Capítulo 3

Antes de empezar, quiero darle a las personas que han leído esta historia un "muchas, muchas, muchas gracias por sus comentarios."


Oh no, ¿Qué iba a hacer? Me iba a ir mañana en la mañana, y nadie sabía sobre mi partida, nadie. Sakura, yo te quería avisar, pero al darte un beso en la mejilla con la excusa que estábamos a mano, dejé la idea de decirte que me iba. ¿Qué te pasaría si no te dijera? Obviamente, yo sabía que sería mil veces mejor que yo te dijera que saldría a Hong Kong, pero, ¿era tan malo no decirte? Es decir, tú eras una niña muy fuerte. Yo sabía que seguramente te recuperarías, pero…no sabía que hacer. Ya era de noche, y la luna llena estaba fuera de mi ventana. Mi luna favorita. Su brillo me recordaba al brillo de tus ojos, aunque el de la luna fuera blanco y la de tus ojos fuera verde. Decidí acostarme, con la tonta esperanza de que hubiera un sueño en donde un señor en caballo me dijera que debería hacer contigo.

Desperté, y al tratar de recordad lo que había soñado, me decepcioné. No había pasado nada, nada…y en poco me tendría que ir al aeropuerto. No lo pude aguantar más. Me cambié lo más rápido que pude y me fui corriendo a tu casa mientras sentía el viento en mi cara. Finalmente, llegué. Toque la puerta. No hubo respuesta. La volví a tocar, y en ese momento, tu padre salió a saludarme con una sonrisa, -Hola, jovencito.

-¿Señor Kinomoto? Estoy buscando a su hija, Sakura,- dije, con la voz más amable que puede, pero mis voz sonaba extraña, pues estaba cansado de haber corrido una larga distancia. Finalmente, sentí que mi corazón tenía vida propia cuando ibas bajando las escaleras en un vestido rosa con blanco, y una cruz gris en el cuello.

-¡Li!- y me abrazaste. Yo regresé el abrazo, pero no con felicidad. Nos separamos, y vi que estabas sonrojada, pero feliz. Yo no sonreía. Era como si mis labios no pudieran moverse.

-Sakura, vine a decirte algo muy importante. Es que…

-¿Si?

-Te tenía que avisar que…que hoy me voy a Hong Kong…- mis últimas palabras fueron casi un silencio. Levanté mi cara al no oír una respuesta. Te vi, y estabas triste. Odiaba que te vieras triste. Tragaste saliva y me preguntaste, -¿Cómo? ¿Por qué?

-Sakura, no es que yo quiera ir, pero mi madre me quiere allá. En estos momentos tendría que estar regresando a mi casa, preparándome para irme.

Hubo un silencio, en donde tú me mirabas a los ojos, y yo bajaba mi cabeza, -¿Por qué no me habías contado esto antes?

-Lo supe el día cuando nos hicimos novios…si es que tú quieres seguir siendo mi novia.

-¿Qué?-, preguntaste sorprendida.

-Yo podría comprender si ya no quieres seguir conmigo…-

-¿De qué hablas, Li?- me interrumpiste, -Yo te sigo queriendo, y lo seguiré haciendo aunque te vayas lejos. Seguiremos siendo novios…solo si prometes que volverás.

-…sí, Sakura…yo lo prometo…- sacaste un suspiró de alivio, al igual que yo. Todo estaba bien, todo va estar bien.

-Bueno, entonces, antes de que te vayas quiero que me acompañes a aquel lugar,- dijiste, mientras apuntabas a un árbol, yo te seguí, y entonces, empezaste a hablar con tu usual, feliz voz, -Syaoran, sinceramente tengo miedo…

-¿De qué?

-¿Qué tal si empiezan a pasar cosas malas?

-No pasarán,- dije con certeza, -y esa es una promesa también.

-Y también estoy triste de que te vayas…yo ya tenía planeada mi vida contigo en la escuela, y yo quería verte después de clase para hablar contigo, y si podíamos, comeríamos juntos, y…- pero te interrumpí agarrándote la mano. Subiste tu mirada, y vi que ojos brillaban.

-Regresaré lo más pronto que pueda. Y antes de irme, te quería dar algo,- dije, mientras sacaba de mi pequeña mochila trasera un oso de felpa gris. Te lo dí, y tú lo agarraste, mientras lo observabas con felicidad.

-Con esto siempre te recordaré…- de repente, te acercaste a mí y sentí la tierna presión entre tus labios y los míos, mientras te alejabas lentamente, -espero que eso sea un suficiente intercambio.

-Lo es…hasta luego, Sakura…- y me fui, mientras tú me hacías una pregunta que me parecía muy lejana: -Nos volveremos a ver, ¿verdad?

"...eso espero...", pensé.