Bleach no me pertenece es propiedad de Tite Kubo.
gracias por todos los reviews.
SuAries: bueno creo que me pasé un poco con eso XD pero valio la pena.
Inverse L. Reena: ya más adelante se sabrá la razón del encierro y definitivamente no podia dejar fuera a Isshin en la historia.
Carupin: hola... tranquila eso se vera en el proximo capitulo ten paciencia.
natsumivat: demasiado orgullosos pero tanquila uno tiene que ceder al final.
Aqua: gracias por tu comentario :)
Gene15: hola! si por ahora es así pero ya veras por qué.
Sibreka:oye pequeña perver tranquila... tenme paciencia mujer XD por cierto este capitulo es dedicado a ti... espero lo disfrutes. que bueno que te gustó la pelea ya me imagino como voló tu imaginación
A: si de hecho lo vi ya despues de unas horas de que subí el capitulo me horrorice y tuve que eliminarlo para volver a subirlo... fue una completa lata :(
Anon01: thank you very much!
Este capitulo es más como un pequeño relleno especialmente para sibreka (ya veras por qué)... me dio gusto leer los reviews que me dejaron mi kokoro! tratare de subir el capitulo 4 de inmediato!
Capitulo 3. Provocaciones y malos entendidos.
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"Las acciones y miradas dicen más que mil palabras, entonces cuida de a quien envías esas miradas y en qué situaciones realizas esas acciones."
"Cuidado con el camino que elijas porque será este el que te lleve a tu inevitable futuro, una vez tomado no hay marcha atrás."
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— Que hiciste qué.
El grito se dejó escuchar por toda la habitación, afortunadamente en aquella casa solo se encontraban ellos dos y los sirvientes estaban ocupados haciendo lo suyo.
Renji no era muy discreto que digamos, tal vez había sido un grave error contarle lo ocurrido el día anterior, Rukia dudó demasiado en contarle del pequeño altercado que había tenido con el pelinaranja, en primera porque el pelirrojo no sabía el significado de las palabras discreción y confidencialidad, en segunda, por cómo había dado el grito en el cielo hacía unos minutos ya podía esperar la reprimenda que vendría a continuación.
—Él se lo buscó Renji—la pelinegra se defendió de la evidente acusación que se formó en el rostro de su amigo, aquel que le decía "debes estar bromeando Rukia".
El pelirrojo suspiró con cansancio restregándose un poco la frente, estaba bastante sorprendido con la actitud de su amiga y no quería ni imaginar lo que su capitán diría al enterarse de semejante comportamiento en su pequeña hermana o peor aun lo que los ancianos de la noble casa harían como una forma de represaría ante semejante comportamiento "inmoral".
—Rukia…—el tono de Renji era más de reprimenda hacia su amiga, era muy desconsiderado de su parte su actuar ¿Qué la hacía comportarse de semejante manera?
—Te pido Renji que te abstengas de usar ese tono de voz conmigo… tú no eres el mejor ejemplo de la rectitud ¿acaso quieres que te recuerde alguna de tus salidas con Hisagi y Kira? No lo creo— ¿cómo olvidar esas andadas de su amigo? ¡Por favor! Si en contadas ocasiones podía ver al teniente con una mortal migraña gracias a la cantidad inmensurable de sake que echaba en su organismo… situaciones embarazosas jamás faltaban.
El teniente apartó la mirada un tanto avergonzado, eso era jugar sucio ¿Cómo podía alguien tan pequeño tener tanta malicia concentrado en ese menudo cuerpo?
—Es diferente Rukia… jamás he hecho algo tan…—bien, no sabía cómo catalogar el actuar de Rukia… ¿fuera de sí? ¿infantil?... bueno tanto así no, hasta un niño tenía limites y ella los había traspasado desde el momento en el que le dio al Kurosaki una patada en la pantorrilla, vale, la chiquilla podía ser capaz de eso pero de ahí a darle un zarpazo al chico, eso ya decía demasiado.
—No es como si estuviera pensando demasiado en esos momentos Renji, fue solo un impulso—Rukia apretó los ojos, estaba muy molesta -otra vez- con solo recordar la actitud del chico de cabellos anaranjados—es solo que me molesta su actitud.
Renji no estaba comprendiendo a qué actitud estaba refiriéndose Rukia, no conocía demasiado al sujeto objeto del odio de la pelinegra pero por supuesto que había escuchado los rumores acerca de él.
— ¿Qué actitud?
—Olvídalo ¿quieres? Es obvio que no llegaremos a nada si seguimos con esto.
