¡Hola! Bueno, en este capítulo ya empezamos a entrar en la historia, espero que os guste.
Tres - Primera parte
Después del "pequeño" accidente provocado por Emma, todo se volvió un caos. Regina no podía parar de moverse de un lado a otro, diciendo y maldiciendo.
- Ahora con más razón tenemos que buscar a Rumpelstiltskin. – dijo Hook. – Si nos damos prisa lo encontraremos hoy.
- No me puedo creer que este aquí perdiendo mi tiempo para ahora tener que arreglar la historia entre estos dos. Si no fuera por Henry, por mí que se podrían morir esos dos cursis. – respondió Regina, aún enfadada.
Robin se acercó a Regina para calmarla.
- Regina. Lo conseguiremos y volveremos al presente lo antes posible. Te lo prometo.
- Y luego te burlas de nosotros dos. – dijo Emma observándolos arqueando una ceja. No parecían molestarle lo más mínimo los comentarios de Regina.
-Once Upon a Joke-
Habían emprendido camino hacía unas horas, y el castillo de Rumpel aún se encontraba lejos, pero por suerte este decidió adelantarse y dar con ellos.
- ¡Vaya! – canturreó, con su peculiar movimiento de manos- ¿Quién iba a decir que me encontraría con mi querida reina tan bien acompañada? Y más por este magnífico pirata. Hacía tiempo que no nos cruzábamos, querido.
Rumpel trató de ahogar a Hook, pero Emma se lo impidió.
- ¡No! Necesitamos tu ayuda. – gritó. – No somos de aquí. No de este tiempo.
- ¿Qué quieres decir? – la usual vocecilla que usaba Rumpel había desaparecido- ¿Mi ayuda con qué?
- Venimos del futuro. – dijo Regina.
- ¡Pero eso no es posible! Los viajes en el tiempo son algo que nadie ha realizado nunca.
- Oh, claro que es posible. – dijo Hook – por algo estamos aquí. Parece ser, cocodrilo, que alguien lo ha conseguido.
- ¿Cómo puedo saber que me estáis diciendo la verdad? – respondió Rumpel interesado – de ti no me fío, sucio pirata.
- Quizás de él no, pero puedes confiar en mí –dijo Emma - Conozco a tu hijo. Su nombre es Baelfire y cayó por un portal hasta nuestro mundo.
- Espero que me estés diciendo la verdad, porque si no, no tendré más remedio que dejarte sin cabeza y hacer un asado contigo.
- Rumpel, acaba con tus amenazas y ayúdanos. Te está contando la verdad. – dijo Regina.- Por culpa de ella evitamos que sus padres se conocieran, cosa que es vital para que la historia fluya y el futuro no cambie.
- Está bien. ¿Qué os parece empezar por una fiesta? Nos encontraremos al anochecer – soltó una risita y desapareció en una nube.
-Once Upon a Joke-
Después de los vestidos y apariencias correspondientes y de convencer a Snow para que asistiera al castillo durante la fiesta, se marcharon hacia el reino del Rey Midas, cuyo castillo era completamente impresionante.
- Sigo sin poder moverme. Justo cuando creía que la ropa no podía ser peor... –se quejó Emma.
- Anda, deja de quejarte y céntrate en inventarte un nombre de princesa. Que sea creíble, por favor. – le respondió Regina.
- Soy la princesa Leia.
- Si es que hasta para eso eres cortita. Pero valdrá.
Mezclarse entre la multitud real y el baile no fue difícil, en gran parte gracias al cambio de apariencias que les había dado Rumpelstiltskin.
- Robin...puede que aparezca…bueno, yo, de nuevo. ¿Estás seguro que estás preparado para verme otra vez? – le preguntó Regina una vez estuvieron dentro del castillo, y la fiesta hubo comenzado.
- Regina, no me importa cómo hayas sido antes, te lo he dicho. Me importas ahora. Y ahora no eres la mujer malvada que eras entonces.
Regina asintió y se abrazó a él un momento, para luego dejarse llevar y disfrutar por un rato de su compañía, de un baile al que nunca tuvo la oportunidad de ir, porque su vida nunca se la dio. Pero ahora, allí estaba, y tenía que aprovechar.
Pero efectivamente, la reina malvada no tardó en aparecer, y por haber ayudado a Snow, se llevó presas a Emma y a sí misma, sin saberlo.
-Once Upon a Joke-
Los calabozos estaban vacíos, salvo por una persona. Una mujer de capa morada se encontraba sentada en medio de su celda, con la mirada perdida.
- ¿Quién eres? Yo soy Leia. –se presentó Emma.
- ¿Qué haces? Se supone que este sitio no es para hacer amigos. – susurró Regina.
- La reina no sabe quién soy. –respondió la mujer. - Es mejor que se quede así.
- ¿Acaso eres tan importante? – preguntó Regina – a la reina no le importa quién seas, te arrancará el corazón de todas maneras.
- Tienes razón –la mujer miró al suelo y suspiró, luego levantó la vista- Mi nombre es Marian.
- ¿La mujer de Robin Hood? – pensó Emma en voz alta, ganándose un codazo de Regina.
- ¿Cómo lo has sabido? – preguntó Marian sorprendida.
- Yo...sólo...he oído historias.
-Once Upon a Joke-
Regina apartó a Emma para hablar con ella sin que Marian escuchase.
- Se supone que ella va a morir mañana, y que yo voy a ser su asesina. Emma por favor, tienes que sacarme de esta.
- ¿Yo? ¿Por qué?
- Porque tu familia me destrozó la vida una vez, no quiero que se repita.
- Pero...
- Joder, Emma. Mátala, y te haré el favor que quieras. O por lo menos asegúrate de que muere, sin que sea yo quien la mate.
- Me estás pidiendo que mate a alguien, ¿te has vuelto loca?
- Por favor. El favor que quieras. Sea cual sea. Vamos Emma.
- Está bien. –suspiró – quiero recuperar a Graham.
- Y parecías tonta. ¿No tienes suficiente con el pirata y quieres también al cazador?
