Jill se encontraba entre los brazos de ese extraño ser, que lo único que decía era más que cosas sin sentido. ¿Sus oídos habían escuchado bien? Había dicho que era su hermana… ¡¿estaba loco?! ¿Cómo podía ser hermana de ese loco monstruo asesino? Ni en sueños. No. Jamás.

Al tenerla abrazada, la mano de Jill golpeó el rostro de aquel vampiro el cual se auto llamaba su hermano gemelo, haciendo que ladeara la cara con un toque rojizo en su mejilla.

-¡No te me acerques! ó gritando y empujándole. Quería separar toda la distancia que pudiera de semejante ser. -¡Y deja de bromear! ¿¡Cómo voy a ser hermana tuya!? ¡Estás mal de la cabeza!

-Sé muy bien lo que digo, Jill-. Le aseguró mirándola un cierta seriedad y es que aunque fuese algo humana, sus golpes sonaban. –Tú eres mi hermana.

-¡MIENTES! –gritó de nuevo empujándolo y echando a correr queriendo salir de aquella habitación en la que estaba aunque lamentablemente, era inútil. Había olvidado el pequeño problema que había tenido. -¡Sácame de aquí ahora mismo, vamos!

-No pienso hacerlo. –dijo con una sonrisa subiéndose a la lámpara. –Grita, chilla, patalea…pero no te vas si no me escuchas antes, Jill-chan…-. Dijo con una sonrisa traviesa.

-Te PROHIBO que me llames así -. Le amenazó señalándole aún asustada pero con mucha valentía.

-Oh… ¿estás hablándome en ese tono a mí?–.preguntó con una sonrisa divertida.

Aquello le pareció una amenaza y enseguida dio un salto hacia atrás como si en cualquier momento se fuera a lanzar a por ella, cubriendo su cara con las manos.

-¡No te me acerques!

-Muy bien, pero eso no niega lo que eres y hermana de quien eres-. Dijo satisfecho de sus palabras.

-Yo no soy tu hermana ¿¡Cuantas veces he de decírtelo!?

-¿Estás segura de eso? ¿Cómo puedes decir que no somos hermanos tan convencida?–. Preguntó mirándola colocando su mano en la lámpara cogiéndola con fuerza.- ¿Tienes algo para probarlo?

-¿Tienes tu algo para probar que soy tu hermana? ¡Es lo mismo! Solo dices tonterías, ¡quiero largarme de aquí!

-¿Quieres que te lo demuestre, linda? con una sonrisa de oreja a oreja llena de arrogancia haciendo que la joven rubia temblara, Chris se descolgó de la lámpara de la misma forma que había subido. Ágil y rápido. Se plantó en frente de ella asustándola y haciéndole retroceder. Él se acercó más a ella, Jill sólo podía retroceder atemorizada hasta chocar contra la pared. Chris aprovechó eso para poner sus manos en el nudo del cuello de la chica para comenzar a deshacerlo.

-¡¿Qué estás haciendo?!-. Le gritó resistiéndose, propinándole golpes y bofetadas, Chris las aguantó como pudo sin intentar dejar de deshacer el maldito nudo, pero finalmente llegó a su límite.

-¡Estate quieta!-gritó inmovilizando las muñecas de ella con una sola mano y arrancar un buen trozo de prenda de su ropa dejando al descubierto todo su cuello y su hombro, la clavícula incluida. Al romper la prenda la chica logró liberarse y cubrir su piel al descubierto, mientras emitía leves gemidos de dolor antes los fuertes estirones del vampiro

-¡¿Qué te crees que estás haciendo, pervertido?!-le grito muy enfadada e indignada

-Demostrarte la prueba que indica que tú eres mi hermana

-¿Qué…?

-Eso-dijo señalando la marca en forma de estrella negra que se encontraba en el hombro de la chica

-¡Esto no prueba nada! ¡Es solo una marca de nacimiento!

