hola, de nuevo yo :3

Bueno, aquí está el capítulo numero 3 *aplausos* espero que les guste, esta bien corto, la verdad, pero ñee.

También quería comentarles que ya establecí un orario de publicación -Lunes y Jueves, sin falta-

Y por último, para dejarlos leer, les comento que tengo un grupo de Rol de Whatsapp y nos faltan muchas personas. Si estas interesado en unirte, puedes comunicarte conmigo por mi correo eylenisss g

Libro 1: "Harry Potter y la piedra filosofal"

Cap. 3: Sabelotodo. Indeseables. Hogwarts

Los pelos de unicornio casi se salen. De todos modos… acababa de tomar la varita cuando la puerta del compartimiento se abrió. Asomándose una chica de abundante cabello rizado que ya llevaba su túnica de Hogwarts y un niño, el que Harry había visto antes de subir al tren, el que perdió el sapo.

-¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno –dijo. Tenía la voz chillona y los dientes de delante bastante largos-

-No –dijo Ron, pero la niña no lo miraba. Estaba mirando la varita que tenía en la mano-

-Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo –se sentó junto a él. Ron pareció desconcertado-

-Eh… de acuerdo –se aclaro la garganta –"Rayo de sol, margaritas, volved esta rata en amarilla"-

Agitó la varita, pero no paso nada. Scabbers siguió durmiendo tan gris como siempre.

-¿Estás seguro que es el hechizo apropiado? –Preguntó la castaña –Bueno, no parece muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago –Draco se tensó. Harry lo miro –fue toda una sorpresa cuando yo recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que está es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que sea suficiente… Yo soy Hermione Granger. ¿Y ustedes quiénes son? –dijo todo aquello muy rápido-

Harry vio a Ron y luego a Draco, el primero esta aturdido, igual que él y el segundo, ni siquiera miraba a la chica, se mordía los labios y miraba a una varita de regalis que sostenía en sus manos.

-Yo soy Ron Weasley –murmuró el pelirrojo-

-Malfoy, Draco Malfoy –dijo con voz forzada-

-Harry Potter –dijo Harry-

-¿Eres tú realmente? –Dijo Hermione- Lo sé todo sobre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extras para prepararme más y tú figura en Historia de la magia moderna, Defensa contra las artes oscuras y grandes eventos mágicos del siglo XX.

-¿Estoy yo? –dijo Harry, sintiéndose mareado-

-Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera. –Dijo la castaña -¿Saben a qué casa van a ir? Estuve preguntando por allí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. Oí que Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala… de todos modos es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville. Y ustedes deberían cambiarse ya, vamos a llegar pronto.-y se marchó, llevándose al niño sin sapo-

-Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté –dijo Ron. Arrojo su varita al baúl –que hechizo más estúpido, me lo dijo George. Seguro era falso.

-Te juro que no me había dado cuenta que era falso, Weasley –dijo Draco burlón-

-Draco… deja a Ron ¿sí?-dijo Harry. El rubio bufó- ¿En qué casa están tus hermanos, Ron?

-Gryffindor –dijo Ron. Otra vez parecía deprimido –Mamá y papá también estuvieron allí. No sé qué van a decir si yo no estoy. No creo que Ravenclaw sea tan mala, pero imagina si me ponen en Slytherin –Draco gruño-

-¿Algún problema con mi casa, Weasley?-

-Oh, pero si él está claro que estará en la casa de las viles serpientes-

-No comiencen una absurda pelea. Ron, no todos los Slytherins son malos. Draco no lo es ¿ok? –dijo Harry-

-No te des mala vida, Harry. El pobretón solo quiere gastar su frustración en mí, por lo de su supuesto hechizo –dijo Draco, con una sonrisa burlona en el rostro-

-Ron ¿Qué hacen tus hermanos mayores? –dijo Harry antes de que comenzaran una pelea, y se aseguró de mandarle una mirada de advertencia al rubio, quien ofendido se cruzo de brazos-

-Charlie está en Rumania, estudiando dragones, y Bill está en África, ocupándose de asuntos para Gringotts –explicó -¿Te enteraste de lo que pasó en Gringotts? Salió en El Profeta, pero no creo que en casas de muggles lo reciban: trataron de robar una cámara de alta seguridad-

Harry se sorprendió.

-¿De verdad? ¿Y qué les ha sucedido?-

-Nada, mi padre dice que tiene que haber un poderoso mago tenebroso para entrar en Gringotts, pero lo que es raro es que no se llevaron nada. Por supuesto, todos se asustan cuando sucede algo así ante la posibilidad de Quien-tú-sabes esté detrás de ello.

Harry resoplo en su cabeza. Había comenzado a sentir una punzada de miedo cada vez que nombraban a Quien-tú-sabes. Suponía que aquella era una parte de entrar al mundo mágico, pero era mucho más agradable poder decir "Voldemort".

