Notas de autor: Tercer capitulo y se viene el equipo RenSexy! digo, RenCecil~, ¿Cómo les vendrá la inspiración? ¿Cómo sera su canción? ¿Entraran en el club? Esas y otras preguntas más tal vez estén respondidas en este capitulo~ Repito; "tal vez"
(Por cierto; -.-.- UtaPri -.-.- Son los cambios de escena, que empezare a ponerlos ahora para no marearlos tanto xD)
Capitulo 3 (Lament for Eros)
Las parejas para poder ingresar al club de música ya habían sido designadas, quedando solo aproximadamente veinte y cinco horas para que finalizara el tiempo límite ninguno de los dúos habían logrado siquiera iniciar un poco con la canción.
Como con el caso del grupo RenCecil los cuales estaban reunidos en la vacía habitación del príncipe, la cual era aún más moderna que las demás por ser específicamente para un príncipe y un conde, este último se encontraba ausente.
Y que suerte que no se encontrara en la habitación, porque si no Ren ya sería hombre muerto.
−R-ren…− Murmuró el chico de piel morena mirando hacia el suelo con un fuerte sonrojo –¿E-esto… realmente es necesario? –
−Por supuesto, Cesshi− Respondió algo alegre el rubio fresa frente suyo −¡Los gatos siempre dan inspiración!–
Ambos chicos se encontraban vistiendo unas orejas y colas de gatito, las de Aijima eran negras y tenía sus uñas pintadas del mismo color además de una camisa liviana abierta. Jinguji tenía unas orejas de color un poco más claro que su pelo con rayas al igual que su cola, y las uñas pintadas de dorado, solo que este ya de por si no llevaba puesta una prenda superior.
−¿P-pero en que ayudara en una canción? – Cuestionó levantando la mirada.
−¡Es romántica después de todo! ¡Ver a alguien de gato siempre te 'emociona'! – Respondió sonriente con una mano apoyada en su cintura.
−Eres un pervertido…− murmuró desviando la mirada sonrojado
−Gracias. – Respondió alagado guiñando un ojo
−De todas formas…− Suspiró hablando con una sonrisa y los ojos cerrados − ¿¡POR QUÉ NOSOTROS TAMBIÉN!? – gruñó furioso un chico de pelos rubios y baja estatura que estaba vestido de forma similar al moreno, sus siempre uñas negras esta vez no estaban pintadas y las piezas de gato eran de un color amarillo claro.
−Vamos, vamos, Syo-chan será divertido~. – Comentó alegre otro chico de pelos rubios quien vestía igual que Ren exceptuando las rayas de las orejas y cola.
−Esto… Ren, nosotros también tenemos una canción que hacer…− Murmuró ahora un pelirrojo igual que los demás pero de rojo y con el uniforme escolar.
−Yo no sé ni que hago aquí. – Dijo ahora un serio peli azul vestido de manera similar al príncipe de Agnapolis.
−¿Cuántos más mejor, cierto? – Sonreía el rubio dorado en respuesta a los chicos de ahí, observo a uno que no estaba disfrazado y lo miraba con el ceño fruncido −¿Hijirikawa y tu disfraz? –
−Ni creas que me pondré eso, Jinguji. – Aseguró con seriedad –Además, ¿Por qué estoy aquí? −
−Me pregunto lo mismo…− murmuró otro de los chicos con pelos azules.
−¡Masa, Tokiya, no sean aburridos!~ − Protestó infantilmente el gato rojo.
−Pero si tú también te quejabas. – Respondieron al unísono serios y algo molestos.
−Hijirikawa, ponte el disfraz. – Ordenó con los brazos cruzados el rubio fresa
−No. – Negó de inmediato.
−Vamos, que el tuyo es especial. −
−¿Especial? – cuestionó desconfiado
−Si, el tuyo solo son las orejas y cola− comentó sonriendo levemente
−Eres… un pervertido…− Insultó con un leve sonrojo para luego desviar la mirada molesto y salir del cuarto ignorando a los demás.
−¡Masa…!− Trató de detener el rubio de ojos esmeraldas pero el mencionado ya había desaparecido.
−Ren… ¡Esto no está sirviendo de nada! – Se quejó un poco preocupado el moreno
−¿Eh? ¿En serio? A mí me está empezando a inspirar. – Le respondió observándolo algo extrañado.
−¡Solo funciona contigo!, Reeen~− protestó como si estuviera a punto de llorar.
