-Las primeras atenciones fueron acertadas e Inesperadamente solo tiene una costilla fracturada- dijo Akos al terminar de examinarlo mientras que rebuscaba en su maleta- para su caso lo mejor es que tomen esta poción una vez al día durante los días y esta otra para el dolor Cada 8 horas.

-Solo necesito una de cada, puedo prepararlas- dijo Snape.

-¿Está seguro? La primera es la mayor dificultad, observe la lista de ingredientes y luego considérelo bien- Severus asintió- Bien, si está seguro le daré solo una de cada. Si tiene la dificultad de asegurar el llamamiento, es preciso que la consuma para una pronta recuperación- dijo mirándole atentamente- Bien, eso por un lado. Ahora, para el desastre externo de su cuerpo, siento que este ungüento solo será eficaz con los moretones y heridas recientes- dijo entregándole a un pequeño frasco- Lamentablemente para las cicatrices y formaciones ... no existe nada.

-Soy consciente- susurró severus.

-De acuerdo entonces. Y señorita asegúrate de que coma y descienda como corresponde. Presenta signos de desnutrición y agotamiento. Su cuerpo lo necesita para sanar- miró a Severus fulminando- Se lo digo a usted porque me dice que no es presta atención a su salud. Necesita reposo absoluto y le señaló con el dedo advirtiéndole.

-Me aseguraré de ello. Gracias por todo Akos- el aludido asintió.

-Le mandaré la factura a Black, despídanse por mí- y se desapareció.

Se hizo un silencio en la habitación. Lily no le quitaba el ojo a su amigo, mientras que esta terminaba de vestir, haciéndolo todo con lentitud debido al dolor que le provocaba. Al final fue ella.

-¿Sev, qué piensas hacer ahora? -Murmuró Lily cuando se puso de pie.

-Hacer lo que el medimago ha dicho- Lily suspiró aliviada y le acompañó cuando salió del cuarto.

Snape maldecía cada peldaño que tenía la escalera. Tenía que buscar un sable negro donde estaba y tratar el tema de la factura de Akos. No quería tener nada que hacer. Así mismo, he tenido que estar en una ocasión Potter para hacer lo mismo que sí, mejor dicho en el medio de él y Lily en el caso de lo necesario. Aunque esperaba no tener que pelear con su amiga, lo único que quería era terminar todo pronto e irse a dormir. El día estaba resultando demasiado largo.

Siguió el rastro de las risas que le llevaron al comedor. Estar haciendo literalmente el idioma, intentando usar el otro lado del sofá para que ellos puedan ver más lejos, más allá de lo normal, para todos, ya que Remus ocupaba tranquilamente el otro sofá solo.

-Negro- dijo Snape e inmediatamente nos dejó de hacer lo que estábamos haciendo para mirarle.- Mándame the factura of animago, te pagaré a plazos.

-¿Vas a poder siquiera pagarla? - dijo mirándole divertido- a plazos hay intereses.

-Lo que digas, no quiero deberte nada- Negro sonrió divertido- ¿Dónde estamos?

Sirius dudaba mucho de que pudiese pagarle incluso a plazos. Sabía que la madre de Snape era un príncipe pero también había visto su vestimenta todos estos años y distaba mucho de ser cara. De hecho, algunas capas también tenían una apariencia antigua. También tenía sus sospechas. ¿Qué es lo que no tiene que pagar? ¿Cómo se puede utilizar? ¿Cómo se puede utilizar? pretendía darle.

-Quejicus, ¿tienes amnesia? - informó James- En el apartamento de Canuto y Luna ...

-Idiota, dónde está situada la maldita casa- siseo Severus.

-En el mundo muggle, cerca de una barrera al mundo mágico. Es bueno tener todo cerca- dijo Remus.

-Maldita mar, me va a llevar como dos horas a casa- refunfuñó Severus por lo bajo.

-¿Ha dicho una casa? ¿Cómo que a casa?

-El medimago ha venido, me ha visto así que me voy.