Por lo que restó de la tarde ambos tenientes no hicieron más que hablar de trivialidades, al parecer ese pelirrojo era el único con el que Rukia podía hablar o al menos intentar sostener una conversación sin que éste la juzgara de alguna manera.
Conocía a Renji prácticamente de toda la vida, estuvieron juntos en la academia, de hecho consideraba al hombre de llamativa cabellera rojiza como su única familia, sin contar claro a aquellos que en su juventud había considerado también como parte de ésta, aquellos que debido a la difícil situación en la que se encontraban cuando aun vivían en el Rukongai habían muerto, de ahí solo había tenido a Renji como único soporte, al menos hasta que Rukia fue adoptada por la noble casa Kuchiki.
Y claro fue ahí cuando todo se fue a la basura, por supuesto como era de esperarse ¿Quién aceptaría de buenas a primeras a alguien proveniente de semejante lugar? ¿Respetarla a ella? ¿Tratarla como igual? El mundo de la nobleza operaba de diferente manera.
Por un momento Rukia se perdió entre sus recuerdos, rememorando su llegada a la mansión, las caras de arrogancia de sus compañeros en la academia, las miradas de desdén que algunos subordinados le daban "sin que ella se diese cuenta", su rostro volvió a estrujarse.
No le dio real importancia a cuando Renji se levantó del tatami, era bastante tarde y de seguro a Byakuya no le haría nada de gracia el encontrarlo ahí a esas horas de la noche, fue sólo cuando el pelirrojo se puso frente a ella que notó que el chico estaba despidiéndose, pero antes de marcharse le dedicó unas últimas palabras a su amiga.
—No te involucres demasiado con Kurosaki, Rukia, sabes lo que tu hermano piensa al respecto—y sin mirar atrás el pelinegro abandonó la propiedad Kuchiki.
Involucrarse era lo que menos quería Rukia y estaba de más esa absurda sugerencia por parte del pelirrojo, el infierno se congelaría antes que ella tuviese algo que ver con el pelinaranja.
…
Una estridente carcajada resonó por toda la habitación, tres hombres se encontraban hablando aquella fresca mañana, bueno al menos dos lo hacían y el tercero permanecía con el entrecejo más fruncido de lo normal.
Justo esa mañana Kaien había llegado de improviso a la casa de Ichigo ¿la razón? Nada más una simple visita al único familiar que le quedaba y quien se había encargado de él en su juventud.
— ¡Es increíble! Debes estar confundiéndote con alguien más tío—era evidente la cara de asombro del pelinegro de ojos verdes ante semejante aseveración por parte de su tío.
Isshin volteó a ver a su hijo quien se notaba bastante molesto ante la indiscreción de su padre con su primo, era increíble cómo Isshin se jactaba de las habilidades de "pelea" de Rukia y de lo deplorable que era la condición de Ichigo al no poder defenderse de alguien tan pequeña como la chica.
—Es cien por ciento real sobrino… fui yo el que curó a este tonto después de su pequeño encuentro—Isshin alzó las manos al aire para dar más énfasis a su relato, su actitud infantil le daba un toque de ingenuidad ante las palabras dichas, era como escuchar el relato de un niño pequeño que contaba la más importante proeza de su vida.
Kaien inspeccionó la cara de Ichigo buscando algún rastro de lo que había sucedido pero por más que buscó no encontró nada fuera de lo común en el chico.
—Tuviste suerte Ichigo, Kuchiki no se va con contemplaciones—el sarcasmo impregnaba la voz de Kaien al decirle aquello al pelinaranja.
—Es solo una enana arrogante que cree que todos están a su disposición—rebatió el chico a su primo ¿Qué tuvo suerte? Era ella la que había tenido suerte, si él no se hubiese controlado en esos momentos no estaba seguro de lo que hubiese llegado a suceder—como sea… ¿Cómo está Miyako?—quiso dar el tema por zanjado, no le interesaba estar sentado ahí escuchando cuán maravillosa era la enana salvaje.
Un aura de depresión se instaló en Kaien, digamos que no se la estaba pasando demasiado bien en esos días.
— ¿Tú como crees que está? Estas últimas semanas han sido un torbellino de emociones, el embarazo la tiene de un pésimo humor—así es, un nuevo miembro se uniría al clan Shiba, cosa que a Kaien tenía maravillado no así a Miyako quien se llevaba lo peor de todo el paquete— lo comprenderás cuando te cases y tengas tus propios hijos—le aseguró Kaien a Ichigo.