Llevándose una mano al mentón empezó a plantarse por qué su gran plan no le funcionaba al chico de pelos castaños oscuros, fue ahí cuando encontró la solución correcta. −¿Y si disfrazamos a Camus? −
El moreno abrió los ojos y poco a poco empezó a sonrojarse violentamente −¿C-c-camus…?− murmuró mientras su mente empezaba a formar miles de imágenes del conde con orejas y colas de gato, todas de diferentes maneras algunas más pervertidas y otras más tiernas.
−¿¡C-CECIL!? ¿¡Estas bien!? – Se preocupó el pelirrojo al ver que su hermano caía al suelo y empezaba a sangrar por la nariz.
Rápidamente se reincorporo con un semblante algo decepcionado –Lamentablemente eso nunca ocurrirá…− murmuró colocándose en posición fetal –Camus me castigaría…− una lámpara se le prendió en la cabeza
−¡AH, YA LO SE! – Exclamó levantándose a gran velocidad mientras se dirigía hacia el rubio fresa −¡Ya se me ocurrió parte de la canción! – Dijo sonriente
−¿Lo ves?, te dije que esto era inspirante. – Respondió orgulloso el oji celeste sin camisa.
−¡Ren, eres un genio! – Alagó observándolo con admiración.
−Dime más, dime más− Ordenó divertido elevando la cabeza con una expresión arrogante.
−¡Eres el mejor, un genio, inteligente, grandioso, Ren-sama! – Alagaba mientras su pareja de canción agradecía cada cumplido.
−Entonces… supongo que ya nos vamos, Otoya…− Murmuró sudando una gota el rubio más bajo.
−¿Ah, por qué? – Cuestionó triste el mencionado pelirrojo.
−Nosotros también necesitamos escribir. – Le dijo con una sonrisa algo emocionada.
−¡Tienes razón! – Respondió de igual forma −¡RenCecil, no nos ganaran! – Desafió como despedida saliendo junto con el menor del cuarto.
−Bueno, yo también me voy. – Dijo el frió peli azul también saliendo de la habitación.
−Ren-kun, Cecil-kun, ¡Buena suerte! – Animó el único que chico que quedaba –Bueno, ¡Yo iré a preparar galletas para inspirar a Syo-chan! – Se despidió alegre dejando solo a la pareja de canto.
Ren observaba algo triste la salida y con el brazo un poco estirado como si los hubiera querido detener
– Se olvidaron de devolverme los trajes…−
-.-.- UtaPri -.-.-
−¡Toki, Otoyan, bienvenidos!~ − Saludó un castaño de ojos grises a los dos chicos que ingresaban en la habitación, alegre se levantó del sofá viendo fijamente a los chicos –¿Ah? ¿Y esos disfraces? – cuestionó −¡YO TAMBIÉN QUIERO~!− Exclamó con estrellas en los ojos
−Ah… esto…− murmuró algo avergonzado el peli azul
−Nos los dio Ren~− Respondió el peli rojo tratando de mirar una de sus orejas mientras se sostenía la cola con una mano –Me había olvidado que todavía lo tenía puesto…− se dijo más a sí mismo.
−¡Yo quiero, yo quiero! ¿¡Creen que les guste a Myu-chan!? – Cuestionó juntando ambas manos
−¿Myu-chan? ¿Te refieres a Camus-san? – El castaño asintió alegre −¡NO! – respondió de inmediato.
El castaño retrocedió un paso algo asustado y con los ojos humedeciéndoseles −¿Por qué no? – hizo un puchero
−N-no, quiero decir, ¡S-Si Camus se entera, todos moriremos! – Trató de explicarse moviendo las manos a modo de negación para no hacer llorar a su sensible senpai.
−ooh… está bien−murmuró deprimido −¡Nee, nee, Otoyan~!, ¿¡Cómo vas en la canción!? – Cambió radicalmente de humor
−Ah, Syo y yo nos dividimos los trabajos para hacerlos por separado, será más rápido. – respondió animado.
−Me parece una estupidez. – Dijo con frialdad el de cabellos azules dirigiéndose hacia una de las camas del cuarto.
−Aaah, vamos Toki~, no seas cruel con el nuevo. – defendió el mayor −Menos cuando tus canciones son de las peores. – Agregó inocentemente sin intenciones de ofender.
−¿Ah? ¿Cómo son las canciones de Tokiya? – Preguntó curioso el pelirrojo
−Son perfectas. – Contestó con seriedad el mencionado.
−La voz, el ritmo y esas cosas son geniales− Aseguró el castaño sonriente –Pero, a esas canciones les falta corazón. – Acostado desde su cama el de segundo frunció el ceño, todos le decían lo mismo pero no entendía a que se referían con eso.