-La mía también lo es-le dijo muy calmado mientras apartaba sus propias ropas para mostrar la estrella negra que se encontraba en su hombro-Esto es la prueba que necesitas… esta marca indica que estamos conectados

La chica no cabía de si del asombro que inundaba su cuerpo. Ese chico. ¿Ese chico era de verdad su hermano gemelo? ¡No! ¡Es imposible! ¡Totalmente falso! ¡Estaba mintiendo!

-¡Mientes! ¡Cualquiera podría tener una marca!

-¿Dos personas idénticas, con la misma marca de estrella negra en el mismo hombro? Yo creo que no-le dijo casi con dulzura y una sonrisa. Se acercó a ella tomándola de las manos y pegó su frente a la de ella haciendo que se quedaran mirándose-Tu y yo… somos iguales

¡No!

¡No!

-¡NI HABLAR!-chilló empujándolo

-¿Por qué no dejas de gritar? –preguntó alzando una ceja y rascándose la nuca. –Me sorprende que no te quedes sin voz, gritas de un lado para otro.

-¿Te estás dando cuenta de lo que estás diciendo? ¡Me estás diciendo cosas sin sentido! ¡Yo! Tú… ¡hermana! –dijo sin dar crédito. – ¡Busca otra cosa que no sea mi estrella de nacimiento porque no va a funcionar conmigo, cosa!

-Insisto, ¿te parece normal tener la misma estrella en el mismo sitio y casualmente que los dos hemos vivido 100 años? Yo creo que…

-¡No puedo ser tu hermana! ¡Yo no soy un monstruo como tú!

Esas palabras, le hicieron al vampiro mirarla seriamente, algo herido. Ahora entendía, porque tenía su lado más humano desarrollado. Odiaba su propia naturaleza y por tal hecho, era por qué su lado vampírico no se revelaba contra ella.

-Te haré una pregunta-. Jill le miró de forma acusadora, diciéndole con esos azules, que no se le acercara.- ¿Alguna vez has hecho algo extraño? ¿Alguna vez no has tenido ganas de matar a alguien por alguna razón estando enfadada o asustada?

-Tú estás loco.- fue su primera respuesta, pero… su cabeza por sí misma, se quedó pensando en el pasado. Había algo en esas dos preguntas que le reconcomían su ser, de eso pudo darse cuenta Chris y se acercó muy lentamente aprovechando que su hermana estaba en un estado de ensimismamiento.

Recordaba, cada uno de los lugares a los que había ido. Cada uno de los viajes. Cada una de las salidas que había hecho de un sitio a otro…Ella era una humana extraña, la cual nunca había envejecido, y si en algún sitio se daban cuenta, la acusaban de ser bruja.

Ese fuego que se levantaba en la plaza principal del lugar, a ella aprisionada y siendo colgada para quemarla, gritos en el que la insultaban, restos de comida y animales muertos siendo arrojados en su cabeza para ser quemados con ella. Todos esos recuerdos le hicieron sentir una presión en su cuerpo, como un dolor punzante.

Se llevó las manos al pecho y respiró con algo de dificultad, agachando la cabeza. En esos momentos, se había olvidado de con quien se encontraba en esa habitación… tragó saliva sin poder impedir seguir recordando.

Ese fuego, nunca quemaba su piel. Nunca la mataba… y cuando se daba cuenta, estaba en el suelo. Su alrededor estaba todo lleno de sangre, muertos… y ella casualmente estaba llena de sangre.

¿Qué pasaba con todos esos recuerdos? ¿Por qué tenían que aparecer justo en el momento en el que esa cosa le había preguntado eso? ¿Acaso tenía algo que ver eso con lo que le estaba diciendo?

No…

¡No!

No podía ser cierto que todo eso lo había ocasionado ella. ¡Tenía que seguir pensando que era un animal salvaje que andaba suelto!

-¿Y bien? –una voz la sacó de sus pensamientos justo en ese momento.

