CAPITULO 4

Kasuma..tienes razon, en principio esto iba a ser un one shot pero como a la gente le gusto lo continue. Espero que te haya gustado el segundo capi.

Anónimo: Gracias por señalar lo evidente. Se que Azazel es el demonio de ojos amarillos, lo que pasa es que cuando escribi este ff todavía no disponiamos de esa informacion y puse el primer nombre que se me ocurrio, dando la casualidad de que era el mismo. Y eso de que el demonio de ojos rojos no tenga nombre...tampoco lo tenia el YED y en la tercera temporada nos enteramos de que se llamaba azazel.

Mariapia...Sip, tambien estoy por aquí...soy como un penique falso siempre reaparezco XD

CAPITULO 3

-¿Un trato?...¿Contigo?- la preciosa mujer que ocupaba el demonio dejo caer hacia atrás la cabeza y rió con fuerza- ¿Tu y tu hermano os creéis que soy una ONG o algo parecido?-

Sam tuvo que hacer serios esfuerzos para no utilizar la botella de agua bendita que descansaba placidamente sobre la mesa del salón. Aquella mujer era un medio para llegar a Dean, ya se vengaría cuando ese objetivo estuviera cumplido.

-Es lo que haces ¿no?-recrimino encogiéndose de hombros.-Así que vamos a hacer uno.-

-Si...pero no voy a hacer ningún trato contigo.- respondió el demonio cruzándose de brazos y mirándose las cutículas de su mano derecha.

-¿Y porque no?-parpadeo el psíquico sin poder creerse lo que oía.

-En primer lugar porque lo mas seguro es que me pidas que Dean vuelva.- resoplo haciendo una mueca mientras señalaba el cuerpo tirado en el suelo.- y estoy segura de que en cuanto lo haga tu queridísimo hermano querrá hacer un pacto para deshacer el que tu has hecho...- IVale, ahí tuvo que reconocer que se había pegado un farol pero si conseguía su objetivo...¿Qué mas daba? /I

-Pero tu haces pactos...además el trato seria quedarse conmigo ¿Recuerdas?- insistió señalándose a si mismo.- No soy un humano cualquiera, soy un psíquico y de los poderosos.-

-Lo dices como si a mi me importara la Guerra.- bostezo la mujer quitándose algo de debajo de las uñas.

IJoder, ¿Tan mala suerte iba a tener que le iba a tocar el único demonio que no pensaba en descuartizar y matar. /I

Observo al demonio, una mujer morena, era tan pequeña que le llegaba a la cintura, si hubiera sido una chica normal podría haberla reducido y molerla a golpes. Pero si hubiera sido normal lo mas seguro es que le hubiera pedido salir ya que era una joven realmente bonita. Discurrió que podía hacer a continuación, nunca se le había dado bien improvisar, el era el que trazaba los planes y Dean el que se sacaba los ases de debajo de la manga. Sin siquiera darse cuenta se sorprendió a si mismo mirando el cuerpo de su hermano y no pudo evitar pensar lo terriblemente mal que lo estaba pasando en ese momento. Volvió a alzar la mirada con el ceño fruncido y rezo por estar haciendo lo correcto.

-Tienes razón...la guerra es aburrida.- dijo apretando la mandíbula.- Y estoy seguro de que Dean hará lo que tu dices nada mas abrir los ojos así que...-se acaricio los labios con la lengua.

-¿Así que...?-apremio la mujer.

-Te propongo un juego.-

La ceja del demonio se arqueo en un gesto de sorpresa, haciendo que Sam sintiera un poco de seguridad, se regaño en su fuero interno, no debía dejarse engatusar por ella. Si cometía un error al hablar aunque solo fuera en una simple palabra todo se iría a la mierda.

I-Espero que sepas lo que haces, Sammy- /Iuna voz interna que se parecía demasiado a la de Dean intento advertirle. Seguramente seria un vano intento de su mente para que se lo pensara dos veces y no hiciera una tontería pero su hermano estaba en el Infierno por su culpa, además el apellido Winchester era sinónimo de hacer estupideces cuando de la familia se trataba.

