Hello~

Bueno, llevaba tiempo con esta idea en mi cabeza así que me tome la libertad de escribirlo en mi tiempo libre.

Realmente agradezco los review en el último capítulo. Saben que eso siempre me anima.

Sin más que decir, les dejo leer tranquilos


Castle no estaba feliz, le dijeran lo que dijeran no lo podía estarlo ¿Por qué? Simplemente por ser un muy mal perdedor, pero eso no era su error. Toda recaía netamente en la fama y la sociedad por hacerle creer que siempre ganaría sin importar que pasara. Así era señores, todos tenían la culpa menos él, por lo mismo no podía dejar de estar malhumorado pensando en cómo vengarse.

Viéndose en el espejo, volvió a bufar en cuanto recordó su salida de "excursión" con Permultter.

El tipo no era un encanto de persona, pero le caía medianamente bien como para creer que podían pasar una tarde agradable ¿Qué era una tarde con aquel forense? Pues ahora sabía que era mucho más de lo que cualquier ser podría soportar en la vida. Incluso él, que se relacionaba con fanáticas gritonas y obstinantes casi todo el tiempo.

El problema de su "amigo" no era solo por sus comentarios ácidos hacia gente tan simpática como Richard Castle, sino porque todo, pero absolutamente todo, le apestaba en su vida ¿Es que no tenía ninguna cosa buena que decir? Pues parecía ser que no, porque siempre se andaba quejando sobre algo y no se le podía pedir que se callara ¡Claro que no! porque en seguida amenazaba con irse. Prueba de aquello era el traje de Castle completamente arruinado por una rabieta del forense y un paquete de papas fritas demasiado aceitosas para su gusto.

Definitivamente se vengaría de Kate.

Volviendo a enmarcar una sonrisa en sus labios se dijo que ese día sería mejor. Ya había cumplido su apuesta e incluso le entregó dos fotos a Beckett para que comprobara la veracidad de sus palabras. Ahora era su turno de hacerla sufrir para vengar a su soldado caído. Su traje no murió por nada.

Escuchando el tono de llamada de su celular, contestó y en cinco minutos ya se estaba despidiendo de su familia para ir a una escena del crimen con la sonrisa pegada en su cara. Ese día lo iba a dedicar completamente a descubrir que le molestaba a su detective favorita y no descansaría hasta obtener buenos resultados.

Cuando llegó hasta la escena, no dudo en comprar el café para la detective y de paso uno para el mismo. No por tener una rivalidad, en cuanto a apuestas se tratara, iba a dejar de consentirla con su café preferido. Eran pareja ante todo así que se lo debía. Además lo iba a necesitar para cuando la hiciera sufrir por querer jugar con él y tener intenciones de ganar.

Él era el rey del juego, nunca perdía y si por algún motivo llegaba a pasar, pues no iba a dejar que fuera la última jugada. El juego terminaba cuando el ganaba.

Sonriendo por su fuerte creencia en la siguiente victoria, se unió al caso con tranquilidad. En ningún momento le hizo ver a su compañera que estaba aburrido o demasiado curioso en otros ámbitos de la vida. Después de todo ella era detective, y lo mejor que hacía era darse cuenta de esos pequeños detalles.

Durante todo el día intentó averiguar por separado los miedos de Kate. Incluso fue acorralando a sus amigos cuando se encontraban solos para sacar la información necesaria, pero al llegar la tarde no logró tener tantos avances como lo hizo la detective con el caso. Evidentemente quien tenía mejores dones para la investigación era ella aunque él se creyera un detective nato. Aun así, todavía no se daba por vencido.

Sin perder la esperanza de que iba a ganar, le ayudó a ponerse el abrigo y prometiéndole que pasaría por la tarde a su departamento, se despidió. Su última oportunidad era Lanie así que debía pillarla mientras Beckett se encargaba de unos asuntos privados con la capitana o algo por el estilo, no se acordaba demasiado bien de lo que había dicho.

Yendo a visitar a la forense le llevó sushi con su mejor sonrisa, pero esta rápidamente le negó cualquier tipo de conversación. La morena no iba a permitirse traicionar a su amiga.

