fue para estar lejos...
Hace mucho tiempo le había insultado delante de todos, no se detuvo a pensar que aquellas palabras llenas de odio brincaban de sus labios apropósito afectaban al niño de maneras terribles, era demasiado prepotente, orgulloso, creyéndose el más fuerte e hizo sufrir a alguien irreemplazable para él.
De seguro el invisible ser se sintió apartado, rechazado, dejando atrás por nuevas personas que parecían ser importantes en el mundo del baloncesto, las cosas estaban sensibles entre ellos, ya no hablaban como antes mientras Taiga tenía otras amistades el chico estaba sintiendo el frió de la soledad no era como si no tuviese gente alrededor era un tipo de soledad que te atrapa y te abofetea.
Para una sombra estar sin una luz significa la muerte.
Eso quería decir que Kuroko había muerto, el tigre lo había matado...
La vida de Kagami era aburrida, no tener al pequeño lo llevo a una profunda depresión, se culpó de lo que había acontecido y esa situación había hecho que se mantuviese encerrado por diez años en su casa, abandonando su futura exitosa vida como jugador en la NBA, renuncio absolutamente todo por encontrar a Kuroko. Perdió dinero, perdió relaciones, perdió amigos y ya no tenía nada más que la esperanza de volver a ver esos ojos celestes despampanantes.
Dejo ir a Tetsuya, perdió la persona más importante en su vida y tenía miedo de no volverlo a ver nunca más.
Ese día su hermano quien era el que intentaba mantenerlo cuerdo aunque sabía que era un caso perdido le regaño diciendo que ya no se lo aguantaba y le mando a comprar algunas cosas para hacer la cena claro Kagami de mala gana fue sabía que Tatsuya velaba por su bien y últimamente su melancolía era más fuerte, necesitaba aire libre y dejar de pensar en la agonía que lo hundía en un mar de desolación.
Cuando iba caminando hacia el mercado a lo lejos vio a un hombre entre la multitud nadie parecía notarlo era como un fantasma deambulando por el mundo de los vivos, su contextura era delgada sin embargo conservaba esa aura exótica a su alrededor, observaba a las personas con determinación como si estuviese en un clase de alerta quizás recelo ante los desconocidos.
El reservado ser tenía una capucha de color verde oscura que ocultaba su cuerpo, camino por las calles sin ser visto.
Taiga miro con gran curiosidad como el hombre esbelto se robó una manzana roja y lo más increíble es que nadie lo noto, absolutamente nadie ¿Acaso era un alma en pena? No estaba seguro si era por esa rapidez o la falta de presencia del desconocido pero había algo en él atrayente, era como si ya le conociera de alguna parte.
¿Qué estaba pasando?
¿Acaso ese era un fantasma?
Cuando trato de acercarse al misterioso hombre este desapareció así como por arte de magia simplemente se fue, quizás estaba enloqueciendo y era simplemente una alucinación de su mente, ya que extrañaba a su efímera sombra.
Lo primero que hizo fue decirle a su hermano sobre ese reservado ser y este simplemente pensó que Taiga estaba enloqueciendo tenía sentido el tipo sin Kuroko era un desastre, había perdido la razón simplemente necesitaba a cierto jugador fantasma en su vida nuevamente o algo en que distraerse.
Himuro se preocupaba por Taiga puesto que había dejado todo por Tetsuya, el tigre se sentía culpable por tratar mal al invisible y ni siquiera sabían dónde estaba, rogaba al cielo que apareciera.
La inquietud empezaba a absorber a Taiga, no podía dejar de pensar en ese espectro ladrón así que quiso ver de nuevo a la más sublime de las epifanías.
Fue todos los días al mismo lugar, a la misma hora para poder encontrarse con el sujeto fantasmal aunque sea a una larga distancia deseaba verlo.
Después de unos días pensó que se mantenía perdiendo el tiempo, era una estupidez esperar por horas para ver a un extraño, se mantenía decepcionó por no encontrarse con el desconocido y se dispuso alejarse sin embargo cuando estaba a punto de rendirse noto ese destello, al ver en la dirección opuesta divisó la misma capa oscura y misteriosa de la última vez.
Era él, el extraño de la capucha verde.
Gladiador
Kagami percibió esa exótica presencia a su alrededor, distinguió que se trataba efectivamente de aquel extraño sujeto de la capucha verde, nuevamente como si fuera un deja vu el hombre robó una manzana roja sin embargo esta vez cuando estaba a punto de morderla, el desconocido miró a un niño llorando desconsolado probablemente estaba perdido entonces el joven se quitó la capa y el tigre sintió como su corazón se detuvo al reconocer quien era aquel fantasma, se trataba de Kuroko, tenía que ser su sombra ¿Quién más?
La persona que había estado buscando tanto tiempo se encontraba frente a él, a unos pies de distancia, estaba tan desesperado que quería salir corriendo y abrazarlo pero ni siquiera era capaz de reaccionar. Perdió el aliento, la misma respiración solamente era capaz de mirar a ese individuo tan parecido a su amigo, se mantuvo paralizado por el shock de verlo después de diez años, era demasiado tiempo soportando aquel vació y el dolor de no verlo más.
Tetsuya estaba tan cerca y a la vez tan lejos, si acaso ese era él porque podía ser su loca imaginación, se acerco un poco para darse cuenta que el reservado había cambiado en ese tiempo que estuvieron separados, estaba más alto, su facciones eran finas y se había convertido en un hombre atractivo a pesar de ser un fantasma invisible parecía deslumbrar.
El chico suavizo la mirada, acaricio la cabeza del niño con ternura mientras sonreía de una manera sublime, era una expresión tan hermosa que brillaba como el mismo sol. Cuando le dio la manzana al infante, la madre del pequeño lo jalo horrorizada como si Kuroko fuera un monstruo tratando de hacerle daño a una criatura inocente ¿Por qué tendría miedo de un ángel? Parecía como si tuviese asco o temiera que el niño se contaminara al tocar a Tetsu.
