Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.
Advertencia: Universo Alterno (AU) Omegarverse| Uso descarado delOoC| Riren| Explicito| Relación adultoxadolescente| Piercings| Piercings genitales| SugarDaddys MafiososxSuperModels
Notas: Este el tercer capítulo prometido. Espero les guste y no olviden de dejar un lindo REVIEW.
Por favor lean las notas finales.
His lips pink and of glory
—
. 3.
Él no logra salir, sus manos se quedan estancadas en las manijas de la puerta, su frente apoyada en la fría madera. El llanto adolorido de Eren le retiene.
Simplemente no puede dejarlo.
Eren es su bebé. Su Omega.
Su Alfa interior está arañándolo, suplicando que gire, vuelva sobre sus pasos, pero su razón es despiadada, niega su instinto, instándolo a que se marche, que corte la traición de raíz. Y Levi, que aprendió a controlar su instinto desde que este se manifestó, guiado por su padre a convertirse en una criatura pragmática, sabe que es mejor seguir a su cabeza que a sus bolas. O al menos esa era la regla hasta que apareció Eren. Siempre Eren. A como sucedió desde que se encontraron la primera vez, hace dos años y no pudo simplemente desatender su llamado, dejar ir su destino; ni cuando un año posterior a ello y contra toda su firmeza, cedió a pasar el límite de sus encuentros a los toques sexuales; o las veces que las palabras de Eren se han involucrado en los negocios de la familia.
Inhala profundo y siente el aire como cuchillas deslizándole en sus pulmones, mientras una vocecilla en el rincón de su cabeza, allí entre sus orejas y el encéfalo le dice que esta tampoco será la excepción.
Joder.
Regresa sobre el camino andando. Uno, dos, tres...siete pasos y se detiene ante la figura encogida y lastimera de Eren, que está deshaciéndose en lágrimas. Se agacha, lo envuelve y Eren reacciona instantáneamente enredándose a su cuerpo como hiedra con fuerza y presión.
—Dije esperas, Eren —habla lento, tratando de coordinar las palabras. Porque cuando está salido de su control el idioma no le sale—. Esperas ¿Por qué fue, ah? Dime, ¿yo no so… —se traba. Maldición—...sido bueno?
Eren gimotea, niega, restregándose sobre su cuello. Cayendo más en pánico.
Levi lo aprieta contra sí, lo mantiene allí, y se deja guiar por su Alfa que está aullando en necesidad de brindarle seguridad y consuelo a su Omega. Abre la boca y se deja caer sobre el cuello de Eren, abriendo su suave piel, hundiendo sus colmillos allí. Una mordida de suavidad. Presión suave y superficial en su glándula de olor para tranquilizarlo.
El temblor de Eren comienza a bajar, su respiración se acompasa y su cuerpecito se arrucha a sí. Solo entonces él vuelve al punto de todo esto.
—Dime—insiste, su acento espesándose—. Ya vlyublen v tebya —eso es algo que prefiere decirlo así, totalmente fluido y natural—. No tienes por qué traicionar, ensuciarte por otro.
—Yo no—solloza más Eren—. Yo no, Lev. No, papá. Jamás.
—Tú dices eso, Eren, justo antes…ahora. ¿Porqué...
—No, no —sigue su pequeño Omega tembloroso—. Yo jamás lo haría con nadie. No podría, nunca —su rostro se revela, húmedo y enrojecido por el llanto. Levi abate esas lágrimas con sus dedos—. Yo también te amo, Levi —dice y Levi deja ir el nudo en su garganta. Nunca podrá dejar ir a Eren. De todos modos él ha provocado esto, ya no se puede dar marcha atrás.
—Solo dime, dime si no lastima ese otro ¿Alfa? ¿Beta? Sabes que yo no podría, no vivo con ello.
—Nadie me lastimó, Levi. Porque no hubo nadie. Ya te dije—hipea, dedos haciendo pinzas en su camisa blanca, fresca por el sudor previo.
—¿De verdad? —regresa—. Pero tú haces cosas, aprendes cosas para provocar —no hay ya reclamo o enojo en su voz, en cambio es tranquila, acariciando el cabello y hombros de Eren, su Alfa enviando feromonas conciliadoras.
—Sí, lo hice. Practicar —dice Eren, un balbuceo esta vez.
Levi enarca una ceja en un claro ¿Y aun así insistes en negar?
Eren sonríe, pequeñito y Levi le ve fijo. Una ligera advertencia sin peso.