Ella tenía conciencia completa de la relación que estaban llevando ambos ahora y también de sus apuestas así que no le iba a dejar ganar. Antes muerta que darle su apoyo a Castle, ya que no quería ver Beckett con el ceño fruncido o con un humor de perros.

Había que admitirlo, siempre era mejor ver enojado a Rick que la detective.

Bufando por la mala amistad que profesaba Lanie hacia su propia persona, se fue directo al departamento de Kate ¿Cómo iba a conseguir pillarla? ¡Joder! Solo quería ganar una apuesta y humillar a su pareja de manera tan sexy que terminaran teniendo sexo. No era que el sexo normal fuera aburrido, sino que gran parte de su ser se excitaba el doble sabiendo que ganaba en el juego y en el amor. Era tan simple como eso.

Negando con la cabeza, abrió la puerta con la llave que le entregó Kate para que pasara si ella no estaba y se quedó esperando en silencio.

Durante un tiempo revisó sus cosas, pero luego de saber que la mujer era desordenada, adicta a los zapatos y mala para hacer las compras de alimentos desistió en sus planes. Esas cosas no le servían para nada más que simples burlas de cinco minutos a lo mucho y ya posteriormente olvidarlo. Quería mucho más. Él deseaba ver esa expresión de derrota en ella.

Escuchando como tocaban la puerta de entrada, alzó una ceja y esperó unos instantes para ver qué hacer. Kate no le había informado de ninguna visita y por lo demás era demasiado peligroso abrir la puerta dejando en exposición su estadía en un departamento que no era suyo, pero tenía curiosidad de saber quién era. Una miradita en silencio no haría mal ¿No? Claro que no.

Encogiéndose de hombros, se acercó a la puerta y observó por el ojo mágico. Casi al instante se sorprendió al ver a Jim al otro lado ¿Por qué estaba aquí? Diablos, ahora no sabía que hacer ¿Le abría? El hombre no sabía de su presencia, pero sería descortés no abrirle aun cuando al padre de Kate le costaba tanto hacer visitas a su hija.

Tenía que dejarlo pasar aunque luego la detective lo matara.

-Jim… hola – Saludando en cuanto abría la puerta, puso su mejor sonrisa nerviosa mientras el canoso hombre lo inspeccionaba – tu hija esta… en…

-no importa, solo venia para dejarle una de sus cosas – Avisó con una media sonrisa, como si quisiera evitarle explicaciones al escritor. Cosa que agradecía enormemente - ¿Puedo pasar un instante? El tráfico es un caos y me gustaría descansar antes de partir

-claro, es la casa de tu hija después de todo

-gracias, realmente me alegra que te deje abrir la puerta cuando no esta

Alzando una ceja, Rick vio entrar a Jim y se preguntó del porque había dicho eso ¿Él también creía que era el perro de Kate? Sí, una vez hicieron la broma en privado de que podían parecerse a Turner y Hooch, pero ¿Ser su perro? ¿Qué diablos le decía Kate a su padre? Esto ya era otro tema, esta guerra no era un simple jueguito ya, sino que había pasado a algo mucho mayor.

Esta guerra la pelearía tal como si estuvieran en la segunda guerra mundial y, por lo mismo, no tendría compasión alguna por su pareja.

Sin dejar de mantener la sonrisa en su cara, fue hasta la cocina y le sirvió un poco de agua en un vaso a su invitado antes de volver. Justo en ese momento el teléfono empezó a sonar haciendo que Beckett mirara automáticamente a Castle. Una cosa era abrir la puerta y otra muy distinta era contestarle el teléfono a su pareja. Eso nunca se lo perdonaría y de eso estaba seguro.

-será mejor que no contestes, a Kate no le gusta que se metan mucho a sus cosas – Mencionó el mayor antes de darle un frasco – por favor, entrégale esto

-claro – Sentándose en el sillón contiguo donde se encontraba jim, suspiró sin dejar de ver lo recién dado - ¿Todo bien en el trabajo?

-estupendo – Encogiéndose de hombros, ambos duraron los segundos necesarios en silencio como para escuchar el mensaje en el teléfono –oh… eso pondrá muy feliz a Kate

-¿Qué? ¿La fiesta? – Enarcando una ceja, dejó el frasco en la mesita del sillón

-Kate las odia

-es solo una fiesta, no creo que deba ser tan horrible – Notando como el hombre se reía, no pudo evitar poner toda su atención en él. Parecía ser que al fin encontró algo bueno - ¿Es tan amargada como intenta parecer?

