Disclaimer: los personajes de Hetalia que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Hudekazu Himaruya (gran genio mundial xD) sólo México es mío n_n

Advertencias: violencia, guerra, yaoi (varias parejas para Mex O_O [entre las que cuento RuMex, USAMex y… lo demás es sorpresa XD]), dolor y demás…

Kary: Privet chicas!

Inner: capi 3: listo!

Kary: aquí ya les mostramos a nuestro amado ganador(a) jaja, aunque creo que muchos de ustedes ya se lo esperan XD

Inner: y bueno, sólo un dato:

Demelio: elemento inventado por mí (XD) que es un metal y tiene la propiedad de ser fundido (y moldeado) con relativa facilidad, y al endurecerse, se vuelve muy resistente; también tiene la capacidad de absorber energía y con un proceso especial, la puede transformar (muy mágico, lo sé) además de que no contamina, sin embargo los países se vuelven muy dependientes de él (droga de país muajaja)

Kary: da… lo inventé para que cuadrara con lo que quiero hacer y pa no andar buscando reservas a lo loco para que quede e_e XDD; y bueno, se supone que se quedaron un poco obsoletos el Carbón y Petróleo (sólo un poco) peeero; se siguen usando la mayoría de los demás materiales

Inner: y sin más; el fic:


Esta vez la guerra es suya

Lo que muchos nunca esperaron llegó; era fácil de saberlo con sólo contemplar su sonrisa…

Julio, 2036; Estado de México, México.

El joven moreno recorría las calles con un ansia increíble; y, aunque Alejandro se había prometido algunos días atrás que esta vez no iba a pasarse el tiempo de casilla en casilla esperando tener algún indicio de lo que pasaría, las ganas de saber le habían vencido y ahora se encontraba en Toluca*, revisando algunas de las más visitadas y quedándose parado viendo a la gente, como si esperara poder ver en sus rostros la respuesta a esa pregunta que de antemano ya sabía, pero disimulaba que no.

Suspiró y continuó su camino sin darse cuenta hacia donde iba; se metió en un bar cercano y pidió un trago (sí, por ningún motivo había dejado a su jefe anterior quitar todas las cantinas); miró la televisión que estaba colocada en una esquina del establecimiento y se puso a ver las encuestas; al parecer estaba bastante cerrado, aunque sólo se estaba tomando en cuenta el Distrito Federal, que era, según él, una de las zonas en las que eran siempre más cerradas las elecciones.

Salió de ahí y esperando que pasara el tiempo; ni siquiera quiso regresar a casa para arreglar sus cosas que tendría que llevarse ya que en un par de días habría una reunión con el G-20* y él estaba "obligado" a ir, además de que se hablaría mucho de quien ocupase el puesto en México ahora.

Las horas corrieron con extrema lentitud, hasta que comenzó a atardecer; México miró hacia el cielo y decidió al fin volver a su casa, de cualquier manera los resultados quizás se darían en unos minutos y él esperaba escucharlos primero; rápidamente llegó a su hogar y entró en la sala, prendiendo la televisión de inmediato en las noticias; un hombre bajito, canoso y de piel blanca hablaba de que en sólo unos minutos recibirían los resultados finales de estas elecciones. Su voz lenta y pausada aburría un poco a Alejandro que pensó en la posibilidad de irse a preparar algo de comer antes de que lo anunciara, pero se lo pensó mejor y decidió no separarse de la pantalla hasta que lo hubiera sabido.

—… en sólo unos cuantos minutos más: en este momento se están sumando los votos de cada una de las entidades federativas, los cuales ya se tienen registrados…— México suspiró y se acercó al teléfono de la sala: él sería el primero en mandar las felicitaciones. En la pantalla de la televisión, un joven entró, entregándole un pequeño sobre blanco al hombre de las noticias— bien; muchas gracias… aquí tenemos los resultados definitivos de las elecciones— Alejandro se abrazó a un cojín del sillón, ¿por qué se ponía nervioso?— muy bien, hay que tener en cuenta que es ya el 100% de los votos y sólo con un margen de error del 0.1%, por lo que las posibilidades de una equivocación a la hora de anunciar al ganador son muy bajas…

—¡Ya habla, hombre!— gritó el moreno aunque el otro no lo escuchaba; el sujeto de las noticias abrió el sobre y con una parsimonia desesperante desdobló la hoja que había adentro; la nación que miraba la TV se encogió en su lugar.

—Y el ganador es— miró el papel y sus ojos se abrieron considerablemente dándole un aspecto muy gracioso— señoras y señores, hoy tengo que dar un gran aviso a toda la nación: por primera vez en la historia de nuestro país, una mujer gana las elecciones a la presidencia. Hoy, la licenciada Josefina Isabel Montaño Soto es la presidenta electa de los Estados Unidos Mexicanos— pasaron unos segundos y México sonrió mientras afuera se comenzaron a escuchar cuetes o música que ponían aquellos que apoyaron a Josefina.

