Don't let me down
Según Jade, había sido un pésima idea haber ido en auto a la casa de los Vega esa tarde, porque ahora tenía la necesidad de cruzarse de piernas y sentir que protegía la poca intimidad que le quedaba.
La sensación que la lengua de la latina le había dado, sería muy difícil de olvidar. Y aunque ella no había sido virgen desde hace ya algún tiempo, ese acto definitivamente le había abierto la mente a un mundo completamente nuevo de experiencias que jamás había imaginado que podían existir.
Quizá Tori lo había dicho con prepotencia, pero ese beso si que había sido el mejor que había recibido en su vida.
—¡Muévete camarona! —le gritó un tipo al pasar a su lado con su auto. Fue cuando se dio cuenta de que estaba obstaculizando el tráfico en media vía, sin percatarse de que el semáforo había cambiado a verde hace unos minutos.
Nada estaba bien. Es más, seguir el consejo de su madre, le había arruinado aún más la existencia.
"No, no es lo que Vega me hizo", pensó. "Es que Beck y yo no hemos tenido sexo en mucho tiempo y… ¡Fue la necesidad! ¡Eso! Soy una maldita necesitada, calenturienta que se moría de ganas de tener sexo y ya... Tori estaba ahí, que sirva para algo", justificaba lo sucedido. "Pero esto se arregla fácil".
Sin mirar que el reloj marcaba casi las ocho de la noche, dio media vuelta en la intersección y se dirigió al único lugar que pudo pensar para resolver su problema, la casa rodante de Beck.
Él era su novio, ella lo amaba. ¿Qué mejor que hacer el amor con —valga la redundancia— el amor de su vida? No hay nada mejor que eso, ¿no?
Bajo del auto dando un portazo y golpeo un par de veces la puerta. El moreno, que había estado haciendo su tarea, no tardó en abrirle y dejarla pasar. Casi inmediatamente fue atacado por sus labios empujándolo contra la pared del fondo.
—Cógeme —le dijo Jade yendo directo al grano.
—¿Qué? —preguntó él, confundido. Si no habían tenido relaciones en tanto tiempo era porque ella siempre le ponía peros.
—¿De verdad quieres que te lo repita, Beck?
El chico ni pestañeó dos veces antes de apresurarse a quitarse el cinturón y bajarse los pantalones. Bruscamente la tomó por la cintura y los dio la vuelta, cargando a Jade para sentarla sobre su escritorio.
Digamos que él estaba aún más necesitado que ella y ni siquiera se tomó la molestia de quitarle su ropa interior, se limitó a moverla a un lado y procedió a hacer lo que se le había pedido.
Gran, gran error.
—¡Au! —se quejó Jade al sentirlo apresurarse en ella.
—¿Estás bien? —le preguntó Beck, estúpidamente.
Nada estaba bien.
De hecho el día empeoraba para Jade en lo que a seguridad y certeza tenía sobre lo que era su vida y su relación, no solo con él, sino con esa latina que, de la nada, se había robado toda su atención.
Los minutos pasaban y los «cómo» seguían acumulándose en su mente, Ya no sabía ni qué responderse.
¿Cómo es que su novio la conocía tan poco? ¿Cómo es que ni siquiera había hecho el esfuerzo de descubrirla, de interesarse en tocar con sus dedos algo más que la tela de sus bragas para abrirse camino? ¿Cómo es que, teniéndola tan cerca ni siquiera se había percatado de que su perfume era distinto? Todas cosas que Tori, sin ser siquiera su amiga, había hecho de una u otra forma en un solo día.
Ahí estaba él, gimiendo mientras arremetía contra ella con las manos apoyadas sobre la mesa, mientras Tori la había acariciado desde el segundo número uno, aprovechando cada momento para hacerle saber su interés. Cada uno de sus besos habían sido con intención, con pasión, con una atención que no tenía de ese chico que la llamaba su novia.
La diferencia más grande es que mientras él se satisfacía con su muñeca plástica, Tori descubría detalles de su piel, de su ser, la perseguía con su lengua, la disfrutaba con su cuerpo.