-no claro que no, no es que las odia… pero esa fiesta es para valorar un poco su trabajo y Kate odia más que todo en el mundo llamar la atención

-pero si hemos ido a fiestas con alfombra

-pero mantiene bajo perfil ¿No? – Castle lo meditó un poco antes de asentir emocionado con la cabeza. El mayor no pudo más que reírse por esa actitud de la cual hizo muchas veces su hija hizo mención – pánico escénico

-¿Pánico escénico?

-sí, puede infiltrarse y todo, pero odia la actuación, bailar en público… básicamente ser el centro de atención de un grupo de diez o más personas. Se paraliza y no sabe qué hacer

-valla… no lo sabía

-no se lo dice a nadie, yo tampoco lo sabía – Riéndose negó con la cabeza – fue hasta que una vez Kate llegó toda molesta y asustada para contarle a su mamá que en la escuela querían reclutarla en el equipo de cheerleader por su excelente condición fisica

-ohh

Sin querer decir algo que interrumpiera al hombre, escuchó un par de historias más antes de que Jim anunciara su despedida. Por mucho que le hubiera gustado encontrarse con su hija, esta no aparecía y no la podía esperar más. Por su parte Castle no le encontró objeción, ya que no sabía cómo quitar ese ambiente incomodo entre ambos. Compartían una fascinación por Kate, pero seguían sin conocerse del todo como para seguir hablando.

Además, Rick ahora tenía que centrarse en su próximo plan.

Volviendo a quedar solo, Rick no dudo en servirse una cerveza esperando a Kate. Tenía la manera perfecta para hacerla caer, ahora solo necesitaba pensar en lo que deseaba de ella, no podía ser nada muy común, pero tampoco algo que le hiciera ganarse una patada de esas maravillosas piernas. Con la detective siempre tenía que irse con cuidado si no deseaba terminar muerto.

Escuchando como la puerta era abierta en vez de ser tocada, mantuvo su sonrisa y esperó a que la mujer apareciera para alzar su lata de cerveza en son de saludo. Fue justo en ese momento en el que se dio cuenta de lo que quería de ella.

Ya no había vuelta atrás para la detective Beckett.

-¿Hace cuánto tiempo estas aquí?

-lo suficiente – Sonriendo, vio cómo se iba hasta la cocina y volvía a los segundos después con una lata de cerveza, pero eso no fue todo. Sin preocupaciones, Kate se sentó a su lado y ponía los pies por encima de su regazo como si quisiera ocupar todo el sillón sin importarle su presencia - ¿Disculpe? ¿Me perdí de algo?

-fue un día agotador, no molestes – Ampliando su sonrisa, lo abrazó por el cuello antes de darle un sorbo a su bebida. Sí, eso era lo que necesitaba - Gates quiere que prepare un juicio contra uno de los presos dentro de dos días… así que creo que no tendrás casos por estos días, escritor

-oh… creo que es hora de que me dedique a terminar el libro entonces – Sonriendo con galantería, intentó abrazar a Beckett, pero esta simplemente lo empujó y se terminó por recostar en el sillón para seguir bebiendo - ¿Qué? Sabes que es mi trabajo

-a veces me gustaría que duraras un día, solo un día, a mi lado cuando también tenga que preparar juicios contra los homicidas… no te costaría nada hacer un poco de papeleo

-pues me costaría tiempo productivo para otras cosas – Ambos al saber que eso era únicamente una excusa barata, se rieron – pero si quieres podemos apostar

-¿Apostar? ¿Qué quieres apostar? – Alzando una ceja, le dio un largo trago a su cerveza sin dejar de ver al escritor y es que se le hacía emocionante tener a un aburrido Rick viendo como el resto trabajaba sin siquiera poder quejarse

-tienes que ir a la fiesta que harán este sábado – Ante la expresión complacida de Kate, Rick alzó su mano para que esperara – y hacer lo que yo quiero

