Rebelde
(El rock es intransigencia)


"Surely your time will come as in heaven, as in hell"
The guns of Brixton - The Clash


A veces no puede entender cómo es que esa es su familia. Cómo es que esa elegante y aristocrática casa le debería pertenecer, sentirla suya. Cómo es que sus padres pueden pasearse por la vida con la nariz en el techo y sermonearlo por ser diferente –los labios fruncidos, las cejas en alto y el tono de voz como el que anuncia cucarachas entre la comida- mientras que ellos apoyan filosofías construidas por mentiras etilistas y superficiales. Morbosas. Sanguinarias. Y como listón, por un tipo con nombre digno de Star Wars.

Se pregunta porqué él es distinto a Walburga, a ese estirado de Malfoy y toda esa sarta de orgullosos sangre puras, siendo que también creció en una cuna de plata con todo lo que pedía bajo sus pies. Sabiendo que los cubiertos se utilizan de afuera para adentro y mientras se toma el té el menique siempre tiene que estar levantado, aunque parezca de maricotas. Que los muggles son criaturas inferiores y los obligan a ellos a vivir como prisioneros, siempre ocultándose, siempre en las sombras. Que ni siquiera merecen respirar su mismo aire, ni siquiera deberían permitirles mirarlos a los ojos cuando se cruzan por la calle.

Que los muggles son escoria, eso. Y a Sirius le cuesta un poco creerlo cuando los ve jugando al fútbol desde la ventana y le dice a Regulus que aquel gordito que acomoda dos zapatos en la acera se parece bastante a él. Y entonces madre aparece y les grita, siempre grita, qué están haciendo.

Y entonces Regulus vuelve a su habitación mientras que Sirius se queda donde estaba, mirándola a los ojos como hace ahora y no solía hacer antes. Como hace ahora que tiene rojo y escarlata colgándole del cuello y no tenía antes.

-¿Qué estás haciendo, Sirius?

Y la voz le sale tan lánguidamente mansa como a ella.

-Miro.

Y Walburga frunce el ceño mientras se arregla la falda del vestido, ya impecable.

-Aléjate de la ventana, Sirius. No seas estúpido.

Mientras madre se voltea ya dándole órdenes a Kreacher sobre qué hacer en la cena, él sigue ahí parado con la cortina descorrida, viendo como el aquel gordito corre detrás de la pelota hasta que es de noche y todos se van a su casa.

A Sirius le gustaría volver a su Casa.


Como ven, ahora empieza a venir un poquito más de drama.

Si llegaste hasta acá, gracias! Si llegás hasta la barrita de letras verdes, no alcanza decir que te quiero mucho.