Capitulo 2: Efímera felicidad.
Delante mio esta una chica con las descripciones del Rey Helado, pero ella estaba completamente lastimada en un charco de sangre y con la ropa algo rasgada, asustado y alarmado fui corriendo asi ella.
- ¡¿Aoi, puedes escucharme?! – le dije mientras la tomaba entre mis brazos.
- ¡Aoi! – grite alarmado al no obtener ninguna señal de vida por parte de ella.
Asustado acerque mi cabeza hacia su pecho para escuchar si su corazón todavía latía….
- Gracia a glob, todavía está viva – dije un poco más tranquilo.
- Tengo que avisarle rápido al Rey Helado, y tratarla sino morirá – Dije mientras concentraba algo de mi energía espiritual en mi mano.
En la mano de Finn lentamente se empezó a formar una esfera carmín intenso, lentamente extendió su mano al cielo, liberando toda esa energía en un disparo, que al llegar al cielo estallo en una gran esfera de fuego.
- Bien con eso el Rey Helado sabrá de mi ubicación, mientras tanto tengo que curarla como pueda – Dije cargándola hasta llegar a un árbol, donde la recosté.
Sacándome mi mochila, busque un kit de primeros auxilios que siempre llevo, al abrirlo busque el frasco con las lagrimas de cíclope, una vez que lo tuve al frasco en mis manos voltee a ver a Aoi, primero tenía que curar las heridas mas profundas…
Lentamente le saque a Aoi la parte superior de su ropa que era un abrigo que simulando la parte superior del cuerpo de un pingüino, al sacarle pude notar que tenía un vendaje en el pecho, tratando de soportar la vergüenza que esto me provocaba, mire hacia su estomago donde tenia la herida mas profunda, parecía hecha con una espada, ignorando esto vertí un poco de las lagrimas de ciclope en la herida, y estas comenzaron lentamente a sanarse.
Tomándola de nuevo entre mis brazos, la coloque contra mi pecho de forma tal que yo pudiera ver su espalda, pero me horrorice con lo que vi… Tenía varias cortadas, y algunas todavía estaban abiertas, respirando hondo para tratar de calmarme, tire un poco más de las lagrimas de ciclope en su espalda, las mas graves se sanaron, pero todavía quedaba muchas mas heridas que necesitarían un mejor tratamiento… La volví a recostar contra el árbol y le coloque su abrigo de nuevo.
*Me pregunto quién abra sido el bastardo para hacerle esto a una niña* Eran los pensamientos de Finn.
*Cuando lo encuentre, le daré no solo una paliza, lamentara el día en que se le ocurrió levantarle la mano a una dama* Pensaba furioso.
*Pero mas importante aun, ¿por qué alguien le haría algo asi a Aoi?* Pensaba Finn desconcertado
Al mirar un segundo a Aoi, pude notar que temblaba ligeramente por el frio al parecer, sacándome mi campera, se la coloque enzima, para abrigarla un poco mas. Al poco tiempo llego el Rey Helado, todo agitado y alterado.
- ¡¿DONDE ESTA MI HIJA?! – Grito el Rey Helado bien llego.
Corriéndome a un lado le di espacio para verla, no sabía que decirle en un momento como este, solo mire al piso avergonzado y furioso.
- ¡AOI!, ¿pe…ro… pero, que te hicieron? – Dijo asustado el Rey Helado al verla en ese estado.
Vi como se arrodillaba ante ella y quitaba mi campera, para poder observar mejor sus heridas, eran varias, pero no tantas como cuando la encontré.
- Finn, ¿quien fue? – Dijo el Rey Helado sin apartar su mirada de Aoi.
- No lo se… - Le respondi.
- ¿Cómo que no lo sabes? – Dijo furioso.
- Cuando llegue la encontré asi – Dije mirándolo.
- Ya veo…. Lo mejor será llevarla al Dulce Hospital…. – Dijo el Rey Helado tristemente.
- Si, eso es lo mejor – Dije mirando al cielo, dándome cuenta que en unas pocas horas amanecería.
- Finn, cuando lleguemos allá, ¿podrías contarme como la encontraste realmente? – Dijo tomando a Aoi en brazos.
- Esta bien, pero dudo mucho, que quieras escucharlo – Dije siguiendo al Rey Helado
- Lo se, pero es mejor saberlo desde ahora y prepararme mentalmente, para cuando Aoi despierte y me cuente ella misma lo que le sucedió – Dijo seriamente pero con un gran deje de amargura.