-nada de sexo al aire libre – La detective ya lo conocía y no le convencía para nada esa risita tonta que soltó el escritor – ni me harás soportar verte con otra tipa. Si una de esas te coquetea y tú te dejas tan solo un poco, me iré… y ni pienses en visitarme por un tiempo

-no pasara nada de eso, soy un hombre respetable – Aunque Beckett rodó los ojos sin concederle esa última aseveración como verdad, le dio la mano manteniendo una leve sonrisa – si pierdo te acompañare durante tres semanas con los papeleos y esas cosas, pero si gano, tendrás que usar para mí, durante todo un domingo, un traje… el que yo quiera

-excluye los domingos que se presente un caso

-lo tendrás que rechazar si no quieres que te vean así… si te lo sacas será penitencia doble, te estoy dando tres semanas mías detective, tu solo me das un domingo

-… - Mordiéndose el labio inferior, Kate terminó por sonreír confiada – prepárate para hacer papeleo Rick

-será mejor que te empiece a tomar las medidas desde ya para tu traje, Kate

Ambos se sonrieron mutuamente antes de decidir prender la televisión. Los momentos que compartían de esa manera eran perfectos, pero todo era mucho mejor sabiendo que pronto uno de los dos podría ganar una apuesta demasiado divertida.

Kate estaba bastante confiada de que ganaría ¿Qué sería una fiesta? Ya había asistido a esas que presentaban los libros, incluso fue a una de caridad por lo que sabía que no sería difícil. Richard estaba acabado, pero lo mejor de todo es que este nunca iba a aceptar la derrota así que ella tendría más oportunidades de aprovecharse de su escritor favorito por un tiempo.

Por su parte, Rick comenzó a ver de manera divertida la película cómica que estaban pasando por el cable. No tenía miedo de que algo saliera mal, ya que sabía de sobra que nada arruinaría sus planes magistrales. Quizás lo único de lo que debía preocuparse seria ver cómo lograr que Kate pagara una cuota doble, pero nada más.

Centrados en sus pensamientos, ambos durmieron juntos la noche y ya al día siguiente no se vieron. Rick aún tenía que terminar su libro y encargar el vestido de Kate, no porque no confiara en su gusto, sino porque al tener la oportunidad de tomar todas las decisiones podría complicar más su existencia sin llegar a provocar que otro hombre quisiera propasarse con ella.

Estando satisfecho con todo el plan, las horas previas a la fiesta Rick se la pasó arreglándose frente al espejo bajo la atenta mirada de Martha. Ella sabía que su hijo planeaba algo, pero no hacia comentario porque sabía que todo se le daría vuelta antes de que hiciera cualquier estupidez ¿Cómo no pensarlo? Desde que estaba con Kate ya nadie era tan complaciente con él. Ahora las cosas se le hacían más difíciles, pero por sobre todo, sus planes nunca se concretaban en un cien porciento como él deseaba.

Sonriendo más ancho ante el pensamiento de que su victoria se disfrutaría más si ella peleaba, se decidió ir a buscarla con tranquilidad. Obviamente el vehículo que ocuparían seria el Ferrari, no solo porque caminarían por la alfombra roja y el tenía que verse bien, sino porque también quería lograr ponerla más ansiosa de lo normal.

Emocionado de todo lo que se venía, se bajó del auto al llegar hasta el departamento de la mujer y se puso a un lado de la puerta de copiloto.

A los cinco minutos de esperar, pudo ver a Kate saliendo por la puerta toda avergonzada por tener un vestido demasiado ajustado, pero elegante. Beckett no era de las que tenía miedo a mostrar su cuerpo, pero de seguro ya se estaba haciendo una idea de cómo sería la fiesta si llevaba una vestimenta tan llamativa al lado del hombre que le encantaba llamar la atención.

La preparación mental era necesaria con personas como Kate.

Galante como siempre, le abrió la puerta con una sonrisa en la cara y disfrutó la frustración en los ojos de ella. De seguro ahora se estaba preguntando por qué había rechazado una fiesta para venir a meterse en esta por una simple apuesta.

