Capitulo 3
La venganza es el manjar más sabroso
condimentado en el infierno.
Walter Scott.
Eliza se encaminaba a los establos con energía a causa de la rabia que invadía su ser, se le hizo imposible dormir, ya que su padre como siempre defiende a los huérfanos y no a ella que es su propia hija, tanto que le dio la razón de que debía estar en los establos a las ocho de la mañana, como si a ella se le hiciese fácil el levantarse antes de las diez, si Neil estuviese aquí la ayudaría a idear un plan para deshacerse de ese ranchero maloliente, pero a él se le dio por tomar supuestamente unas pequeñas vacaciones en Florida, mas sin embargo el estar sola no será impedimento para hacerle saber a ese estúpido quien es Eliza Leagan, deseara largarse por sus propios medios y así su padre buscara a alguien mas que le ayude con Castiel, aun no le puede creer a su progenitor que no había otra persona dispuesta a prestar su servicios a los Leagan.
Llevaba puesto el pantalón de equitación negro, la chaqueta blanca además de una bufanda y guantes negros, en una de sus manos llevaba el casco y en la otra la fusta, mientras sus cabellos se agitaban ante el viento y su energía al caminar, su mirada se clavo en la entrada de los establos a una distancia prudente y ahí estaban los animales, el ranchero y Castiel.
La mirada de Tom fue captada por la figura delgada y estilizada de la pelirroja acercarse, por un momento le agrado ver los cabellos rojos siendo batidos por el viento y ante su pensamiento sacudió la cabeza, antes de dejarse llevar por la belleza de esa malcriada, primero estaba el vengarse por todo lo que le había hecho a sus hermanas, se lo había propuesto y ya no había nada que lo hiciese cambiar de parecer, estando un poco mas cerca se percato de que venia modulando y dejo libre media carcajada al darse cuenta que estaba hablando con ella misma, antes de que Castiel pudiese escucharla o distinguirla pensó en amarrarlo pues él no tendría la fuerza para retenerlo, pero en ese momento una idea cruzo por su cabeza y dijo que era hora de empezar con su objetivo de devolverle los malos ratos.
- Castiel… ven acá bonito. – Acariciándole el lomo, después de paro frente a él y le beso la nariz. – Disculpa pero es necesario, tienes que afrontar tu miedo. – Se encamino y se paro a un lado del animal para luego retirarle la soga, le dio una palmada y hizo un chasquido con sus labios e inmediatamente el caballo se hecho a correr con todas sus fuerzas en dirección de la pelirroja que venia, él solo cruzo los brazos encima de su pecho para admirar el espectáculo que estaba a segundos de darse.
Eliza pudo ver como el animal se acercaba a ella desbocado por lo que abrió los ojos desorbitadamente y su corazón se instalo en su garganta palpitando descontroladamente, temerosa de ser arrastrada por el animal, se lleno de pánico y no hizo más que darse media vuelta y correr con todas sus fuerzas.
Tom al ver a la joven corriendo envuelta en pavor, soltó una carcajada, mientras que el caballo la seguía.
- ¡Ayúdenme… auxilio! – Gritaba aterrorizada la chica corriendo. - ¡Dios mío! – Pero nadie parecía escucharla, podía sentir el resoplido del caballo en su nuca, sabia que la iba a pisotear, pero antes de que este se la llevara por delante decidió lanzarse a un lado y rodo sobre la grama, sintiendo su cuerpo doler ante la caída, mas que todo una de sus rodillas la cual se lastimo y al sentarse pudo ver que sangraba, se llevo las manos al rostro y lo cubrió dejando libre el llanto a causa del dolor y el miedo de lo vivido, toda ella temblaba descontroladamente y los sollozos no se hacían esperar.
El joven se percato de que se había pasado un poco con la broma y sus carcajadas se congelaron al verla llorar, podría ser un bruto que solo tenia conocimientos acerca de caballos, pero también era un hombre caballeroso, por lo que sintió remordimiento y salió corriendo hasta la chica, pues al parecer se había lastimado, llego hasta ella y se puso de cuclillas.
- ¿Estás bien? – Posando la mirada en la rodilla que sangraba.
Elisa al escuchar la voz del chico se sintió avergonzada de que la viese llorando, pues no se mostraba débil ante nadie, por lo que se quito las manos del rostro y lo miro con altanería, dejando al descubierto una cara sonrojada ante las lagrimas y el esfuerzo de haber corrido, además del dolor en su rodilla.
