Capítulo 3: El camino hacia la vida
Hay quienes dicen que antes de nacer no tenemos memoria; otros afirman que reencarnamos… sea cual fuere la situación, es un hecho el llegar a éste mundo de una forma enfrentamos una larga carrera.
Todos luchan por llegar a la meta, sólo uno consigue la victoria.
Pude sentir durante el viaje como el espíritu de las personas que han antecedido mi camino se impregnaban en mí ser, cada uno me heredaba su sabiduría; me contaba sus aciertos y errores pero todos tenían la consigna de advertirme sobre el mundo que me esperaba.
No podía concebir por qué regresaba de nuevo sin la gloria y esplendor.
Me dejé llevar por esa sensación cálida y húmeda, pude escuchar el latir de mi corazón como el de otro latido más fuerte y poderoso que el mío.
El sonido de éstos me adormecía y en ese instante percibía otros sonidos provenientes del exterior, voces dulces y suaves de afecto hacia mí.
"Si estoy en un sueño, no quiero despertar" ése fue el primer pensamiento que atravesó por mi mente.
-Hola – Se escuchó una voz femenina de forma entusiasta.
Mis ojos no podían abrirse pero mis oídos estaban despiertos.
Devolví el saludo con toda tranquilidad.
-Eres privilegiada al volver al mundo de los vivos, me alegra mucho saber que una guerrera demostrará su valor.
-Nunca he temido, mi cuna es de guerreros…
Hice una pausa, pareciera que mi vida anterior se esfumara frente a mí… todo aquello fue producto de una ilusión; no sabía que pensar.
-No debes preocuparte, a todos les sucede lo mismo: personas que amaron o no fueron amadas vuelven para aprender a amar.
-¿Amor? – pregunté con extrañeza.
-El amor tiene muchas formas pero eres demasiado joven para comprenderlo; o mejor dicho, lo que eres definirá para construir tu destino.
-Desearía tener mis alas y convertirme en la doncella guerrera.
Hubo un silencio entre la voz y yo.
-Tus alas y tu fuerza volverán en el momento correcto, cuando hayas adquirido la sabiduría y comprendas cuál es tu misión; tu luz brillará en las tinieblas.
Suspiré con nostalgia tratando de asimilar lo que la voz me decía.
Una luz apareció debajo de mí, mi curiosidad llevó a seguirla...
-¿Te veré otra vez? – pregunté de forma respetuosa.
-El mundo es extenso y estaré presente en cada momento de tu existir.
-¿Cuál es tu nombre?
-Me llaman Vida.
Cuando me acerqué a la luz, sentí que unas manos me arrebataban de aquel espacio que fue mi universo, sentía frio.
Sin embargo, una cuerda se enredaba en mi garganta privándome de todo sentido.
-¡Es muy pronto para atacarla de esa manera! – Se escuchó la voz de Vida quien le hablaba a otra entidad.
-La vida no es para lo débiles, ella no merece compartir el mismo espacio que nosotros. – Respondió con voz penetrante aquella voz que me seguiría por el resto de la existencia.
-Eso no te corresponde juzgarlo, y quien es el juez máximo ha decidido que debe vivir.
Aquel ser desistió por completo.
-Sabes que no podré alejarme de ella. – Mencionó con brusquedad.
-Lo sé, pero ella le espera el camino que todo humano recorre en éste mundo.
Aquellas voces desaparecieron mientras que mi cuerpo recibió una nalgada y grité acompañado del llanto.
-¡Qué pulmón! – Se escuchó una voz masculina quien era la persona que me sujetaba en ese momento.
-Debemos llevarla a que la examinen traía el cordón enredado en el cuello. – Respondió una voz femenina.
-Bienvenida al mundo pequeña. – Expresó aquel hombre.
Finalmente mi camino estaba por comenzar.
Gracias por leer
Eagle.