No, nada estaba bien.
No habían pasado ni cinco minutos juntos y Jade ya no podía esperar para que su novio terminara y poder irse a su casa. Ahora recordaba por qué se le hacía tan pesado iniciar algo con él y ponía cualquier excusa, como que había almorzado atún y no se había lavado los dientes.
Sin embargo, no tuvo que esperar demasiado, tan rápido como inició...
—¡Uy! —dijo Beck—. Dime que todavía estás tomando las píldoras anticonceptivas.
—¡No me jodas, Beck!
—¡Lo siento!, pero no me diste tiempo a nada y...
—Hazte a un lado.
—¡Vamos, no te enojes! Podemos pasar por la farmacia comprando una pastilla del día después.
Jade prefirió salir inmediatamente de allí y no escucharlo más. No sabía ni por qué había tomado una decisión tan boba como ir a tener sexo con su novio después de dejar que otra persona la toque con mucha más intimidad que él.
El día de verdad no podía empeorar más. Se apresuró a casa y apenas llegó se sintió algo aliviada. Tomaría un baño e iría directo a la cama. Subió a su habitación, se quitó la ropa y procedió a llenar la bañera con agua hirviendo. Eligió un poco música suave, vertió burbujas en el agua y se recostó, quedándose dormida al poco tiempo.
—¡Ejem! —La despertó su madre.
—¡Dios, me asustaste!
—Jade, dime que no tuviste relaciones con Beck sin protección... ¡otra vez!
—Mamá... —quiso defenderse la chica quien ya conocía ese sermón de memoria.
—¡No! Te lo dije la vez pasada: No quiero saber de tus irresponsabilidades de nuevo.
—Pero...
—¡Pero nada! Juro que a veces quisiera con toda el alma que fueras lesbiana. ¡Así no tendría que preocuparme por lo que harás los siguientes dieciocho años y nueve meses de tu vida!
—Mamá...
—Sal de ahí y vístete para que laves tu ropa. Yo no quiero ni tocar... cosas que no me conciernen.
La mujer salió tan enojada como había entrado al cuarto de baño y decidió no hablar con su hija por lo que restaba de la noche, a ver si así escarmentaba. A la mañana siguiente, lo único que le dijo fue:
—Dile a Beck, que la próxima vez que se le ocurra salir contigo más le vale que me enseñe una caja llena de condones o no te llevará ni a la esquina, ¿entendido?
Jade prefirió no responderle que ella había sido la de la genial idea de buscarlo para tener sexo y salió a la escuela esperando que el día fuese mejor que el anterior.
Tan pronto como estacionó su auto pudo ver a Beck esperándola a un lado.
—¡Hey! —la saludo alzando nada más un par de dedos—. ¿Pasaste por la farmacia ayer?
Jade bufó con cansancio de solo pensar que faltaban más de doce horas para volver a su cama y siguió caminando sin responderle.
—¿Todavía sigues enojada? Ya te dije que lo sentía —le dijo persiguiéndola por el estacionamiento.
—Mi mamá quiere que le pases la factura de los condones si piensas salir conmigo el fin de semana —le mencionó ella.
—¡¿Se lo contaste?!
—¡No, idiota! ¿Cómo crees? —le reclamó deteniendo su paso—. Encontró mi ropa interior con tu ADN impregnado.
Él la quedó mirando con la cara de estar calculando la superficie del Sol, la Luna, Júpiter y Saturno al mismo tiempo en su mente.
—¡Se llama gravedad! ¿O crees que regresé a casa parada de manos?
—Ah… —respondió el chico finalmente entendiendo—. Mira, ya te dije que lo sentía. Todo sucedió muy rápido y… Bueno, qué hay con la pastilla. ¿La tomaste?
—No. Si me embarazaste tendrás que trabajar en el restaurante chino igual que yo. Te jodiste —le dijo con toda seriedad y siguió su camino.
El chico claramente era un manojo de nervios, aún así, Jade decidió dejarlo preocupado como castigo por su falta de cariño con ella la noche anterior y pasó la mañana ignorándolo.