-No sé de qué me estás hablando-susurró con una gran duda en su mente-Nunca he tenido esas…-levantó su cabeza para mirarle pero al verlo tan exageradamente cerca de su cara con una mirada intensa-¡Kyaaaa!-gritó trató de hacerse para atrás pero nuevamente chocó contra la estantería y nuevos libracos gordos cayeron a su cabeza sonando ruidosamente en el suelo cuando caían. Chris gritó la escena con una gran gota en la nuca.

-¿Lo de darte tantos golpes es normal en ti?-. Preguntó con gracia viendo como sacaba su cabeza castaña de entre ese montón de viejos libros.

-¿¡Y es normal en ti tener tanto libro!?-. Le gritó enfadada

-Linda, cuando uno vive tanto tiempo suele dedicarse a tratar de comprender el mundo que le rodea-. Le explicó tendiendo su mano para ayudarla a levantarse, más ella rechazó dándole un manotazo.- Me parece que no te caigo demasiado bien…

-¿No me digas? Si no me dices ni cuenta me doy-. Gruño con desprecio, poniendo discreta distancia entre los dos.

-No sé porque eres así, no creo que te haya dado tan mala impresión.

-Naahh, solo te he descubierto matando a una de las personas que mejor me han tratado en el pueblo, ya ves, nada de importancia-. Bufó con sarcasmo.

-Sabía que lo entenderías -sonrió alegremente

-¡Idiota!-le grito lanzándole un libraco que él detuvo con una sola mano con mucha habilidad. ¿Es que ese estúpido se estaba burlando de ella? ¿Y cómo es posible semejante rapidez?

-Tienes un temperamento un tanto irascible ¿no crees?-sonrió mientras se dirigía a un armario que había en la habitación. Rebuscó en él sacando un sencillo pero bonito vestido negro-Toma, aquí tienes algo que ponerte

-¿Y eso porque?

-¿Prefieres desfilar por ahí con ropa medio destrozada?-dijo señalando la parte dañada-La verdad es que no me importa, deja una bonita visión

-¡Pervertido!-. Le gritó más fuerte que las veces

-Menudos pulmones…-. Murmuró

-¡¿Y quién te crees que es la culpa de que este yo así?!

-Vale, vale, mea culpa ¿contenta?-dijo ya un poco cansado-Ahora ponte esa ropa, estarás más cómoda-dijo dándose la vuelta

-¿Es que no vas a salir?

-No, sé que vas a intentar escapar y por eso me quedo aquí… pero descuida, no miraré

Jill maldijo mentalmente mientras se quitaba la destrozada ropa para colocarse la que le había dado ese castaño con complejo de hermano. Se peinó el cabello con los dedos mientras Chris se giraba y la miraba.

-Esta preciosa-. Le dijo

Jill pudo percatarse de algo. El vestido que llevaba iba a juego con el que traía el chico vampiro. Él la tomó de la mano.

-¿Qué haces?

-Tienes que salir y conocerles

-¿Cómo? ¿Conocer a quién?

-Tu solo no te separes de mi-dijo abriendo sorpresivamente la puerta dando lugar a montones de personas reunidas en que al parecer les estaban esperando-Algunos todavía no han comido.

Jill palideció al ver la sala llena de vampiros… algunos hambrientos. Se quedó estática en su lugar sin saber qué hacer. Una parte de ella quería gritar a todo pulmón y salir corriendo de allí para nunca volver, pero otra parte temía que si montaba alguna escena escandalosa los vampiros la convertirían en el suculento bocado de la noche.

Chris notó el nerviosismo de su hermana así que ignorando sus indicaciones de chica estresada y desesperada por huir de un chico vampiro atractivo, lo cual no entendía muy bien porque, la tomó de la mano para guiarla hacia donde estaba la familia.