Alejandro marcó rápidamente el número de la mujer y pasaron unos segundos para que escuchara su voz algo temblorosa contestando.

—¿Sí?

—Pina, soy yo: Alejandro, acabo de ver las noticias; mmm… ¡felicidades!

—Aaa… ¡gracias!— los nervios se transmitían a través de la línea, algunas risillas escapaban de los labios de la ahora presidenta electa y un murmullo de mucha gente provenía de la casa de ella; la nación entendió todo a la perfección y dijo.

—Parece que va a haber pachanga con tu familia; te dejo 'tonces; nos veremos después— y colgó sin dar tiempo a que ella hablara. Sin hacer nada más se dirigió a su habitación y se acostó sin cambiarse de ropa: sí, él lo sabía desde el principio. Desde los primeros meses de campaña de ellos tres; era más que un presentimiento, era el hecho concreto de saber lo que pasaría; el reflejo de lo que su gente sentía…

Se dio un par de vueltas antes de caer completamente dormido; ya se preocuparía mañana por arreglar el resto de sus cosas para ir a la reunión, por ahora lo único que quería era descansar: fue un día ajetreado caminando de aquí para allá, aunque la verdad… seguía preguntándose por qué lo hacía…

**o**

Washington D.C, EUA.

La reunión había empezado ya hacía un par de minutos y el mexicano había llegado derrapándose al lugar de la junta; admitía que algunos "malos hábitos" aún no se le había podido quitar, y la impuntualidad era uno de esos que sabía que le costaría un trabajo desmedido quitar en caso de que se lo propusiera.

Lo bueno es que no me lo propongo— pensó riendo mientras tocaba la puerta y se encontraba con los rostros molestos de algunos países, aunque lo dejaron pasar: el moreno había comenzado a aganarse el respeto de la gran mayoría, desde que comenzó a industrializarse, pero sobre todo, cuando empezó a producir armas. "Son para el combate en contra de la delincuencia" había dicho su jefe en ese entonces aunque era difícil saber si esas eran sus reales intenciones; Alejandro sin embargo conocía la verdad y se conformaba con ella— ¡Qué transa!— saludó a todos y se sentó entre Canadá y Rusia, evitando un poco a Estados Unidos.

—Privet!, ¿Por qué Alexander ha llegado tan tarde?— cuestionó el ruso con una sonrisa.

—Oh, es que me agarró un embotellamiento— se ganó las risas de algunos de los países más optimistas y los reproches de los demás: él venía en avión.

—B-bonjour, México— la suave voz de Matthew apenas llamó la atención del mexicano que volteó para estrecharle la mano.

—¿Qué onda, Matt?— muchos se preguntaron a quién fue dirigido ese comentario.

—Muy bien; Mercy… escuché que ya tienes una jefa.

—Sí, casi nadie se lo esperaba; ¿qué opinas?

—Well… si México ya nos permite seguir con la junta, sería muy bueno para todos— un molesto inglés levantó la voz e interrumpió al canadiense que acababa de abrir la boca.

—'ta bueno, 'ta bueno— respondió Alejandro acomodándose en su lugar; desde su lugar Alfred le hizo un gesto de saludo que el moreno contestó con cierto fastidio y desvió la mirada para lanzarle una sonrisa a Brasil, el único de sus hermanos que estaba presente y se sentaba junto a India y Sudáfrica; el sudamericano se la devolvió radiante.

—¡Bien!— Alfred se levantó de su silla con mucha energía— la reunión de hoy es para hablar de un problema que se está haciendo cada vez más grande— comió una hamburguesa que había sacado de su bolsillo y continuó— el comienzo de la escasez de "demelio" que como todos sabemos, hoy en día es necesario para la producción de muchas cosas— todos asintieron sabiendo perfectamente a lo que se refería. Algunos parecían más preocupados que otros, Alejandro suspiró; no muchos lo sabían, ni siquiera en su territorio, pero aún tenía unas enormes reservas que se había descubierto recientemente, carca de las que tenía de Uranio.

—Creo que deberíamos buscar otro material-aru; no podemos depender de uno solo-aru— China opinó algo nervioso; Sudáfrica levantó una ceja.

—Espero que no digas eso porque en la parte norte de tu territorio se han encontrado unas grandes reservas…

—¡¿En serio?— Alfred se levantó de nuevo apuntándole con el dedo al chino— ¿Por qué no me dijiste?

—Quizás porque América no debe meterse con los recursos de los demás— comentó el siempre sonriente Rusia, no sólo porque sería una razón para criticar a Alfred, sino porque esas mismas reservas estaban también en parte de su territorio y no era conveniente que el estadounidense se entrometiera con ellas.

