Señores tienen suerte que cumpla mis promesas, estoy a punto de salir y aun así estoy corriendo contra el tiempo para publicar el capítulo.

Muchas gracias a todos los que están dejando su review en esta historia, es una lástima que ya este por terminar, espero que disfruten mucho este capítulo.

En el capítulo anterior, Tony por fin pide disculpas pero eso no detendrá a la pelirroja, que poco a poco se acerca más al médico.

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Capítulo 3

De alguna manera extraña el médico y la pelirroja habían acomodado sus horarios para tener rutinas juntos, ya sea entrenar, comer o ver una película; cosas pequeñas que ni siquiera la llegada de los demás vengadores cambiaba.

Al principio Steve no le había tomado importancia cuando Natasha se negó a entrenar con él pero tras la tercera vez decidió encararla.

-Buenos días Natasha ¿vas a entrenar? – preguntó intentando sonar lo más inocente posible más la mirada fija de ella le advirtió que no le creía – yo quería preguntarte si quieres hacer un sparring conmigo, hace tiempo que no lucho con nadie que pueda seguirme el ritmo – rogó, Nat lo miró fijamente analizándolo antes de asentir.

-Si tanto insistes en que te den una patada en el trasero tendré que complacerte – ironizó la pelirroja – bien, espérame en el gimnasio, iré a atarme el cabello y traer una botella de agua – dijo regresando a su piso.

Cuando entró por segunda vez al gimnasio efectivamente lleva el cabello atado pero no había botella de agua, en cambio Bruce estaba tras ella con un petate de yoga en el brazo y una pequeña mochila de ejercicio, el supersoldado saludó al médico algo sorprendido y este le devolvió el saludo antes de instalarse cerca al cuadrilátero.

Natasha sonrió de forma malvada y entró al ring de una manera que sacó fuertes sonrojos a ambos hombres, la pelea empezó y Bruce comenzó a hacer unos movimientos de yoga que le permitieron verla sin descuidar su entrenamiento. Por otra parte el soldado apenas podía seguir el ritmo de la pelirroja, sus golpes eran mucho más fuertes de lo que recordaba y su velocidad también ha aumentado, casi quería preguntar quién de los dos era quien poseía el suero; cuando terminaron estaba sudando a mares mientras la espía sonría de manera presumida.

-Tenías razón Steve, necesitas más entrenamiento, tu defensa es baja y tus movimientos lentos – informó la pelinegra antes de dar un suspiro – tendremos que hacerlo seguido o te volverás todo flojo – dijo mientras caminaba hacia el médico.

Este al parecer ya había terminado y relajaba su cuerpo en una posición de loto, la pelirroja se acercó a él y para sorpresa del supersoldado le lanzó un puñetazo, increíblemente Bruce lo detuvo causando una sonrisa en la chica.

-Bien hecho Bruce, estas reaccionando mejor – alabó, sacando un sonrojo al médico y con total confianza fue a la bolsa de él, sacó una toalla para secarse y una botella con agua.

Al principio Steve pensó que las cosas eran de ella y que el medico se había ofrecido a llevarlas pero una vez que este enrolló el petate usó los mismos objetos antes de irse con la pelirroja dejándolo con miles de dudas.

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Cuando Clint llevó a la torre lo primero que hizo fue ir con Natasha, ambos eran amigos por tanto tiempo y se conocían tan bien que él podría considerarla una hermana, incluso sus hijos la llamaban "tía Nat" y su esposa la trataba como su cuñada. Cada vez que se reunían hacían algo, siempre era así, por lo que su sorpresa fue grande cuando tocó la puerta de su cuarto y no la encontró.

-¿Jarvis? ¿Dónde está Natasha? – preguntó Clint esperando que la IA mencionara el gimnasio o algo así.

-Buenas noches agente Barton, la agente Romanoff se encuentra en la habitación del doctor Banner ¿desea que le avise que la busca? – respondió Jarvis con su dulce voz mientras Clint se preguntaba que rayos pasaba.

-Ah sí… creo – respondió algo dudoso y se dirigió a la habitación del médico.

Cuando llegó la puerta se abrió sola, cortesía de Jarvis, en la habitación Nat y Bruce estaban sentados en la cama comiendo canchita, la pantalla frente a ellos mostraba una película en blanco y negro en pausa, iba a preguntar qué pasaba cuando Nat y Bruce lo saludaron, el respondió aun algo aturdido.