−¿Corazón? – Murmuró el pelirrojo −¡Bien! ¡Entonces tranquilo Tokiya! ¡Yo te comparto mi corazón! – Exclamó sonriente con un leve sonrojo de emoción.
Ichinose lo observó sorprendido con los ojos abiertos los cuales le brillaron por unos segundos antes de regresar a su típico mal humor y darse vuelta colocándose boca abajo contra la almohada para ocultar el leve sonrojo que adornaba sus mejillas.
-.-.- Uta Pri -.-.-
Cecil estaba sentado frente a un escritorio con una sonrisa decidida sosteniendo un lápiz en mano y frente suyo un cuaderno, a su costado estaba un serio Ren que observaba el cuaderno.
−Cesshi…− Llamó con calma −¿Y la canción? −
−… Ren… yo…− murmuró −¡LA OLVIDE! – exclamó desesperado a punto de llorar
−Dios, no puede ser…− se tapó la cara con una mano algo molesto –Y luego de toda la inspiración que te di…− murmuró, ya se encontraban vestidos normalmente.
−Lo siento Ren, yo tengo que escribir en cuanto se me ocurre la letra o la termino olvidando…− respondió algo apenado
−Me lo hubieras dicho antes…− Se quejó el rubio fresa −¿De qué trataba? −
−...Solo recuerdo que se me ocurrió cuando pensaba en Camus… y fue cuando me llego la inspiración…−
−Bien, es fácil. Vuelve a imaginar a Camus de gato, por favor. – pidió amablemente.
−… n-no puedo…− Respondió sonrojándose
−Bien, no me dejas más opción…− suspiró dirigiéndose hacia una pequeña mochila con la que había traído los trajes de gato
−Ya que te gusta lo sádico…− Sacó una larga cuerda del bolso
−¿Eh? ¿Cuerdas? ¿Para qué? – Preguntó sin entender el moreno, El más alto empezó a acercársele con una sonrisa algo diabólica mientras movía la cuerda en círculos.
−No; Es un set de cuerdas para sadomasoquistas…− corrigió −¿Sabes cómo se usan? – Preguntó frente suyo para que el castaño negara inocentemente con la cabeza.
−Mira, se atan al cuello…− la pasó alrededor de la garganta del castaño −¡Y SE AHORCA! – Gritó empezando a hacer la acción mencionada con el príncipe
−aaaah,rr-eeen… d-denteeenteee, n-no pueddoo rrespirrar….− murmuraba tratando de sacarse la cuerda –rreeen! −
Un joven de cabellos largos, ojos celestes y de tercer año abrió la puerta del cuarto con calma, fue cuando frente suyo presenció como un chico, su novio, estaba a punto de ser asesinado por un loco psicópata.
−¡AIJIMA! – Dijo para luego pegarle una patada en la virilidad de Ren quien cayó al suelo agarrándose la zona lastimada y agonizando de dolor
−¿Aijima, estas bien? – Le preguntó al chico que respiraba desesperadamente con la cuerda algo más floja aun en su cuello.
−C-camus… M-me salvaste− susurró contento y con pequeñas lágrimas en los ojos.
−Por supuesto. – Respondió sonriendo levemente –El único que puede matarte soy YO− agarró la cuerda para empezar a ahorcar al pobre chico.
−¡C-CAMMUUUS! ¡D-DEETTENTEE! – sollozaba empezando a quedarse sin aire.
−T-tu… maldito asesino….− murmuró un poco más recuperado Jinguji, para empujar al mayor haciendo que soltara la cuerda y dejara de lastimar al pobre moreno que en cuanto se libró salió corriendo hacia una esquina de la habitación tomando aire como loco. –¿¡Quieres castrarme!?– gruñó el rubio fresa dándole un golpe al senpai
−Te lo merecías− Respondió el otro devolviéndole el golpe.
Pero a la vista de Cecil y todo el mundo, esa era una pelea muy infantil donde un Conde y un Pervertido lo único que hacían era tirarse de los pelos y la ropa.
−C-camus… D-detente, Ren n-no iba a lastimarme y me lo merecía…− Trató de calmarlos, el mayor desvió la mirada chasqueando la lengua – ¿Qué fue lo que hiciste? – le cuestionó serio a Aijima para ver si realmente el moreno se lo merecía, aunque conociendo a su pareja la respuesta era afirmativa.