-te lo preguntaras toda la noche - Susurró con una sonrisa disfrutando aún más de su expresión

Sin demora alguna, Rick se puso a conducir hasta el lugar donde se llevaría a cabo la fiesta. No fue de extrañar que llegaran en menos de veinte minutos, al menos no para Rick, quien seguía mostrándose feliz y campante, en cambio para Kate, sí. Ella estaba mostrando todos los síntomas de estar arrepentida por su decisión al retorcer sus dedos sin mirar fuera del vehículo, de hecho ni siquiera lo estaba viendo a él.

Definitivamente ahora se lo pensaría dos veces antes de retar al rey del juego.

Bajándose con rapidez, Rick les sonrió a las cámaras e incluso se permitió guiñarle con un ojo para incentivar aún más las fotografías de los periodistas.

Sabiendo que no podía ser tan malo con ella, le abrió la puerta y le dejó que se acostumbrara a los flashes antes de comenzar a caminar por el centro de la alfombra. Kate no dudo en apretarle el antebrazo mientras caminaba de manera rígida, cosa que solo provocó ternura en Rick ¿Realmente creía que él no descubriría esto? era escritor, claro que lo haría.

Una vez adentro la condujo hasta el bar y dejó que pidiera lo que quisiera mientras él vigilaba el perímetro. Ya había visto con anterioridad aquel lugar, de hecho tuvo la fortuna de recorrerlo previamente, pero nunca estaba demás darle una última mirada. Después de todo ese era su momento y como tal tenía que disfrutar cada segundo.

-Kate, mira, ahí está el alcalde – Mencionó manteniendo una sonrisa en sus labios mientras se negaba a beber algo

-¿Qué quieres que haga? – Molesta por notar como todos miraban a Rick y sobre todo a ella, la bella compañera de la ballena blanca, bufó – anda a saludarle si quieres, yo me quedo con mi vodka aquí

-claro que no, vamos los dos, eres mi pareja ¿No lo recuerdas? – Dijo sin poder dejar de sonreír ante aquella situación tan poco predecible – además dijiste que harías lo que yo quisiera

Él alzó una ceja mientras disfrutaba la frustración de Kate. Ahora entendía muy bien cuando Jim hablaba sobre su miedo. No era solo que le tuviera miedo a llamar la atención por algo que ella hubiera hecho o hacía, sino que la simple mirada de personas comentando sobre su persona le atormentaba hasta el punto de cometer torpezas tiernas. Cosa sorprendente si recordaba como Beckett podía desenvolverse en un juicio para dar su testimonio.

Kate había aprendido a separar su trabajo de su vida diaria.

Encogiéndose de hombros, la abrazó por la cadera y la condujo hasta el alcalde con una sonrisa en la cara, que ella imitó solo por cortesía, para saludar al alcalde.

-¡Rick! El hombre de la fiesta ha llegado – Riéndose y con una copa en su mano, abrazó al escritor con extremo cariño – y al lado de una bella mujer, detective Beckett, un gusto volver a verla, aunque debo admitir que me sorprende

-lo, lo mismo digo señor alcalde – Sonriendo nerviosamente, ella miró hacia los lados dándose cuenta de que más personas les miraban y, peor aún, no tenían nada mejor que hacer que andar murmurando sobre su persona

-pero hoy no es detective, solo es Katherine Beckett, para los amigos Kate – Sintiendo como Kate le daba un leve codazo por aquella información, Rick se rió – por cierto ¿Vienes solo? Eso es extraño

-sí, hoy no hay invitadas, pero si invitados que saludar… señorita Kate, Rick – Despidiéndose, comenzó a alejarse, pero antes de dar el tercer paso, dio media vuelta – espero verte en la pista de baile, te pondremos algo especial dado que tienes una hermosa compañera

-no sean demasiado malos conmigo, recuerda las donaciones que hago– Riéndose con el alcalde, soltó un suspiro y se tomó su tiempo antes de ver a Kate, quien prácticamente estaba pálida sin soltarle el brazo - ¿Kate?