-No sabía que vendrías hoy – dijo Natasha ofreciéndole el bol, el agarró un puñado mientras se relajaba.

-Terminé rápido – ofreció como explicación.

-¿Quieres ver una película con nosotros? – ofreció la pelirroja interrumpiéndolo, él lo pensó por unos segundos, no era lo que usualmente hacían pero podrían variar.

-¿Qué estamos viendo? – preguntó mientras la pelirroja se pegaba mucho más al médico para darle espacio y ponía la canchita sobre su vientre, ambos espías ignoraron el fuerte sonrojo del doctor.

-"Bringing up Baby", apenas acaba de comenzar

-Si prefieres podemos retrocederlo – ofrece amablemente Bruce pero el agente niega y acepta el rápido resumen de su compañera.

Los tres pasan la película riendo y haciendo comentarios graciosos en cada escena mientras el bol de la canchita se acaba en silencio, cuando la película termina ya es tarde y los espías se levantan agradeciendo el buen momento y se despiden del médico, Natasha incluso se inclina sobre la cama para darle un beso de despedida en la mejilla a Bruce dejándolo sonrojado antes de retirarse.

-No sabía que te gustaran las películas antiguas – comenta Clint mientras caminan, la espía se encoge de hombros con una sonrisa.

-Son divertidas

-Tal vez debería intentarlo con Laura, hace tiempo que no vemos una película que no sea de Disney, Dreamworks o Pixar

-Estoy segura que ella lo apreciaría – dice la pelirroja llegando a la habitación del rubio, ambos se desean buenas noches pero antes de que ella se vaya él la toma de la mano.

-Estoy orgulloso de ti Nat, estás haciendo amigos – le dice Clint antes de entrar en su habitación.

Natasha se queda mirando la puerta visiblemente sorprendida, "¿en verdad no se dio cuenta o fue una broma?" se pregunta mentalmente pero tras unos segundos niega con la cabeza "debe ser una broma, él es un espía experimentado, es imposible que no notara mi coqueteo" piensa mientras camina a su cuarto "claro que es una broma, el tipo se llama a si mismo Hawkeye, es obvio que a él no se le escaparía algo así ¿verdad?" se pregunta a si misma antes de cerrar los ojos y dormir.

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Cuando Fury la llama para una misión no puede evitar rodar los ojos, al parecer su tiempo de castigo por fin terminó, sin embargo al leer el archivo no puede evitar fruncir el ceño, es en otro país, una misión así le tomará varios días, si no es que toda una semana; el pensar que todo lo que ha avanzado con Bruce se pierda con el tiempo que estará lejos la molesta, por un segundo la idea de rechazar viene a su mente pero la aparta, si hiciera algo así Fury la molestaría por toda su vida, así que con la frustración aun en ella va a su armario a preparar una maleta con lo que necesitará.

-Bruce – dice tocando su puerta, al instante el médico le abre con una sonrisa y le quita los platos con pie de manzana de los brazos, ya acostumbrado a las visitas de la pelirroja.

-Ey Tasha, que coincidencia, justo iba a buscarte, pasa – dijo Bruce, ella asintió y como de costumbre fue al lugar en la cama de Bruce que aparentemente había reclamado como suyo.

-¿Qué querías doc? – preguntó llevándose una parte del postre a la boca.

-Tus medidas – pidió tranquilo, más cuando ella levantó la ceja se dio cuenta de su error y su sonrojo fue tremendo – ¡Lo siento! ¡No quería que sonara así! Es solo que estaba leyendo los informes de Tony sobre tus armas y creo que podemos solucionar el problema de las baterías si usamos tu traje como una batería de reserva – chillo sonrojado.

Natasha lo pensó, a decir verdad era todo un dolor de cabeza cuando sus armas perdían su carga en plena batalla y había estado buscando formas de solucionarlo pero a pesar de su conocimiento no era una experta en el tema por lo que lo había dado por perdido; sin embargo venia Bruce y sin pedírselo él le dada la solución, aunque de una manera divertida, admitió; sin poderse resistir asiente con la cabeza y lleva las manos a los botones de su blusa soltándolos.

-¡¿Qué haces?! – chilla Bruce completamente rojo, ella le da su mejor mirada inocente antes de responderle.

-¿Cómo vas a tomar mis medidas con la ropa puesta? – pregunta inclinando la cabeza, aunque por dentro se está muriendo de la risa al ver el dilema en los ojos del médico.

-Déjatelo puesto – dice cuando por fin encuentra su voz – después disminuiré la medida – dice buscando una cinta métrica entre sus cosas.