Al sentir la fría mano del castaño tomar la suya no pudo evitar suprimir una leve exclamación, más cuando vio que si intención era adentrarla en semejante grupo de verdugos chupasangre tembló de pies a cabeza. Pensando desesperadamente en la forma de huir de allí y no conocer a la familia del muchacho vampiro.

-No te preocupes, Jill, mientras no te separes de mí, no te pasara nada ¿Entendido?-. Le susurró en un intento de que se calmase un poco. Era inútil. Su hermana parecía estar a miles de kilómetros de distancia, estaba muy pálida y temblaba demasiado como si intentase no caer al frío pido. Quizá no era muy buena idea presentarle a toda su familia al completo. Al fin y al cabo ella se había criado entre humanos.

-¡Chris!-. Chilló una muchacha de cabello medianamente largo y pelirrojo como el fuego, se acercó muy animada a los castaños junto a otro chico con cabello rubio-cenizo.- ¡Hola! ¿¡Cómo es que has tardado tanto!?-.

-Lo siento, Claire-chan, he tenido alguna complicación-. Le sonrió rascándose la nuca.

-Eres un desconsiderado, nos llamas a todos cuando muchos todavía no han tenido tiempo de ir de caza…

Jill sintió una gran opresión en el estómago

-…y además nos haces esperar, eso no se hace

-Lo siento, lo siento

La chica que se hacía llamar Claire ladeó la cabeza cuando se fijó por primera vez en la muchacha que Chris llevaba tomada de la mano.

-¡Vaya! ¡Por fin te has despertado!-. Jill alzó lentamente la cabeza para mirar a la chica pero volvió a agacharla al ver sus caninos excesivamente largos.

-Así que tú eres Jill ¿He?-. Dijo el chico que estaba junto a Claire.- Sin duda, eres clavadita a tu hermano.

-No…soy…-murmuró ella sin que las palabras llegaran a salir de su boca por el miedo que sentía en esos instantes, el corazón le iba a mil y tenía un subidón de adrenalina. Se sentía pequeña. Mucho. Como un pequeño gato rodeada ante un montón de leones hambrientos sin posibilidad de escapar por ningún lado.

-Estoy encantada de conocerte al fin, Jill-chan-. Le sonrió la muchacha.- Mi nombre en Claire Kennedy (1) y él es mi primo, Leon Kennedy.

Leon meneó la cabeza en señal de saludo.

-¿Ves a esa chica?-. Le preguntó señalando a una muchacha de pelo cortísimo que estaba conversando con un chico de pelo medianamente largo.- esa es Cindy Lennox (2), la que ha tratado tus heridas-. Jill respiró viendo sus vendajes vendados profesionalmente.- Y el chico con el que está hablando en Forest Speyer, es un tipo un tano seco pero es muy bueno y se puede confiar en él.

''No es algo que me importe, sólo quiero irme de aquí'' pensó desesperada viendo como cada vez más vampiros se unían a conocerla.

-¿Esa es la famosa Jill?-. Dijo una muchacha de cabello castaño, totalmente con un aire de malicia y media borracha.- Mucho gusto, mi nombre es Ada Wong-. Mencionó solo por cortesía.

-Nos emociona recuperar a uno de los nuestros.- río Ada de forma desquiciada.

-¿Qué…? ¿Recuperar?-. Murmuró de manera casi inaudible más Chris fue capaz de escucharle.

-No te preocupes, te lo contaré todo-. Le prometió mientras apretaba la mano de Jill de manera efectiva.

Notó la forma en la que esa cosa le estrujaba su mano, estaba demasiado afectuoso con ella… ¿Y si de repente era la presa de todos? Por lo que había llegado a entender todos eran… como él, era un monstruo cruel y despiadado que se alimentaba de seres humanos, eso la puso nerviosa y enseguida se separó de aquel apretón dándole un empujoncito.