—¿Qué te pasa hermano? —le preguntó Andre al acercarse a él con Tori antes del almuerzo—. Estás más pálido que un fantasma.
El moreno les hizo una señal y los guió hasta el armario del conserje. Cerró la puerta y se quedó en silencio sin saber cómo explicarles el lío en el que se había metido.
—¿Estás bien? —le preguntó su amiga.
—Mmm, no —contestó y calló nuevamente.
—Habla, Beck. Se van a terminar los burritos.
—Okey. Lo que pasa es que anoche, Jade llegó a mi casa y de la nada me pidió… —volvió a interrumpirse.
—¡¿Qué?! —preguntaron ambos al unísono después de unos segundos.
—Que tuviéramos sexo.
—¡Bieeen! —exclamó Andre, subiendo su mano para que le diera unos cinco que nunca recibió. A Tori por su lado, no le hizo mucha gracia la noticia. Significaba que inmediatamente después de que ella la había tenido en su cama, la gótica había ido corriendo a los brazos de su novio. Linda forma de decir: Buen trabajo Tori, pero te quedaste corta.
—El problema es que fui muy torpe. No calculé bien… y pues… La cuestión es que… terminé adentro y no usé protección —dijo Beck, liberándose finalmente—. ¿Y ahora qué hago si está embarazada?
La cara de victoria de su amigo se tornó en una de terror, la de Tori solo en una de disgusto.
—No te preocupes. Jade está tomando la píldora. La vi ayer antes entrar a la primera hora.
—¿En serio? ¡Qué bien! —exclamó el moreno aliviado y sonrió—. Gracias Tori. No estoy listo para ser papá, menos con ella.
"Menos con ella", se repitió la latina internamente. "¡Aj, qué idiota!"
—Bueno, pues si no quieres tener hijos usa protección, ¿no crees?
—Sí, lo sé. Usualmente termino afuera…
—¿Sabes que? Dejémoslo así. —Esta vez lo interrumpió ella. No quería saber más detalles.
—Pero esperen, si Jade sabe que no puede estar embarazada, ¿por qué se comporta tan cortante conmigo?
—¿Qué exactamente hiciste ayer? —preguntó Andre.
—¡Nada! Es decir, ella fue la que canceló el plan de ir al festival gótico, pero por la noche llegó a mi casa sin avisar pidiéndome que tengamos sexo, ¡después de un mes de no tener relaciones! ¿Qué querían que haga?
—Bueno en eso tienes razón. Si ella estaba caliente y quería, no le veo el problema —acordó Andre.
—¿Qué fue exactamente lo que te dijo, Beck? —preguntó Tori, dudosa de que Jade hubiese estado con ganas después de haberla hecho terminar como lo hizo.
—¿Literalmente? —preguntó él susodicho—. Me dijo: ¡Cógeme!
—Vaya, qué sutil —dijo Tori sarcásticamente.
—Esas fueron sus palabras y yo hice exactamente lo que me pidió.
—Espera… —Tori volvió a interrumpirlo, pensando en lo que su amigo acababa de decir—. ¿Jade llegó a tu casa, te dijo cógeme y tú lo hiciste así nada más?
—Pues… sí.
—No la… —La latina quiso darse a entender moviendo sus manos, pero el chico en frente de ella no parecía comprender—. Ya sabes, no la disfrutaste un poco antes de hacerlo.
—¡Ella no me dio tiempo!
Tori rodó sus ojos, preguntándose como Beck podía ser tan ciego.
—A ver, vamos a aclarar esto —le dijo—. Tú, el galán de la escuela, el chico que se supone es algo así como una leyenda entre los hombres por tener a la novia más guapa de la escuela, ¿no te preocupaste por el juego previo? ¿No la acariciaste? ¿No le diste un masaje? ¡¿Qué se yo?!
—Ella no es ese tipo de chica, Tori. No le gustan las vueltas…
—Hermanooo… —fue lo único que dijo Andre seguido de una corta risa.