−… Me olvide la canción…− murmuró cabizbajo
−Así que si te lo merecías…− Tronó sus nudillos mirándolo fríamente, el castaño oscuro no sabía si se estaba achicando o el mayor se estaba agrandando –Entonces tendré que castigarte. – En no más de dos segundos abrió la puerta del cuarto lazando al rubio dorado fuera de este.
−¡E-espera Camus!, R-ren y yo tenemos que…− hablo inútilmente pues ya le había cerrado la puerta en la cara al rubio fresa
−¡C-camus espera! – Exclamó mientras se le acercaba el conde −¡C-cammu…!− se vio interrumpido por un brusco beso del cual no podía separarse por la fuerza con la que le sostenía la cabeza.
-.-.- Uta Pri -.-.-
Un chico de pelos rubios y ojos esmeraldas caminaba a paso ligero por los pasillos con una bolsa en mano, el joven ya vestido normalmente dobló en la esquina donde iniciaba la gran habitación 1 del piso A, saludó con la mano libre a una persona de primer año que estaba frente a la puerta.
−¡Ren-kun! – llamó acercándosele haciendo que el mencionado volteara la cabeza observándolo
−¿Sucede algo, Natsuki? –Cuestionó algo extrañado –Espera, no hablemos aquí…− interrumpió las futuras frases del más alto y empezó a alejarse con el desconcertado chico de gafas siguiéndolo detrás suyo
−¿Por qué no? –
−No querrás saber…− Parecía que el chico moreno se resignó y decidió aprovechar del castigo que le otorgaba el conde −¿Qué querías, gafas?− Volvió a preguntar
−Ah… es que, yo quiero ayudar a Syo-chan…− Murmuró bajando la mirada –Le cocine unas galletas, pero él siempre dice que mi comida es horrible…− El de ojos celestes escuchaba atentamente −¡Así, que Ren-kun, por favor dime cual es el problema en mi comida! ¿¡Cómo la mejoró para que le guste a Syo-chan!? – Cuestionó con seriedad extendiéndole la bolsa que contenía unas galletas adentró.
Ren las observo unos segundos, parecían normales, con calma tomó una de las galletas y la probó, Shinomiya observaba atentamente cada movimiento del menor mientras masticaba la comida.
El rubio fresa cerro los ojos y sonrió levemente –No son del gusto del enano. –Respondió con tranquilidad mientras el de ojos esmeraldas lo veía sin entender.
"De echo a nadie le gustaría esto…" estaba seguro que hubiera muerto en ese mismo instante si no fuera porque ya tenía experiencia en comer mierda.
−¿Y cómo le gustarían a Syo-chan? – Cuestionó ladeando levemente la cabeza, el oji celeste lo pensó unos segundos
−¿Qué ingredientes usaste? – Le respondió con otra pregunta, el mayor se llevó la mano al mentón mientras recordaba.
−Mmm, Huevos-san; Harina-san; Chocolate-san; Azúcar-san; Leche-san; Helado-san; Arroz-san; Brócoli-san; Hojas de árbol-san; Tempera amarilla-san; Madera-san, insectos-chan, y Piedras-san− Nombraba inocentemente mientras el menor se iba poniendo cada vez más azul.
−El problema puede ser…− Respondé −¿Le sacaste el papel al chocolate? ¿Lavaste el arroz? ¿Los insectos estaban muertos? ¿Los huevos no tenían la cascara? ¿Las hojas de árbol eran verdes? ¿La pintura estaba fuera de su paquete? – Ante cada pregunta el más alto negaba.
−Bien, ese es el problema. – Aseguró –Sabes, ahora estoy libre, puedo ayudarte a cocinar. – se ofreció
−¿¡En serio!? – Exclamó emocionado −¡Seria de mucha ayuda!–
-.-.- UtaPri -.-.-
Hijirikawa Masato ingresaba a pasó tranquilo en su cuarto, el número 4 del piso B; al abrir la puerta se encontró con una persona de cabellos dorados y ojos celestes que traía puesto un delantal de cocina frente a una mesa de la parte "moderna" de la habitación, a su costado un rubio de ojos esmeraldas de igual forma ignorando el hecho de que su delantal tenía forma de corazones.
−¡No, no, no, no! – Negó rápidamente el de ojos celestes sacándole un pote al chico de lentes –Esto no hace falta− Aseguró lanzando el objeto hacia un lugar de la habitación.
−Oh, lo siento, Ren-kun…− Se disculpó Shinomiya.
El chico de pelos azules decidió ignorar lo que sea que esté sucediendo y cerró la puerta con un poco de fuerza anunciando su presencia de esa manera, dirigiéndose hacia la zona tradicional del cuarto.
