hola! perdonen la tardanza, exámenes y más exámenes y no me da mucho tiempo. aquí les traigo la continuación de mi primer fic. espero y les guste, recuerden que acepto sus opiniones. espero y les guste. los dejo leer en paz.

Capitulo III: Esa señorita, una sorpresa inesperada.

Y pasó la semana que necesitaba para que mis heridas sanaran. Era increíble, apenas llevaba menos de la semana viviendo con sebastian y sinceramente, ya me estaba hartando. Solo surgían preguntas en mi mente como:¿todos los demonios que existen, porque seguro hay más, son así? Sebastian era la perfección misma en persona o así lo veía yo. Es que era tan…¿perfecto?

En fin, podía ser la criatura más interesante del planeta, pero a veces, llegaba a ser el más fastidioso demonio que jamás hubieran conocido.

Estaba en el comedor, desayunando una rebanada de pan con mantequilla, yo acostumbraba no desayunar. Yo soy delgada y bajita de estatura, me consideraba en un estado normal, ni muy delgada, ni muy gorda. Pero según mi "mayordomo", yo estaba algo desnutrida y bla bla bla… se la pasaba dándome sermones de las ventajas que obtendría si desayunaba.

-Señorita, usted me avisa para partir al colegio.-

-si sebastian, espera solo voy al baño a cepillarme los dientes.- corrí al baño, porque como siempre, estaba retrasada.

Cuando salí del baño, sebastian me esperaba en la puerta. Tomé mi mochila y caminé hacia él y salimos de casa. Como yo no tenía auto, tomamos un taxi. Algo notaba raro, ya que sebastian llevaba un maletín consigo. Me dio vergüenza preguntarle y preferí callármelo. Él notó que lo observaba. ¡Rayos!, esa sonrisa maliciosa pero irresistible de nuevo.

-señorita, le he preparado una sorpresa, pero no se la diré hasta que llegue el momento adecuado-¿QUÉ?, ¿y ahora que estaba tramando ese demonio?, algo se traía entre manos, simplemente fingí que no tenía interés en el tema.

-ah, pues solo espero que sea buena ¿eh?-cambiando el tema, decidí contarle todas las dudas e interrogantes que en mi cabeza rondaban, por todo lo que había ocurrido hasta ese instante.-sebastian, ¿recuerdas ese día cuando me salvaste, cuando hicimos el contrato?-

-si señorita, ¿a qué viene la pregunta, si se puede saber?-

-pues, esos hombres…me llamaron phantomhive, y creo, más bien, necesito saber por qué.-

-comprendo bien, entonces…-

-si sebastian, quiero que investigues todo lo que tenga que ver con ese nombre, ah y que también me informes sobre esos dos tipos que...me…me secuestraron.-

-sí, mi lady. Sus deseos para mí son órdenes.- en eso, llegamos al colegio.

Sinceramente, pensé que sebastian se quedaría en el taxi y regresaría a la casa. Desgraciadamente, no fue así. Bajamos los dos del taxi e ingresamos al colegio, al Saint Harris College, al lugar al que había dejado de asistir por varios meses, al lugar donde mi madre me llevaba por las mañanas y donde mi padre pasaba por mí en las tardes. Ahora, ¿quién estaría ahí para llevarme, para ir por mí?

Sebastian insistió en que no fuera a la dirección, ya que él era el que había arreglado el asunto de las inasistencias a clases. Él entró a la dirección y yo me fui directo a mi salón ya que no había necesidad de esperarlo. De camino al salón de clases, me topé con ella. Quien tenía bien merecido mi primer lugar en odio, claro, que después paso a segundo, por los malditos que me secuestraron esa noche. En fin, ella era todo lo opuesto a mí, tal vez por eso chocábamos.