—Practica... con zanahorias, Levi.
Su Alfa se suelta a carcajada partida y él siente que se desploma.
— Chto?
—Y con pepinos... —la cara hermosa y llorosa hace gestecistos de culpabilidad— ...y quizás algún plátano.
Carajo. Ese mocoso lo va a matar.
Y ahora si Levi se deja ir por su Alfa interior, empieza a reír, suelta a Eren y se deja caer al suelo de espalda, revolcándose un poco. No sabe si se ríe por haber quedado como tonto o si es de alivio.
Realmente, realmente su Omega lo hará polvo.
Pasan unos largos minutos antes de que deje de reír, y allí entonces Eren va tras él, aún hipea, pucheritos en su linda boca rosa, se arrastra sobre él hasta quedar sentado a horcajadas sobre su cadera. Sus ojos se vuelven a encontrar.
—¿De verdad me dejarás, Levi?
¿Uhmm?
—Por favor no me dejes, prometo ya no practicar con ninguna verdura, o rodar en el foro de Omegas "sexys y lindos" —él hace las comillas con los dedos en son de burla— que Zeke me recomendó. Te lo juro, me portaré bien, y ya no te joderé —sus ojitos verdes hacen un rollo encantador—. Bueno del "joder" que te pone en aprietos.
—Oh, nebol'shoy —suelta Levi con un suspiro—. Por supuesto no. No dices tonterías más, por favor. Eres mío y yo tuyo, jamás olvides. Yo no lo hago. Por eso jamás te vas.
Toda la expresión de Eren se transfigura en un segundo, en sus labios se forma una sonrisa que haría palidecer al sol y sus ojos son dos bonitas flores en primavera, y luego otra vez está lloriqueando y chillando como una cosita bonita y descocada. Retorciéndose sobre Levi, brinquitos sobre su pelvis y un montón de besos por todo el rostro. Y no es algo que Levi espera que suceda, pero lo hace. Se excita. Otra cosa siempre sucede cuando lo tiene así, todo pegadito y pegajoso a él.
La llamarada de la lujuria le relame el vientre y su polla se llena, enrojece y hay humedad en la punta. Suelta un gruñido y sus manos se estancan en la cadera morena de Eren, parando sus chillidos. Los bonitos ojos de agua le ven con curiosidad medio fingida porque él se ha dado cuenta, sentido su erección resbalarse entre sus globos carnosos.
Oh, su Omega tiene esa mirada de pequeño duendecillo travieso.
—¿Papá quiere que lo compense?—se muerde el labio y Levi siente que se endurece más. Difícil.
—Haz—sonríe.
Su Omega le regala un delicioso guiño e intenta deslizarse para buscar el sur de su cuerpo, regalarle otro orgasmo con su gloriosa boca, pero Levi no quiere eso, no, quiere un placer compartido.
—Quédate. Así—acaba por decirle, su voz diseminada en un gruñido al que Eren obedece.
Marca con sus manos un ritmo allí, pequeños círculos ondulantes y deslizamientos cadenciosos. Pasan algunos minutos así, sus ojos conectados y sus cuerpos siguiendo los pasos de sus respiraciones.
Eren está tan húmedo, mojado en su entrada y su polla por el anterior gasto. Hay necesidad en él. Ese juego está provocando su interior. Lo siente en sus entrañas. Es el momento. Se eleva un poco más, encaja la polla de su alfa, resbaladiza por sus fluidos, burlándose de su entrada, se entierra un centímetro en él, un jadeo apretado brota de su pecho al intentar seguir ese curso, saberse vencedor, pero al final no lo logra, Levi le detiene, manos firmes aprietan sus nalgas, dedos enterrándose en su carne transpirada. Lo saca de sí.
—No, así no —susurra, y Eren hace un mohín antes de que se transforme en un gritillo por como de un tirón es cambiado de posición. Acaba con la espalda pegada al pecho blanco y trabajado de Levi, piernas apretadas encarcelando la polla de su Alfa—. Así —canturrea con triunfo el mayor, iniciando un compás acelerado, áspero y ligeramente salvaje ante el cual el Omega solo puede gemir, gimotear de gusto a la vez que se pellizca los pezones, muerde sus labios y tironea los cabellos oscuros que se pegan a su cuello donde su dueño está afanado mordisqueándolo, enviando relámpagos de placer a toda su piel y que se enroscan en su sexo y entrada que son rascados por las embestidas de la polla del Alfa. Él estalla y tres embates después Levi. Sus esencias ardientes se mezclan, semillas y jugos blanquecinos.