-¿¡Que esperan para matarme!? ¿O es que antes voy a ser su conejillo de indias?-. Eso los pilló completamente a todos por improvisto y la miraron desconcertados, confusos hasta que Ada, por estar casi ebria empezó a reírse de manera desquiciada. Los pelos de Jill se le pusieron de punta y enseguida se abrazó a sí misma, asustada. Todos rieron divertidos, no de esa forma. Más dulce.

Jill no entendía nada y estaba demasiado asustada como para poder querer entender la situación. En cuestión de horas, estaba rodeada de todos esos seres extraños y que en cualquier momento podían acabar con ella como habían hecho tiempo atrás con más miembros del pueblo en la que había estado viviendo por esos últimos tres años y encima uno de ellos aseguraba ser su hermano gemelo. ¿Podía pensar en algún lado positivo? ¡Porque no encontraba ninguno!

Notó cierto calor alrededor de sus brazos y al mirar de reojo, vio a aquel vampiro medio abrazándola de ese modo. Frunció el ceño en forma de desaprobación y gruñó por lo bajo.

-¿Ves? Eres toda una vampiresa. –dijo con cierto tono divertido.

-¡Que no! –se separó y le dio un guantazo delante de todos los presentes. -¡Yo no soy un monstruo, maldita sea! ¡No quiero ser un monstruo! ¡No tengo nada que ver ni contigo ni con nadie!

Todos se quedaron en un pequeño silencio hasta que suspiraron un poco y Chris, sin pestañear ni siquiera se inclinó a su oído. Jill, asustada, cerró los ojos con fuerza pensando que iba a morder su cuello con esos colmillos largos y afilados. Esos mismos colmillos con los que había visto como mataba anteriormente. Pero, para su sorpresa, le dio un pequeño mordisco sin mala intención en su oreja.

-Deja de gritar, te oímos perfectamente. –susurró dulcemente en su oído con una sonrisa satisfactoria.

Sus palabras le hicieron temblar y abrir los ojos observando a los presentes quienes cada uno estaba medio a lo suyo, pero atenta a sus movimientos. No entendía a que se había referido esa muchacha de cabello corto con lo de ''recuperar'' pero algo le decía que terminarían contándole aquella historia… porque no parecía que fuesen a dejarla ir a su casa tranquilamente.

-Oye, tengo hambre-. Dijo el muchacho de cabello castaño, Forest, rascándose la nuca, sacando casi con amenaza sus colmillos.

Esas palabras le hicieron temblar de temor y en un acto de protección se arrimó a Chris para de una forma u otra tener su protección. ¿Tenía hambre? Eso quería decir que podía ser un blanco fácil debido a que… ¡era humana! ¿Estaba en peligro entonces? ¿Qué debía de hacer? Estaba completamente asustada, su cuerpo temblaba. Aunque intentaba disimularlo, Chris pudo darse cuenta de ello por la cercanía empleada por la chica. Medio sonrió y la rodeó un poco en sus brazos.

-Bueno, nosotros nos vamos. –les guiñó un ojo y la tomó del brazo saliendo "volando" por la ventana.

-Ahí van. –dijo Leon con una sonrisas, acercándose a su prima.- ¿crees que estarán bien?

-Chris sabe lo que hace-. Comento Forest.- voy a comer… ¡Me moriré si no como algo!-. Dijo sarcásticamente saliendo de aquel lugar.

-Tranquilo, Leon-. Son río su prima acercando sus manos al pecho de éste.- Recuerda que Chris lleva mucho tiempo buscándola… no creo que quiera perderla de nuevo.

-Sí, tienes razón.

Mientras tanto, Chris llevaba a su espalda a una asustadiza Jill, la cual se aferraba al chic en esos momentos como si su vida fuese a acabar de un segundo a otro, cosa que hizo reír por lo bajo.

-¿de qué te ríes, idiota?-.