A Tori, por el contrario, no le causó nada de gracia. Finalmente entendía porqué Jade había puesto tan poca resistencia a lo que había sucedido entre ellas, si es que había puesto alguna, en realidad.
—¿Ustedes creen que Jade estaba esperando que sea más… romántico o algo?
—¡Es una chica, Beck! —exclamó Andre.
—¡Pero ella no es así, lo juro! Siempre protesta cuando quiero hacerle cosas.
—¡ES-UNA-CHICA, no la palma de tu mano! —le reclamó Tori, a lo que Beck respondió sorprendido:
—¡Pero ella no es así!
—Tan solo contéstame algo, Beck —dijo Tori.
—Claro, dime.
—¿Cuántos lunares tiene Jade… yo qué sé… en el pecho?
Una pregunta relativamente fácil para alguien que llevaba más de año y medio teniendo relaciones con ella.
—Amm…
No necesitaba decir más. Era un caso perdido.
—Te daré un pequeño consejo, querido amigo —le dijo ella, sin la más mínima intensión de ayudarlo demasiado—. Préstale más atención a tu novia o la vas a perder.
Dicho esto la puerta del armario se abrió súbitamente con Jade parada en el portal.
—¿Se extraviaron en camino al comedor? —les preguntó—. Queda allá afuera.
Los chicos salieron uno a uno, mas antes de que Tori pudiera seguirlos, Jade la tomó de la muñeca y la detuvo un momento.
—Más te vale que no le digas nada a Beck sobre lo que pasó entre nosotras.
—¿Por qué lo haría?
—Tan solo no lo hagas. No quisiera que tu secreto se esparza por toda la escuela.
—¿Secreto? Yo no tengo ningún secreto.
—Tu lesbianismo fue noticia para mí.
—¿Qué te hace creer que soy lesbiana? —le preguntó la latina.
—Me quedó muy claro ayer.
—Que yo sepa cosas que tu novio ignora no me hace lesbiana —le dijo abriéndose paso—. Y no te preocupes, no tengo intensión de perder un amigo por ti. No lo vales.
Esa corta declaración la dejó fría y clavada en ese lugar mientras la veía alejarse.
Primero, ¿qué diablos creía Tori saber? Beck había sido su novio por más de dos años. ¿Con qué fundamentos se atrevía a asegurar que ella sabía más que él? Y segundo, ¿cómo que no lo valía? El momento que decidió tocarla de esa forma lo había arriesgado todo y había perdido a su amigo al mismo tiempo. ¿Era tonta o qué?
Lo que le hacía preguntarse algo más, ¿qué diablos tramaba? Tori debía haberse dado cuenta del puñal que le estaba clavando a su supuesto amigo. ¿Por qué lo hizo? ¿Solo para contrariarla, para vengarse? ¿Era eso suficiente? ¿Eso lo valía?
Ahí estaba la morena, al otro lado de la mesa, calmada y sonriendo con Cat, conversando con toda naturalidad y ella no pudo evitar sentirse diminuta.
Todo lo que sintió cuando la besó, cuando la tocó; toda la atención que le dio —atención que no tenía de su propio novio—, ¿había sido solo un juego?
"No lo vales", recordó. ¿Pero qué era lo que no valía? ¿Tomar el riesgo de perder un amigo o ella en general? Porque Beck era su novio, no perdía nada haciendo un esfuerzo, pero tampoco le ponía interés alguno.
—No me siento bien —dijo Jade cansada de pensar y se levantó a tirar la comida que todavía quedaba en la bandeja—. Faltaré las últimas dos horas de clase.
—¿Estás segura? —preguntó su novio.
—Sí, iré a casa. Quiero dormir.
Beck se ofreció a llevarla, mas, lo que ella quería era estar sola. De todas formas, él no insistió, lo que no la hizo sentir mejor.