La habitación huele a sexo y felicidad.
—No confundas más —murmura Levi, la respiración trabajosa, los labios aún pegados en el cuello de Eren.
—Oh, pero fuiste tú él que no...
—Yo tonto —lo corta Levi—. Pido siempre perdón si desconfío. Pero no te dejo ir. No te vas nunca.
—Júramelo. Jura que esto no se acabará por nada—le dice Eren, su voz aún agitada pero más seria, y un silencio se instala entre ellos dos hasta que Levi lo desvanece con sus brazos más apretados alrededor del cuerpo de Eren y una pregunta extraña.
—¿Te gustó mis regalos?—una sonrisa está en sus labios, y es trasmitida a la piel de su bebé, el cual tuerce el gesto.
—Si —contesta el castaño—. Aunque se me asemejaron a anillos de compromiso, y pensé en una proposición entre mi boca y tu polla, pero es muy guarro para venir de ti—acaba con un suspiro encantado, Levi aún está dándole mordisquitos en su glándula de olor y Eren está derritiéndose otra vez.
Oh, pero que Alfa tan esplendido es el suyo. Todo el placer y calor que le da.
—Son —exclama Levi con una sonrisa suficiente.
Eren se gira un poco, esta vez su sorpresa y curiosidad es genuina.
—¿De verdad eso son? —sus bonitos ojos tienen allí vetas doradas remanentes del orgasmo.
—Si. Son —repite Levi.
Eren se ríe. Una musiquilla encantadora, tierna.
—¡Levi, yo creí que solo eras un mafioso frío y despiadado! Ya veo que tienes un lado picante.
—Solo tuyo—Levi lo aprieta un poquito más, haciéndose una bola con su Omega en el suelo.
Y es allí que Eren lo siente, abajo de su corazón rebosante de alegría y calor, sobre su barriga llena de mariposas. Es algo frío que se desliza entre sus dedos, escurriéndose de las manos blancas que cubren las suyas. Cuando deja caer sus ojos ahí, hay un anillo pesado y grueso en su dedo medio. Sus ojos se abren grandes, gesto de adorable lechuza.
—Le-vi —tartamudea. Todo su ser se contrae presa de mil emociones.
—Tvoye, moy Omega—libera Levi, todo voz ronca y dulce—. No te vas nunca, por nada.
Eren está enmudecido, lleno de sensaciones hermosas—. Nunca. Por nada—es todo lo que le sale.
Y es todo lo que necesitan para sellarse una promesa eterna.
(...)
Zeke tuvo que arrancarlo de su agarre de koala cuando llegó por él. Su hermano estaba molesto, refunfuñándole y gruñendo a Levi —y siendo ignorado por este como siempre—, prometiendo barbaridades tras otras. Era un sobreprotector consagrado a su virtud.
—Sigo siendo virgen, Zeke —exclama Eren ya un poco harto de la palabrería de su hermano, todo medio adormilado en su nube de color rosa y felicidad, después de haber tomado una ducha caliente que liberó su cuerpo y de los mimos lánguidos de su Alfa en la sala de estar mientras veían a Pulgarcita —porque a Eren le gustan esas historias cursis. Se imagina así mismo en ellas— donde Zeke los encontró.
—A por como apestas a él, tengo mis dudas.
—Pues trágatelas, porque es la verdad. Es un tío chapado a la antigua, ya ves—hace un aspaviento y se relaja más contra el respaldar del asiento, sus piernas se instalan sobre el monitor del radio—. Ni porque es un mafioso me hace cosas perversas —un puchero en su boca y los brazos cruzados. El viento de la carretera le agita el cabello ligeramente húmedo. Hay una bonita canción sonando en la estación que lleva su mente a su Alfa, ahora a muchos kilómetros atrás.
Could you be the devil, could you be an angel
Your touch magnetizing
—Oh joder, Eren—Zeke le ve mal—. Eres solo un mocoso. No puedes querer todo así.
—Lo hago —dice, y su gesto se vuelve infantil y mimado.
—Eres el Omega más loco que conozco.
Eren se reí y tataratea la canción.
—Soy. Si.
Zeke niega poquito y luego algo viene a su mente.
—Para haberte traído hasta aquí ¿qué demonios te regaló ahora?
Eren se gira hacia él, todo esplendor de travesura y eleva su mano derecha, dedos moviéndose juguetonamente, brillo de oro macizo contra la luz del amanecer.