−Oh, Hijirikawa, bienvenido− Dijo concentrándose más en la masa de la mesa
−¡Buenas noches masato!− Saludó energético el invitado, el peli azul ignoro al oji celeste y solo le respondió al rubio con un simple "hola".
−Ahora gafas, hay que cortarlas con la forma que desees− Siguió con su tutorial el de primero
−¡Bien! – Asintió alegre para junto con Jinguji empezar a recortar las galletas con unos moldes de Piyo-chan.
Estuvieron en silencio durante un tiempo mientras cada uno seguía recortando la masa hasta que el de ojos esmeraldas hablo con un poco de calma algo extraña en el
–Nee… Ren-kun, ¿Syo-chan y tu son buenos amigos, cierto? – El oji celeste no entendió el motivo de la pregunta tan repentina pero aun así respondió
−Bueno… El enano es muy especial para mí. – Comentó mirando un poco al techo, Natsuki volteo a verlo algo sorprendido. –Él es…− Continuó sonriente mientras el rubio fruncía un poco el ceño – Como mi hermano pequeño. – Finalizó colocando las galletas en un pequeño horno que traían todas las habitaciones.
El oji esmeralda parpadeo por unos segundos –¡Ah, ya veo! – Respondió sonriendo.
−Él es muy orgulloso y le cuesta expresar sus sentimientos, pero estoy seguro que sus "Te odio" son una muestra de afecto. –Le dijo apoyándose sobre la mesa, Natsuki asintió.
−Sí, tienes razón…− Siguieron hablando de trivialidades, de vez en cuando tratando de meter a la conversación al callado peli azul quien los ignoraba olímpicamente sobre todo a su compañero de cuarto, finalmente cuando las galletas terminaron de cocinarse fue Ren quien probo una de ellas.
−Están buenas. – Sonrió levemente –Al enano le gustaran. –
Natsuki amplió su sonrisa −¿¡Tú crees!? – Exclamó emocionado y con un leve sonrojo
−Sí, sí, ahora apúrate, que ya es tarde…− El reloj ya marcaba la una y media de la mañana
−¡AH!, ¡Ren-kun, lamento haber gastado tu tiempo de esta forma! – se disculpó dirigiéndose a la salida, el mencionado negó sin tomarle importancia −¡Bueno, gracias nos vemos! ¡Adiós Ren-kun, Masato! – se despidió sonriente saliendo junto con las galletas
Ren se quitó el delantal y se desplomo sobre el piso –Fue agotador….− murmuró cerrando los ojos mientras superaba.
−¿No tienes una canción que hacer, Jinguji? – cuestionó serio el chico de segundo quien escribía algo con un pincel en unos papeles, el mencionado se reincorporo.
−Cesshi está muy ocupado, y como alguien no está de gatito no tengo inspiración− contestó despreocupadamente.
El peli azul frunció el ceño – Dijiste que no me molestarías más. −
−Lo siento, lo siento…− Se disculpó sin sentirlo tanto.
-.-.- UtaPri -.-.-
Empezaba a amanecer un nuevo día y ya varios alumnos debían empezar a despertarse, claro solo aquellos que tenían alguna tarea extracurricular que hacer antes de clases, es decir, ¿Quién se despierta a las cinco de la mañana para estudiar?
Bueno, no todas las personas que necesitaban despertarse estaban despiertas a esa hora, por ejemplo en la habitación 1 del piso A había dos personas que no podían dormir tranquilamente a causa de que un insoportable chico golpeaba sin parar la puerta del cuarto.
−Camuuus… Abre la maldita puerta…− Murmuró a modo de orden y dormido un chico de piel morena
−Ve tú, no puedes ordenarle a un senpai. – respondió el mencionado que estaba acostado a su lado con un tono serio.
−Lo haría… pero no me puedo mover…− se quejó ya más despierto tapándose los oídos con una pequeña almohada de esa moderna cama.
Como el conde no respondió dejando en claro que prefería esperar a que la persona que golpeaba la puerta se cansara y se fuera; flojera matutina.
Resignado el príncipe de cabellos oscuros se levantó con dificultad vistiendo lo primero que encontró para abrir la puerta mientras se frotaba los ojos
−¿Que sucede? –distinguió a la persona frente suyo − ¿Ren? −
−Ah buena horas abres, dormilón-chan. –Regañó con una leve sonrisa, el rubio fresa tenía un aspecto peor que un zombi, solo había podido dormir dos horas.
−¿Qué quieres, Ren? –Cuestionó un poco molesto.
