Granja Escuela Full Love

Naruto estaba cansadísimo, apenas era capaz de levantar los pies del camino de gravilla, por suerte para todos estaban ya tan cerca de su destino que pudieron ver el cartel que les daba la bienvenida atado entre unos árboles que presidían la entrada, colgaba una pancarta con el mensaje de "Bienvenidos a Full Love". Sonrió con alegría, se encontraba sudoroso y cansado, le temblaban los brazos por el esfuerzo de arrastrar la maleta maltrecha y por el cansancio de tan largo viaje, ¡pero por fin habían llegado! La granja escuela se componía de un gran edificio de aspecto rural, con la mitad cubierta de piedra del campo y la mitad superior con gotelé anaranjado, las ventanas eran rectangulares y se veían antiguas.

Esperadme aquí mientras voy a por las llaves de vuestras habitaciones —indicó Iruka entrando en el edificio.

Aunque Naruto tenía gana de curiosear la zona, le era casi imposible porque era de noche y solo había los farolillos justos para alumbrar la pequeña zona de la entrada, todo lo demás se encontraba oscuro y con el típico ruido de fondo del campo, lo que si pudieron ver bien fueron las estrellas ya que a pesar de haber alguna nube en el cielo, no dificultaban su observación.

Solo quiero llegar y dormir cuanto antes —dijo Kiba bostezando.

Puf ¡ya te digo! Hoy vamos a dormir como marmotas —corroboró Naruto.

A los pocos minutos salió el profesor con bastantes llaves en las manos y sus alumnos se reunieron en torno a él para recibirlas y poder marcharse a su habitación.

¡Muy bien escuchadme todos atentos! —Llamó— las habitaciones son para tres personas, así que haced grupos no mixtos. —algunos protestaron.

Las chicas lo tuvieron fácil ya que eran justo tres, pero los chicos tuvieron que echarlo a suerte puesto que eran cinco. A Naruto y a Kiba les tocó compartir la habitación con Haku, un chico nuevo que apenas llevaba un mes con ellos, ni siquiera sabían por qué había acudido al viaje, pero tampoco les importaba realmente. Haku era un chico reservado y estudioso que debería estar en la clase B al menos, pero era la única clase que tenía asientos libres por lo que le metieron a esta, tenía el pelo largo castaño oscuro, piel pálida y ojos casi negros, rostro dulce y cuerpo delicado, un muchacho afeminado según Naruto.

Siguiendo al profesor se dirigieron hacia el ala oeste del edificio donde se encontraban semiescondidos otros edificios rurales, tres para ser exactos, ellos entraron en el último edificio, las chicas se quedaron la segunda planta, ya que en la primera se encontraban los baños comunes, y en la tercera se quedaron los chicos. Naruto iba refunfuñando mientras cargaba la maleta por las escaleras, era un sitio rural, obvio que no iba a haber ascensores, pero es que esa endemoniada escalera se le estaba atravesando con sus angostos escalones en los que tropezó más de una vez casi besando el suelo. La habitación 169 era la suya, abrió la puerta de madera antigua con decisión y sin pensárselo dos veces corrió con sus últimas fuerzas hasta llegar a la litera donde depositó la maleta en la superior con tal fuerza que hizo crujir los muelles del colchón.

Esa habitación constaba de una cama individual a la izquierda con ventana, una mesilla grande con un farolillo de aceite, a su derecha y al lado la litera de madera, con armarios empotrados a su derecha y un gran baúl a los pies de esta. El suelo era de madera oscura y las paredes eran cubiertas por cal blanca y algunos detalles campestres.

¡Mierda! —protestó Kiba.

Gané, la de arriba es mía. —dijo Naruto.

Yo me quedaré con la cama individual —dijo Haku.

Naruto trepó hasta su cama, se sentó y quitó la ropa y los zapatos lanzándolos al suelo, empujó la maleta y Kiba se la dejó en el suelo, los chicos se habían quedado en ropa interior, se metieron en las camas así y no tardaron en coger el sueño.

