Naruto no es de mi propiedad!
Muchas gracias por los reviews!

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Capitulo Tres.
Días en el hospital, un día de funeral.

Nunca le han gustado mucho los hospitales pero estaba segura que esa vez sí terminaría por quemar el lugar entero. A su izquierda descansaba Hatake Kakashi, sentado en su cama leyendo despreocupadamente un libro. Sakura Haruno, como se presentó, cambiaba las flores de un jarrón mientras Sai se encontraba garabateando obsesivamente unas hojas y Naruto Uzumaki simplemente no dejaba de mirarla. Gruñó molesta entre dientes.

¿¡Por qué diablos hay tanta gente aquí? ¿¡No es esto un maldito hospital!

Ante la mirada firme y resoluta de Naruto, ella se volvió hacia la ventana. Ese Jinchuriki y ella eran totalmente distintos y a la vez iguales. Él puede tener amigos, una familia, al contrario de ella, pero ambos siguen siendo armas, herramientas de guerra que mantienen el balance de poder y de política entre las aldeas. Eso y nada más. No importa cuanto trate de negarlo, no importa cuanto trate de hacerla cambiar de parece.

"Yugito-neechan…" dijo Naruto al fin y un jarrón de flores se reventó contra la muralla.
"¡Fuera!" rugió la joven con un repentino rostro felino crispado de rabia pero el Uzumaki se mantenía firme con una expresión que no traicionaba nada.

Pudo haber pasado algo más pero Sakura, excusándose tanto con Kakashi como con ella, tomó rápidamente a Naruto y Sai y salieron de la habitación. Tras el cierre de la puerta sólo se escuchaba el sordo sonido de las páginas del libro de Kakashi.

"Él siempre es así", comentó con tono aburrido sin levantar la vista de su libro.
"No por eso tiene que caerme bien", le contestó secamente.

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Pese a ser una Jinchuriki sus heridas no parecían tener ninguna señal de mejoría. En cambio, al acabo de una semana Kakashi fue liberado y ella sólo lo despidió con una mala sonrisa y una risa despectiva. "Gracias a dios que ese trío de idiotas de tus alumnos no volverán por aquí", le dijo antes que la puerta se cerrase detrás de él.

Ella se quedó viendo la puerta con la misma despectiva expresión mientras escuchaba el resonar del cierre de la puerta morir en el silencio de la habitación. De repente, el lugar parecía demasiado grande para ella sola. Apretó las sabanas entre sus manos y se volvió bruscamente hacia la ventana esperando no traicionar nada.

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Al pasar un par de semanas Kakashi volvió a aparecer en la sala del hospital. Estaba mal herido, pero sobre todo cansado. Su agudo sentido del olfato le dijo a Yugito como apestaba a sangre. Ella frunció la nariz de manera desdeñosa ante el olor a sangre, sudor y mugre pero Kakashi no parecía inmutarse detrás de su máscara y de su libro.

Tsunade carraspeó para llamar la atención de Yugito.

"Ya sabemos el por qué tus heridas no han sanado, Yugito-san", empezó con todo serio mientras se acercaba a su cama. "Tus heridas fueron hechas por Hidan, quien a través de un poco sangre, la tuya en este caso, realizaba un ritual en el cual podía infligir las mismas heridas a su víctima, o sacrificio como él lo llamaba, que él se provocaba."

La muchacha estaba atenta a cada palabra de la Hokage, tanto así que sus ojos parecían dos redondas cuencas negras. Kakashi no pudo evitar sonreír para sí, se podía ver tan joven y tan inocente pese a todo.

"No pudo continuar el ritual porque lograste escaparte. De haber seguido hubieses muerto lo que significaba perder al Biju. Pero la capacidad de hacerte daño seguía presente sin embargo…" y Yugito pudo ver como la pena ensombrecía el bello rostro de la mujer. "Sin embargo, Hidan cambió de sacrificio. Usó otra sangre por lo que se terminó el efecto en ti así que tus heridas ya deberían empezar a sanar" terminó cabizbaja.

Yugito lo había notado, en cómo sus heridas parecían volver a sanar como de costumbre. Pero ella no era una mujer tonta, no señor, algo había aprendido luego de años como kunoichi.

"¿Murió ese nuevo sacrificio? ¿Quién era?", a su pregunta reinó el silencio.

Finalmente Kakashi cerró el libro con un golpe sordo y con una expresión que jamás en la vida visto le contestó. "Mi amigo, Asuma Sarutobi".

Y tal vez Yugito Nii no lo sabía, pero esa fue una de las pocas veces que Hatake Kakashi alguna vez dijo algo sobre su vida personal. Pero él sí lo sabía y no pudo dejar de preguntarse en todo el funeral de Asuma por qué lo había y por qué no podía dejar de encontrarse a sí mismo mirándola de reojo.

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