-¿Baile? ¿Bailaras? – Aunque intentó mantenerse estable, el miedo era palpable tanto en su tono de voz como en su falta de color

-no, no bailare – La vio relajarse y llegó a sentirse un poco mal, pero todo eso valía la pena ¿No? Además ver a Kate asustada era demasiado lindo como para dejarlo pasar – bailaremos nosotros dos

-¿Qué? – Al ver que este asentía con la cabeza como niño pequeño, gruñó - ¡Castle! – Le hubiera gustado seguir gritando, pero eran demasiadas miradas sobre ella como para siquiera hablar

Kate, sabiendo que no podría concretar una palabra correctamente si era el centro de todas las cámaras, lo tiró de la manga para llevárselo hasta el bar y conversar, pero parecía ser que ahí también había mucha gente. Cambiando de opinión, Beckett decidió llevarlo hasta el pasillo que conectaba con el baño.

Al menos ahí tendrían un poco de privacidad para hablar tranquilamente sin tantas miradas, ni cámaras sobre ella.

-¿Qué estas planeando? – Mostrando su mejor expresión de enfado, le empujó con un dedo en su pecho – no bailare ahí

-no es diferente a como lo hicimos en otras fiestas Kate ¿No te acuerdas?

-¡Es diferente! Es completamente diferente – Pasando una mano por su pelo, vio nuevamente la expresión de Rick y enarcó una ceja – ¿hablaste con mi papa?

-no se a lo que te refieres –Mirando hacia el centro del salón, tragó con fuerza – debemos volver

-¡Hablaste con mi papa! tú desgraciado – Volviendo a empujarlo, no se reprimió en mostrar su enfado – ¡Eso es trampa!

-¡Claro que no! – Retomando su actitud de ganador, se apegó a la detective hasta que ella chocó su espalda contra la muralla – él hizo mención de eso y yo solo te invite… tu aceptaste la apuesta

-Rick

-no es muy diferente a lo que tu hiciste Kate, recuérdalo y cumplí con la apuesta – Acercándose como si la iba a besar, conectó sus ojos con los de ella para asegurarle que iba en serio – tú decides, puedes negarte y acabar con esta tortura sin problemas

-nunca lo haría –Habló completamente convencida, no se iba a dejar intimidar por Rick – no te dejare ganar

-entonces espero que bailes bien porque es al centro de la pista – Encogiéndose de hombros, se separó un poco sin poder evitar mantener su sonrisa - ¡Ah! Y es pareja por pareja, así que prepara tu mejor cara para la foto

Dejando a la mujer debatir contra su propia mente, Rick volvió a la fiesta para saludar a un par de conocidos más antes de volver al bar con tranquilidad.

La verdad es que le gustaba esa sensación de ganar con cierta dificultad gracias a la terquedad de Kate ¿Cómo no? Antes todo se le hacía demasiado predecible y aburrido – cosas que odiaba- pero ahora no. Ahora mismo disfrutaba cada segundo de planeación, del acto, del triunfo… disfrutaba todo por ver su cara.

Incluso podía llegar a admitir que podría encontrar cierto placer en perder si no había que salir con Perlmutter otra vez.

Pidiendo un whisky a las rocas, miró hacia la puerta que conectaba con el pasillo y vio como Kate aparecía completamente recompuesta, era como si estuviera dispuesta a bailar para cerrarle la boca. Eso le dio un poco de miedo, pero en cuanto unas mujeres se acercaron a hablar con ella logró ver lo que nadie más pudo. Beckett jugaba con sus dedos mientras intentaba deshacerse de ellas sin llegar a ser grosera. Lo que menos quería era llamar más la atención.

Sabiendo que ya tenía todo ganado, que nada podría hacerla bailar al centro del salón, cerró los ojos con confianza y esperó a que se acercara como si no supiera nada. Deseaba escuchar esas palabras mágicas.

Escuchando como el sonido de unos tacos se acercaban a su persona, su mente se fue directamente al disfraz y en cómo le quedaría a su detective preferido. Todo estaba saliendo como quería y sinceramente eso se sentía mucho mejor que en otras ocasiones.

-está bien, has ganado, pero sácame de aquí ahora – Dijo completamente malhumorada mientras observaba a Rick. Se notaba en sus ojos que no le gustaba la situación, pero él seguía sin verla, así que no le preocupó la amenaza muda

-no puedo hacer eso, sabes que debo mantener el proto… - Sintiendo como ella se le apegaba a su cuerpo, vio a la mujer de manera sorprendida, en sus ojos estaba la amenaza de que ya no podía seguir jugando. Era como si ella estuviera en su trabajo con un sospechoso al frente en vez de esa fiesta - ¿Kate?