Carraspeo con fuerza y apretó los pies en el suelo para asegurarse de que estos no salieran corriendo en dirección opuesta sin que el se lo ordenara.

-Una cacería.-

El gesto de extrañeza de la mujer se agravó mas.

-¿Y que se supones que vas a cazar, humano?-

-A mi hermano.-

Silencio. Largo y tenso silencio

El demonio de ojos rojos miro hacia una de las paredes y pareció que por un momento miraba a alguien pero Sam estaba seguro de que era su imaginación, al poco la mujer sonrió ampliamente y descruzando los brazos dijo:

-Te escucho.-

-Me llevaras al Infierno, allí buscare a mi hermano y si lo encuentro los dos nos salvamos.-

-¿Y si no?-

-Soy todo tuyo.-

-Ya te he dicho que...-

-Para hacer lo que quieras.-

.-Oh...eso si que es mas interesante...- los ojos rojos le recorrieron el cuerpo de forma lasciva haciéndolo sentirse sucio.

IPor Dean, Sam…por Dean/I

-¿Sabes lo que implica lo que acabas de decir?-pregunto relamiéndose los labios.

-Si...¿Ahí trato?-

La sonrisa de la mujer se ensancho aun mas, el psíquico creía que ya lo tenia, de verdad, casi podía oler el olor del azufre pero se equivoco.

-Antes tenemos que aclarar un par de cosas.-empezó a decir alzando un dedo.

-¿Qué?-

-Viendo que soy yo la que tiene mas las de perder que tu, voy a poner mis propias reglas.-

IMenos que perder...por el amor del cielo, iba a convertirse en la puta de un demonio ¿Había algo peor?/I

-Si consigues ganar, cosa que dudo ¿Te imaginas lo que me harán los demás demonios por dejar libre a los dos hermanos Winchester?-pregunto como si le hubiera leído la mente.

Sinceramente a Sam le importaba bien poco lo que le hicieran, es mas casi se quedaría a contemplarlo siempre y cuando encontrara a su hermano, aun así no dijo nada, solo asintió para hacerle saber que era todo oídos.

-Bajaras al Infierno pero te doy solo tres días para encantarlo.- El único Winchester vivo abrió la boca para protestar pero la demonio continuo con su verborrea. -La cosa no va a ser tan fácil como encontrarlo, daros un tierno abrazo y aparecer de nuevo aquí...-

-¿Por qué no?-gruño el hombre.

-Porque os conozco, Winchester, sois cazadores, sabéis rastrear y estoy segura de que encontrarías a tu hermano aunque estuviera en el mismísimo pozo de las almas.-Ante eso Sam no pudo mas que darle la razón.-Además, resulta que soy una romántica y ese beso que le diste a tu hermano...- la mujer silbo entre dientes y fingió que se estremecía.

-Eso fue...-

-Se reconocer el amor cuando lo veo, Sammy. De echo me produce urticaria.-corto rápidamente.- Así que la cosa quedaría tal que así. Tienes que encontrar a tu hermano en tres días y hacer que el y recuerda, tiene que ser EL el que te bese en los labios porque quiera y no porque tu se lo digas.-

Un momento de silencio en el que el demonio de ojos amarillos creyó oír los engranajes de la mente de su cliente de tanto pensar.

A ver si lo he entendido bien. Si encuentro a Dean y me besa los DOS salimos del infierno, sanos, salvos y vivos. ¿No?.- la mujer asintió con una amplia sonrisa. Sam volvió a sopesar su respuesta, cambio su peso de un pie a otro, balanceándose de delante a atrás. ¿Qué hacer?. Lo de encontrar a su hermano en el Infierno era difícil pero que consiguiera que le diera un beso en la boca...pufff...difícil, difícil.

-Estoy esperando, Sammy.- El diminutivo en boca de aquel ser sonaba terriblemente sucio.