—Yo también espero que ese comentario no haya sido por intereses personales, eh Rusia— Inglaterra también sospechaba de lo que pensaba Iván.

—Nyet; es compañerismo con China— Yao lo miró pero no dijo nada; no era conveniente revelar a alguien que estaba de tu lado por lo menos para protegerse a sí mismo.

—But I need it!— soltó el norteamericano— exijo que me vendan; y sugiero un buen precio— parecía un niño caprichoso.

—¡Impensable-aru!, ¡Yo también lo necesito-aru!

—¡Todos lo necesitamos, América!, ¡No sólo tú!— gritó Suiza bajo la aprobación de la mayoría de los países.

—Mi jefe no me dejará hasta que haga que Yao firme los tratados. You must do it!— China estaba un poco enojado.

—¡No-aru!, ¡Son mías-aru!— nunca un ambiente se había puesto tan pesado por una conversación, aunque quizás, pensó el mexicano, ellos ya tenían problemas anteriores; probablemente era por aquel mal entendido entre sus mandatarios el año anterior en el que todo comenzó con una simple mala interpretación de las palabras.

—¡Entonces tendré que cortar tratos contigo!— la sala quedó en silencio: era una decisión muy precipitada, pero a Alfred parecía no importarle.

—¿Qué?, ¡No puedes hacerlo-aru!, ¡mi economía se desplomaría-aru!

—¡Véndeme pues!

—¡No!, si no hay otra cosa que tratar en esta junta-aru…— los miró a todos esperando que le dijeran algo pero nadie lo hizo— entonces yo me retiró-aru— y se fue dando un fuerte portazo detrás de él; los murmullos comenzaron unos segundos después y se fueron incrementando hasta que Alemania se levantó.

—¡Bien!, aunque nos falte un miembro, es necesario seguir con la junta; aún hay otras cosas que debemos de tratar— todos callaron y la junta trató de seguir pero al poco tiempo se tuvo que dar un receso para la hora del almuerzo; el mexicano se fue a comer con su hermano y en silencio comenzaron a disfrutar sus alimentos, un par de minutos después, el brasileño rompió aquel momento callado y dijo:

—Creo que es peligroso que sigan estas peleas, ¿no?; pueden estallar algunas revueltas más grandes o una guerra entre ellos si es que siguen, ¿qué opinas tú?— Alejandro tragó lo que tenía en la boca y tardó un momento para responder.

—No me interesa lo que haga Alfred— se mantenía resentido por las leyes anti-migrantes que aún se conservaban luego de la crisis del 20 en la que mucha de su gente buscó llegar al "otro lado"— y sé que China puede defenderse de él por lo menos medianamente.

—¿No te preocupa que te pueda pasar algo a ti?— México levantó una ceja— como por ejemplo… por tus reservas de demelio— el norteamericano abrió la boca algo sorprendido— no te preocupes, tu secreto está guardado conmigo— al parecer Alejandro no se fiaba mucho, no era él, eran todos: un mundo entero del que sospechar— ¡ey!, puedes confiar en mí; te diré: yo también acabo de descubrir algo grande por mis costas, ¿lo ves?, ahora cada quien sabe un poco del otro— el mexicano pareció satisfecho y le sonrió. Brasil levantó la vista y un gesto algo burlón apareció en su rostro— creo que alguien te está buscando…

—No me digas que es el gringo por favor— el sudamericano negó con la cabeza.

—Rusia— el otro moreno levantó la cabeza y vio que efectivamente la gran nación parecía estarlo buscando, probablemente para almorzar con él. México miró a su hermano— anda, ve con él— lo animó y sonriendo, Alejandro fue al encuentro del otro— cuídate hermano: las cosas pueden darse peor de lo que imaginas…


Estado de México (Toluca): hasta ahora es la Entidad Federativa más poblada en el país; así que me pareció correcto que buscara en su capital; claro que para ese tiempo (xD) podrían haber cambiado las cosas, por lo menos en este caso decidí dejarlas así.

G-20: es un conjunto de los países más industrializados del plañera; más o menos podríamos decir que es "juntar" el G-8 y el G-5 (que son los países en vías de desarrollo y que se convertirán en potencias; México forma parte de ellos); esta "organización" (el G-20) también es llamada con son de burla "el club de países ricos"


Inner: Y?, esperamos que les haya gustado, da?

Kary: agradecimientos: Juan Nikte, The Animanga Girl, Hinata Jagerjaques, Youko Saiyo, Lily Yavetil, Loreley Kirkland, Grellicious x3yKairake

Inner: ya saben: reviews con criticas, felicitaciones, dudas, amenazas... son bien recibidos

Kary: cuidense y nos vemos!

Inner: paká!