La puerta de la habitación se abrió delicadamente e Iruka que iba vestido con unas deportivas y ropa informal entró sin hacer mucho ruido, subió la persiana hasta que la instancia se llenó de luz y después cogió aire para gritar.

¡Arriba dormilones! ¡Vamos a desayunar! —anunció destapándolos uno a uno.

Cinco minutos más mamá… —murmuró Naruto.

¡RAMEN! —gritó Kiba vistiéndose con una sonrisa.

¡¿Dónde?! —abrió los ojos Naruto buscando con ansia.

Kiba rió, esa era la única manera de despertar al rubio a la primera.

Venga vestíos e id al comedor que está en el edificio principal planta baja a desayunar, después tenemos una presentación de la granja escuela. —informó el profesor.

Iruka se marchó para seguir despertando a sus alumnos, Naruto y Kiba se vistieron mientras comentaban lo cansados que estaban y lo bien que habían dormido. Kiba se vistió con unos pantalones piratas caquis y camisa de hombrillos verde militar, Naruto usó sus pantalones piratas naranja butanero y camisa de hombrillos negra con las mismas playeras de ayer, después hacer sus necesidades en los baños y despejarse un poco, se dirigieron juntos al comedor.

Se trataba de un gran espacio, con mesas y bancos atornillados al suelo de metal, y en el centro se encontraban los alimentos dispuestos en bandejas para su libre uso y repetición. Naruto sonrió encantado, le encantaban los bufets libres y estaba deseando coger una bandeja para empezar a servirse, se dirigió primero a la zona de fritos y tomó tallarines, empanadillas, filetes empanados... pero se quedó paralizado cuando visualizó al fondo unos grandes tazones de lo que más le gustaba en esa vida, ramen, sin olvidarse de la bandeja e ignorando todo lo demás corrió hacia los tazones y cogió el que le pareció más lleno, luego se giró bruscamente y se chocó con alguien derramándole toda la comida encima.

El sujeto al que acababa de ensuciar le miró con el ceño fruncido y su oscura mirada penetró en él hasta llegar a lo más fondo de su corazón, un escalofrío recorrió todo su cuerpo y no pudo evitar soltar una jadeo involuntario ante la imagen que se presentaba ante sus azules ojos: era un chico algo más alto que él, unos centímetros tal vez, de pelo negro azulado peinado perfectamente liso en la parte frontal y erizado en la trasera, cejas finas y ojos afilados y negros, nariz recta, labios finos y rosados turbados en una mueca de molestia, rostro triangular invertido, tez pálida, su torso estaba cubierto por una camisa de media manga negra con el cuello en pico que dejaba ver su deliciosa clavícula, con unos ajustados vaqueros oscuros de pitillo que marcaban perfectamente sus muslos y trasero fibroso, de largas piernas cuyos pies estaban cubiertos por unas playeras blancas de Nike. Aquel chico de aspecto de idol y extremadamente atractivo estaba atravesándole con la mirada de una forma que cualquier yaoifangirl hubiera interpretado como deseo, no muy lejos de la realidad, pero deseo de estampar a ese rubio de pelo alborotado y mirada perdida que le miraba como ido. Sí, ese chico de tez dorada, cuerpo musculado, grandes manos y piernas, sabrosos y carnosos labios apetecibles de besar, con extrañas marcas en los mofletes, vestido con una camisa de hombrillos negra que marcaba sus pectorales, ancha espalda y cintura estrecha, con unos horribles pantalones naranjas que solo realzaban más lo que escondían, e inevitablemente no pudo no fijarse en el bulto de su entrepierna, sintiendo un cosquilleo en su bajo vientre a su vez.

Se habían quedado mirándose en silencio, devorándose y degustando la vista del contrario, para todos apenas fueron unos segundos, pero para ellos se paró el tiempo. El chico moreno volviendo en sí le pegó un empujón y gritó.

¿Es que no tienes ojos en la cara usuratonkachi? —Naruto reaccionó entonces ante el apelativo del desconocido.

¡Ha sido tu culpa por ponerte detrás de la gente idiota!—respondió molesto.