−Vamos, hay que seguir con la canción− lo tomó del brazo para arrastrarlo
−¡E-espera, Ren! ¡A-acabo de despertar, ni siquiera tengo el uniforme!−
−Es verdad, no es bueno ponerse cualquier cosa después del sexo Cesshi…− murmuró serio mirándolo de arriba abajo como vestía unas ropas ligeras.
El príncipe se sonrojo por completo −¡Y-yo no hice eso! ¡Ahora dejame ya te iré a buscar yo! – Protestó dándose la vuelta para empezar a caminar rumbo a su cuarto
−Yo no escuche lo mismo. – Comentó con voz alta
−¡N-NO LO GRITES! – lo calló
−Pero si apenas hay gente en este piso. – El moreno apretó sus puños sonrojado del enojo y vergüenza para seguir su camino a paso ligero.
−Cesshi, al menos solo vístete, no tomes un baño, tenemos que terminar la canción rápido. −
−Ya lo sé, además no pensaba tocar la demoniaca agua. – Respondió tratando de ser firme mientras entraba nuevamente en su cuarto y le cerraba la puerta en la cara.
El rubio fresa soltó un suspiro sentándose contra una de las paredes mientras observaba fijamente la puerta esperando a que se abriera, el moreno no tardo mucho pero Ren estuvo a punto de quedarse dormido.
− ¿Bien, contento? ¿Ahora podemos seguir con la canción? –Cuestionó al ver salir al príncipe, se levantó del suelo mientras el otro asentía.
−¿Se te ocurrió alguna letra? – le preguntó ya más tranquilo el castaño.
−No~− Contestó despreocupado cruzando sus brazos detrás de su cabeza.
Aijima se enojó −¿Entonces para que me apuras? – interrogó tratando de contener su molestia.
−Esperaba que tu tuvieras alguna idea, debemos terminarla hoy Cesshi− bajaron las escaleras llegando hasta el piso B.
−Ya lo sé…− respondió con un leve puchero el moreno, fue cuando de la nada empezaron a escuchar una voz.
«¿Hola?, ¿Disculpen nos pueden escuchar? ¿Uno dos tres?; ¡Somos Kurusu Syo e Ittoki Otoya de primer año!; Si, y tenemos una canción que presentar al club musical…»
−¿Otoya? – Murmuró el príncipe al reconocer a su hermano
−Vaya, Cesshi, parece que nos ganaron…−Comentó Ren con una sonrisa
No tardaron mucho en empezar a escuchar la canción que crearon los dos chicos del grupo OtoSyo, pera haberse hecho en tan poco tiempo no estaba nada mal, Cecil se sentía emocionado y estaba decidido a hacer una canción igual o más buena.
−¿Qué opinas, Cesshi? –Le preguntó su acompañante cuando finalizo la canción
−Me gusta, pero la nuestra será mejor. – Afirmó sonriendo desafiante y decidido.
−Me estas inspirando, Cesshi. – Respondió sonriendo de igual forma.
Ambos se miraron a los ojos por unos segundos sin cambiar sus expresiones, fue ahí cuando el castaño oscuro hablo:
−¿Te inspira, eh? Entonces, escribe por favor. –Sonrió amenazadoramente mientras le extendía una libreta que nadie sabe de dónde saco.
−No quiero~− Respondió con flojera empezando a caminar por los pasillos.
−¿Pero, qué pasa con la canción? – interrogaba algo molesto siguiéndolo por detrás.
El rubio fresa suspiró –Puede esperar, tenemos hasta la noche…−
−¡Hace dos minutos me estabas apurando y ahora eres tú el que no hace nada! – regañó
−Cesshi, aceptalo, nunca podremos superar una canción como esa. −
−¡No lo sabrás hasta intentarlo! – Aseguró con el ceño fruncido –Bien, la hare yo solo, pero tendrás que ir a cantarla. – Molesto pero decidido se dio la vuelta caminando en dirección contraria.
−¿Eres idiota? Nunca lo conseguirías…− comentó mientras lo observaba alejarse
−No te estoy escuchando. – lo ignoró siguiendo su camino con los ojos cerrados.
−¡Cuidado te vas a…!− se vio interrumpido cuando el castaño oscuro se cayó por los escalones de la escalera, a paso veloz se le acercó.
−¿Estas bien? – Preguntó mientras veía al príncipe tratando de levantarse
−¡Estoy perfectamente, solo no vi las escaleras! – Protestó con su orgullo dominándole, el rubio fresa le extendió su mano la cual luego de unos segundos y con el ceño fruncido acepto el castaño.