Kagami miró que su amigo endureció sus facciones, suspiro con pesar y se colocó de nuevo la gabardina como si nunca hubiera estado allí en primer lugar, desapareció.
El tigre disimuladamente siguió al supuesto Tetsuya, iba casi corriendo detrás de este hasta llegar a un lugar clandestino, un coliseo de gran tamaño, era realmente increíble y había personas mirando a los combatientes daba la impresión de estar en la época romana donde los gladiadores mataban a sus contrincantes para sobrevivir, divertir a la población y al mismo rey.
Desde donde estaba consiguió ver una batalla sádica de seguro era ilegal tal cosa debía informarle a Aomine que se había convertido en un policía con el fin de buscar a Kuroko. Era necesario que investigaran ese sitio y acabar con esa barbarie, siguió con su mirada al chico parecido a su amigo que entró por el techo como uno de esos ninjas que veía por televisión.
¿Desde cuándo su camarada era tan ágil?
Tenía dudas ¿Sera Kuroko?
El espectáculo empezó con gran furor, las personas adineradas dentro del recinto gritaban emocionados muchos grababan con sus cámaras de vídeo y celulares, se daba cuenta lo popular que se volvía toda ese espectáculo sanguinario.
Hombres de gran tamaño, musculosos golpeándose hasta derribarse y matarse entre sí, era una completa brutalidad no podía creer que estaba sucedido algo como eso, se trataba de una ciudad secreta o quizás era una organización u algo por el estilo pensaba el tigre.
Había mucha violencia estaba seguro que tal cosa era prohibida en el mundo civilizado sin embargo la multitud se mantenía entusiasmada por tal suceso pavoroso, eso le generaba confusión ¿Por qué esas personas eran tan inhumanos? Divirtiéndose en una actividad tan vana, brutal, sangrienta quizás el mundo era cruel y despiadado desde tiempos inmemorables hasta esos tiempos modernos.
Estaba allí porque busca una pista deKurokoy no se iría hasta encontrarlo.
De pronto hubo un silencio estremecedor, las luces alumbraron hacia una dirección posteriormente la más grande estrella del coliseo fue anunciado con gran entusiasmo, las personas gritaron para recibirlo, se pusieron de pie para dar la bienvenida al famoso "Ghost"
El corazón del tigre empezó a latir con más intensidad parecía que se saldría de su pecho, no podía creer que lo que estaba viendo aquel gladiador como le llamaban a esos guerreros brutales no era más que Kuroko, era tan pequeño como un niño a pensar de que había crecido desde la última vez que le vio, estaba revestido con ropas exóticas de color negro pegadas a su cuerpo esbelto que lo hacían ver sensual a menos las mujeres de ese lugar murmuraban eso, tenía dos espadas largas daban la impresión de estar afiladas, su cabello celeste recogido en un peinado extraño, tenía un maquillaje suave, una postura elegante y sus ojos eran tan fríos como témpanos de hielo, no tenían vida estaban muertos.
Podía contemplar desde la distancia como un frio ser sin presencia, sin alma se preparaba para pelear.
Era él, su mejor amigo ¿Qué estaba pasando? ¿Qué estaba haciendo en un sitio de mala muerte o zona roja como le decían popularmente?
Resultaba obvio que era uno de esos gladiadores que luchaban por sus vidas, su oponente era un hombre enorme incluso parecía que con un golpe el chico delgado, frágil se rompería en mil pedazos.
El tigre grito con desesperación tenia tanto miedo de que le hicieran daño al peli celeste pero en un parpadeo, ni si quiera se dio cuenta la estrella de ese horrible lugar lo asesino, así frente a sus ojos su camarada perforo el corazón de un hombre sin el minuto titubeo.
Se asombró, abrió la boca sin comprender lo que había pasado, la pálida piel de Tetsuya se manchaba de sangre carmesí como si la nieve se cubriera de un rojo profundo.
Sabía que su compañero de equipo nunca le haría daño a nadie, era inofensivo no obstante sus ojos fueron testigos de aquel brutal suceso.
Aun después de toda aquella salvaje pelea sabía que detrás de aquel asesino a sangre fría existía ese joven cálido que le sonrió a un niño.
Lo importante era que Kuroko estaba allí tantos años tratando de encontrarlo, tanto tiempo extrañándole, alejando del mundo por él.
La última vez que vio a su amigo habían peleado, los conocidos extranjeros de Kagami vinieron a visitarle y este ignoro a su compañero de equipo todo el tiempo, hablando en otro idioma, tomando cerveza y trato de impresionar a gente que ni siquiera valía la pena, Himuro estaba allí defendiendo a la sombra y él le insulto también le dijo cosas que se arrepentía incluso la generación de los milagros dejo de hablarle a causa de ese incidente.
Le había dicho al fantasma cosas horribles, que no le quería ver más, que nunca fueron amigos, que era débil, esas palabras salieron de su boca y le hicieron tanto daño a Kuroko que era inocente, estaba enojado, ebrio, no pensaba en lo que decía, era mentira pero cuando expresó esas frases crueles era muy tarde para remediarlo solo vio como las lágrimas de su sombra resbalaban por su rostro, como corrió y después de ese día nunca volvió.
Despareció
Nunca contesto las llamadas.
Nunca regreso a su casa.
La generación de los milagros lo culpo de lo sucedido y él se deprimió tanto que no volvió a jugar basquetbol . Sin su sombra nada valía la pena, ni siquiera vivir en este mundo gris.
Busco por cielo y tierra a su amigo sin embargo este nunca regreso...
Ahora lo había encontrado aunque ya no era el Kuroko dulce que conocía, ahora era un gladiador, una máquina asesina y no interesaba lo que tuviese que hacer no dejaría a su amigo allí, lo recuperaría a como diera lugar.
Escucho a los titubeos de la gente expresando que ese era el mejor guerrero de todos a pesar de su tierno exterior dentro era una fiera sin control, que mataba sin piedad, un animal sediento de sangre. El chico era conocido como " The Ghost"o "Phantom" ya que nadie sabía su verdadero nombre por sus habilidades desapareciendo simplemente le decían el fantasma.