Natasha aprovechó cada medida para atormentar al pobre médico y cuando él terminó parecía que salía de una lucha. Una vez que todo estuvo listo volvieron al postre y comieron en silencio.

-Bruce me tengo que ir – dice de golpe esperando una reacción, el medico la mira como si lo hubieran golpeado, sabe que va a echarse la culpa así que le explica antes que saque sus propias conclusiones – tengo una misión, supongo que estaré fuera por una semana aproximadamente.

Bruce se relaja considerablemente al saber que no es por su culpa pero aun así un sentimiento extraño se aloja en su pecho, incluso siente a Hulk moviéndose inquieto en su mente, pero sabe que tiene que aceptarlo, ese es el trabajo de ella, no la puede mantener a su lado siempre.

-¿Cuándo te vas? – pregunta a cambio del "quédate" que por alguna razón intenta salir de su boca en varias ocasiones.

-En un par de minutos, vine a despedirme – ambos se miran tensos, quieren decir más pero no pueden, justo cuando está a punto de ceder, Bruce toma el valor para agacharse y darle un beso en la mejilla.

-Cuando vuelvas tendré listo tu traje, lo prometo – ofrece determinado, ella aun lo mira sorprendida por el beso pero luego asiente y le da un abrazo y otro beso antes de salir.

-Estaré esperándolo ansiosa – dice saliendo de su habitación.

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4 días después Natasha termina su misión, bueno 5, ya que es de madrugada, está cansada y el jet lag la está matando. Pudo haberse quedado en un hotel por la noche y tomar un avión al día siguiente pero el recuerdo de unos ojos chocolate la impulsaron a tomar 2 aviones y hacer una escala para regresar.

Natasha está confundida y eso no le agrada, está acostumbrada a tener todo bajo control en cada misión, mas esta fue una vergüenza y no porque lo haya hecho mal, no, ella siempre hacia bien su trabajo, pero esta vez no había sido impecable.

Todo empezó con su objetivo, un hombre del cual debía obtener información; ella se le había acercado y le había coqueteado, el hombre se había creído todo un casanova y la había paseado por todo el lugar presumiéndola sin darse cuenta de cuantos datos revelaba; pero ese no era el problema, ella podía soportar a los idiotas sin pestañear, el problema era que tenía cierto parecido con Bruce, incluso compartían el mismo tono chocolate de sus ojos, aunque mientras Bruce la miraba con una admiración que rayaba al punto de verla como un ser divino este hombre la veía como si él fuera un lobo hambriento y ella un pedazo de carne.

Había odiado cada segundo de esa misión, tanto que apenas había obtenido lo que quería le había dado un golpe para desmayarlo de una vez antes que su paciencia se quebrara y lo matara. Dejó que el agente que la acompañaba se hiciera cargo de resto mientras ella tomaba un avión y le enviaba a Fury su reporte, afortunadamente lo había leído antes de enviarlo porque si no el del parche hubiera leído "cerdo narcisista" en su descripción del objetivo.

Al llegar a la torre fue directo a su piso o eso creyó hasta que el ascensor se abrió frente al piso de Bruce, iba a presionar el botón correcto pero estaba tan cansada y molesta que fue a su puerta y la abrió sin molestarse en llamar primero, de todas maneras el medico nunca cerraba con llave. Si alguien entraba a la torre pasando por toda la red de seguridad de Jarvis y evitaba a los mismos vengadores una simple llave no haría la diferencia.

La puerta se abrió y ella caminó dentro, frente a ella el medico dormía en su cama ajeno a su presencia, sin impórtale nada dejo caer su maleta y se metió en la cama. Al instante lo sintió despertar.

-¿Natasha, pero que…? – empezó Bruce muy confundido pero ella no estaba de humor para las explicaciones así que le dio un gruñido.

-Es tarde Bruce vuélvete a dormir – le dijo ya con los ojos cerrados, al sentirlo queriendo hablar dio otro gruñido más – mañana hablamos – dio como justificación dejando a un muy sorprendido medico sin dormir por varias horas preguntándose qué había pasado.