Luego de eso, ninguno dijo mas nada, se mantuvieron en silencio, observando los campos. Después de un rato, la puerta del compartimiento se volvió a abrir, pero por ella no paso ni la sabelotodo de Hermione ni el chico sin sapo, Neville. En su lugar, entraron tres chicos, a los cuales Draco reconoció inmediatamente.

-¡Draco! Es una sorpresa verte por aquí –dijo el chico moreno del grupo-

-Theodore, ¿Qué haces aquí? –preguntó el rubio-

-Bueno, por todo el tren se está diciendo que Harry Potter está en este compartimiento –dijo interesado. Fijo sus ojos en el moreno de ojos verdes –Eres tú, ¿verdad?-

-Sí –respondió Harry. Observó a los otros muchachos, ambos eran corpulentos y parecían muy vulgares. Situados a ambos lados del chico Theodore, parecían sus guardaespaldas-

-Oh, éste es Crabbe y éste Goyle –dijo el muchacho al ver que Harry los detallaba –Y mi nombre es Theodore Nott.

-Largo, Theo –gruñó Draco, Nott lo ignoró y se fijó en el pelirrojo-

-No necesito preguntarte quien eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos de los que pueden mantener –se volvió hacia Harry –Muy pronto descubrirás que algunas familias de magos son muchos mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigos de los de clase indebida… o de los traidores. Yo puedo ayudarte en eso –Extendió la mano, para estrechar la de Harry; pero Harry no la aceptó-

-Creo que puedo darme cuenta sólo de quienes son los indebidos, gracias –dijo con frialdad-

Theodore Nott se sonrojó de furia.

-Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter –dijo con calma –A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que tus padres. Ellos tampoco sabían que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y los Malfoy y terminaras como ellos, incluso peor.

El trío de chicos se levantó al mismo tiempo. El rostro de Ron estaba tan rojo como su cabello. Draco le hacia la competencia.

-Repite eso –dijo Ron-

-Oh, van a pelear con nosotros, ¿eh? –se burló Nott-

-Si no se van ahora mismo…-dijo Harry, con más valor del que sentía, porque Crabbe y Goyle eran mucho más fuertes que ellos tres-

-Nott, ¿debo recordarte en qué posición te encuentras? No solo tú, sino que tu familia también. Eso va para ustedes también, Crabbe y Goyle –hablo el rubio, impotente. Rabia y odio desbordaban sus orbes platas. Harry, en definitiva, no quería ser enemigo de aquel chico capaz de manejar su apariencia física y emocional. Capaz de parecer asesino en serie con sus amenazas-

-Tsk. Ya te las veras con nosotros, Malfoy, recuerda que tú estarás en Slytherin, junto a nosotros-finalizó con una sonrisa que daba a prometer sufrimiento-

-Si no se van ahora mismo…-hablo Harry-

-¿Y si no nos vamos qué, Potter? Oh, veo que aun tienen algo, nosotros ya nos acabamos nuestros dulces-

Goyle se inclinó para coger una rana de chocolate del lado de Ron. El pelirrojo saltó hacia él, pero antes de que pudiera tocar a Goyle, éste dejo escavar un aullido terrible.

Scabbers, la rata, colgaba del dedo de Goyle, con los agudos dientes clavados profundamente en sus nudillos. Crabbe y Nott retrocedieron mientras Goyle agitaba la mano para desprenderse de la rata, gritando de dolor, hasta que, finalmente, Scabbers salió volando, chocó contra la ventanilla y los tres muchachos desaparecieron.

Un segundo más tarde, Hermione Granger volvió a entrar.

-¿Qué ha pasado? –Preguntó, mirando las golosinas tiradas por el suelo y a Ron recogiendo a Scabbers por la cola-

-Creo que se ha desmayado –dijo Ron a Harry. Miró más de cerca a la rata –No, no puedo creerlo, ya se ha vuelto a dormir.

-¿Conocías ya a Nott? –dijo Ron a Draco-

-Lastimosamente, sí. Su familia y la mía eran muy amigas. Nos criaron juntos nuestros primeros tres años, al igual que con Crabbe y Goyle, pero después de que el señor tenebroso desapareciera, mis padres, que habían estado bajo un hechizo manipulador, volvieron y se declararon inocentes. Muchos magos aun no les creen. Todos piensan que si el señor tenebroso reapareciera, los Malfoy serian los primeros en pasarse al lado oscuro. En fin, los Nott, Goyle y Crabbe están resentidos con los Malfoy por eso, salimos mejor parados que ellos –Ron tragó en seco-¿Qué Weasley?