Kagami pregunto sobre el popular gladiador, las personas contestaron que nadie conocía sobre el pasado del hombre, la única certeza que poseían es que era un esclavo propiedad de Shōgo Haizaki y el tigre sabía exactamente quién era el desgraciado que rapto a su preciada sombra.
Los demás individuos contaron que había hombres dispuestos a pagar millones de dólares por tener la sombra en sus manos pero su dueño no dejaba que nadie lo tocara por eso lo pintaba la piel del guerrero con un color dorado o plateado, lo vestía de forma sensual y le hacía daño si abría la boca para decir algo, el pobre probamente era golpeado brutalmente cuando no obedecía por eso nunca perdía una batalla, era el esclavo perfecto dejaba que le pusiera cadenas, no se revelaba ni escapaba y era sumiso, únicamente cuando peleaba se veía lo fuerte que podía llegar a ser.
Taiga apretó los puños realmente se encontraba muy enojado con los acontecimientos. Mientras miraba a su sombra pelear contra esos tipos susurró - Te voy a salvar, no voy a dejarte en manos de ese maldito, te recuperare incluso si me odies por lo que te hice .
Reencuentro
El tigre quería salvar a Tetsuya aunque tuviese que infiltrarse en ese tórrido sitio aterrador y sucio, enfrentarse a esas personas crueles con tal de recuperar a la sombra de sus recuerdos.
Cuando el espectáculo termino y cayó la noche en ese extraño lugar se dio a la tarea de buscar a cierto fantasma, teniendo cuidado de no ser descubierto porque entonces sería contraproducente y altamente peligroso.
Pudo encontrar después de mucho buscar el sitio donde el guerrero dormía, en una rendija observo que estaba encadenado en una pequeña celda, se mantenía leyendo un libro tranquilamente cuando Taiga rompió el silencio. - Kuroko
- Kuroko - Repitió como si las palabras salieran desesperas de sus labios.
El tigre fue capaz de divisar que el pequeño estaba pensando parecía totalmente deprimido, el hombre sin presencia tomo un arma entre sus manos como si se fuese hacer daño quizás quería suicidarse.
Sintió que la sangre se le subió a la cabeza y en ese momento su voz no salía, tenia tanto miedo que no podía moverse. No lo perdería, no perdería a su amigo porque lo apreciaba tanto gracias a Kuroko entendió que era la verdadera amistad, el trabajo en equipo, su amigo le había mostrado un mundo nuevo que no conocía, su sombra cambio su vida por completo, estaba dispuesto a sacrificarse.
El chico escucho esa voz, la voz que lo mantenía cuerdo en los días en que quería morir no sabía realmente de quien se trataba suponía que era su mente de nuevo jugándole malas pasadas desde que era esclavo su vida era una pesadilla casi como estar en el mismo infierno aun olía la sangre derramada, su cuerpo conserva las cicatrices de su pecado, no merecía ser feliz.
¿A cuántos había asesinado?
¿A cuántas personas les había arrancado la vida sin la mínima compasión?
Merecía ser golpeado, merecía el dolor porque había cometido actos despreciables, se vio a obligado hacer eso para sobrevivir.
Ya no tenía lágrimas, ya no pensaba en nada más que en la muerte, deseaba morir de esa manera se acabaría su suplicio.
Su mente estaba en blanco, ya no conservaba sentimientos al menos eso quería creer pero era mentira ciertamente tenía una fotografía de la generación de los milagros y su viejo equipo sin embargo cada vez que la miraba los recuerdos invadían su mente, las lágrimas llenaban sus ojos y caían por sus mejillas.
No merecía volver a verlos.
¿Por qué querrían ver a un monstruo sin corazón?
¿Quién querría a un miserable esclavo?
Era un monstruo cuyas manos estaban manchadas de sangre.
Estaba hundido en la oscuridad cada vez que deseaba sucumbir pensaba en Kagami aquella sonrisa brillante le hacía sentir más fuerte, recapacitaba no podía quitarse la vida porque tenía esperanzas no sabia lo que le aguardaba el futuro quizás si vivía algún día volvería a ver a sus viejos compañeros de equipo aunque sea a lo lejos, aunque sea en el silencio y la melancolía de un mañana.
Era demasiado tarde para salvarse, era demasiado tarde.
Había perdido todo, su corazón quebrado ya no resistía.
Shōgo Haizaki era su dueño, su captor, su secuestrador. Un cruel hombre que lo golpeaba brutalmente en sus primeros días de ser esclavo pero por mucho que quería odiarlo le agradecía por no venderlo a esos hombres asquerosos que siempre insistían en comprarle, que no permitió que nadie le tocara incluso le habían ofrecido mucho dinero.
A veces debía dormir encadenado a la cama del su máster porque este sabia que podían robarle a su mina de oro.
Después de ganar en todos los torneos, se convirtió en el mejor de los asesinos, su dueño fue más amable por ello. Kuroko se hizo sumiso a él y únicamente una vez trato de escapar sin embargo termino casi siendo secuestrado por Hanamiya y caer en manos de ese tipo era lo peor que le podía pasar por suerte Haizaki llegó justo a tiempo para defenderlo aun así lo castigo y por ello Tetsuya nunca más trato de escapar nuevamente.
Su máster no era tan malo como otros tal vez porque se habían conocido desde que estaban en primaria y jugaron juntos una vez en un equipo.
A pesar de que su dueño lo recompensaba por ser el vencedor, ya que ganaba mucho dinero apostando, ese día quería morir ya no podía vivir así, ya no podía luchar más cuando todos sus sueños caían a pedazos y ya no era una persona si no un animal sediento de sangre.
Nunca saldría de ese lugar, su dueño jamás le daría la libertad y si era libre ¿Qué haría? Era un monstruo.