- No es tu problema… déjame tranquila. – Tratando de ponerse de pie, pero se le era imposible por lo que él la ayudo, pero ella le dio un empujón. – No me toques con tus manos sucias… eres una animal… - Le decía llena de ira. – Casi ese maldito caballo me mata por tu culpa, no puedes mantenerlo quieto, eres imbécil, huérfano inservible… ve recogiendo tus cosas, porque esta misma tarde te regresas a tu apestoso rancho, esta vez mi papá si te enviara de regreso, agradece que no te envió a prisión por esto… - Hablaba la joven alejándose mientras cojeaba.
- Vaya, que bocota tienes para ser una señorita de la alta sociedad, sapos y culebras salen de ella… - Dijo burlonamente pues a él nada de lo que ella dijese le molestaba.- Esta bien inténtalo dile a tu padre que yo solté a Castiel para que por fin se deshiciera de ti y de paso evitar todo eso del sepelio, porque mínimo te iba a enterrar. – Acoto con una carcajada alejándose.
- No me tutees, recuerda que me debes respeto… soy quien te paga. – Le dijo enfurecida.
- Aja si… ¿Cuándo has trabajado para ganar el dinero? Yo tuteo a quien se me da la gana, el respeto se gana, creo que eso debes saberlo… por hoy tampoco podrás hacer nada, ya Castiel se asusto una vez mas pobre animal, seguro va a encarnar a uno de los caballos del apocalipsis y esta pagando antes el destino que le toca. – Le expuso sin tratar de esconder esa sonrisa que revoloteaba en su boca. – ¿Sabes que? Estoy dudando de tus dotes acerca de que eres una excelente jinete. – La reto mientras se alejaba.
- Claro que lo soy… - Dijo encaminándose detrás de él le dolía la rodilla y su caminar era irregular pero hizo todo su esfuerzo por adelantar al joven y se dirigió a los establos. – Te vas a tragar tus palabras huerfanito – Hablaba duramente mientras Tom iba unos paso detrás de ella observándola mientras sonreía y admiraba el trasero de la chica el cual estaba manchado a causa de la grama por lo que tuvo que contener una carcajada, al llegar a los establos, la joven monto uno con un poco de dificultad y sin dejarse ayudar, se dirigió a la mansión en un ejemplar marrón chocolate, bajo de este en la entrada y se dirigió al interior de la casa, mientras Tom la vio alejarse y lastimosamente como ella le dijo, se trago sus palabras pero eso jamás se lo dejaría saber.
Pasaron tres días y ella no fue a los establos seguramente estaba esperando que sanara un poco la rodilla, él se percato de que el raspón fue algo serio, esa misma tarde el señor Leagan fue a preguntarle por lo acontecido y él le explico que el caballo se le soltó sin previo aviso, además aseguro que el animal no quería lastimar a la joven por el contrario le huía, solo que ella ante el pánico lo malinterpreto.
Le hombre le tomo la palabra al chico y se disculpo ante el comportamiento de su hija, pues él le creía a Tom no era el primero que le decía que su hija era caprichosa y hacia tormentas en vasos con agua.
Cinco días después él tenia a Castiel amarrado a un árbol mientras lo cepillaba y le hablaba, se estaba encariñando con el animal pues era bastante inteligente; Todo lo contrario de Parca quien aun se le era imposible domarlo completamente, apenas se dejaba colocar la silla esperaba al menos en tres días montarlo, sabia se estaba tomando mas del tiempo necesario, pero era porque le dedicaba tiempo a los demás animales.
- Que estúpido hablarle a un animal… - Se dejo escuchar la voz de Elisa detrás de él. – Claro me imagino que entre bestias se entienden. – Expuso mientras observaba al animal elevarse con energía.
- Tranquilo Castiel… - Hablaba Tom tratando de tranquilizarlo. – No le hagas caso… - El potro se dejo caer pesadamente sobre sus patas, sintiendo Tom el pasto vibrar ante el golpe, mas sin embargo el caballo seguía intranquilo por lo que relinchaba, Eliza al ver que este la ignoro completamente lo miro de reojo viéndolo como siempre si camisa, al parecer era una manía del huérfano, sus ojos se posaron en la espalda apreciando los músculos perlados en esta, sin permiso la recorrió y se poso en la parte baja de la espalda del chico donde sus vaqueros dejaban apreciar un poco de piel de la redondez de los glúteos del joven al llevarlos mas bajo de lo normal, se sintió vulgar ante lo que sus ojos apreciaban, pero estos no se apartaban del lugar, al darse cuenta que el chico sonreía, desvió la mirada bruscamente.