Tras las palabras de su primo, Ichigo adquirió un semblante casi nostálgico, sabía a medias lo que todo aquello conllevaba, lo había experimentado no hacía demasiado tiempo.
—Disculpen recordé que tengo asuntos que resolver en el escuadrón así que debo irme—y sin decir nada más o dar alguna explicación de su repentina actitud el pelinaranja salió de la habitación sin un rumbo fijo, la excusa había sido el escuadrón pero ese no era el verdadero motivo de su actuar.
Kaien intentó decir algo más pero fue Isshin quien le aconsejó que dejara marchar a Ichigo.
— ¿Aun no ha tenido noticias de ellos?—preguntó el pelinegro de ojos verdes a su tío y éste tan solo negó con la cabeza, ahora entendía que había cometido una indiscreción al mencionar aquella frase sin medir lo que afectaría al chico.
—En unos días iré al mundo humano, tal vez eso logre apaciguar un poco a Ichigo, después de todo aun se siente culpable por dejarlas de esa manera—Isshin en cierta medida comprendía la actitud de Ichigo al huir de ahí, los acontecimientos de su encarcelamiento aun eran recientes para él, de eso ya había transcurrido un año.
Kaien leyó entre líneas las verdaderas intenciones de Isshin así que no preguntó nada más al respecto, solo esperaba que la situación de Ichigo pronto se resolviera, la que le aquejaba en el mundo humano y la que se estaba desarrollando con la pequeña chica.
…
Ichigo se encontraba vagando por las calles del Seireitei, no tenía idea de a dónde ir después de salir de semejante manera de su casa, no iría a la división por ese día a menos que algo realmente importante surgiera. Se aparragó a una pared para ver a los demás pasar, estaba aburrido y nostálgico, sin embargo algo captó su atención de entre la multitud, un menudo cuerpo se movía con tal gracia entre el mar de individuos que pasaba por ahí, observando mejor se percató de quien se trataba.
"Perfecto, ahora me la encuentro a donde quiera que voy" pensó el chico, eso terminó de arruinar el humor de Ichigo, divisó a Rukia a unos cuantos metros de donde él se encontraba, sin embargo notó que la muchacha no estaba usando el uniforme de Shinigami, iba tan sólo con un sencillo kimono lila con estampado de flores rosa pastel, en el cabello un adorno para nada llamativo que recogía parte de su ya de por sí corta cabellera pero sin controlar ese salvaje mechón que se balanceaba rebelde por su fino rostro. La muchacha se veía bastante seria mientras caminaba, sus pasos eran bastante firmes y demasiado premeditados, el pelinaranja pensó que tal vez estaba incomoda con dicha vestimenta.
Sin embargo todo cambió de un momento a otro cuando de pronto la muchacha comenzó a avanzar con mayor rapidez mientras sonreía, ¿acaso eso era posible? ¿Qué era lo que le causaba tal alegría? Por un momento llegó a pensar que esa chica no tenía ni un ápice de sentimientos pero viéndola ahora no sabía qué pensar. Impulsado por la curiosidad, el pelinaranja se apartó de la pared para seguir a la pequeña mujer, sus pies se movían más por impulso que por otra cosa.
Pensaba en ocultarse en algún lugar si la chica volteaba hacia atrás pero eso jamás pasó, era como si lo demás no existiera. La vio detenerse frente a alguien y al enfocar bien la mirada notó de quien se trataba.
— ¿Has traído compañía Kuchiki?—ese alguien era nada más y nada menos que Kaien, le sonrió a la chica para después dirigirse a Ichigo—creía que estabas en la división Ichigo ¿no fue eso lo que dijiste al salir de casa?—el pelinegro miró a su primo con cierto rastro de intriga.
Rukia enseguida volteó a ver a Ichigo sorprendida de la presencia del chico ¿en qué momento se había acercado tanto? Ella ni se había percatado de que era seguida por el bermejo ¿acaso quería desquitarse con ella por lo que le había hecho? Bueno ya se esperaba algo así por parte del pelinaranja.
—Bueno las cosas parecían estar bajo control así que salí a caminar— el pelinaranja se rascó la nuca en clara señal de nerviosismo.
—Deja de fingir Kurosaki ¿Por qué estabas siguiéndome? ¡Contesta!—la voz de Rukia salió un tanto amenazadora, cosa que sorprendió a Kaien quien de inmediato volteó a verla.
—Oigan tranquilícense, Kuchiki seguro que Ichigo tenía una buena razón para estar aquí así que ¿Por qué no le explicas Ichigo? Mientras yo voy por algo para comer—y dicho y hecho el pelinegro se alejó de ellos para darles más espacio para hablar, vaya jamás había escuchado semejante tono de voz en Rukia, sonaba bastante molesta con Ichigo ¿pero por qué, qué había detrás de ese desprecio que sentía por su primo?