Ya estaba cansado de matar, de las cadenas, de los latigazos y del dolor profundo que lo invadía, ya no podía soportar existir en esa pesadilla, en un mundo cruel y despiadado que lo había destruido por completo.
Como todos los suicidas escribió una carta dirigida a sus amigos, los únicos que hacían que su coexistencia tuviese sentido, les dijo cuantos los quería, cuantos los extrañaba y que siempre los conservo en su corazón.
Tomo una de sus armas, la que había matado a hombres para sobrevivir. ¿Cuánta sangre había derramado? Tenía pesadillas de esas muertes, sus conciencia le pesaba y no quería sentir nada por eso su corazón se volvió como una roca incapaz de amar alguien.
Tomo esa arma filosa ente sus manos y cuando estaba a punto de terminar con su patética existencia escucho una voz - No lo hagas, he esperado diez años para volver a verte y no quiero perderte porque no puedo vivir sin ti.
Kuroko dejo caer el cuchillo mientras las lagrimas corrían por sus mejillas y quitaban todo el maquillaje que traía, lloro como nunca lo había hecho, no sabía si al fin había perdido toda la cordura seguramente estaba imaginando cosas igual muchas veces observa a Kagami en sus sueños, su calidez, el contacto de su piel y se daba cuenta que lo extrañaba no obstante nunca podría volverlo a verlo incluso si salia de allí algún día.
Sorpresivamente Taiga entro al lugar casi tirando la puerta, sus ojos se encontraron, sus corazones palpitaron con frenesí, era la primera vez que se encontraban después de 10 largos años parecía un sueño, una cruel epifanía .
Kuroko retrocedió estaba aturdido, no sabía qué hacer su cuerpo instintivamente se movió para atacar porque era imposible que su luz estuviese frente a él. Como estaba acostumbrado a pelear de inmediato arrojo al tigre al suelo inmovilizandole con un cuchillo en la garganta le amenzazo.
- ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?
El tigre no sabía qué hacer puesto que el gladiador lo tenía en el suelo, no podía ni siquiera moverse - Soy Kagami Taiga, no me recuerdas.
- Como te atreves hacerte pasar por él - Su voz era aguda, era peligro y el imprudente sabia que en un mal movimiento lo matarían.
El pelirrojo agarro un puñado de cabello del fantasma, quien simplemente le miro de manera fría -Vine por ti, te sacare de aquí
Kuroko sonrió, una sonrisa amarga aflojo el agarre al menos de la espada porque aun seguía encima de él- Vete, si no quieres que acabe con tu miserable vida.
El tigre trato de levantarse viendo al chico entre las sombras no lo podía distinguir claramente sin embargo sabía que era el fantasma, su cabello celeste era largo y caía - Mátame entonces prefiero morir de tu mano que irme sin ti
Tetsuya parecía ser indiferente aunque por dentro lo invadían miles de emociones está enojado, está feliz, estaba triste pero su semblante era frió. Paso el cuchillo por la piel del tigre casi como una invitación a la misma muerte y Kagami sentía el congelado metal recorriendo su cuerpo, un escalofrió lo recorrió por completo, pego contra la pared.
- Si no te mato yo, lo harán los demás ¿Sabes? Sigues siendo el mismo idiota de siempre
- Es bueno que recuerdes que soy tu idiota, voy a sacarte de aquí- dijo el tigre simplemente arrastrándolo a la salida pero Kuroko se detuvo mostrándole los brazaletes que revelaban que tenía un máster, le pertenecía a una persona.
Simplemente suspiro con decepción. El tigre toco la mejilla de Kuroko con suavidad apartándole el cabello del rostro- Esas vivo, te he extrañado, me he dedicado a buscarte todo este tiempo, no puedo creer que estés aquí, eres real.
El gladiador lo aparto como si el contacto quemara su piel - No me toques
El tigre noto que el peli celeste se había cortado de seguro con la espada-Parece que te has lastimado puedo arreglarlo.
Tetsuya no dijo nada, simplemente lo ignoro, no contesto preguntas, era como si fuera un amigo invisible al que quieres hacer desvanecer. Cerró los ojos, inhalando el aire estaba imaginando cosas eso debia ser, no podía ser real. Era imposible que su viejo amigo estuviese ahí incluso si era capaz de sentir su piel caliente y su lento respirar.
Fue entonces cuando su luz le abrazo con suavidad como hace tiempo nadie lo trataba, era tan reconfortadle que cerró los ojos cayendo contra él, su aroma aun lo recordaba el pasado, la sensación de contacto con otra persona, sin golpes, sin dolor solamente un cariño que hace muchos años no gozaba.
Se había cerrado a las emociones para no salir lastimado.
Por primera vez fue vulnerable, se sentía como una persona y no como una máquina de matar, sentía que valía algo, que era parte del mundo, se agarro de la camisa como si su amigo desaparecería, lo abrazo con fuerza hundiéndose en aquel pecho.
Kagami había cambiado mucho era más alto, se había convertido en un hombre atractivo pero seguía siendo dulce. Parecía que todo el tiempo había esperado ese momento y estaba feliz de reencontrarse con su destino aunque por el bien de este debía dejarlo ir, debía decir que lo odiaba, necesitaba alejarlo antes que su máster se diera cuenta porque entonces le haría daño y tenía que protégelo.
Su luz era él, la luz que ilumina su oscuridad.
Parecía flotar en un inmenso mar perdido hasta encontrar refugio en sus brazos.
plan fallido
Kagami acaricio el cabello celeste con suavidad tratando de calmarlo aunque bien sabia que los traumas no se superan de un día para el otro, había que ser paciente a veces el chico templaba por el contacto físico, se pregunto ¿Cuánto había sufrido?
El desgraciado lo rapto como un esclavo para ganar dinero sucio ¿Cómo podía ser tan cruel?
El peli celeste siempre fue como un ángel blanco y ahora se convertía en un demonio de alas negras por el pecado de matar sin embargo no era su culpa, lo obligaban a asesinar personas.
¿Acaso tenía otra opción? Era morir o ser vendido a otra persona.
