III- Mala Suerte


Bulma observó con emoción a la pequeña Bra, quien tenía una expresión sublime. Vegeta miraba a ambas con un poco de curiosidad en sus ojos obsidiana. Trunks suspiró. Al principio, la científica de cabellos cerúleos sufrió un duro golpe en su ego cuando la primera palabra que Bra pronunció fue "Papá"; sin embargo, unos días después, luego de darse cuenta de que su hija estaba a punto de decir algo más, decidió llamar a Trunks para que presenciara aquel "espectáculo", aunque el joven de cabello lavanda estaba seguro de que la única razón por la cual lo había hecho era para restregárselo en la cara y así intentar reparar su agujereado orgullo.

"Ya hemos estado aquí casi una hora, Mamá," se quejó, "Estoy seguro de que-"

"Shh," siseó Bulma, alzando un dedo. "Aquí viene."

Bra finalmente alzó la vista, miró a su madre con una seriedad casi intimidante, y aspiró.

"Dunks," dijo, y su rostro se suavizó una vez más.

Bulma y Trunks se miraron el uno al otro. ¿Acaso Bra había…?

"¡Dunks!" Exclamó la semi-Saiyajin, alzando sus brazos hacia Trunks. Bulma quedó en shock, y su hijo sonrió con arrogancia. Vegeta gruñó con diversión.

"Lo siento," Dijo el joven de cabellos lavanda, alzando a su pequeña hermana con cuidado. "Parece que me quiere más a mí."

La matriarca de la familia Briefs no se movió cuando Trunks salió del cuarto con su pequeña hermana en brazos, ni dijo nada cuando Bra siguió repitiendo "Dunks" una y otra vez entre carcajadas. Ni siquiera se molestó en voltearse cuando una mano se apoyó en su hombro izquierdo.

"Mala suerte," Murmuró Vegeta en su oído con un tono burlesco.