−Me conmovió tu inútil esfuerzo, Cesshi− Comentó con una leve sonrisa –Vamos, la haremos juntos. – Empezó a caminar por los pasillos siendo seguido por el moreno cabizbajo.
-.-.- UtaPri -.-.-
El equipo RenCecil se encontraba sentado en unas bancas del patio de la escuela, ambos con hojas, pentagramas y lápiz en mano listos para escribir en cuanto les llegara la inspiración.
−¿Y qué haremos con las clases? – Dudó el castaño oscuro.
−¿Interesan en este momento? – Preguntó como respuesta el que estaba frente suyo.
−No, de echo no. – Escribió unas palabras en una de las hojas.
−Siento como si escribiéramos por obligación…− murmuró el rubio fresa mientras colocaba notas al azar en un pentagrama. –Mira; Ta ta tatá, ¿No se me puede ocurrir algo mejor? – Se hablaba más a sí mismo.
−No te quejes, mira lo mío. –le estiro la libreta la cual acepto gustoso para leerla.
Pero no se podía leer. −¿Qué es lo que dice? – preguntó girando la cabeza como si leyera un idioma extraño.
−Ese es el problema; solo estoy escribiendo garabatos. −
−Aaaah, esto es tan lamentable…− suspiró colocándose las manos en la cara.
"¿Lamentable?" pensó el príncipe.
−Si pudiéramos detener el tiempo…− agregó el rubio fresa.
"¿Detener el tiempo?" volvió a pensar escribiendo unas frases en la libreta, las releyó con una leve sonrisa y alegre empezó a escribir más.
−¿Cesshi? – cuestionó el más alto al ver como su compañero escribía sin parar.
−Casi la tengo, casi la tengo…− empezó a decirse a sí mismo, la inspiración le había llegado de la nada y había logrado escribir el comienzo.
−¿En serio? – Se sorprendió el rubio dorado – A ver…− leyó mentalmente la ahora si entendible letra del príncipe.
Soltó una pequeña carcajada –Tan sádico como siempre…− murmuró, ante eso el castaño siguió escribiendo.
−Bien, ya está. – Sonrió superior.
−¿Pero, esto es solo la mitad? – dijo mientras leía la letra.
−¿Solo tenemos que cantar un minuto, cierto? ¿Para que apurarnos a escribir toda la canción? – respondió con el ceño levemente fruncido. −¡Todo fue gracias a las musas~!− Agradeció con una mano en el pecho.
"Siento que en realidad fue gracias a mis comentarios…" pensó el de piel clara
−Ren, ¿Qué esperas? ¿Has la música, no? – ordenó con el ego empezando a subírsele a la cabeza.
−Si, si…− Murmuró volviendo a sentarse mientras tomaba un pentagrama junto con la libreta de la letra.
Mientras el castaño oscuro descansaba como rey recostado sobre el banco, Jinguji trabajaba duro escribiendo la música de la canción.
-.-.- UtaPri -.-.-
Ya eran aproximadamente las diez y media de la noche, todos los clubs habían cerrado exceptuando el de música quien tenía como plazo de las canciones hasta las once de la noche.
En estas últimas horas empezó a estar plagado de equipos que llegaban apurados con sus canciones y los alumnos normales ya empezaban a cansarse de escuchar a novatos cantar sin parar.
−¡Muchas gracias por escuchar! – Agradecieron dos chicas a través del micrófono del pequeño estudio, prosiguiendo a salir de ahí.
−¿Bien, quienes quedan? – preguntó un peli naranja que iba escribiendo los nombres de los equipos y las notas de sus canciones.
−Creo que solo queda RenCecil…− Respondió el peli rosa que tenía la lista con todas las parejas.
"¿RenSexy?" pensaron varios chicos que se encontraban cerca de ahí y algunas chicas suspiraron afirmándolo.
−Si no llegan ahora serán los únicos en quedar elimi…-− Se vio interrumpido por la puerta que se abrió violentamente.
−¡Esperen ahí mismo! – Exclamó un chico sexy de pelo rubio dorado que entraba serio y calmado seguido de un tranquilo y algo alegre moreno.
−¿Tampoco es tan tarde todavía, cierto? – Dijo ahora el castaño oscuro.
Sin esperar respuesta de nadie entraron juntos al estudio y el más alto activo el micrófono.
−Damas y caballeros~− Saludó –Yo Jinguji Ren…−
−Y yo, Aijima Cecil…− Se presentó el moreno.−Venimos a cantar nuestra canción. −
−Y cerrar este día musical con broche de oro− Guiñó el ojo el rubio fresa, aunque nadie lo veía.
