Vaya, casi un año sin actualizar este fic. Había vuelto a olvidar que existía. Me sorprendió recibir dos reviews dos días seguidos la semana pasada, releí lo publicado y pensé "¿por qué no?". Anoche lo escribí.

1022 palabras, creo que nunca escribiré algo que ocupe 10 folios del Word.

Alguien ya había adivinado el misterio sobre la novia de Harry, pero bueno. Supongo que era demasiado obvio.

Esta mañana en el trabajo he empezado a escribir el próximo capítulo, me queda poco para terminarlo.

Ya no recuerdo en absoluto el capítulo de Dawson Crece en el que quería basar el fic, sólo recuerdo que alguien bebió demasiado y empotró el coche contra la casa, no sé si fue Audrey.

Espero que os guste, a pesar de su brevedad, y que dejéis reviews, claro.


PELIRROJAS

-Hermione, pero¿tú la has visto? -dijo Ginny, algo indignada, antes de llevarse a la boca la copa de vino blanco que sostenía en su mano derecha.

Ambas chicas estaban en la cocina de la Madriguera. Tras la aparición de Harry y Minnie, Ginny, después de dejar que los platos que sostenía cayeran sin pudor, no dudó en darse la vuelta y dirigirse a la cocina. Hermione, de las pocas personas presentes que pudo reaccionar, la siguió para hablar con ella.

-Sí, claro, claro que la he visto, todos la hemos visto -contestó Hermione frotándose los ojos.

-¡Es muy fuerte!

-Bueno, Ginny, puede que Harry a los dieciséis creara en su cabeza su tipo de chica ideal y a partir de entonces haya seguido esa idea en cuanto a sus relaciones con las chicas.

-No me vengas con rollos psico-clínicos o cosas por el estilo, Hermione -Ginny se dirigió hacia la puerta de la cocina, la abrió un poco y echó un breve vistazo al exterior. Se dio la vuelta y señaló hacia el salón-. ¡Eso no es normal!

-Bueno, pues tal vez deberías hablar con Harry.

-No pienso hablar con Harry. El problema es suyo. Habla tú con él.

Hermione simplemente se encogió de hombros y levantó sus manos a cada lado con las palmas extendidas hacia arriba a la altura de estos. A ella le empezaba a doler la cabeza. Se le solía dar bien analizar el comportamiento de los demás y descubrir su por qué, pero no podía comprender por qué le habían temblado las piernas y se había quedado sin respiración cuando tuvo a Ron de frente.

-¿Crees que debería cambiarme? -preguntó Ginny después de unos segundos.

-No, todo el mundo se habrá dado cuenta ya. Lo que sí creo es que estamos quedando muy mal al no salir y saludar a Harry y a Minnie.

-Está bien, vamos, pero no te prometo ser amable -con eso Ginny vació su copa de vino, se estiró el vestido y salió de la cocina delante de Hermione con paso decidido y la cabeza bien alta.

En el salón, Molly hablaba con Harry y Minnie, Ron estaba con Fred y George, María y François estaban junto a la chimenea charlando animadamente, Sean lo hacía con Arthur, y el resto de la familia hacía lo mismo entre sí.

Ginny se dirigió hacia Harry.

-Hola, Harry¿qué tal?

Le miró fijamente, altiva, con las manos apoyadas en sus caderas. No pensaba darle dos besos, ni la mano, ni nada por el estilo. Estaba claro, por la expresión del chico, que había conseguido intimidar un poco a Harry.

-Eh... bien, Ginny¿y tú?

-Genial¿me la presentas? -le reclamó sin quitarle la mirada de encima, haciendo como si se refiriera a alguien que en realidad no estaba allí.

-Minnie, esta es Ginny. Ella es Minnie.

En ese momento Ginny cambió de objetivo. Si las miradas mataran, Minnie ya habría estado varios metros bajo tierra, pero Ginny sólo ocuparía un lugar un poco más arriba. Ambas chicas parecían en guerra la una con la otra.

Como cuando Ron y Hermione se habían saludado, todo el salón estaba en completo silencio, mirando la escena. En ella, parecía que dos chicas pelirrojas prácticamente idénticas sacarían en cualquier momento sus varitas para batirse en duelo mortal. Y es que Minnie era casi una copia de Ginny. El pelo de una tonalidad roja similar, lacio, cortado con la misma longitud y el mismo peinado, recto, con el flequillo cuidadosamente en su sitio. Las pecas por los brazos, los hombros, la espalda, el pecho y la cara que, aunque muy parecidas, no eran del todo iguales. Minnie tenía unos ojos parecidos, de color marrón chocolate, la forma de las cejas era similar, pero los pómulos de Minnie eran algo más prominentes, su cara era algo más fina. La boca, los labios ni demasiado carnosos ni demasiado delgados, eran idénticos. Ambas, subidas en zapatos de tacón muy similares aunque de distinto color, cada una haciendo juego con el de su vestido, eran de la misma altura, pero Minnie tenía algo más de pecho y algo menos de caderas y culo que Ginny. Las dos chicas llevaban vestidos idénticos, de tirante fino, lisos y hasta la rodilla, aunque el de Minnie era blanco y el de Ginny negro.

-Encantada -dijeron ambas a la vez, simplemente por educación, pues lo último que se sentían en ese momento era encantadas, sin despegar la dura mirada que se dirigían la una a la otra.

-Yo soy Hermione -dijo la chica intentando quitar algo de hierro al asunto. Minnie cortó el contacto visual, se fijó en Hermione, sonrió y le estrechó la mano, con un simpático "¿Qué tal?" como respuesta.

Mientras, Ginny había vuelto la mirada buscando la de Harry, que no se la devolvía. Ella bufó, impacientada, y fue hacia la mesa para terminar de prepararla para la cena.

-Minnie, este es Sean, mi novio -Hermione presentó a ambos y luego se dirigió a Harry-. ¿Puedo hablar contigo un momento?

Harry la siguió hasta la cocina.

-¿Qué pasa?

-Es que... Harry... -Hermione volvió a frotarse los ojos-, Minnie...

-¿Qué pasa con Minnie¿No te ha caído bien?

-Claro que me ha caído bien, Harry, pero... ¿No crees que... ella... se parece un poco a alguien?

-¿A quién? -preguntó Harry tontamente. Verdaderamente parecía que no sabía a qué se refería Hermione.

-Bueno, Harry, después de verla creo que todos nos preguntamos... nos preguntamos si... si tú has superado lo de Ginny.

-¿Lo de Ginny¿Es que crees que se parecen? -Hermione asintió y Harry pareció pensar en ello por primera vez-. Bueno, es cierto que las dos son pelirrojas y tienen el mismo corte de pelo, pero yo no sabía qué peinado lleva Ginny ni qué vestido se iba a poner ni nada por el estilo¡llevaba mucho tiempo sin verla! Lo del corte de pelo y el vestido ha sido una completa casualidad. Lo del color de pelo puede que mi debilidad. Por lo demás no creo que se parezcan tanto. No es para hacer un drama Hermione, claro que he superado lo de Ginny.