- Creo que solo estas perdiendo el tiempo para que mi padre te pague más, tienes casi dos semanas aquí y no has hecho tu trabajo. – Hablo con voz tosca. – Hasta yo puedo domar a este estúpido caballo.
- Si claro. – Dijo despreocupadamente. - Por eso mismo es que estoy aquí, porque puedes domarlo.
- Claro que puedo nada mas mira. – Dijo la joven levantando la fusta y la estrello contra el costado del animal quien relincho y se levando nuevamente en sus dos patas Tom no le dio tiempo detenerla pues lo hizo sin previo aviso. – ¡Castiel… tranquilo! – Le grito y una vez más lo azotaba con todas sus fuerzas.
- No déjalo… deja de maltrátalo. – Le decía Tom pero ella solo reía y seguía golpeando a Castiel quien quería echarse a correr, pero no podía. – Que lo dejes te estoy diciendo, caprichosa estúpida. – Le dijo arrancándole con rabia la fusta de las manos y mirándola con ira, pareciendo el mismo un animal ante los resoplidos de rabia.
- Solo es un caballo, tiene que estar acostumbrado a que lo azoten… - Expuso ella también con rabia por la osadía de él al quitarle el látigo. – No siente, eso tiene que ser normal para él.
- No… no es normal, esto no es normal. – Dijo al tiempo que estrello el látigo contra el trasero de Elisa quien dejo libre un grito y brinco ante el ardor del latigazo. –Te duele verdad… a Castiel también. – Le dijo mientras observaba los ojos de Elisa arder ante las lagrimas retenidas.
- Animal… - Le dijo arrastrando las palabras y su rostro temblaba ante la rabia y llevo una de sus manos para darle una bofetada pero Tom se la atrapo con fuerza, ella utilizo su mano libre para empujarlo, pero el chico cerro la cintura de la chica con su otro brazos adhiriéndola a su cuerpo con fuerza, ambos se miraron a los ojos por escasos segundos sintiendo una descarga recorrer sus cuerpos.
- ¿Que es lo que soy? – Le pregunto haciendo más fuerte su agarre y cerca del rostro, ella dejo libre un jadeo ante el dolor.
- Una bestia maloliente. – Le dijo con los dientes apretados y mirándolo a los ojos. – Suéltame, que me estas ensuciando mi traje parisino, huérfano infeliz.
En ese momento él la soltó bruscamente haciéndola tambalear y se quedo admirándola, decidiendo mas que nunca hacerle la vida imposible, ella se arrepentiría de cada una de sus palabras, pudo sentirla temblar entres sus brazos y sabe el poder que puede tener sobre una mujer, esta niña caprichosa no será la excepción se va atiborrar de ella como le de la gana y después la dejara botada sin ningún valor, va a lograr que no consiga respirar sin él y después la dejara sin oxigeno, porque esa es la lección que a ella le hace falta, se dijo determinante y se alejo dejándola una vez mas desconcertada, ella lo siguió mientras hablaba pero él no le prestaba atención.
- Hoy no me da la gana de seguir tu juego. – Le respondió a una de las tantas preguntas que ella le hizo.
- Para eso te pagan es tu deber… yo quiero montar ese caballo, ningún otro. – Le dijo mientras lo seguía.
- Pues móntalo y deja de seguirme, pareces perra de cacería. – Expuso sin volverse y dando largas zancadas.
- Si lo monto me tirara al suelo. – Acoto quedándose parada. – ¡Estúpido! – Le grito con toda la rabia que llevaba por dentro al verlo alejarse, para después dar media vuelta y regresar a la mansión una vez más sin obtener el poder domar a Castiel.
Continuara...
Hola chicas aquí el tercer capitulo, ya esto esta avanzado, Eliza si que la esta pasando mal al lado de Tom que no dara su brazo a torcer, muchas gracias por los Reviews, se les agradece enormemente!
veremos cuanto duran estos dos con tantas peleas!