-Eres muy mona enfadada-. Dijo sin más, como si lo que había dicho se tratase de un simple "hola"

-¿Qué?-. Le arreó un buen golpe en la cabeza y Chris suspiró bajándola a tierra firme frente a un lago.- ¡no vuelva a hablarme de esa manera, cosa rara!

-no soy una cosa rara, mi nombre es Chris. Redfield Chris… ya te lo he dicho.

-Como sea, cosa-. Se cruzó de brazos y le dio la espalda alzando el rostro con orgullo, aunque estaba más asustada que orgullosa.

El joven dio un suspiro y se rascó la nuca mirando todo su alrededor. Era un lugar precioso, había un lago y la luz de la luna que ya estaba iluminando de algún modo aquel lugar, se reflejaba en ambos, en el agua, haciendo que aquel sitio tomara un lugar jamás visto por aquellos ojos azules de la chica. Podía haber visto mucho mundo, pero no ese tipo de paisajes como el que ahora mismo estaba presenciando, realmente ese hecho le sorprendió y le relajó un poco. Chris ante eso, simplemente pudo mostrar una pequeña sonrisa ante aquello.

-Es precioso ¿verdad? –preguntó mirando a la luna llena.

-Sí… -al darse cuenta de cómo estaba tratando a aquel ser tosió un poco por lo bajo, aclarándose la garganta. –No está nada mal para estar en donde están los bichos raros.

-Tú también eres un bicho raro, entonces. –le respondió enseguida en forma de defensa.

-¡Yo no soy un bicho raro! Soy una humana ¿entiendes? ¡Una humana! –exclamó aquello último, como si la vida le fuera en ello.

-¿Por qué entonces te alteras tanto? –preguntó mirándole fijamente. –Vamos, Jill… ¿hasta cuándo vas a pensar que eres toda humana? Los humanos no logran vivir 100 años o más en esta época llena de enfermedades y continuas guerras y tener la apariencia que tienes tú ¿cierto? –cuestionó el chico.

-Eso es porque… -tragó saliva, no quería ser de ese ser, no quería ser un monstruo…se negaba a ello. Le tambalearon las piernas y por un momento su voz se quebró. –Soy especial, eso es todo.

-¿Especial?-río el muchacho de buena gana-Eso no existe, querida Jill.

-¡Claro que existe! ¡Mi madre siempre me lo decía!-gritaba al joven vampiro

-Los humanos califican a los longevos de dos formas: una, de ángeles, cosa que no suele ocurrir, y la otra…demonios

Jill lo miró con desprecio.

-Los humanos temen a lo desconocido, algo extraño lo califican de demonio ¿Por qué crees que existe la Caza de Brujas? La mayoría de las mujeres que han enviado a la hoguera eran solo humanas que sabían manejar las plantas medicinales, sin ir más lejos, los aldeanos no tuvieron ningún reparo en intentar lanzarte por el acantilado. ¿Y eres tú la que nos llama monstruos a nosotros?

Jill agachó la cabeza sin saber cómo responder a esa acusación, pero la levantó dispuesta a defender a los humanos que tanto la habían apoyado… a veces.

-Los humanos tememos a lo desconocido…

-Ellos temen…tú no eres humana-le corrigió

-…pero ustedes-. Le cortó.- … ustedes asesinan sin miramientos… ¡Le arrebatan a la gente lo que más quiere y luego se van!-. Gritó recordando el rostro de dolor y sufrimiento de Barry ante la muerte de su hija y la de su esposa en el bosque.- No tienen escrúpulos.

-Tenemos más que los humanos…esas mujeres, ya estaba acabadas

-¡¿Pero qué estás diciendo?! ¡Esas mujeres eran sus hijas y sus esposas! ¡¿Cómo crees que…?!

-Estaban enfermas-le cortó con serenidad haciendo que Jill quedara callada.- Esas mujeres se estaban muriendo.

-¿Qué…?.

-La mujer que devoré la otra noche en el bosque, esa tal Kathy, tenía una enfermedad que había que su cuerpo se fuera pudriendo poco a poco y su hija, Moira, estaba muriendo por una infección en el hígado.