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Al día siguiente cuando Bruce se despertó miró a su lado y la pelirroja ya no estaba, lo cual no le sorprendía, por un segundo quiso preguntar a Jarvis si en medio de la noche algo había destruido todas las camas de la torre dejándole como únicas opciones el piso y su cama pero eso era tonto, Natasha no hacía nada por coincidencia, incluso en su estado de cansancio ella hubiera podido llegar a su habitación por lo que necesariamente había querido venir a la de él, ahora la pregunta era ¿Por qué? Ellos no tenían ningún tipo de relación, era cierto que habían compartido su cama para ver películas, conversar o comer pero eso era diferente; tal vez la pelirroja se había sentido obligada a informarle de su regreso después que hizo patéticos pucheros cuando se fue, era eso o peor, había venido a hablar sobre el beso que le dio.

Ese dichoso beso que había rondado por su mente estos 5 días martirizándolo, ni siquiera sabía porque se sentía así, después de todo había sido un beso en la mejilla, un beso de amigos, ella lo besaba cada tanto así que no había visto el problema en darle uno él, al menos no en ese momento. No esperaba que ella estuviera molesta con él por eso pero de ser necesario se disculparía.

-¿Jarvis donde esta Natasha? – preguntó al aire.

-Buenos días doctor, la agente Romanoff se encuentra desayunando en este momento ¿desea que le avise que la busca?

-No será necesario Jarvis, gracias – dijo levantándose y arreglándose rápidamente esperando alcanzarla.

Entró en la cocina y la encontró comiendo lentamente un plato con yogurt y algunas frutas, ella lo miró suavemente antes de saludarlo.

-Buenos días Natasha, yo… – maldijo internamente al sentir como las palabras huían de su mente, aparentemente podía tener 7 doctorados pero no podía ni empezar una simple frase, afortunadamente ella lo salvó de seguir humillándose.

-Estaba cansada Bruce, confundí tu piso con el mío y cuando me di cuenta me dio flojera regresar, lamento haberte despertado – Bruce la analizó sonrojado, ella lamentaba despertarlo mas no dormir con él.

-Entiendo – dijo más por compromiso que por seguir con el tema – tengo tu uniforme listo, por si lo quieres ver – dijo algo tímido, ella le dio una sonrisa antes de levantarse y darle un "Vamos".

-¿Stark no está? Eso es raro, prácticamente vive encerrado aquí – opinó la pelirroja apenas entró y no encontró al millonario.

-Pepper está en la torre – dio como explicación, buscó entre sus cosas y sacó una caja con cuidado, dentro de esta se encontraba el nuevo uniforme, ella lo levantó con las manos analizándolo.

-Me gusta el diseño – ofreció antes de dejarlo a un lado y sacar su polo causando un pequeño ataque cardiaco al médico.

-¡¿Qué haces?! – gritó Bruce furiosamente sonrojado, mientras ella inclinaba su cabeza inocentemente sin importarle estar solo en brassier frente a él.

-Probándomelo ¿Qué más? Nunca uso ropa bajo mi traje, eso sería incomodo – mencionó con falsa inocencia disfrutando de la enorme incomodidad del médico – vamos Bruce me has visto así cuando sanas mis heridas, no es como si fuera la primera vez – él desvió su mirada de todas formas hasta que ella se compadeció – ¿dónde me puedo cambiar?

-Hay un baño en esa dirección – dijo apuntando sin ver, ella asintió y fue a cambiarse, y tras unos momentos salió.

-Tu qué opinas ¿me veo bien?

-Si… si claro – tartamudeó apenas antes de enfocarse – ahora intenta moverte – ella lo miró expectante – movimientos que requieran esfuerzo – Ella asintió e hizo varias patadas al aire y golpes como si estuviera en plena pelea, unos segundos una barra de un pequeño marcador se encendió – se carga con el movimiento, así nunca te quedarás sin energía – ella lo miró sorprendida, la verdad no creía que algo así era posible.

-Gracias Bruce, esto es increíble, eres sorprendente – le dijo con cariño dándole un beso en la mejilla, él asintió algo desconcertado.

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Un par de días después Fury la llamaba de nuevo, esta vez a la base.

-Natasha tenemos una organización terrorista con armas de alto calibre que debemos eliminar ¿crees poder comandar al equipo de ataque? – preguntó el del parche conociendo el desagrado de la chica por misiones con muchas personas. Ella tomó el archivo y le dio una ojeada antes de contestarle.

-Su poder armamentista es muy grande, perderás muchos agentes

-¿Entonces que sugieres?

-Envía a los vengadores – dijo encogiéndose de hombros, él la miró analizándola.

-Últimamente los recomiendas mucho, pensé que eras una de los que pensaba que aún no estaban listos para trabajar como grupo ¿Qué cambió? – ella se encogió de hombros mientras se dirigía a la puerta con el folder en mano.