-De eso nada. Ni pienses en volver hasta recuperarte- dijo en jarras.

-Lily, sabes que no puedo dejar sola a mi madre allí ...

-Y tu sabes lo que te ha dicho el medimago. ¿De qué sirve traerlo si no vas a hacerle caso?

A todos siempre les sorprendía la rapidez con la que la pelirroja era capaz de hablar cuando estaba enfadada. Además, se volvió más fácil de entender.

-¿Qué es lo que ha dicho? - preguntó Remus aparentemente preocupado.

-Casi nada, a rasgos generales solo que tiene un principio de desnutrición, signos de agotamiento y costilla rota- dijo irónicamente mirando la cara sorprendida de los presentes.

-¡Lirio! No puedes airear mi historial clínico como quieras.

-No me retes- dijo exasperada y señalizando con el dedo.- Llévate a tu madre si quieres, pero te quiero fuera de esa casa.

-No. Voy a volver allí. Es mi vida Lily.

-Y yo no pienso dejar que los eches por la borda. Si vas allí iré contigo.

-Estás loca, sabes lo que pasará si vienes. No se preocupe por mantener las apariencias, dijo elevando el tono.

-No pienso dejar que Lily vaya a tu casa- dijo James muy serio.

-Mira, estamos de acuerdo en algo.

-Yo también iré- sentenció James y Severus se giró totalmente sorprendido.

-Si cornamenta va, yo también voy- dijo Sirius.

-Y-yo no voy, tengo cosas que hacer- dijo Peter por primera vez. Se había mantenido el tiempo en la margen y cada vez estaba más asustado.

Los merodeadores se volvieron locos intentando convencer a Peter porque no tenían nada que hacer. Remus por su parte actuó de pacificador, pidiendo que no se metieran en los asuntos de los demás. Sin embargo, en el pasado, la razón de ser era la razón de ser. La imagen de Lily jugando a las enfermeras con él pasó por su cabeza. Esa idea le horrorizaba.

-No, no vais a venir ninguno- dijo Snape en orden.

-Bien, entonces múdate. Saca a tu madre de allí y vete a vivir con ella.

-¿Crees que no lo haría si pudiese? - preguntó exasperado Severus.

-Ya tienes los 18, tienes el dinero de la bóveda, no puedes escuchar nada pero escuchado atentamente la conversación, viéndolos como un partido de tenis.

-No, no lo tengo- dijo en un susurro, bajando la mirada por primera vez.

-¿Cómo que no lo tienes? -Preguntó Lily pero todo se mantiene en silencio-No, no, no, no, no, no, no, no, cada vez más el tono después de unos instantes- No me digas que me mentiste todos estos años- la mirada de Snape le confirmaba todo- Pero ... ¿Cómo es posible?

-Nunca hubo un posible acceso a la bóveda, nos desheredaron.

Negro escuchó eso en bucle. Aún así, no he reconocido a menudo lo que su madre había hecho. Él también había sido desheredado al salir de su casa. Él no había estado en su lugar ni en sus amigos. No puedo evitar sentir algo de lástima hacia sí mismo y hacia Snape. Lo que al mismo tiempo le sorprendió, ya que lo consideré en el mismo calibre que su madre.

-Quédate aquí- dijo Black sorprendiéndote también.

-Os habéis vuelto locos todos- dijo incrédulo- no pienso quedarme aquí.

-Nunca pensé que diría esto pero ¿si pides ayuda a Malfoy?

-¿Su padre vivo? - con sarcasmo - Es un hipócrita que comprende mis pociones, pero no me da cuenta en su casa.

-Entonces quédate aquí, es tu mejor opción.

-¿Lo dices en serio Lily? Dime, ¿Cuál es la diferencia a estar con mi padre? - Los cuatro merodeadores se han confundido.

-Han madurado, cualquier cosa es mejor que tu padre Severus- una risa incrédula salió de los labios de Snape.

-Tu no sabes ni la mitad de lo que ellos ...- comenzó a decir con furia contenida.