La sombra suspiro sabiendo que era necesario que el tigre se marchara, él no pertenecía a ese lugar - Debes irte, no te necesito- Murmuro empujándolo mientras cerraba los ojos con fuerza
- No mientras, no me iré. No me importa si dices que me odias, no te voy abandonar, es mi culpa que estés aquí
- No es tu culpa.
Kagami murmuro- Si ese día hubiera estado contigo nada de esto habría pasado.
- Es el pasado, yo entiendo
- No, no entiendes- grito- He dejado todo por ti ¿Quieres que me vaya? Después de todo lo que he pasado por encontrarte
- Yo no me perdonaría si te hacen daño por mi culpa
El tigre tomo su mano -Estamos juntos, cuando estamos juntos nadie puede vencernos
La persona sin presencia quería desesperadamente creer en esas palabras que era más que un sueño.- Confió en ti
- Deja de matar, se que lo haces porque te lo ordenan, puedes revelarte
EL pequeño desvió la mirada- No puedo, es mi deber si no lo hago, si mi máster no está satisfecho conmigo me venderá.
- Saldremos de aquí.
De repente alguien toco la puerta, el único que podía ser era el "maestro". Kuroko abrió los ojos con aprensión, escondió al tigre en un armario y se hizo el disimulado aunque se estremecía del terror.
Haizaki entro prepotente -De rodillas
El pequeño obedeció de inmediato, bajando la cabeza con suma sumisión y el tipo jalo su cabello percibiendo que alguien había tocado a su esclavo, se había enojado mucho puesto que odiaba que cualquiera tocara a Kuroko, lo golpeo exigiéndole decir quién fue el que se atrevió a poner una mano en su propiedad no obstante el chico no respondió.
Le dio un golpe tan fuerte que cayó al suelo- Ya no voy a pelear, matar personas es malo. Puedes golpearme, puedes matarme que ya no me importa.
Lo hacía por Kagami, el tigre le daba fuerzas.
El tigre era su luz.
El peli gris estaba enfadado por esas palabras, tomo a Kuroko del cabello, lo alzo y como si fuese una muñeca lo sentó en sus piernas mientras que las cadenas sonaban. Lo agarro a la fuerza - Escucha muy bien, tu eres mío si no quieres que te venda debes obedecerme. Sabes que soy bueno princesa pero esos hombres no serán amables contigo...
El fantasma no respondió pero sabía que haría cualquier cosa para no ser vendido tenía miedo, esos tipos no tendrían piedad
- ¿Entendido?
-Si, máster-susurro-
-Nadie a sido capaz de vencerte espero que siga de esa forma, apuesto mucho dinero en ti.
Taiga lo observo todo desde su escondite, se encontraba enojado pero no podía perder la cordura necesitaba un plan, un plan infalible para sacar a su sombra de allí.
El tigre salvaría a su amigo aunque muriera en el proceso, se hizo pasar por esclavo para acercarse a Kuroko, ya que la sombra se negó a mirarlo después que el desgraciado se fuera.
Posiblemente se encontraba con vergüenza o quería que se marchara.
Logro entrar disfrazándose de un gladiador, como su cuerpo era musculoso nadie lo noto y fue directo a su sombra quien de inmediato lo reconoció, al momento en que le vio sus ojos brillaron con intensidad como si hubiese al fin vida en ellos quizás estaba muerto en vida hasta que una luz toco su corazón.
La sombra lo miro sin decir nada mientras su luz le dio su mano - Yo te salvare, confia en mi- repitió.
El custodio golpeo al tigre puesto que no estaba permitido hacer ese tipo de cosas este naturalmente se defendió olvidando que estaba fingiendo ser un gladiador. Por esa ofensa fue sentenciado a latigazos, Tetsuya dio un paso adelante toco con suavidad el pecho de su luz y se sacrifico por él.
Golpearon a su sombra por su culpa, los latigazos rompían su piel pálida, la sangre caía por la piel, la sombra no grito de seguro estaba acostumbrado a que lo golpearan después de eso lo dejaron amarrado a un poste iban a castigarlo por la desobediencia de alguien mas. Kagami desesperado gritaba, golpeando a todos, evitando que siguieran con esa barbarie - Es mi culpa, te golpearon por mi culpa
-¡Dejenlo! -Kuroko ¿Estas bien?
Valientemente admitió - Esto no es nada tú no estás acostumbrado terminarías desangrándote o desmayándote
- Kuroko... Tu... - Las palabras del pelirrojo fueron cortadas, su sombra había sufrido.
- No interesa mi dolor yo ya no siento nada, lo importante es que estas bien.-sonrió el pequeño, poniendo su mano en la mejilla del hombre con ternura y este la sostuvo.
El tigre lo desamarro y el niño cayó en su contra totalmente débil- No dejas de pensar en mi, eres tu el que me protege a mí. Mírate lo que te hicieron esos malditos pero esto no se quedara así
Su sombra se desmayo antes de que hiciera algo más. Haizaki se apareció al escuchar el alboroto, se mantenía peleando con quien golpeo a Kuroko, ya que su esclavo era muy valioso no podía ser tocado por nadie, su piel era una obra de arte.
No se podía manchar con cicatrices, ni sangre, el era porcelana fina.
Valía mucho dinero.
El tipo llego altanero como siempre noto a la luz y ya lo conocia.- Kagami Taiga así que tus eres el que ha estado tocando a mi esclavo
El tigre rugió no entendía como ese tirano le hizo algo tan vil a un niño inocente e ingenuo, a un ángel - El no es ningun esclavo. ¿Cómo pudiste hacerle esto?
- Tetsuya es mío, yo hago lo que quiera con él
- No es tuyo, nunca te perteneció. Era mi compañero de equipo y lo tomaste como tuyo para hacer que matara personas, eso es despreciable. - grito-
- Es verdad, lo secuestre frente a ti por eso es parte tu culpa deberia agradecete, le enseñe todo acerca del combate he ganado mucho dinero por él así que aléjate basura insignificante todo estaba bien hasta que tu llegaste, ya ni siquiera quiere luchar.-dijo descaradamente-
Haizaki alzo al chico con delicadeza, ignorando al tigre -Por tu bien pierdete si no quieres morir. He cambiado desde la ultima vez que nos vimos y no dubaria en acabar contigo.
