Capítulo 2 ''Conociendo a la familia''
(Punto de vista de Pepa)
Tras saludar a Paco y compañía con una sonrisa y una ilusión inmensa, me quedé perpleja al no ver a la supuesta hermana de Lola que iba a venir con ellos.
- Oye Lola, ¿ Y esa hermana tuya, esque no ha venido?.- le pregunté a Lola aún algo extrañada.
- Claro que ha venido cielo.- contestó mi cuñada, mientras se agachaba a mi altura y acariciaba mi mejilla.- Estará bajando del coche. Anda corre y acercate, que encima quizás haya algún que otro regalo.- pronunció Lola guiñándome un ojo.
- ¡¿Regalos?!.- exclamé yo con la mayor ilusión del mundo hasta quedar con la boca abierta. Y tras darle un gran beso en la mejilla a Lola, salía corriendo lo más rápido posible hasta la puerta de casa.
Al salir, miré a todos lados intentando divisar a la hermana de Lola, aunque al girarme a la derecha lo único que ví fue una niña que parecía algo confundida al lado de un coche. Me quedé mirandola durante unos segundos parecía algo perdida y porfín pregunté.
- ¡Hey, tú!.- pregunté a gritos.
Ella miró hacia sus dos lados y luego para atrás, hasta que volvió a dirigir su mirada hacia mí.
- ¡Si tú, la pelirroja! ¿No serás la hermana de Lola por casualidad?.- pregunté sin quitarle ojo de encima.
Sin embargo ella no contestó. Parecía una niña algo rara, aunque era muy guapa. Era pelirroja, pálida, de piel pecosa y llevaba el pelo recogido en dos trenzas que terminaban en dos lazos de color rosa, a juego con su vestido. Era algo repipi, pero a mí siempre me habían dicho que no hay que juzgar un libro por su portada o algo así y aunque ella era una niña y no un libro, decidí acercarme.
- ¿Esque no sabes hablar?.- pregunté mientras me acercaba a ella lentamente.
Pero Silvia no contestó, simplemente bajó la cabeza sin decir ni una palabra.
- ¿O esque te ha comido la lengua el gato?.- pregunté parándome justo delante de ella. Pero esta seguía en la misma posición sin mover ni un músculo.- ¿Hola?.- dije yo agachándome y luego mirándo para arriba para poder ver su cara mientras movía la mano en señal de saludo.
En aquel momento mi madre se acercó a nosotras y me hizo levantarme de mi posición tirándo de mi hombro hacia arriba para que no me manchara.
- Bueno Pepi, veo que ya has conocido a Silvia.-dijo mi madre sonriente y apoyando sus dos manos sobre mis hombros.
Tras aquella frase, yo giré la cabeza hacia mi madre y le contesté.- Esta niña no habla. Yo creo que está defectuosa eh... O a ver si le a pasao algo.- le dije muy convencida de mis argumentos a mi madre quien rió divertida.- Yo no le veo la gracia mamá, a ver si se a metío en algún lío o alguien le quiere hacer algo.- repliqué seria.- ¿Necesitas ayúda? Yo me meto en líos y siempre encuentro la forma de salir, no te preocupes.- volví a decir girándome esta vez hacia la niña que no cambiaba de posición.
- No le pasa nada Pepi, simplemente estará asustada. Este es un sitio nuevo y para ella somos desconocidos ¿verdad que es eso corazón?.- preguntó mi madre a Silvia en un tono muy dulce agarrándola de la barbilla suavemente para que suviera la cabeza. Silvia se limitó esta vez a sonreír algo más reconfortada, como si se sintiera comprendida.
- ¡Uy, pues tu no te asustes eh! ¡Que aquí somos todos la mar de majos! ¿Quieres que te baile unas sevillanas y se te pasan todos los males?.- pregunté con la sonrisa más amplia que mi boca puedo poner.
- No, ahora pa adentro a comer. Ya habrá tiempo pa to eso más tarde.- dijo mi madre poniendonos una mano en la espalda a cada una y acompañandonos dentro de casa.