- Comprendo, pero lo mejor será llegar rápidamente al Dulce Reino – Dije mirando a otro lado.
- Si – Dijo simplemente el Rey Helado.
Luego de un buen rato caminando llegamos al Dulce Reino, los guardias bananas se sorprendieron al ver al Rey Helado, pero luego de explicarles la situación nos dejaron pasara, fuimos directo al Dulce Hospital, donde la Doctora Helado al ver al Rey Helado con Aoi en brazos se asusto mucho.
- ¿Pero que le paso a esta jovencita? – Dijo la Doctora Helado asuntada.
- No lo sabemos, la encontramos asi – Dije mirando a la Doctora Helado
- Doctora, ¿puede hacer algo por ella? – Pregunto el Rey Helado.
- Por supuesto, por favor vengan con migo – Dijo la Doctora Helado dándose la vuelta y caminando.
Nos condujo hasta una sala del Hospital donde le pidió al Rey Helado que recostara a Aoi en una camilla, nos ordeno a ambos que saliéramos y esperáramos afuera.
- Finn, ¿ahora podrías contarme como la encontraste? – Dijo en Rey Helado dando un suspiro pesado.
- Esta bien, pero trata de calmarte ella se pondrá bien, ya verás – Le dije poniendo mi mano en su hombro en señal de apoyo.
- Esta bien Finn, pero no puedo prometerte que luego de que me cuentes esto, no cometa un asesinato al bastardo que se atrevió a ponerle una mano encima a mi bebe – Dijo el Rey Helado fríamente.
- ¿Piensas que te detendré?, como están las cosas yo también tengo ganas de darle una buena paliza al sujeto que le hizo eso – Dije serio.
- Si Finn, pero tu no podrás entender mi dolor al verla asi, tan lastimada e indefensa… - Dijo mirándome a los ojos.
- Lo se, Aoi es más que tu amiga, ella es tu hija a fin de cuentas – Dije mirando como el Rey Helado luchaba por contener sus lagrimas.
- Finn estoy listo para escuchar todo, desde que la encontraste, hasta mi llegada – Dijo seriamente.
- De acuerdo – Dije dando un suspiro.
Lentamente le fui contando al Rey Helado como encontré a Aoi rodeada en un charco de sangre, desde sus heridas más graves en el pecho y la espalda, como en el resto de su cuerpo. Obviamente se molesto porque vi el pecho desnudo de su hija aunque tuviera esa venda, ejem pero ese no es el punto, luego de que el Rey Helado me diera una mirada asesina, que siendo honesto si las miradas mataran seguramente ahora estaría mil metros bajo tierra.
- Ya veo con que asi la encontraste… - Dijo mirando al techo.
- Finn, gracias por todo, y perdón la mirada de hace rato… - Dijo mirándome algo apenado pero levemente feliz.
- Descuida Rey Helado, si yo tuviera una hija y me enterara que un chico, le vio el pecho desnudo seguramente le abría arrancado los ojos – Dije mirándole comprensivo dándole una leve sonrisa.
- Gracias Finn – Dijo sonriéndome.
- Finn… ¿Tu qué crees que pasara ahora?…. – Dijo el Rey Helado, esa pregunta me descoloco totalmente.
- No se a que te refieres – Dije mirándolo confundido.
- Cuando Aoi se despierte, tengo mucho miedo de lo que ella me pueda decir, tengo miedo de saber que alguien le hizo algo inapropiado si me entiendes – Dijo mirando al suelo, pude notar como una lagrima se derramaba de su ojo lentamente.
- Viejo no pienses en eso, por ahora lo mejor es esperar y ver que nos dice, es mejor que no saquemos conclusiones a la ligera – Dije tratando de calmarlo pero sinceramente, para que ella tuviera esas heridas algo mas debió haber pasado, solo espero que no sea lo que el Rey Helado esta pensando.
- Eso espero Finn, eso espero... – Dijo el Rey Helado todavía con la cabeza agachada.
Luego de un par de horas salió la Doctora Helado, al acercase a nosotros, nos dijo que todo estaba bien con Aoi, que solo eran un par de cortes, hechas quizás con un objeto filoso quizás unas dagas pero no estaba segura, también nos informo que Aoi la trasladaría primero a una habitación, y que nos fuéramos a tomar algo a la cafetería del Dulce Hospital, que ella nos avisaría cuando estuviera en una habitación fija.
