EDIT: 26/Diciembre/2018. Para arreglar algunos errores, tanto de redacción como de ortografía; también para evitar los párrafos enormes y así facilitar la lectura. También, NO pienso acabar el reto, así que el fanfic se queda COMPLETO con 4 capítulos.
Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece a mí sino a Rejet—Y todos están contentos así—.
Título: La duda.
Pareja: Yuma/Reiji.
Clasificación: +13.
Tipo: Viñeta.
Palabras: 501.
Genero: ¿Romance?
Temática: Fluff.
Advertencias/Aclaraciones: Para el reto de junio (Diversidad) del grupo en Facebook Diabolik Lovers Adicción Total (al cual ya no pertenezco ni administro). Quizá OoC (fuera de personaje), Shonen-ai (Hombre x Hombre), probablemente cliché, nada nuevo, narración de dudosa calidad y que se pierde del punto principal.
Sinopsis: Donde Edgar vive con una "duda" desde que conoció a Reiji.
[3]: La duda
Edgar venia lidiando con una duda desde los nueve años.
Ésta había nacido desde que Shu le presentará a Reiji, su hermano menor, e incrementaba (además de modificar una y otra vez las piezas del rompecabezas, haciendo imposible revolverlo) cada que sus ojos se topaban con otros de color magenta.
Esa duda era extraña, porque hasta pronunciar el nombre de Reiji (ese que decía con un tono más gentil solo cuando se hallaba sin compañía), le provocaba una combinación de dolor de estómago, hambre y fiebre.
Y ese «misterio», curiosamente crecía con el correr de los días y el tiempo que pasaba junto a Reiji.
Raro en verdad, puesto que estar al lado de Reiji era como caminar en plena tormenta eléctrica. Él más joven siempre portaba un rostro lleno de seriedad y mirada llena de arrogancia, aprovechando cada una de sus visitas para recalcarle a Edgar su supuesta superioridad sobre él. Por lo que, Edgar no comprendía el motivo por el cual sentía una especie de «alegría» cuando veía de nuevo el rostro de Reiji, en vez de un lógico desagrado por el otro.
Quizá se debía a que tenia un gusto secreto por lo bonito.
Edgar era sencillo y directo para expresarse, por lo que no tenia ningún tipo de vergüenza en admitir que Reiji le parecía bonito, más bonito que todas las niñas que conocía.
Sin embargo, que Reiji fuera bonito no explicaba del todo su duda. La cual parecía ser más grande de lo que creía, más cuando Edgar ya tenia más de cinco años cargando con la misma. Demasiados días donde su estómago se revolvía y su pecho se apretaba, cada que Reiji llegará para recordarle a Shu que tenia que volver a casa.
Esa misma duda que le hacía decir cosas que ponían en «peligro» su vida.
—Hey —saludo al hermano de su mejor amigo, éste se encontraba de pie y con los brazos cruzados esperando a que Shu dejará de jugar con las cabras—, ¿me estás oyendo niño?
— ¿Qué quieres? —respondió tosco Reiji, Edgar sonrió y el otro se enojo aun más, era muy bien sabido por el humano que Reiji odiaba ser considerado un niño (incluso aunque su apariencia de alguien de apenas doce años no lo ayudara)—, no me hagas perder tiempo campesino.
—Eres bonito.
— ¿Disculpa? —Reiji mostró una expresión confusa y después una llena de molestia e indignación.
—Lo que escuchaste, eres bonito —repitió Edgar sin vergüenza, disfrutando de cómo las mejillas del más joven se tornaban rojas, ya sea por la pena o la ira, Reiji apretó sus puños y giro la cabeza con desdén, ignorado por los siguientes minutos al mortal, que sonriente notó que las mejillas de Reiji no perdieron su color incluso aunque aparentara enojo y asco.
"Realmente, muy bonito", pensó Edgar, mientras a la vez trataba de comprender porque justo en ese momento (al haber dejado sin palabras a Reiji y estar separados por una corta distancia), la duda se volvió mucho más clara.
¡Gracias por leer!