—¿Un anillo? —Zeke está arrugando el rostro, despreciando un poco el objeto—. Te ha dado cosas más caras, por ejemplo, este auto por el que Dina se arrancó los pelos y del que me tuve que culpar yo. Como siempre —bufa.
—Buff. Urod Alfa—dice Eren todo bufido, imitándolo, después hay una risa—. Este es el anillo del Pakhan, duh.
—O sea que se sacó un anillo y te lo dio. Tacaño.
—Oh, Zeke—él está un poco fastidiado—. No entiendas nada. Además, ya te he dicho que no estoy con él por el dinero. Es porque él es...
—Y yo te repito que tú eres el Omega más loco que conozco.
—Ah, jodete.
Se quedan en silencio por casi quince minutos. Es Zeke quien reinicia la conversación.
—¿En serio solo un anillo?
Eren hace un rollo con sus ojos y niega, sonríe. Zeke dirá lo que quiera, pero es como una urraca, le gustan las cosas que le Levi le otorga, y Eren podría jurar que lo hacen sentirse indirectamente orgulloso mi hermanito solo debe ser elogiado con cosas bonitas, solo digno de un Alfa poderoso.
—No. Su regalo fueron diamantes rosas—su sonrisa se extiende—. Pero el anillo es mi mérito.
—¿Y? ¿Vale más que los diamantes? Que a todo esto ¿dónde los dejastes? Él siempre es tan llamativo.
Ahora Eren si se ríe.
—Eso no te lo voy a decir, hermano idiota. Pero...—un suspiro soñador y la sonrisa grande—...¿recuerdas lo que me dijiste de que lo que los Alfas dicen de nosotros los Omegas, en lo que somos buenos?
—En follar y llorar.
—Exacto.
—¿Y eso qué? Sabes que eso es un prejuicio estúpido.
Eren guarda silencio un minuto, se ve la mano, el anillo girando en sus dedos. El sello en él es ahora un símbolo al que ahora también está unido. De Levi. Todo suyo. Para siempre.
—Tienen razón. —su hermano le da una ceja enarcada, viéndolo un poco raro—. Pero solo los Omegas que están destinados a ser felices saben hacerlo en el justo momento.
Hay cierta confusión en el rostro de Zeke, un indicio de que es algo que jamás espero oír eso de él, pero después está sonriendo—. No me digas ¿Y tú sabes hacerlo?
Eren se sacude el cabello. Sonrisa de girasol en sus labios rosas.
—Quizás no. Pero sí sé con quién.
La canción llega a un punto alto.
There is this transcendental, on another level
Boy, you´re my lucky star
I wanna walk on your wave length
And be there when you vibrate
For you I risk it all, all
—Mi Alfa —susurra—. Seré feliz.
Zeke gorgotea una carcajada.
—¡Ya te lo creo yo! De verdad que la genética no pudo ponerte en lugar más correcto. —Eren le pica las costillas con tirria—. ¡Ouch! Pero es verdad. Tú no podrías ser nada más que la novia caprichosa de un mafioso con cara de culo y con el humor de un demonio.
Las costillas de Zeke son nuevamente castigadas, pero después ambos están riendo y cantando a todo pulmón, y así Eren le da toda la razón a Zeke.
Kiss me, K-k-kiss me
Infect me with your love and fill me with your poison
Take me, t-t-take me
Wanna be your victim, ready for abduction
Sí, se dice Eren, que jodida buena suerte tiene.
La felicidad le sobrevendrá, desde un mundo de oscuridad y sangre.
Notas finales:
La canción es de Katy Perr-E.T (que buen rolón). Me encanta Zeke de hermano pendejo XD. Espero les haya gustado el capítulo, que tuvo el retraso de más de una semana (sorry nenas) y que como prometí el drama solo era por trama, que ya sabían mi objetivo inicial era el nopor, pero como a siempre me pasa, la cagué, che—cries in Eldiano—. Agradezco a todas las nenas que me acompañaron y leyeron. Sois un dulce corazón.
Así es como llegamos al final de este Fic. Que en mi mente ya hasta le había hecho como tres capítulos más y le había rellenado el churro a Heremcio, pero nah.
Un beso enorme de paleta de chocolate.
PD1: Todo el asunto del dramón es mero parte del plan maquiavélico del Herem para amarrar al Levioso. Se la creyeron, wex.
PD2: Buamos por Perspectiva. Esperen actua de ese.
With Love,
Charly.