Agradeciéndole a la Doctora Helado nos fuimos a tomar un café para despertarnos luego de una noche entera en vela con muchas preocupaciones. Pero al llegar nos encontramos con la Dulce Princesa.
- Finn que alegría verte, ¿Cómo has estado? – Dijo acercándose feliz a saludarme pero al ver al Rey Helado frunció levemente el seño y pude notar ¿un ligero sonrojo?.
- ¿Pero que hace aquí el Rey Helado? – Dijo desconfiada y algo nerviosa.
- Dulce Princesa, no estoy aquí para secuestrarla, estoy aquí por cosas más serias y mas importantes – Dijo el Rey Helado mirando fríamente a la Dulce Princesa, ver eso sí que es algo nuevo.
- ¿Qué sucedió? – Dijo la Dulce Princesa sorprendida por esa mirada de parte del Rey Helado.
- Estamos aquí porque la hija del Rey Helado, estaba gravemente lastimada – Dije interviniendo en la conversación.
- ¿La hija del Rey Helado? – Dijo dudosa la Dulce Princesa.
- Si asi es, mi hija Aoi – Dijo el Rey Helado mirándola con indiferencia.
- ¿Desde cuándo tienes una hija? – Dijo extrañada, es mi imaginación pero parece que note un poco de celos en su voz.
- Desde hace 5 años – Dijo mirándola.
- Ya veo felicidades, ¿quién fue la afortunada, que se caso contigo? – Dijo la Dulce Princesa sonriendo forzadamente, para otra persona seria una sonrisa normal, pero años conociéndola era obvio que esa sonrisa es mas falsa.
- Es la pequeña que salió del huevo de Gunter – Dijo el Rey Helado dando un suspiro cansado.
- Oh, ya veo – Dijo la Dulce Princesa, como si estuviera feliz de saber que el Rey Helado no anda con nadie, eso si es raro…
- Como sea, te…. – No pudo continuar con lo que decía el Rey Helado, ya que apareció la Doctora Helado.
- Rey Helado, su hija ya la trasladamos a una habitación, es la 102, si gusta ya puede ir a verla – Dijo la Doctora Helado y se retiro a seguir viendo a otros pacientes.
- Bien es mejor que vaya a ver a Aoi – Dijo el Rey Helado retirándose.
Pude ver como la Dulce Princesa pretendía seguir al Rey Helado, pero la detuve agarrándola de la muñeca, ella desconcertada volteo a verme.
- ¿Finn, que crees que haces? – Dijo mirándome seriamente.
- Es mejor que lo dejes al Rey Helado, ahora el necesita estar solo con su hija – Dije mirándola serio.
- ¿Quién dice que lo estaba por seguir al Rey Helado? – Dijo mirando a otro lado nervioso.
- No te hagas la inocente Bonnibel, llevo años conociéndote, y se que me estas mintiendo – Dije mirándola.
- Esta bien Finn me descubriste, solo quiero saber cómo es la hija del Rey Helado – Dijo mirándome.
- Tendrás que esperar, no es buen momento ahora – Dije seriamente y pensativo.
*¿Para que la Dulce Princesa querría conocer a la hija del Rey Helado?, sin contar que se puede notar de lejos que esta celosa* Fueron los pensamientos de Finn, pero no duraron mucho mis divagaciones, al escuchar un fuerte grito de lamento de una vos femenina.
Soltando la muñeca de la Dulce Princesa, salí corriendo en la dirección del grito, no estaba seguro pero algo me decía que la felicidad del Rey Helado, seria efímera….
Holaaa n/n, perdón por la tardanza xD, no me llegaba la inspiración y andaba ocupada con tareas del cole x_x, en fin que les parece el cap? :3
¿Que creen que le haya pasado a Aoi?
¿La Dulce Princesa actúa raro por que sera?
¿El Rey Helado mirando con frialdad a la Dulce Princesa?
¿Ustedes que creen que pase en el próximo cap? :P, perdón si tardo en subir los cap, ando sin nada de tiempo xD, asi que tardare perdón :(
Muchas gracias a la gente que comento me puso muy contenta ver sus comentarios n/n