¿MI culpa? —Se señaló frunciendo aún más el ceño— ¡no puedes ir como un loco por la vida dobe! —le insultó.

¡Tú… teme! —contestó encarándole.

Afortunadamente llegó Iruka para separar a los chicos quien había observado la trifulca desde el principio pero no había querido intervenir hasta ese momento.

Tranquilizaos, ha sido culpa de los dos, tú por ir sin mirar al frente —dijo señalando al chico moreno— y tú por ir como un loco Naruto. —Sasuke soltó una risilla.

¿De que te ríes tú? —preguntó el rubio volviendo su atención a aquel chico.

Vaya nombre más patético, un condimento —respondió con suficiencia. Naruto enrojeció.

¡Me importa una mierda tu opinión! ¡¿A ver que tan genial es tu nombre?!

No tengo por qué decírtelo dobe —sonrió de lado divertido.

Seguro que es un nombre bien feo —se aventuró a predecir— y por eso no lo quieres decir.

El chico moreno se contuvo de soltar algún improperio o empotrar al rubio, no precisamente pervertidamente.

Sasuke —murmuró sin entender por qué se lo decía.

¿Qué has dicho? No pude oírte teme —se burló poniendo una mano tras su oreja.

Que me llamo Sasuke —dijo alzando la voz. Naruto se quedó callado pues le parecía un nombre bonito y no sabía que hacer, pero una idea se cruzó por su traviesa mente.

Sigues pareciendo una nenita —sonrió malvadamente Naruto— no sabía que te gustara tanto morder la almohada como para llevarlo hasta en tu nombre —se burló.

Milésimas de segundo después de haber dicho aquello Naruto sintió un puño impactar en su cara y tirarlo al suelo, no por la fuerza si no por la sorpresa le había pillado con la guardia baja, ¿quién se creía ese idiota? Él no se iba a quedar de brazos cruzados si es lo que pensaba, no por nada le habían llamado Kyuubi no Jinchuriki en el instituto, ¡él había sido realmente reconocido como uno de los pandilleros más peligrosos en Osaka! No señor, nadie le levantaba la mano sin quedarse sin reprimenda. Naruto se lanzó contra Sasuke placándolo y tirándolo al suelo, se subió sobre sus caderas y comenzó a golpearlo, el incrédulo y excitado Sasuke se defendió bien hasta hacerse rodar y quedar sobre el rubio, para comenzar él a golpearlo mientras el otro se defendía. Estaban rodeados por una multitud que gritaba "¡Pelea, pelea!" mientras que ellos no paraban de intercambiar golpes derribando mobiliario en su proceso. Naruto volvió a tomar las riendas de la acción subiéndose sobre Sasuke cuando notó una gran dureza presionando en su culo, dejó de pegar inmediatamente para mirar incrédulamente a un Sasuke algo sonrojado que acababa de darse cuenta de lo que había detenido al rubio. Avergonzado y molesto por la situación tan incómoda, apartó sin dificultad al rubio quien se dejó mover y se puso en pie para marcharse rápidamente pasando entre la gente. Naruto se quedó unos segundos atónito, él también se había empalmado, siguió el ejemplo del moreno y salió corriendo hacia un lugar más privado, los baños de su bloque. Los alumnos protestaron decepcionados al ver terminada la diversión.

Una vez sentado sobre la tapa del W.C. en el pequeño cubículo, Naruto se permitió reflexionar sobre lo ocurrido: él había dejado de ser un chico problemas desde que su madre sufrió aquel accidente de tráfico que casi se lleva su vida, yendo a recogerle a él después de que le hubieran llamado avisándola de la pelea en la que estaba metido con otra banda del lugar. ¡Había explotado fácilmente! ¡¿Pero que demonios le pasaba?! Ese Sasuke había sido capaz de colmar su poca paciencia y lograr que se peleara tan fácilmente… Naruto sonrió, se había sentido vivo, feliz, adolorido y excitado ¡realmente le había gustado pelearse con ese sujeto! Tanto que hasta su amiguito se había despertado, ¿se habría sentido Sasuke como él?