-Comimos shawarma después la invasión – ofreció antes de retirarse dejando a Fury con una pequeña sonrisa.

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Han pasado varias semanas al igual que varias misiones, el grupo cada vez se entiende y complementa mejor, ya no son solo un grupo de desinadaptados en un mismo lugar, ahora son "los vengadores". Todos empiezan a llevarse mejor, ahora no solo viven en la misma torre sino que conviven, ya no huyen de un lugar cuando alguien más entra, ahora en conversan entre sí. Se han acercado más, pero la amistad que más sobresale es la de Bruce y Natasha, y eso la mortifica.

Al principio se acercó a él por una tonta venganza, había sido divertido al comienzo ver a Tony tan confundido por sus nuevas interacciones pero luego empezó a hacerlo por el mismo médico, él de alguna manera la relajaba y la hacía feliz, era como un bálsamo, varias veces había olvidado por completo el coqueteo a favor de disfrutar una buena velada con el torpe científico.

Aunque tampoco es que su plan hubiera estado funcionando muy bien, le había coqueteado, hablado despacio, se había acercado a él en momentos clave, le había pestañeado varias veces, lo había mirado por sobre sus pestañas, había jugado con su cabello, cruzado las piernas, rayos en algunos momento incluso había sido tan descarada como para retirar algunas prendas frente a él al propósito pero nada parecía servir, el médico era alguien inteligente que sabía diferenciar muy bien una atracción de un romance, si quería enamorarlo no sería con su cuerpo sino con sus palabras, tenía que abrirse a él, tener un corazón a corazón, confiarle sus cosas y esperar que él haga lo mismo, estar hay en las buenas y en las malas, pero no podía hacerlo. No quería que el medico cayera en amor por ella y luego tuviera que rechazarlo, no quería lastimarlo por una estúpida venganza, él valía mucho más que una simple laptop o un enojo con el millonario.

Pero temía que fuera demasiado tarde, temía que él hubiera notado sus intenciones pasadas, que se lo echara en cara y lo perdiera como amigo. No sabía qué hacer, y estaba segura que si le daba un indicio de disculpas por lo que había hecho se vendería a sí misma y lo perdería por completo. Por ello para acallar todas esas preguntas en su mente ahora estaba tomando, estaba en la barra de Stark con un vaso de Vodka en una mano y con la botella en la otra, tan atontada estaba que no notó los torpes pasos hasta que él se plantó frente a ella.

-¿Natasha? ¿Estás bien? – preguntó Bruce visiblemente preocupado – ¿Por qué estas tomando? ¿Sucedió algo?

-Son demasiadas preguntas doc y mi cabeza ya no está para responderlas a esa velocidad – respondió sintiendo la resaca venir.

-Bueno no creo que las respuestas estén en el fondo del vaso ¿no crees? – dijo mientras le retiraba el alcohol de las manos con cuidado para no molestarla, ella asintió desganada sintiendo la pérdida de su "limpiador de voces" – o al menos no en ese – dijo pasando al otro lado de la barra y preparando un té en un vaso igual al que estaba tomando ella – prueba con este – ella dio una pequeña sonrisa al ver el vapor saliendo del vaso.

-¿Stark tiene insumos para preparar té en una barra? – preguntó algo incrédula, Bruce se encogió de hombros.

-A veces cuando no puedo hacerlo que deje de tomar tomo un té a su lado, según él lo ayudo a calmarse

-¿y tú no tomas alcohol doc? – preguntó curiosa, el negó.

-No puedo, demasiado mareado y el otro tipo podría escaparse de mi control – ella asintió taciturna antes de tomar un suave trago de su té. Al instante el aroma de hierbas relajantes llegó a ella aturdiéndola, era relajante y parecía calmarla aún más que su Vodka; ella sonrió ante la ironía, quien lo diría, la famosa Viuda Negra emborrachándose con té.

-Natasha dime… ¿Qué está mal? – Preguntó volviendo a su lado, ella dio un suspiro triste "¿cómo explicarle que él era el problema?" aun confundida dejó caer su cabeza sobre su hombro, él se movió ligeramente sorprendido.

-Podemos… ¿podemos quedarnos así? Al menos por un rato – pidió tímidamente, él asintió al comprender y la rodeó con sus brazos en un abrazo reconfortante. Estuvieron así por un tiempo hasta que ella se separó lo suficiente para hablar – tengo miedo…

-¿A qué? – pidió suavemente no queriendo desanimarla ahora que había empezado a hablar.