-Mi padre… el dijo algo similar a eso –dijo apenado-

-No es de sorprenderse. Mi hermana y yo estamos acostumbrados a eso. Aunque los magos y brujas no nos creen, mis padres nos han enseñado algunas cosas a Dária y a mí. Comportamiento sangre pura, ya saben. Aun tenemos influencia aquí –dijo restándole importancia-

-¿Dária?-preguntó Harry-

-Es mi hermana menor. Imagínatela. Es igual a mí. Solo que es una niña y tiene seis años –dijo. Orgulloso-

Por unos minutos reinó el silencio. Hasta que Ron se volteara hacia, la hasta ahora olvidada, Hermione Granger.

-¿Podemos ayudarte en algo?-

-Mejor que se apresuren y cambien de ropa. Acabo de ir a la locomotora, le pregunté al conductor y me dijo que ya estamos llegando. No se estarán paleando, ¿verdad? ¡Se van a meter en problemas antes de llegar!-

-Scabbers se estuvo peleando, no nosotros –dijo Ron, mirándola con rostro severo -¿Te importaría salir para que nos cambiemos?-

-De acuerdo… vine aquí porque afuera están haciendo chiquilladas y corriendo por los pasillos –dijo Hermione en tono despectivo –A propósito, ¿te has dado cuenta de que tienes la nariz sucia?

Ron le lanzo una mirada de desprecio mientras ella salía. Harry miro por la ventanilla. Draco se levantó.

-Bien, iré a donde están mis cosas para cambiarme. Nos vemos en un rato. Reunámonos en el río ¿de acuerdo?-dijo Draco-

-Seguro, te veremos allí –dijo Harry sonriendo. El rubio también lo hizo-

Estaba oscureciendo. Por la ventana se podía ver las montanas y bosques, bajo un cielo de profundo color purpura. Ron y Harry se cambiaron y se sentaron a esperar.

-Llegaremos a Hogwarts en cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevaran por separado al colegio.-

Tres minutos después, se podía ver aun Ron Weasley y a un Harry Potter muy nerviosos, que se lo pregunten a Draco Malfoy, que entro al compartimiento con una sonrisa marca "Soy un Malfoy, superior a todos", pero que cambio de ser arrogante a ser de gracia pura e inocente.

-Hey, Weasley, parece que hubieras visto al mismísimo Merlín, de lo pálido que estas –dijo con lágrimas de risa-

-¡Cállate! –exclamó, sonrojado-

El tren aminoró la marcha, hasta que finalmente se detuvo. Todos corrían para salir del pequeño y oscuro andén. Harry se estremeció bajo el frío viento de la noche. Inconscientemente, se acercó más a Draco, buscando calor. Entonces apareció una lámpara moviéndose por sobre la cabeza de los alumnos, y Harry oyó una voz conocida:

-¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! ¿Todo bien por allí, Harry… Draco? –la gran cara peluda de Hagrid rebosaba de alegría por sobre el mar de cabezas -¡Vengan! Síganme… ¿hay más de primer año? Miren bien por donde pisan. ¡Los de primer año, síganme!-

Resbalando y a tientas, siguieron a Hagrid por lo que parecía un sendero. Estaba tan oscuro que Harry pensó que debía de haber arboles muy tupidos a los lados. Nadie hablaba mucho. Neville, el chico que había perdido su sapo, lloriqueaba de vez en cuando.

-En un segundo tendrán la primera visión de Hogwarts,-dijo Hagrid por encima del hombro –justo en esta curva-

Se produjo un fuerte ¡oooooooh!

El sendero acababa en un gran lago negro. En la punta de una montaña, al otro lado, con sus ventanas brillando bajo el cielo estrellado, había un impresionante castillo con muchas torres y torrecillas.

-¡No más de cuatro por bote! –gritó Hagrid, señalando a una flota de botecillos alineados en el agua, al lado de la orilla. Harry, ron y Draco subieron a uno, seguidos de Hermione.

-¿Todos subieron? –Preguntó Hagrid, quien tenía un bote solo para él -¡Vengan! ¡ADELANTE!

Y la flota comenzó a deslizarse por las aguas que parecían cristal. Todos estaban en silencio, contemplado el castillo que cada vez estaba más cerca del peñasco. Bajaron la cabeza a tiempo. Pasaron por un túnel oscuro que parecía llevarlos por debajo del castillo, al final de éste, llegaron a un muelle subterráneo.

-¡Hey! ¡Tú, el de allí! ¿Éste no es tu sapo? –dijo Hagrid, mientras vigilaba los botes y a los niños que bajaban de ellos-

-¡Trevor! –gritó Neville, muy contento y extendiendo sus brazos-

Caminaron por un pasadizo, siguiendo la lámpara de Hagrid, hasta que, finalmente, llegaron a un césped suave y húmedo, a la sombra del castillo. Subieron por unos escalones de piedra y se reunieron en la gran puerta de roble.

-¿Están todos aquí? Tú, ¿todavía tienes tu sapo? –Hagrid levantó su gigantesco puño y tocó tres veces la puerta con él.