Recogió su chaqueta de la silla y, antes de encaminarse a la salida, cruzó rápidamente miradas con Tori. La latina notó que algo estaba muy mal con su compañera y sospechó que ella había tenido algo que ver, por la forma en que dejó de mirarla. En silencio la vio alejarse con un paso decaído. Su primer instinto fue seguirla, pero todos sus amigos se preguntarían el porqué, así que decidió faltar discretamente a la última hora para ir a buscarla.
Cuando finalmente se encontró frente a esa puerta roja, respiró fuerte y tocó el timbre. No obtuvo respuesta, pero decidió esperar de todas formas. Jade había dicho que iba a dormir.
Tras unos minutos, dio unos pasos atrás y vio una sombra que cruzaba la ventana de la sala. Poco después la puerta se abrió con una Jade que cargaba unos pesados ojos rojos e hinchados.
—¿Qué quieres, Vega? ¿No deberías estar en la clase de historia?
—Vine a disculparme —le contestó ella.
—¿Por lo de ayer?
—No —dijo a secas—. Por lo que te dije hoy.
—¿Cuál de todas las cosas que dijiste? Fueron muchas.
—Todas las que te hicieron daño.
—No te sientas tan importante, no creas que estoy así por ti.
—Sé que no es así, pero… —Tori se acomodó un poco, todavía parada afuera. Al parecer Jade no tenía intensiones de dejarla pasar. Debería decirlo todo allí, sin nada de privacidad—. Mira… yo…
De verdad hubiese sido más fácil hacer esto en un lugar más íntimo, pero bueno.
—Beck ha sido mi amigo desde el minuto que pisé Hollywood Arts —le recordó—. Aún así, lo que siento por ti… es demasiado fuerte, es… más importante.
La expresión triste de Jade cambio sutilmente a una de duda. ¿Había escuchado bien lo que Tori acababa de decir?
—No estoy enamorada de ti si te lo preguntas. No creo en el amor sin una relación y tú y yo no somos ni siquiera amigas —le aclaró la morena—. Pero… me gustas, eres especial y cuando insinuaste que yo te gustaba, aunque haya sido una insignificante oportunidad, tuve que tomarla.
Jade no le respondió, no quería interrumpirla diciendo alguna estupidez que lo arruinara todo.
—Creo que lo que quiero decir es que… lo vales. Vales arriesgarlo todo y… si Beck no puede fijarse en los cinco hermosos lunares que cubren tu pecho o en lo fascinante que es ver tus labios hincharse allí abajo con tan solo acariciarlos… Si él no puede distinguir la dulzura en tu voz cuando tienes un orgasmo, no sé… Creo que te mereces algo más.
¿Era eso tan difícil de decir?
Porque Tori tenía la boca llena de razón. Si Beck no podía interesarse en al menos buscar un par de palabras bonitas que decirle antes de intimar con ella, ¿qué diablos hacía con él?
—En todo caso. Debo irme. Mamá quería que llegue temprano a casa para ir juntos al campeonato de karate de Trina y ya estoy tarde —mencionó Tori, dando media vuelta—. Nos vemos el lunes.
Jade se mantuvo en silencio sosteniendo la puerta mientras la veía cruzar la acera y perderse en la curva de la esquina. Quizo decirle un gracias, pero de verdad no quería arruinarlo.
—Me gusta esa chica.
—¡Mamá! —le reclamó el susto cerrando la puerta—. Odio cuando llegas temprano a casa.
—Y yo que no faltes a clases, pero regresemos al punto —replicó la mujer—. Es muy linda y me alegra que tengas más alternativas que Beck, pero sería bueno si esta chica me trajera un certificado de salud antes de volver a acostarse con mi hija.
CON-GE-LA-DA.
Nota:
Ay, siento que los capítulos siempre se van a cortar así, de una forma medio violenta XD.
La canción de hoy: Don't let me down - The Chainsmokers.
Alexa Garcia: Este capítulo ya fue más tranquilo, pero ya vienen los demás. Y sí, Jade quiere y quiere y quiere más. Veamos como termina todo. Suerte y gracias por leer.
