-Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes.
Ahora sí, en éste capítulo dos personajes van a hacer su aparición en la vida de Cala: al ya conocido Near, y Elius. ¿Quién es éste último? En éste capitulo lo veréis.
:)
LIFE NOTE
La madre de Cala se estaba tardando bastante en llegar. Ya llevaba sentada en el frio suelo del vestíbulo de aquel edificio más de una hora, y aunque ella sabía que su madre solía llegar muy tarde a casa, ahora que había empezado a llover como si no hubiera un mañana no podía salir de ahí.
-Maldición...- Murmuró.
Ya había dejado de llorar, aunque no por falta de ganas. Sabía que, mientras no estuviera en casa, ningún lugar era tranquilo para desahogarse de sus penas.
-Te vas a morir de frio.- Una mujer alta, rubia y con una chaqueta blanca la observaba desde la salida del ascensor. No recordaba haberla visto antes.
-No... gracias, pero estoy bien.
La mujer en qüestión dejó las dos bolsas de plástico que llevaba en el suelo y se acercó hacia ella, poniéndose a su altura.
-Y yo digo que no lo estás.- Secó dulcemente una lágrima que Cala no habia notado, provocando que ésta se avergonzara.- ¿Vives aquí?
Ella asintió.
-Entonces encantada de conocerte, vecina.- Ayudó a la chica a levantarse, mientras volvía para recoger sus bolsas y observaba a aquella muchacha con aire de pena.- ¿Quieres entrar?
No parecía decirlo como si le diera la opción de negarse, de modo que asintió. No estaria tan mal conocer a sus vecinos, ¿o no?
El piso era exactamente igual que el de Cala, aunque habia muebles con distinta distribución, las habitaciónes y las paredes formaban la misma forma que las de su casa, justo al lado. Aquello le provocó una sonrisa. Nunca había estado en casa de alguno de sus vecinos.
Ayudó a la mujer a colocar la compra en la nevera, y declinó la oferta de tomar algo, aunque no le hubiera dicho que no a un buen café.
-¿Cuántos años tienes?
-17.- Cala se sentó al lado de la mujer.- Me llamo Cala.
Sonrió amablemente.
-Yo soy Alice.- Cogió un pañuelo de su bolsillo y se lo ofreció a la chica, la cual no se habia percatado de que todavía tenía lágrimas secas y otras no tan secas en los ojos.
-Encantada de conocerte, Alice. ¿Vives sola?- Observó el apartamento.- O tal vez tienes un hijo o algo.- Señaló las cajas de dados y los puzzles, aunque Alice sonrió divertida ante aquello que habia dicho Cala.
-No es...- Una puerta se abrió en un lugar del piso, y apareció un chico con una camisa blanca que le iba dos tallas grande, unos pantalones de un color gris claro que arrastraba y el cabello blanco y revuelto. Miraba con curiosidad a Cala, la cual hacía lo mismo con el chico. Se había dado cuenta de que, pese a sus ropas y los puzzles allí presentes, aquel chico debía tener más o menos su edad. Aquello la sorprendió.
-Hola.- Saludó ella tímidamente, observandole con una media sonrisa.
-Hola.
Near se acercó a la nevera y sacó la leche, la cual bebió directamente del envase.
-¡No hagas eso!- Alice se levantó y le ofreció un vaso.- Ya hay vasos para eso.
-¿Quién es?- Near no se cortó a la hora de preguntarlo, aunque Cala estuviera delante.
-Soy la vecina de al lado.- Le tendió la mano que él estrechó mientras con la otra bebía leche del vaso.- Me llamo Cala.
-Yo soy Lucas.- Bebió otro trago observando a la chica, que empezaba a sentirse intimidada.- Nos mudamos aqui.
Ella asintió. Se sentía un poco incómoda delante de él, de modo que se despidió fugazmente, aunque de modo educado.
-Nos vemos.- Dijo Alice, sonriendo.
Near siguió bebiendo su vaso de leche, hasta que éste estuvo vacío.
-¿Ahora me dirás qué hacía una persona con posibilidades de ser Kira aqui?- El rostro del chico era un poco espeluznante para Halle Lidner, el verdadero nombre de Alice.
-No pensé en eso. Además, no tenía por qué saber nada de ésto.
-Podría. ¿Qué hacía aquí?
Halle se sentó en una de las sillas y observó cómo Near esparcía las piezas de un puzzle en el suelo y se ponía a encajar las piezas.
-Llevaba un rato llorando, sentada en el suelo delante de aquellos ventanales que hay frente a la escalera.- Movió la mano mientras habló, pero no le encontraba un sentido claro. Dejó de hacerlo.
-Dice que es nuestra vecina.
Asintió.
-Pues se ha dejado su móbil.- Near cogió el aparato entre sus manos.- Para ser una adolescente tiene un modelo algo simplón.- Examinando la carcasa del teléfono, pudo observar que apenas debía de costar unos 30 euros, pues ni tan sólo tenía cámara.- Seguramente se le rompió el otro, aunque con el diseño de éste no me extraña que se le haya caido del bolsillo.