Aunque no las hubiese devorado, habrían muerto de todas formas. Y los humanos solo se preocupan en mantenerlas vivas, no les importa que sufran, mientras los sanos no sufran emocionalmente, no importa lo que sientan los enfermos

-No puede ser…no es posible-murmuró sorprendida

-Y al contrario que los humanos, nosotros jamás matamos por creencias ni religiones. Nosotros matamos porque es nuestra única forma de sobrevivir, al igual que ellos matan para comer nosotros hacemos lo mismo.

-¿pretendes que me crea que solo se alimentaban de enfermos? ¡Había más ¿No es así?!

-Es posible…pero ya te lo he dicho, nosotros matamos para poder sobrevivir, esto no es una vida que hemos elegido…yo la vivo y ya es hora de que tú también lo hagas

-¡¿Qué dices?!

-Que a partir de ahora vas a quedarte aquí, no volverás a viajar ni a vender como una simple humana. Mereces más prestigio por tu condición.

-¡Estás loco! ¡¿Pretendes que me quede en un lugar espantoso lleno de vampiros?! ¡¿Pretendes que me quede con gente como tú?!

-Este es el lugar al que perteneces…

-¡No!

-Soy un vampiro, es cierto, pero tú también lo eres-le aseguro tomándola de la mano

-¡No!-gritó alejándose para poder soltarle una cachetada, para su sorpresa el castaño atrapó su mano que iba directa a su mejilla sin apartar la vista de su rostro. Jill palideció asustada mientras el muchacho acercaba su cara al oído lentamente.

-No vuelvas a hacer eso-le susurró casi con un suspiro para después depositar un suave beso en su mejilla

-¡¿Qué haces?!-se alarmó ella empujándole, al verle unos pasos alejado de ella aprovecho ese momento para huir de él. Pero el muchacho se mostraba muy tranquilo mientras veía a la rubia alejarse

-No sirve de nada que huyas, Jill, no puedes salir de aquí-le grito mientras caminaba tranquilo en la dirección en que ella había huido, como si aunque corriera no llegaría muy lejos.

Jill corría desesperada tratando de llegar a algún poblado y pedir ayuda. Estaba muerta de miedo. Un vampiro loco decía ser su hermano y que quería que ella permaneciera en ese lugar horripilante con él y con el resto de los suyos. No, estaba loco, debía de escapar, pero se detuvo en seco. Había llegado hasta una enorme pared que parecía no tener final. Respiró entre cortadamente y subió a una roca, luego a otra. De vez en cuando se resbalaba pero lograba mantener el equilibrio. Pero llegó a un punto en que ya no podía escalar más. La pared se hacía cada vez más y más lisa y no podía incrustar sus manos ni sus pies en ningún lado para seguir avanzando.

De pronto su mirada fue a mirar a su espalda y lo que vio la hizo abrir los ojos desmesuradamente. Podía ver el castillo de los vampiros. Dos ríos que formaban una cruz entre sí, una extensión de árboles y arbustos. Y todo eso, protegido y oculto por un gran cañón. Fuera a donde fuera iba a encontrar lo mismo. Una larga pared que se iba alisando hasta no poder seguir escalando ¿a esto se refería el rubio cuando dijo que no podía salir? Estaba atrapada, como un pájaro enjaulado.

La castaña dio un traspié que la hizo resbalarse de la roca en donde estaba y caer en picado hacía el suelo. Cerró los ojos. Nada sucedió. Los abrió lentamente encontrándose que no había tocado el suelo sino que estaba en brazos de alguien. Elevó la mirada encontrándose con el muchacho de ojos azules que le sonreía de manera cálida.