-¿Por qué te pega tu padre? - intervino Sirius quien había estado escuchando la conversación atentamente puesto que sentí que tenías entre las líneas de lo que no se estaba enterando. Los merodeadores lo miraron sorprendidos y Lily simplemente miraba a un Severus que había perdido el poco color que se quedaba en la cara, retilando a decir algo.

-Canuto, no creo que se refiera a eso ...- dijo Remus al percibir la tensión del ambiente.

-Porque es alcohólico, porque soy un puto fenómeno que tiene magia, por existir- dijo con una mirada fría que caló los huesos de los presentes- No se, Negro, ¿qué crees que sea? - El silencio incómodo era palpable- ¿Existir? Si, esa siempre parece ser la explicación para todo, ¿no? - informado con sorna.- Me voy- sentenció.

-Me lo debes-susurro Lily, recuperando la atención de los presentes. Snape la miraba con una ceja levantada- Por insultarme y por mentirme. Si quieres que te pierdas, te quedarás aquí.

-Lily...-dijo Snape recordando el momento en el que la llamó sangre sucia. Lily sabía que ese hecho todavía atormentaba a su amigo.- Está bien- dijo con los puños apretados, sorprendiendo con su respuesta a los presentes y la pelirroja suspiró aliviada.- ¿A cuanto alquilas una habitación?- dijo mirando a Black.

-No hace falta que me pagues y antes de que digas nada, Remus tampoco me paga.

-No quiero deberte nada- siseó.

-Bien, bien, pues túrnate con Remus para cocinar si sabes, limpia o haz lo que te venga en gana, a mi no me importa.

-¿Piensas que soy un elfo doméstico?- Miró con furia a Black.

-Mira, odio los elfos. Mi madre tenía uno y era horrible- James no pudo evitar reírse al recordar todos los problemas que le ocasionaba ese elfo a su amigo, por lo que se llevó una mirada reprobatoria por parte de su amigo- no vas a ver ninguno, así que alguien tiene que hacer las cosas Quejicus- miró fijamente a Severus quien pareció comprender.

-De acuerdo- dijo algo reticente, no estaba seguro de si le estaba mintiendo o no- Volveré sobre las 8, tengo que ir por mis cosas y por mi madre- Lily pareció contemplar la idea unos instantes y luego asintió.

-Tengo que irme a casa también pero te advierto, mañana voy a venir y como no estés te traeré de la oreja. Y a vosotros dos, especialmente tú Sirius, como le hagas algo yo misma me encargaré de estrangularte- Los presentes tragaron saliva ruidosamente.

A Severus le había costado mucho convencer a su madre de que se fuera con él. Le daba miedo dejar a su marido por las represalias que pudiesen tener contra ellos.

Aún recordaba lo que éste le había hecho a su hijo cuando llegó a casa, ya temía que algo así fuera a suceder pero aún así le dolió ver como su marido lo tumbó al suelo de una bofetada por no haber arreglado el desastre que el mismo había provocado ayer. Con un par de golpes más se había asegurado de remarcar que lo quería todo impoluto antes de que se sentara a comer. Ella había intentado detenerle como siempre pero al final no había podido hacer nada. Le frustraba ver como su hijo sí podía defenderla y ella era incapaz de hacer lo mismo. Le pedía y le suplicaba a su Severus que no se metiese por medio pero aún así lo hacía, conseguía que su padre cambiase rápidamente el foco de atención hacia él.

¿Cuándo fue tu padre? Al final, había sido él quien había preparado una punta de varita tanto su maleta como la de su madre. Era la primera vez en mucho tiempo que usábamos magia en aquella casa. Su madre lo miraba aterrorizada, pensando que había perdido la cabeza por la última paliza que le había dado su padre, llevándose las redes arrastras de su casa. Se incluyeron las dos maletas en una mano y ella en la otra y se aparecieron en el salón de una casa muy bien iluminada con la única premisa de hablar de qué hacer.