Halle se acercó a Near y cogió el teléfono que éste le ofreció, para que examinara los mensajes. Estaba sintiendose algo culpable, pero los examinó de todos modos.
Los tres primeros eran de una tal Laia que le pedía que fuera con ella a ver una peli, y luego habia dos, de su madre y un tal Xac.
-Parece que estabas en razón, Near. Apenas hay cinco mensajes.
Justo terminó de decir eso que llegó otro nuevo. Near arrebató el teléfono a su compañera y abrió el mensaje.
-"Cala lo siento. No queria herirte. ¿Hablamos?"- Leyó Near en voz alta.- Patético mensaje.- Lo borró enseguida.
-No hagas eso, Near.- Halle cogió el teléfono y lo dejó en uno de los estantes.- Es de mala educación.
-Mientras ella pueda ser Kira, lo mantendremos en secreto.
...
Cala llevaba buscando su móbil por todo el pueblo, llegando a preguntar a Eric y a Paul, los amigos de su hermano, que se pasaban las tardes en el mismo bar de siempre, pero no habían visto nada.
Había dejado de llover hacía algunos minutos, justo cuando salía de su edificio para ir a pedirle las llaves a su madre, pero se acordó de que aquella noche la iba a pasar fuera por qüestiones del trabajo de su padre. Maldijo por dentro.
Entonces pensó en Xac. Tal vez tuviese unas llaves.
-Pues no, lo siento.- Dijo éste, casi sin dejarla pasar de la puerta y cerrandosela en cuanto hubo terminado de despedirse.
Xac debía de ir colocado o algo, porque aquella actitud no era la normal en él.
Entonces, en uno de los rincones favoritos de Cala, observó un cuaderno. Estaba un poco escondido, pero estaba ahi, visible para sus ojos.
-"Life Note"- Leyó en voz alta una vez lo hubo cogido. Lo abrió por la primera página y leyó para sí misma la norma de uso:
Si se escribe el nombre completo de una persona que haya sido asesinada por una Death Note en un margen de 7 dias, esa persona vivirá, siempre que se conserve su cuerpo.
El cuaderno no decía nada más. Sólo estaba eso escrito en una perfecta caligrafia oscura en medio de la primera página. Todas las demás estaban en blanco.
Se encogió de hombros y volvió de regreso a su casa, aún buscando por el camino su móbil. Cuando lo compró, le pareció muy bonito y barato. Era tan sólo para substituir temporalmente el que tenía roto, pues no alcanzaban los números para otro más bueno, de modo que se lo tomó bien.
Y ahora lo habia perdido.
-Malditos lunes...- Eran ya las nueve de la noche, y en el cielo estrellado habia centenares de puntitos blancos, hermosos.- Definitivamente los odio.- Entró en el portal (no hacian falta ningún tipo de llaves para entrar) y subió de nuevo al último piso.
Lo primero que hizo fue esconder la Life Note debajo de la alfombra de delante de su casa, y lo segundo bajar al piso de abajo. Ahí vivia una viejecita muy amable con la que siempre se habia llevado bien.
-Hola, Erminia.- Saludó.- Querría pedirle un fabor...
Volvió a llamar a la puerta, preocupada, pero entonces vió un papel en el suelo que decía que estaba con su hija en Barcelona.
Cala se desesperó. ¿Qué tan horrible terminaria siendo el día?
-Cala.- Aquella voz la sobresaltó. Parecía demasiado profunda para ser verdad, y al girarse casi le da un ataque.
Un hombre con una larga túnica blanca estaba de pie delante de ella. Tenía un largo cabello rubio recogido en una cola y unos ojos color miel perfectamente situados en un bellisimo rostro. Y tenía alas. Unas preciosas alas blancas.
-No te asustes, Cala.
-¿C-cómo sabes mi nombre?
-Has cogido el cuaderno.
¿El cuaderno? Cala hizo memoria, y pronto recordó la Life Note que reposaba debajo de su alfombrilla.
-Pues bien, yo soy Elius, su dueño.
-¿Un ángel?
-No tengo tal rango.- Sonrió amablemente a Cala.- ¿Qué te parece si vamos a tu casa a hablar tranquilamente antes que te tomen por loca?
-Lo haría pero...- Pero no tenía las llaves y habia perdido el teléfono, por lo que no podia llamar a alguna amiga. Y tampoco podia plantarse en casa de alguna dado su bajo estado de animo.
Elius asintió, ante la mirada curiosa de Cala, y le dedicó una sonrisa tan reconfortante, que ella pensó que todos sus problemas desaparecerían con su sola presencia.
Ésta vez he cumplido con lo que dije de la presentación de Near y Elius en la vida de Cala formalmente. Me preocupa que Halle haya quedado demasiado OoC, aunque tampoco es un personaje muy relevante en la historia, por la que me tomo la libertad de darle un lado más maternal.
Espero que os haya gustado :)