El mas pequeño de los Winchester se acerco a una mesa y garabateo algo rápidamente, demasiado rapido como para que la mujer se pusiera nerviosa al creer que era un pentagrama o algo asi, luego se acerco a ella, haciendo que tuviera que alzar la cabeza para poder mirarlo a los ojos y con una pequeña sonrisa dijo:

-Tres días, un beso de amor...no sabia que los demonios hubieran visto la sirenita.-

Los ojos del demonio brillaron ante el comentario y una sonrisa de medio lado apareció.

-¿Quién crees que le dio la inspiración a los Hermanos Grimm?-No supo porque pero no se sorprendió ante la nueva información.- Y bien, Sam Winchester...¿Ahí trato?.-

El psíquico no respondió con palabras ¿Para que?. Ya sabia como cerraban los tratos esos demonios, no en vano se había pasado los últimos 365 días leyendo sobre ellos. Cerro su gran mano sobre la nuca de la mujer y aplasto su boca contra la de ella, rezando, deseando encontrar pronto a su hermano.

No cayo al suelo fulminado como en un momento pensó que haría, aquella mujer era aun mas malvada de lo que el podía imaginar ya que le contemplo con una sonrisa de satisfacción obsceno mientras se lamía los labios.

-La misma desesperación que cuando tu hermano hizo el pacto.- susurro limpiándose la boca con el dorso de la mano. Se le encogió el corazón al imaginarse a Dean en una oscura carretera negociando por sus años de vida para que el pudiera vivir. Eso le confirmo que hacia lo correcto. - Vas a ser una buena mascota, Sammy. Por cierto..¿Cómo sabia que estaba aquí? ¿Es que acaso puedes sentirme?-pregunto pasándole las manos por a cintura y apretándose contra el.

-No, solo supuse que estarías aquí para disfrutar de mi dolor.- soltó en un susurro seco. La demonio de ojos rojos sonrió como se le hubiera echado el mejor de los piropos y medio segundo después soltó la cintura del psíquico que cayo muerto al suelo.

Ni llamas, ni quedarse sordo por los alaridos, ni un triste comité de bienvenida.

I-Menuda desilusión.-/Ipensó el mayor de los Winchester subiendo una pequeña montaña que se erguía ante el.

Había despertado hacia unos diez minutos, tirado en un suelo duro y rojizo, no se sorprendió cuando se le escaldo la palma de la mano al tocar la arena.

Supuestamente aquello era el Infierno.

Ojeo los alrededores curioso. Montañas rojas, tierra roja, piedras rojas. Todo muy rojo.

IYa sabes, Dean, el rojo es el color del Diablo./Ipensó para si. Se incorporo con cautela, imaginándose que cuando menos se lo esperara algún ser del inframundo aparecería ante el.

Pero nada paso.

Así que sacudiéndose las manos en los vaqueros empezó a caminar. Recordó que saludo al vació, como si así algún demonio se dignara a aparecer pero tampoco paso nada. Giro sobre si mismo, observando así el entorno. Estaba en una especie de valle donde pequeñas mesetas lo rodeaban por completo.

ITal vez este sea mi infierno./I

Tembló de pies a cabeza, se había preparado durante todo el año para torturas inimaginables y actos a cual mas bárbaro pero...¿Y si lo condenaban a pasar el resto de la eternidad solo? Casi podía imaginarse cogiendo a una de aquellas piedras, bautizándola con el nombre de Wilson y charlando con ella sobre lo que estaría haciendo Sammy.

Sacudió la cabeza. Sam...¿Por qué lo había besado?...y no solo eso ¿Por qué le había devuelto el beso?.

Ese pensamiento sumado al desconcierto de llega al infierno hizo que sus pies se movieran para comprobar si de verdad lo habían condenado a pasar la eternidad en soledad. Observo algunas piedras para empezar a ponerles nombres por si acaso era cierto y casi creyó que había perdido la cordura en los quince minutos que llevaba allí porque lo que había en el suelo era...

I¿¿Sal??/I

Se agacho y cogió un puñado del suelo, lo probo. Efectivamente. Aquel polvo blanco era sal y no cualquiera sino sal de roca. ¿Por eso estaba tan solo?...¿Por qué había caído en una especie de salero del infierno? No creyó que tuviera tanta suerte, aun así se lleno ambos bolsillos del la especia ISolo por si acaso/I Y empezó a subir la maldita meseta intentando por todo los medios no pensar en su hermano y en el estado en que se encontraría pero sinn llegar a conseguirlo.