Tras unos minutos en aquel baño, Naruto salió a asearse dispuesto a volver para desayunar y retomar las actividades, pero entró en el baño otro sujeto pálido y delgado, de su altura, con el pelo corto negro al igual que sus ojos, más pálido aún que Sasuke, vestido completamente de negro y muy parecido al aludido. Naruto bufó pensando que venía a provocarle otra pelea cuando el sujeto le sonrió muy falsamente y le dio una palmadita en la espalda.

¡Felicidades le gustas a mi primo! —soltó de improvisto aun con esa extraña sonrisa.

¿AH?

Me preguntaba quién sería el encargado de quitarle esa cara de estreñido que pone siempre y no has sido otro más que tú, es obvio que le gustas. —afirmó mirándole con extrañeza, como si lo que había dicho fuese algo lógico.

Eres rarito —le dijo Naruto con los ojos entrecerrados y aún sin fiarse del moreno.

Gracias

No era un cumplido —contestó secándose las manos con papel higiénico.

Me llamo Sai —se presentó. — ya se tu nombre —se adelantó a decir.

Me importa mucho —dijo con una ceja arqueada.

¡Genial! Seamos amigos —sonrió sinceramente cerrando los ojos.

¿Tú eso de la ironía no, verdad? —preguntó con sorna.

¿Eso se come?

Arg, da igual, déjalo.

Naruto salió del baño refunfuñando sobre Sai y volvió a dirigirse al comedor, pero allí solo encontró a Iruka hablando con cuatro adultos, uno de ellos de pelo gris con un extraño corte despuntado ladeado con una braga negra cubriendo la mitad inferior de su rostro y un parche en el ojo izquierdo cual pirata, vestido con un chándal azul marino y pose desgarbada, una mujer de pelo largo negro y ojos marrón-rojizos, pálida y voluptuosa ataviada con unos pantalones cortos de deporte y camisilla de manga corta blanca. Muy cerca de él se encontraba un hombre alto moreno con barba fumando un cigarro ataviado con un chándal verde oscuro.

¡Mira que bien hablando del Rey de Roma! —Dijo Iruka algo molesto, — acércate Naruto —indicó sin posibilidad de desobedecer.

Hola —saludó cohibido.

Estos son Asuma y Kurenai, los dueños de la granja escuela, y este es Kakashi, el profesor de la clase de Sasuke. Estábamos hablando sobre vuestro castigo sobre los desperfectos causados por vuestra pelea y hemos llegado a un veredicto.

Tanto tú como Sasuke ayudaréis por las noches a los dueños en las tareas que os asignen. —dijo el tal Kakashi.

Joooder —se quejó el rubio.

¡Naruto esa boca! —Le regañó Iruka. — Bueno anda, ve con tus compañeros a la sala de eventos que está al fondo a la derecha —le indicó– más tarde hablaremos sobre el castigo detalladamente.

"¡Oh sí señor, este va a ser el mejor verano de todos!" Protestó Naruto mientras se dirigía al salón, no había desayunado, se había peleado y para colmo ahora estaba castigado a hacer vete tú a saber que clase de tareas con Sasuke.

¡¿Qué le he hecho yo al karma?! —lloriqueó.


*Chándal: buzo, salida de cancha, sudadera, jogging, mono o pants es una prenda de vestir que consiste en dos piezas: unos pequeños pantalones y una chaqueta. Los chándal están fabricados en algodón, fibra sintética (por lo general, poliéster) o mezcla de ambas. La chaqueta se cierra con cremallera frontal, lleva elásticos en los puños y dos bolsillos. También puede incorporar capucha. Los pantalones se sujetan con elástico o cordón y pueden llevar bolsillos como la chaqueta.

*Kyuubi no Jinchuriki: contenedor del nueve colas (zorro).

*Dobe: tonto, cabeza hueca, estúpido

*Usuratonkachi: torpe, imbécil, mediocre.

*Teme: abreviación de Temera, maldito, cabrón.