Hakulandia Dleifder: Tú eres nueva en los reviews, pero si que no tan nueva en los autores. Tengo que confesar que yo te leí a ti hace muchísimo tiempo "SexPhone", Dios. Créeme que no sé como lo lee la gente, pero yo me mato de la risa cuando lo escribo. Es como: Bueno pongamos esta situación incómoda con esta palabra rara y así. Si vieras que me queda la cara de Guasón cuando termino un capítulo. Espero que sigas divirtiéndote, aunque el capítulo de hoy era más tranquilo. Suerte y gracias por leer.
Guest: Eh, que bueno que te haya gustado. A mí me gusta como va también. Sí, ¿verdad? La Tori sensual, pega, pega. Pero también me gusta la Tori sensible.
Rustjacque: ¡Hey! Genial que e haya gustado. Gracias por leer y perdón por la demora de la publicación de hoy. Jajajaja con lo de las pantaletas de Jade. Saludos y buen fin de semana.
VBJTDEPT: Eso sí, la rutina de que Tori es la super virgen no va mucho conmigo. Digo, por qué Jade no puede ser la que menos experiencia tenga. Solo ha tenido un novio que conocemos y Tori como tres XD. Gracias por pasar por aquí y suerte.
LittleRock17: Yo sabía que me acordaba que eras la novia de Jade. Tu suegra creo que le hará mucho bulling a su hija en este fic. Veamos como le va con sus pretendientes. Espero que hayas comido tu pollo (porque no entendí la referencia) XD. Suerte y buen fin de semana.
Marolch: Genial, espero que te siga gustando y que tú también estés bien y mucha suerte. Buen fin de semana.
Sweet Dreams: Yo tampoco podría resistirme a Tori, si es lindísima y esa sonrisa, no podría. Gracias por los cumplidos y ojalá que te siga gustando el fic. ¡Suerte!
Someone: Yo también amo la palabra idiotizar, es muy… completa XD. Espero que no hayas dejado sorda a tu hermana. Por lo pronto ya sabemos cómo se siente Tori en realidad y algo algo de lo que está sintiendo Jade, pero que no es un fic tan largo así que no nos tomará mucho descubrir todo. Gracias por leer y mucha suerte.
Elizabeth von Lahnstein: Oh, gracias :D. Eso mismo. ¿quién no ha tenido esos momentos en que no sabes ni qué decir? Como que te congelas y no sabes nada. A mí me ha pasado mucho. Pobre Jade XD. ¿Tú crees que debería ser más larga? veamos qué pasa después de esta semana. Yo la verdad la pensé para que sea corta. Pero podríamos ver. Mucha suerte y buena noche.
erivip7: XD, espero que no hayas puesto una cara rara en el trabajo al leerlo. Y sí, ella: Bueno, vamos ahí. Y pum, Tori la termina quitándole lo hétero. Saludos y mucha suerte.
Dios17: Jade, ¿posesiva? XD Pero claro que sí. En todo caso, creo que habrán momentos muy divertidos por venir. Gracias por leer y suerte.
Kuroneko: ¡Hey! ¿Cómo va la vida? Perdón por lo de los exámenes, no es mi intensión, pero son cortos igual, te los terminas en un break. Ohhh, lamento lo del oneshot. Y es que ese si que terminó en nota amarga, pero ya tengo en mi cabeza lo que pasó después. Cuando pueda le hago segundo capítulo. Con respecto a lo de Tori, ya finalmente soltó la lengua, por así decir. Pero todavía nos queda mucho sobre lo que Jade quiere y siente. En fin, ahí veremos. Suerte y buen fin de semana.
Guest: Jade pasiva forever XD. Tranquilo/a que aquí lo continuamos. Suerte y buena noche.
Marilinn: Exacto, Jade pidiéndole que no se acerque cuando ya la conoció de pies a cabeza. Tan coherente Jade con sus exigencias XD. Gracias por el apoyo, suerte y que tengas un buen fin de semana.
A todos los que leen en el anonimato y a los que han seguido el fic, gracias, suerte y una buena noche. Hasta mañana.
P.D. Leny te vi por ahí XD. ¡Saludos!