Y eso le extraño a la luz tal vez ese tipo muy dentro de su ser tenía sentimientos por la sombra de lo contrario lo habría vendido, habría dejado que lo lastimaran sin embargo también le hacía daño, lo golpeaba y le obligaba a luchar, eso no estaba bien.
- Este no es el final. Créeme que no descansare hasta liberar a Kuroko.
- No pienses que dejare que me quites mi mina de oro.-sonrió mientras se llevaba al fantasma
Trampa
Kuroko se mantuvo en reposo mientras se recuperaba de sus heridas, su semblante era más saludable y parecía estar mejor, se rehusaba a matar pero aún tenía que luchar contra sus contrincantes, no le quedaban más opciones.
Su vida era sobrevivir ante el desafío, ante los demás gladiadores y el sufrimiento.
Todavía no escuchaba hablar de Kagami de seguro se marchó aunque le doliera en el alma lo mejor sería que se fuera lejos sin mirar atrás porque de otra manera su dueño terminaría por hacerle daño, no soportaría que eso pasara y menos que se sacrificara por su culpa. Su destino estaba sentenciado al suplicio por el mal que había causado a todas esas personas, toda esa sangre derramada por sus propias manos y no podía controlarse al entrar en el coliseo su cuerpo se movía por instinto cuando despertaba simplemente sus manos destilaban ríos carmesí y olía a muerte.
Después de unos días volvió a rutina deprimente.
Como de costumbre el fantasma se puso su vestuario exótico y atractivo, recogió su cabello en una cola alta, su celeste pelo caía en una cascada. Estaba casi listo, sus cadenas sonaban al caminar debía esperar a que su amo se las quitara, se sentó mirando a la pared pensando en que no tenía futuro, su única esperanza era el pelirrojo sin embargo este le abandono al parecer quizás descubrió que no valía la pena luchar por un patético asesino, un monstruo.
Haizaki entro a la habitación agarro al chico con agresividad - Espero que estés listo hoy debes pelear con alguien que elegí especialmente para ti espero que lo tortures y no tengas piedad de él.
El joven no hizo nada estaba acostumbrado a ser agredido, tanto tiempo siendo esclavo conocía a su amo, sabia cada pequeña cosa que hacía.
El tipo le quito las cadenas al fantasma de forma que usualmente lo hacía con brusquedad, le gustaba lastimar pero sin quebrar el cuerpo frágil y ágil de su pequeño esclavo. Ese chico le generaba dinero por eso lo cuidaba como oro, nadie podía ni siquiera tocarlo solamente Kagami lo había hecho y se vengaría por tal hecho.
Nadie toca sus cosas sin recibir castigo.
- Quiero que lo mates, quiero que no quede nada de tu rival, es una orden
- Si, master - susurro el fantasma bajando su cabeza en señal de sumisión.
Su existencia se resumía en servir y satisfacer los deseos de su amo quien solamente pensaba en hacer dinero y a veces traía mujeres con él. Era un sujeto dominante, no le gustaba que se relacionara con nadie por esa razón era aburrido estar siempre en un cuarto distrayéndose con algunos libros, servir a su amo y entrenamientos básicos.
Al entrar al gran coliseo estaba listo para pelear y matar a su oponente como lo hacía cada fin de semana, era hora de perder el control pero estaba vez fue diferente porque a quien vio frente a él no era otro más que Kagami. De inmediato le golpeo y este cayó al piso al no tener entrenamientos era vulnerable a cada ataque de alguien especializado en matar.
Tetsuya era otra persona cuando estaba en aquel lugar su mente quedaba en blanco, sus instintos eran los que le dominaban mientras que el inocente simplemente se alejaba de la realidad como un medio de defensa
El tigre había estado allí planeando la manera de liberar a la sombra sin embargo eso de entrar a luchar contra el fantasma lo planeo ese desgraciado, quería que el joven sin presencia le matara. Cayeron en su ardid- Kuroko, espera
No quería morir a manos del peli celeste este parecía poseído por una fuerza invisible muy dentro debía estar su amigo. Ese ya no era su Tetsuya, era un gladiador.
Era necesario despertar la memoria del hombre que estaba dormida ¿Cómo hacerlo sin morir en el intento?
Revelarse
El guerrero experto en matar personas a sangre fría continuaba golpeando sin piedad al otro hombre quien intentaba defenderse con todos sus esfuerzos, fracasando en el proceso.
La lucha de Taiga fue en vano porque el más pequeño término tirándolo con fuerza al suelo puesto que era más rápido, le dio un puñetazo tan fuerte que le hizo sangrar y cuando cayó, el gladiador se colocó encima para darle el golpe final con una de esas espadas gigantes pretendía arrebatarle la existencia, el público emocionado por la lucha intensa vociferaban que le matara y eso iba hacer.
Kagami no sabía qué hacer ante aquel acontecimiento dramático sin embargo morir en manos de su mejor amigo no era una opción, no después de tanto tiempo sin verlo, después de que se habían rencontrado nuevamente.
No iba a morir, iba a vivir para su sombra, sin una luz esta se perdería en la absoluta obscuridad.
Antes del golpe final el tigre intento hacer algo al respecto y lo volcó usando su cuerpo de palanca, le aprisiono agarrando sus muñecas para que tirara el arma lejos, obligándolo a mantenerse quieto sabía que eso ahorraría tiempo pero no lo detendría puesto que era un gladiador profesional si este no lo había matado era porque no quería— Kuroko sé que puedes escucharme, vuele a mí, vuelve aquí conmigo. Te necesito...