Había visto a Sam llorar infinidad de veces. Por Jess, por su padre, incluso por Cam, todas y cada una le hizo trizas el corazón pero cuando vio como sus ojos se inundaban en lagrimas por él su corazón se volatilizo, simplemente. No soportaba verlo llorar por el. Dean Winchester no merecía ser llorado, ni siquiera recordado porque era el mayor de los cobardes. Si...eso era, porque si hubiera sido el héroe que Sam creía hubiera tenido los cojones suficientes de seguir adelante sin su hermano o abría encontrado alguna otra manera de hacerlo volver de la muerte que no fuera un estúpido trato. Por eso no se merecía aquellas lagrimas, porque no valía nada.

Con esos pensamientos persiguiéndole llego a la cumbre de la meseta y se quedo maravillado ante lo que veía.

I-Es como el gran cañón del Colorado.- /Ipensó observando el rojo paisaje, hasta el cielo era rojo, le recordaba al ultimo atardecer que vio antes de despertar allí. Tonos rojos, naranjas y amarillos surcaban el cielo. Se sorprendió de no horrorizarse ante tal visión pero su mente lo racionalizo de la mejor de las maneras.- IHe visto cosas tan horribles que ya ni el Infierno me asusta.-/Ipensó con pesar y de repente odio a su padre por cosas que nunca había echado en falta.

Una infancia en donde le tiraría de las coletas a las niñas, un Halloween disfrazado de zombie, tener una novia formal. También odio a su hermano por que si había tenido todo eso. El se había encargado de ello. Sonrió amargamente cuando disfrazo a Sammy de científico loco en Halloween, pintándole aquella mata de pelo de blanco y poniéndole ojeras, Sammy había odiado la noche de todos los santos ese mismo día porque un demonio intento matarlo pero Dean se lo impidió, no recuerda como. Eso lo hizo enfurecer. Algo le pasaba a su mente.

Parecía olvidar cosas.

Como la mirada de felicidad que Sam tenia pintada en los ojos cuando conoció a Jess, estaba segura de que era una buena chica pero ahora solo podía sentir odio por ella. ¿Por qué?...¿Por qué se vestía como una puta para dormir?...

ILlevaba una camiseta de pitufos para provocarlo, para que se fijara en ella./I

Se golpeo la cabeza para expulsar aquellos pensamientos y se horrorizo al darse cuenta de lo que quieran hacerle.

IQuieren que odie a Sammy. No puedo permitirlo, no debo./I

Se esforzó en recordar todo lo bueno de su hermano mientras todo lo que había leído del Infierno aparecía en su mente. Torturas de todo tipo, supuso que eso incluya la psicológica, Genial...no era buen en sicología. Se dijo a mismo que la única manera de luchar que tenia contra aquello era concentrarse en un recuerdo, uno que le hiciera recordar a su hermano tal y como era, con todo el amor que le procesaba.

La imagen de su Sammy abrazándolo mientras lo mecía contra su cuerpo apareció en su mente, sirviendo de bálsamo para su alma.

Volvió a alzar la mirada y contemplo el paisaje. Abría sido precioso de no ser por los gritos y lamentos que se oían de fondo...¿Tan obsesionado había estado como para no oírlos?. Parecía que de repente hubieran encendido una radio en mitad de la noche con un concierto de Metalica a todo volumen.

Una llamarada a lo lejos lo sobresalto y le hizo sonreír.

ISi ahi fuego en el infierno...ahora solo quedan los demonios./I

Los gritos aumentaron, lastimándole los oídos, se percato de que no todos eran de auxilio o suplica, no. Algunos eran risas, macabras pero risas al fin y al cabo. Otros aullaban y otros simplemente eran chillidos como si unas uñas arañaran una pizarra.

El corazón se le paro en seco cuando se giro hacia el ruido y vio una marabunta de demonios correr hacia el.

-Joder.-

CONTINUARA.