−¡Les presentamos, "Lament for Eros"! – Finalizó el príncipe para colocar el instrumental y que este empezara a sonar.
Pasaron menos de quince segundos con la música y Ren inicio la canción.
−Se ha convertido en realidad, esta forma para detener el tiempo. − Cantaba con un ritmo lento y calmado −Un beso eterno que te oculta las estrellas... −continuaba con el mismo ritmo −...en un abrir y cerrar de ojos, demostrando como se derriten en unión. − finalizó sin cambiar la velocidad de la canción
−Este pensamiento…− Cantó, a un tono un poco más bajo Cecil canturreo lo mismo un poco después −Este pensamiento…−
−…trata de entretener al... − Entonó Jinguji, Cecil hizo lo mismo de fondo pero con otra frase −…abraza un color... −
−…corazón. − Cuando Ren canto eso el moreno estaba terminando su anterior frase.
−Este pecado siempre...- Continuo el rubio fresa, Cecil empezó a canturrear -...En el pecado.- finalizando su anterior oración.
−...estuvo desde el inicio. − cubría la voz del castaño oscuro.
−La mano estirada... − Poco después de que dijo eso, Cecil agrego siempre con un tono más bajo que el primero −La mano llega… −
−...Ni siquiera alcanza para...- le tapó Jinguji −...hasta ese dolor del cuerpo... − canturreó de fondo Cecil mientras Ren seguía con su siguiente parte de esa oración
−...tocarlo... Un sádico conjunto de cuerdas- Cambio el tono con la frase ultima convirtiéndolo en un ritmo calmado pero fuerte.
−Este flujo del flujo, estas... – Cantó
−...Lagrimas de lágrimas que causa... − Entonó Aijima.
−...este dolor del dolor, ¿El tiempo lo curara? − concluyó Ren
−Un susurro crujiente, crujiente− Canto Cecil con un tono más fuerte que los anteriores −Un susurro que ansioso desea... −
seguía el solo -Rasgar el cuerpo de forma... − entonó la última oración
−..Dolorosa− finalizó el rubio fresa.
Salieron juntos del estudio mientras varios chicos empezaban a aplaudirles.
−¡Bieen! ¡Ustedes pasan, ustedes pasan! – Exclama alegre un castaño de ojos grises de tercer año.
−Dijiste lo mismo con todos. – Le regañó con una vena un peligris de ojos multicolor.
−Jaja, es que todos son muy buenos, RanRan− Comentó sonriente.
-.-.- UtaPri -.-.-
En la cuarta habitación del piso B ingresaba el adormecido oji celeste de pelo rubio dorado, cuando entro se encontró con un peli azul durmiendo sobre la cama del medio cercana a las otras dos que había en ese cuarto.
Acostándose en su propia cama de la derecha escuchó que el chico quien supuestamente dormía le hablaba. –Jinguji, La canción… no estuvo tan mal. – Sonrió levemente ante ese alago que le dijo, estaba seguro que le había costado bastante decírselo con todas las cosas que pasaron entre ellos.
−Gracias… está basada en mi única relación amorosa…− Suspiró al aire, molestando levemente al chico de segundo.
Notas de autor final: ¡Aaah!, me siento re mal! Casi mato a REN! (bueno, también a cecil) T.T maldita comida de Natsuki! xD, jaja es que Ren es inmune a la comida de Natsuki~, lo confirma el capitulo ocho de la tercera temporada que salio el sábado xD
"¡Yo te regalo mi corazón!" Dios mio, quien no se enamora de eso!? ¡Tan romanticoo!~ 3
Espero que les guste la adaptación de la canción, realmente esta fue difícil ya que como hablan casi al mismo tiempo :S
Nombre: Lament for Eros. (lamentos por Eros, eros seria como el dios del amor y el sexo ewe)
Duo entre Aijima Cecil, Jinguji Ren y el set de cuerdas sádicas n.n~
Si quieren escucharla pues búsquenla así :/ (Lament for Eros aijima cecil jinguji ren uta pri bla bla bla)
¡El proximo capituloooo! ¡FLASH BACK!~ jujuju :D
PD: aclaro que este fic ahora también lo estoy publicando en Amor Yaoi, por las dudas n.n (por derechos de autor y esas mierdas xD, que por cierto siempre me olvido; Uta no prince-sama no es me mi pertenencia, pertenece al brocoli que natsuki metió en su comida, digo! a Broccoli )