Empezó a decir muchas palabras melosas y noto que eso había detenido a la sombra de atacar más bien se mantuvo quieto antes de levantarse un poco, sus lágrimas caían podía sentirlo— Kagami-kun- susurro con esa voz suave.
—Estoy aquí. — intento tranquilizarlo, ya que este respiraba con dificultad.
— Lo siento.— Dijo Kuroko lanzándose para hundir su rostro en el pecho del otro hombre en un abrazo estremecedor.
— No es tu culpa.- susurro el tigre-
— Te lastime Kagami- kun ¿Cómo puedes perdonarme?- añadió la sombra con pesar.
El pelirrojo acaricio el cabello celeste con ternura– Esto no es nada, pequeño idiota. Ahora que estamos juntos nadie nos separara.
La multitud yacía enojada por aquel suceso por ende liberaron a los demás asesinos, la luz y la sombra lucharon hasta estar rodeados completamente por esos peligrosos criminales – Creo que este es el final.
Kuroko sonrió, una sonrisa amarga — Kagami-kun me alegro de haberte conocido
— ¿Cómo puedes decir algo como eso en estos momentos? Bastardo más vale que salgas vivo o yo...- grito el tigre-
El personaje sin presencia dijo con convicción— Escapa, vete lejos de aquí, yo luchare contra ellos.
Pero Taiga no aceptaría esa oferta porque ya había perdido al jugador fantasma una vez y no lo volvería hacer, se negaba a marcharse, a abandonarle— No pudo dejarte, nunca te abandonaría
— ¡Vete! Tú no perteneces aquí en cambio yo... No hay segundas oportunidades para personas como yo, mi destino es la oscuridad.
Quizás el chico fantasmal pensó que ya no tenía remedio tantos años en ese infierno lo habían convertido en un demonio, en un asesino.
— No me iré sin ti.— volvió a repetir mientras que el gladiador no escuchaba por eliminar a todos aquellos que le desafiaban.
En ese instante Haizaki apareció detrás de este – Eres un traidor Tetsuya, después de todo lo que hecho por ti así me pagas— grito—
El amo quería matar a su esclavo porque había arruinado sus negocios ilícitos, así que saco una espada e intento clavársela por la espalda pero el tigre se interpuso en su camino cuando el peli azul se percato fue demasiado tarde, la sangre le pringo en el rostro había visto aquel acto desquisiado. Su corazón empezó a latir a un ritmo frenético, su faz cambio de repente, sus mismos ojos se trasformaron en fuego ya que estaba enojado por presenciar como habían herido a su luz por un descuido, la sombra nunca se enfadaba no obstante estaba vez exploto, ya no pensaba, su mente se trasformó en un verdadero desastre y no era para menos después de los acontecimientos fatales.
Se descontrolo, la ira absorbió al joven gladiador.
Se escucharon los gritos...Los gritos de una sombra desesperada y dolida.
Kuroko abrazo a su luz que yacía en el suelo, luego miro aquellos hombres que osaron tocarle y se desquito con ellos, tomo su arma con fuerza, apretando los nudillos para proteger el cuerpo herido de Kagami y les asesino uno por uno evitando que se acercaran.
No era su culpa ser tan rudo, su alma guerrera poseía una sed de venganza. Sin Taiga nada tenía sentido, su vida se acababa quería morir, morir con él.
En ese instante Haizaki apareció riendo de la desgracia que había provocado, lucho con su esclavo y por primera vez el jugador fantasma se enfrento a su agresor nunca había desobedecido desde el principio fue dócil a la voluntad de su master pero llegó al límite, ese tipo le hizo daño Kagami, sin su luz sentía que había perdido todo, que ya nada le importaba.— No te perdonare por lo que has hecho- dijo dolido mirando hacia donde estaba el tigre.
El malvado se burló — Matare al príncipe que te iba a rescatar, sabía que al final me ibas a traicionar por el... Después de todos estos años creíste que escaparías de mi cuando me perteneces, eres mío cada parte de tu cuerpo y de tu alma.
—Ya estoy cansado de esto, me has estado usado como tu marioneta he sido sumiso a ti, me humillado para cumplir cada uno de tus caprichos siempre obedeciéndote pero se acabó... Yo no soy de tu propiedad nunca lo fui.- dijo con convicción.
Kuroko tomo su arma y le dio con esta al cruel hombre, su espada atravesó el costado y este callo herido al suelo - ¿Crees que esto se quedara así? Te he convertido en un monstruo sediento de sangre nunca vas a volver a tu antigua vida...Te he marcado para siempre me perteneces.
El jugador fantasma ignoro los insultos para irse directamente donde estaba su luz —Kagami-kun todo esto es mi culpa, nunca debiste venir por mi
Taiga tosía un poco de sangre, se encontraba en malas condiciones pero aun así acaricio la mejilla del pequeño con ternura — Kuroko... Te esperado tanto tiempo, no te abandonare de nuevo
-No hables más guarda tus energías, vas a estar bien. Te lo prometo... – Dijo Tetsuya con pesar, angustia en su voz pero lleno de esperanzas aunque el tigre se encontraba en un pésimo estado de saludo y el ser sin presencia lo sabía, no quería perderlo prefería morir que verle tan mal, le abrazo tratando de alzarle con mucho costo para sacarlo de allí ,debía sálvale a como diera lugar.
Al fin era libre pero que importaba la libertad sin una luz que ilumine su vida.
Mi libertad
Las personas corrían asustadas gritando por doquier, los esclavos escaparon, la policía llego al lugar para arrestar a los criminales que manejaban ese sitio clandestino e ilegal por suerte Taiga informo a Aomine lo que acontecía, este se había hecho policía con el fin de recuperar a la sombra de las garras malévolas del cruel sujeto que lo secuestro.
El moreno busco al jugador fantasma hasta encontrarlo en un sitio oscuro abrazando a un hombre lleno de sangre y por eso lloraba de manera desesperada con todo el dolor de su alma, gritaba histéricamente intentando que este respirara. — Kagami- kun ¿Por qué?