Ella era alta, yo era de baja estatura. Ella era rubia, yo era morena. Su piel era blanca, la mía era aperlada. Ella tenía ojos azules como el mar, los míos eran tan negros como la noche. Ella era popular y yo, un cero a la izquierda. Ella era bonita, y yo, pues no creía serlo. ¿Y quién era ella? Ella era nada más y nada menos, que Patrishia Trancy. El ser más detestable que existía en este mundo, al menos para mí. Insultaba a todo el mundo, no importaba a quién, ella solo sabía insultar, y lo peor del caso, insultaba con rimas en base a tu nombre. ¡Qué martirio!

-miren quién regresó al colegio, Anita la huerfanita.- dijo con burla.

Sentí que ese insulto me caló hasta el alma, para mí fue muy duro el haber perdido a mis padres. Tragué saliva y una pequeña lágrima corrió por mi mejilla. Simplemente seguí mi camino, ignorándola, dejándola entre sus risas y burla hacia mí, pero cambié mi dirección, el baño. Sí, me largué a llorar. Tenía suerte de que el timbre no sonara aún. Me limpie las lágrimas y me dirigí al salón de clases.

-Buenos días alumnos, hoy será un día normal de clases, a excepción de que la señorita McCarthy ha regresado a clases.- dijo el profesor maxwell.

Me puse de pie, para indicar que él se refería a mí. Me senté y todo siguió como si yo nunca hubiera faltado, como si nunca hubiera estado allí, comprendí que no soy muy importante, ni vital en la escuela.

Al llegar el momento del receso, inmediatamente fui a buscar a Geraldine, mi mejor amiga en el colegio, que desgraciadamente era un año mayor que yo y no podíamos estar en el mismo salón.

-¡ANNNIIEE!- era ella, ya la extrañaba.

-¡GERALDINE, cuanta falta me has hecho!- nos gritamos a casi más de dos metros de distancia, corrimos y nos abrazamos. Realmente fue hermoso, no había tenido una amiga como ella nunca.

-¿qué ha sido de tu vida en todo tu tiempo ausente?- me dijo ella entre lágrimas.

¿¡Qué le iba a decir! qué me secuestraron por no sé qué razón, que me maltrataron hasta dejarme moribunda, que iba a morir, hasta que hice un contrato con un demonio que me salvó la vida a cambio de mi alma, y que ahora vivía conmigo? No gracias, me tacharía de loca y nunca me volvería a hablar. Así que pensé rápido.

-pues…estaba enferma, me dio una tremenda enfermedad, que no podía ni levantarme de la cama.-

-¿y de qué te enfermaste?-

-de…los…bronquios… ¡sí, de los bronquios!, no podía ni hablar y tosía a cada rato y me sentía tan mal, que no podía estar en pie.- mentí algo nerviosa.

-qué triste annie, me hubieras llamado, así podría ir a cuidarte todas las tardes.-

-¡no Geraldine!-se impactó y abrió los ojos-me refiero a que te pude contagiar y hubiera sido peor.-

-tienes razón, siempre la tienes. ¡Ay no!, ya casi se acaba el receso y me toca álgebra la siguiente hora. Geraldine se tiene que ir, ¡adiós!-

-suerte, que pases la materia.-ella era inteligente, pero por alguna razón no le entraba el álgebra al cerebro.

Como no tenía ninguna otra amistad, me dirigí al salón, a esperar que el receso acabara, pero ¡oh, sorpresa! Vi a sebastian vestido con el uniforme del colegio. Estaba boquiabierta, y no solo porque ese uniforme le quedara bien, sino porque eso solo podía significar una sola cosa, él había entrado al colegio.

Al fin me doy cuenta, ¡qué tonta!, debí imaginármelo antes…esa era la sorpresa.

ta-raaa! que les pareció sé que que es un poco corto pero fue en un momento de inspiración y pues...no les quiero adelantar nada XD

a esa tal patrishia le tengo algo preparado y a sebastian también... déjenme sus opiniones les agradezco por leer.

"all you need is love"- the beatles-amen mucho, que en este mundo amor es lo que falta.

se despide su autora:

-Yaressi Loera-