Mientras tanto ambos jóvenes se mantenían quietos sin decir palabra alguna, con la mirada que se echaban era suficiente, hasta que el pelinaranja rompió el silencio con un comentario innecesario.
— ¿Qué es ese ridículo atuendo, ese es tu disfraz de noble estirada?
El comentario de nueva cuenta enfureció a la chica pero al menos esta vez supo esconder bien su molestia.
—Contémplalo bien Kurosaki porque es lo más fino que alguna vez verás en tu vida… no creas que no sabemos que fue por tu culpa que Isshin-san renunció a su posición de noble—la sonrisa de la pelinegra se ensanchó al ver como el semblante de Ichigo se contraía, apreciaba a Isshin, al hombre parecía no importarle su condición y la trataba tal como Kaien lo hacía, sin embargo también sabía que un comentario como ese podría afectar a Ichigo.
—No hables de lo que no sabes Kuchiki… pero tienes razón, para sujetos como yo nos es difícil tener algo como eso, sin embargo tú fuiste una afortunada al ingresar a esa familia, ahora puedes jactarte de tener esos lujos y créeme que no soy el único que piensa eso—le escupió Ichigo de vuelta, no permitiría que hablaran de su padre y mucho menos si eso involucraba a la memoria de su madre.
Rukia lo jaló del cuello del uniforme poniendo un poco de presión extra en el agarre y juntando sus rostros, Ichigo apretando los dientes haciéndolos rechinar y ella sin despegar la mirada de sus ojos avellana dispuesta a decirle un par de cosas más, sin embargo todo se vio interrumpido cuando Kaien los separó abruptamente.
— ¡Cielos! Niños cálmense—jaló del brazo a Rukia hasta situarla a un lado suyo, no quería imaginar lo que hubiese sucedido si no llegaba a tiempo—los dejo por cinco minutos y ya arman semejante alboroto, no sólo estaban atrayendo la atención sino que estaban a punto de ¿besarse? ¿Qué no se suponía que se odiaban?
Los transeúntes comenzaban a dispersarse luego de la intervención de Kaien, los chicos no se habían dado cuenta de que comenzaban a llamar la atención de los demás con su discusión. Tras las palabras de Kaien ambos jóvenes se escandalizaron por las conjeturas erróneas que el pelinegro había sacado tan de repente, lo que hacían era completamente opuesto a lo que él decía.
— ¡No!—gritaron ambos al mismo tiempo.
—Kaien-dono le pido que le dé mis saludos a Miyako—le dio una última mirada a Ichigo quien estaba con una ceja alzada ante su tan repentino cambio de actitud para con el pelinegro—me despido—hizo una pequeña reverencia y siguió su camino sin mirar atrás en lo que restó del trayecto.
— ¿Y bien ibas a besarla o no?—insistió Kaien una vez Rukia se perdió entre el mar de gente que transitaba por las calles.
— ¡No me jodas!—miró a su primo de mala manera—preferiría besar el trasero de Omaeda antes que poner mis labios sobre los de esa odiosa mujer.
Kaien no se creyó nada, no era tonto, tanta tensión entre ambos no tenía una explicación desconocida, al pensar en el posible desenlace de la situación le hizo gracia y una imperceptible sonrisa se formó en su rostro.
—Si conocieras mejor a Kuchiki tal vez te darías cuenta de que tienen más cosas en común de lo que crees—Kaien posó una mano sobre el hombro de Ichigo—tal vez deberías pensar en establecerte de una buena vez en la sociedad de almas, Ichigo tal vez tengas a personas que aprecias mucho en el mundo humano pero entiende que no perteneces más ahí, tal vez lo hiciste alguna vez en un tiempo atrás pero ahora ya no puedes regresar y tampoco ellas pueden venir aquí, sería demasiado egoísta de tu parte pedirles algo como eso.
—Pero le prometí a él que las cuidaría pasara lo que pasara.
—No puedes cambiar el pasado Ichigo pero sí modificar el futuro, pero tampoco puedes ser egoísta en tus decisiones—Tras decir esto el pelinegro le palmeó la espalda y lo instó a volver a casa.
Durante el trayecto de vuelta Ichigo no dijo una sola palabra, prefería estar así y Kaien tampoco lo presionó a hablar al respecto, debía respetar la privacidad de su primo y no inmiscuirse más de lo debidamente necesario.
hasta la próxima!
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