Aomine se acercó al chico lentamente, no lo reconoció inmediatamente– ¿Tetsu?
El peli celeste repetía una y otra vez como si la locura empezaba a afectar su mente — Los matare, matare a todos
La pantera intento razonar susurrando para no asustar al pequeño— Soy yo Aomine Daiki, vine por ti
Después de un momento el ser sin presencia murmuro —Mi vida no es nada sin él, yo debí morir soy monstro.
¿Por qué dar la vida por un gladiador de sangre fría que asesina sin piedad?
¿Por qué sacrificarse por alguien tan insignificante?
Daiki se aproximó pero el peli celeste no lo dejo pasar, ya que estaba a la defensiva – Tetsu déjame ver si está bien, por favor
Poco a poco el niño con lágrimas en sus ojos dejo que el policía inspeccionara si el pelirrojo estaba vivo, ya que Kuroko no era capaz de hacer nada por shock e incluso temblaba con miedo de que el tigre se fuera de su lado.
— Tetsu, él está vivo- Dijo Daiki con seguridad deseando poder tomar ese pequeño cuerpo delgado del jugador fantasma para estrecharlo entre sus brazos y consolarlo pero no podía porque ese chico se apartaba con temor.
Kuroko se movía adelante y atrás abrazando al cuerpo moribundo casi perdido en su propio mundo de dolor, sentía el peso de soledad sin él.
Taiga era su luz perderla significaba que su sombra desaparecería para siempre— No, está muerto, yo lo mate...Fue mi culpa
Se estaba culpando de eso, el tigre se sacrificaba por una persona que no valía la pena.
— Me hice policía solo por ti cuando te secuestraron todos querían encontrarte así que fue un impacto saber que estabas aquí, la generación de los milagros trabajamos con Kagami para detener esta cosa ilegal que había. Estoy feliz de volverte a ver...- Aomine deseaba decir tantas cosas pero sabía que ese no era el momento ideal para hacerlo, ya habría tiempo para el recuentro.
El gladiador alzo su mirada llena de reconocimiento— Aomine- kun, gracias
Los médicos hicieron su trabajo de manera improvisada después de varias angustiantes horas lograron detener la hemorragia todo era cuestión de que despertara y guardara reposo hasta sanar la herida completamente.
El tigre se despertó al cabo de muchas horas, miro a su sombra que estaba dormido tomando su mano a la orilla de la cama, se rio acariciando suavemente la mejilla— Pequeño, mi pequeño Kuroko.
Aomine entro al cuarto haciendo tanto ruido que despertó al fantasma– Más vale que despertarte idiota porque él te necesita más que nunca.
— Kagami-kun – murmuro-
—Ya estoy aquí, no iba a morir cuando al fin te he encontrado- Acaricio aquel cabello celeste con cariño
— No te dejes todo el crédito— refunfuño el moreno
Taiga sonrió poniendo su mano para chocar el puño—Bienvenido a casa Kuroko
El hombre sin presencia acepto el gesto aunque sabía que había cometido muchos crímenes y debía pagar por ello — Deberé ir la cárcel he matado a muchas personas.
Aomine añadió— Eres libre ahora Tetsu. Tú fuiste una víctima más, nadie va a culparte.
Tetsuya se sentía culpable, creía que merecía ser castigado— Soy un monstruo. No merezco nada de esto, debo pagar.
— Shhh ahora estás conmigo nada va a parte, nadie volverá a lastimarte—completó el tigre intentado de que este se sintiera seguro después de afrontar tal entorno sórdido.
— No te preocupes Tetsu— Añadió Aomine tratando de poner la mano en la cabeza al chico pero este retrocedió temblando suavemente mientras que se ocultaba en el pecho del tigre.
Eso entristeció mucho a la pantera pero entendía que la sombra había enfrentado una situación muy difícil estaba traumado, no iba ser fácil volver al mundo real después de ser usado y tratado como un esclavo tanto tiempo.
Obviamente Kuroko tenía confianza en Taiga porque fue quien lo rescato y velo por él.
– No preocupes yo cuidare de él, es comprensible que aún no confíe en nadie y sea renuente al contacto físico quizás si le das tiempo.- Dijo Kagami comprendiendo que su sombra necesitaba volver a confiar, comenzar de nuevo.
— Bien cuida de Tetsu, yo me encargare del maldito que le hizo esto — gruño el policía.
La luz sabía que era a causa del trauma que el gladiador actuaba así, debía superar el dolor para luego volver a jugar básquet con todos sus amigos o incluso retornar a la sociedad, iba ser un proceso lento pero Kagami le dedicaría todo su tiempo para que su sombra volviera a ser la misma de antes.
Taiga se levantó un poco afectado pero ya se sentía mucho mejor, le dio la mano a Kuroko quien se aferró a ella mientras se alejaban del lugar, la luz brillaba en sus ojos, las flores de cerezo caían de los árboles, los ojos del pequeño brillaban y parecía que era feliz.
Tetsuya apretó su mano, sus lágrimas caían, el tigre paso sus dedos por las mejillas quitándole las lágrimas– No llores, sonríe todo estará bien ahora estamos juntos, vamos a volver a empezar. Constantemente miraba el cielo pensando que algún día volveríamos a encontrarnos, pensaba que tal vez los dos mirábamos a la misma dirección y aquí estas a mi lado, parece que fuese un sueño.
— Estaba hundiéndome en la soledad, en el dolor hasta que tu apareciste siempre me salvas de morir en la oscuridad quizás eres tu mi libertad
Tomar la mano de su amigo y correr por los cerezos pensó que quizás el jugador fantasma era su libertad también.
Kuroko lo libero de la soledad cuando se había peleado con su hermano, cuando era renuente a tener amigos, cuando no sabía trabajar en equipo, cuando cerro su corazón entonces ese chico sin presencia llego a su vida para cambiarla por completo.
El jugador sin presencia sonrió parecía que en esa sonrisa el mundo se ilumina, era libre al fin de hacer sus sueños realidad.
Gracias por leer.