-si no me sacas de aquí en este instante, dormirás solo y perderás algo peor que una apuesta Rick, te lo aseguro

No tenían nada más que decirle. Esas palabras fueron el impulso que necesitaba para dejar la bebida alcohólica aun lado y encaminarse hasta la salida del lugar mientras inventaba alguna escusa barata. Ni la mejor apuesta del mundo lo obligaría a dormir solo esa noche, no cuando la detective se veía tan hermosa y provocativa.

Extra

-te lo juro… te matare – Aseguró ella desde la habitación sin querer salir

-apuestas son apuestas Kate – Riéndose, se acomodó mejor en el sillón – Ahora cumple y déjame verte

Una semana después, cuando llegó el domingo no dudo en salir muy temprano por la mañana para ir a verla. No sabía si había inventado una excusa o no a sus dos pelirrojas, pero tampoco le interesaba. Solo quería ver la manera en que le quedaba ese traje.

Desde hace unos años tenía deseos de verla con ese pequeño uniforme y gracias a Dios hoy podía hacerlo. Ahora solo le tocaba disfrutar la ganancia de su apuesta.

Acomodándose mejor en el asiento, Rick bebió un poco más de su soda antes de escuchar los pasos de una mujer con taco alto acercarse. Aquello fue suficiente para hacerlo saltar mientras miraba insistentemente la puerta por donde iba aparecer ¿Pervertido? Sí que lo era, pero le daba igual lo que el resto pensaba porque quien conociera a Kate de seguro quería estar en su lugar.

Sorprendido y sin poder quitarle la vista de encima, Rick la acarició con la mirada mientras iba repasando cada parte del traje. Llevaba un top de policía que se ajustaba perfectamente a su busto y dejaba ver su ombligo junto al piercing; una falda cortísima y tableada que se menaba con cada paso que daba logrando hacer que su caminar fuera más sensual; también tenía sus típicas esposas en el cinturón y unos tacos alto color beige que solo podía ocupar Kate. Simplemente era mejor que lo que él pudo llegar a imaginarse.

Tragando con fuerza, la vio acercarse y sin reparos ella se sentó a horcajadas sobre su regazo. La personalidad nerviosa y tímida de Kate de la fiesta ya no se asomaba ni por si acaso.

-¿Estas disfrutando tu victoria Rick? – Alzando una ceja, le acarició los hombros con suma delicadeza - ¿Cuánto tiempo deseaste verme en mi uniforme?

-sabes que si – Sin preocuparse de mostrar su sonrisa más ladina, acarició los costados de su abdomen desnudo y tembló al instante ¿Cómo podía ser que su imaginación no le haya hecho justicia al cuerpo de Kate?– mucho tiempo, pero no más que mi duda por saber otra cosa – Ella alzó una ceja como si le diera permiso a preguntar - ¿Por qué mantuviste esto? – Moviendo una de sus manos hasta el piercing, lo acarició con suma delicadeza

- ¿Por qué? Es simple, es sexy – Sonriendo divertida, besó el lóbulo de su pareja con tranquilidad – disfruta esto Rick, porque a partir de mañana te hare caer con lo que más te duele

-no me digas eso detective, porque sabes que lo hare… mi premio lo gozare hasta las últimas horas

Sin esperar a obtener una respuesta de ella, la besó en los labios de manera demandante y se levantó con Kate entre sus brazos de un solo movimiento. Su intención era llevarla a la cama y hacerle el amor sin llegar a arruinar el traje antes de que llegara su padre de visita.

Rick no era malo, pero ahora estaba más que convencido de que quería verla con otro disfraz. Quizás de enfermera, militar o conejita, entonces ¿Por qué no aprovechar de la visita de Jim para obligar a Kate cambiarse de ropa? Ella no tenía que saber que ya lo había planeado todo. Claro que no, después de todo en las apuestas y el amor todo valía para ganar.


Hasta aquí llegamos

Espero que les haya gustado de verdad

Sin más que decir, me despido esperando sus comentarios y nos vemos la próxima semana con otras actualizaciones.

Se me cuidan, un beso y un abrazo

Atte

Zack Engel~