-A arruinarlo… a nosotros, nuestra amistad – él la miró sorprendido, tomándola sus mejillas la hizo verlo.

-¿Por qué piensas eso? Acaso… ¿acaso he hecho algo que te incomodara? – preguntó temeroso, ella negó.

-No has sido tu Bruce, temo que yo lo vaya arruinar, no soy buena en esto de hacer amigos – admitió con dolor – de hecho no sé cómo Clint me soporta

-Nat tu eres una buena amiga, tal vez no lo notes pero todos en el grupo lo creemos, aun con tu humor oscuro nos mantienes a todos a flote – ella levantó la ceja divertida.

-¿Qué eso no es como la sartén diciéndole negra a la olla? Te diré que tu humor es más oscuro y tétrico que el mío Bruce

-Tienes razón pero a lo que voy es que eres una buena amiga, no lo arruinarás

-¿Estás seguro? No soy muy buena en esto de los sentimientos, puede que termine lastimándote sin querer

-Bueno usualmente cuando eso sucede tengo una charla con esa persona para arreglarlo – ella lo miró interrogante – tengo que solucionarlo antes que crezca o se convertirá en un muy grande y verde problema – ofreció, luego su mirada se tornó triste – o al menos eso hacía, ahora ya no hay muchos quienes se quieran acercar a un monstruo como yo

-Bruce no eres un monstruo, ninguno de los dos lo son, el big guy es excelente con todos – él la miró sin creerle – es verdad; sabes, antes peleaba por su lado pero ahora en verdad se preocupa por el grupo – él la miró sorprendido – ¿recuerdas la última misión? Alguien logró colarse tras de mí y me disparó – él la miro asustado, no recordaba algo así – no me llegó a dar, el big guy puso su mano entre mí y la bala, y no solo eso, se hizo cargo del que me atacó y luego volvió para revisarme buscando alguna herida, fue tan dulce

-Yo… yo no lo sabía – dijo aceptando el hecho – eso explica mucha cosas – susurró, ella lo vio interrogante – no recuerdo casi nada después de las transformaciones pero si me quedan sus sentimientos…

-¿Qué es lo que siente nuestro fortachón? – preguntó con cariño.

-Ira más que nada – dijo avergonzado – ira contra los que lo molestan, pero también siente preocupación… por ti, ha sido así desde hace un tiempo – admitió desviando la mirada, ella le tomó del rostro haciéndolo mirarla.

-No tienes por qué avergonzarte Bruce, me siento alagada… por los dos, ustedes me tienen tanta estima… no lo merezco

-¡Claro que lo haces! – Dijo ofendido por ella – tu eres grandiosa, nunca dudes de ello, hasta Hulk lo sabe – ella le sonrió amablemente antes de abrazarlo.

-Gracias Bruce… Estamos bien – dijo cuándo él le respondió el abrazo.

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Al siguiente día Bruce estaba en su cama y Natasha estaba apoyada en su pecho, ambos miraban atentos otra película en blanco y negro, según lo que habían leído esta vez no debían esperar un final feliz así que estaban ansiosos por lo que pasaría, solo cuando los créditos empezaron a salir se separaron ligeramente.

-Guau, no esperaba eso, fue un final macabro – dijo ella, Bruce asintió mientras quitaba el tazón de canchita, ahora vacío, y lo colocaba sobre el velador – aunque él se lo merecía – él se rió entre dientes por su comentario antes de notar algo.

-Ese es un bonito collar ¿te lo dio Barton? – ella miró hacia abajo casi sorprendida antes de acomodar el mismo entre su ropa logrando esconderlo.

-Claro que me lo dio él – dijo rodando los ojos – solo él tendría el atrevimiento de regalarme un collar con una flecha y convencerme de usarlo.

-¿Convencerte? – preguntó curioso.

-Me lo dio poco después de que nos conociéramos, iba a tomar la miserable fecha y metérsela en el ojo cuando él me dijo algo, era para que recordara que ahora tenía un camino, una dirección a la que debía llegar para borrar el rojo de mi libro, dijo que sería como una brújula moral – dijo con cariño aunque luego no pudo evitar una risa – lo más probable es que solo haya visto la flecha y le haya parecido divertido

-Es un buen amigo – aceptó Bruce, ella asintió.

-Lo es

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Owww me encanto el final de este capítulo, fue súper tierno, además quería mostrar lo importante que es Clint para la pelirroja.