-¿Estas bien?-le pregunto dulcemente-Debes de haberte llevado un buen susto

Jill bajó rápidamente de sus brazos al reaccionar y trató de volver a huir sin saber a dónde dirigirse sin que él la encontrara pero no lo logró el chico la cogió de la muñeca tirándola hacia él. Pegando la espalda de la chica a su pecho. Al hacerlo cayeron sentados al suelo. Jill se retorcía y pataleaba, luchando por liberarse y Chris la apresaba entre sus brazos impidiéndole toda vía de escape.

-Cálmate, Jill.

-¡Suéltame! ¡Suéltame!-gritó desesperada mientras el forcejeo se hacía cada vez más débil y más hasta que finalmente la chica se rindió y dejo de ofrecer resistencia-Por favor…

-No tienes que preocuparte, hermanita-le murmuraba al oído-estas a salvo, estas en casa, sé que es muy duro para ti pero te aseguro que las cosas irán bien. A partir de ahora yo te cuidaré-le aseguró mientras le besaba la cabeza mientras la joven chica lloraba a mares, estuvieron así por unas cuantas horas hasta que Jill se quedó dormida en el pecho del chico-Es hora de volver a casa

Tomó a la chica en brazos y voló de vuelta al castillo en donde la llevaría a descansar. No tenía ganas de pasar por el vestíbulo a saludar a los otros así que se fue directamente a su habitación en donde, Claire les esperaba.

-Buenas noches, Chris.

-Buenas noches, Claire.- ¿Y Leon?

-Está en la cama, esperándome-sonrió sonrojada para luego dirigir su mirada a la joven que dormía en los brazos del muchacho-¿Cómo les ha ido?

-Creo que va a ser más complicado de lo que parece-le contestó depositando a la chica en la cama

-¿Tú crees?

-Sí, ha sido muy fuerte para ella…pero, eso solo cuestión de tiempo

-Me alegro…- Se acercó a Jill y le acarició unos mechones de cabello.- Incluso durmiendo parece muy asustada.

-Lo sé.

Claire suspiró ante la mirada del joven, se levantó y empujó a Cris hasta la puerta.

-Sal, un momento, voy a cambiarla de ropa-le dijo

Él la miro dudoso

-No te preocupes-le animó ella-No se va a mover de ahí, te lo prometo.

Claire entró en el cuarto tardando como una media hora en poder preparar a Jill para que se fuese a dormir. Mientras Chris esperaba impaciente a que la puerta se abriese y pudiera volver a estar al lado de su hermana de la cual fue injustamente separado.

Claire salió del cuarto con un aire de gracia y le sonrió a Chris.

-Ya está lista-. Le dijo mientras dejaba a Chris pasar al cuarto que inmediatamente se acercó a la muchacha dormida y la contemplaba con el camisón grisáceo que ella le había puesto para que durmiera con mayor comodidad. Se tumbó a su lado y la arropó con las mantas procurando que no cogiera frío-¿Estás seguro de que no quieres dormir en tu cama?-le preguntó sonriendo al ver tan tierna escena

-No quiero separarme de ella-le contesto sin apartar la mirada del rostro dormido de su hermana mientras acariciaba su cara

-Como quieras-le contestó Claire sonriendo cálidamente mientras salía del cuarto para dirigirse al suyo donde le esperaba su amado primo.

-De nuevo juntos…como siempre debió ser-murmuró el chico sin dejar de mirarla-No volverán a apartarte de mi lado, no volveré a perderte

El chico se acercó un poco más a ella abrazándola suavemente para no despertarla y poco a poco dejarse llevar por los brazos de Morfeo mientras aspiraba el aroma que emanaba el cabello de su hermana recién recuperada.


Hola! Bueno vengo a dejarles esta actualización, de verdad me tarde mucho jajajajaj, si por allí ven alguna falta ortográfica por favor discúlpenme.

Gracias a Nelida Treschi, Ary Valentine (te adoro hermana virtual) a mí amiga CMosser y a Alejandra. De verdad chicas que sin su apoyo no llevaría ya tres caps.