Konnichiwa! Muchas gracias a la gente que comenta, y bueno, no tengo nada que añadir, aqui esta el siguiente capítulo! :D
Canciones para este capítulo: Back to the Titanic- An irish party in third class
Espero que os guste!
An irish party in third class
Yao y Arthur estaban tomando el té tranquilamente, en el salón de los de primera clase. Arthur observaba atentamente a través de las ventanas para si Kiku por casualidad pasaba por allí. Yao se aclaró la garganta ya que se dio cuenta de que no tenía la atención del inglés.
-Está mañana, cuando he ido a despertar a mi hermano, he visto cierto anillo en su dedo.- miro acusador a Arthur quien casi se atraganta con el té al oír la mención del anillo.- Y ese anillo fue el mismísimo que le vi guardar el día antes de que nos fuéramos. La joya del océano. -los dos habían dejado de dar sorbos al té solo para concentrarse en aquella conversación. - Pido una explicación, por favor.
-Se lo di... Para demostrarle el cariño que le tengo.- de hecho, aquello no era del todo mentida, ya que en verdad era para demostrarle el cariño, aunque Arthur no quería decir que tipo de cariño.
-Para demostrar "cariño", no se suele regalar la joya del océano, se regalan joyas caras, pero mucho menos caras que esa. Revele sus intenciones.
-Parece malo que diga eso, pero estoy enamorado de su hermano, hace tiempo que lo estoy, y se que tenemos cierta diferencia de edad y que él se va a casar, por eso mismo he decidido regalarle algo que tenga mucho valor, para que al menos se acuerde de mí. Le prometo que en ningún momento he intentado tocarle mas de lo debido y él conoce claramente mis sentimientos, yo no le obligó a llevar el anillo.- Yao pareció bastante convencido con el argumento del inglés,así que decidió dejar la conversación.
En otra mesa de aquel mismo comedor, el capitán estaba hablando con Ludwig Beilschmidt y su hermano Gilbert.
-Si doblamos la velocidad con la que vamos ahora, podríamos sorprender a todo el mundo. - comentó Gilbert con una sonrisa.
-Señor Beilschmidt, creo que la velocidad es la necesaria, vamos muy bien de tiempo.- comentó el capitán, intentando hacer prevalecer su opinión.
-El capitán tiene razón Gilbert, la velocidad es la necesaria, no necesitamos ni mas ni menos. Lo siento, tengo que irme ya, ha sido un placer hablar con usted, capitán.- Ludwig le dio la mano al capitán y se levantó abandonando el salón. Gilbert miro al capitán.
-Si maravillamos a todo el mundo con la rapidez con la que puede ir el Titanic sería incluso mas famosos, un transatlántico que va mas rápido que todos. El de mayor tamaño, el más rápido. Solo imagínelo, pero claro...- dijo al final con mofa.- Yo solo soy un contribuidor, supongo que no entiendo mucho de barcos. Aún así, capitán, suba la velocidad.- dicho esto se levantó, dejando al Capitán sin ninguna otra salida que subir la velocidad.
-¿Y no has estado en ninguna relación?- le preguntó Kiku al americano.
-Bueno, si, estuve unos meses con una chica, Alice me parece que se llamaba pero la verdad es que no me gustaba de verdad, pero me encantaba dibujarla y era muy divertida. - le contestó recordando aquella chica rubia de ojos verdes. - La verdad es que era hermosa. Viajamos a dos o tres sitios juntos.- Kiku se sintió celoso al oír al americano hablando de aquella forma de alguien que no era él. Los dos se posaron en la barandilla donde acababa la cubierta de primera clase.
-Dime, dime que una vez iremos a todos esos sitios de los que me has hablado y podremos hacer lo que nos de la gana..- murmuró Kiku, con los ojos brillantes de emoción al pensar en todo lo que podrían hacer juntos.- Dímelo aún que sea por decir.
-No es por decir, algún día iremos a todos esos sitios, y tu quedarás mucho mas hermoso que ella en mis dibujos. - Kiku sintió que se le cortaba la respiración al oír aquellas palabras. Sonrió un poco.- Cabalgaremos a caballo, te enseñare a hacerlo como un cowboy, como un hombre.
-¡Si! Enseñame a cabalgar como un hombre, a escupir como un hombre.- gritó Kiku riendose.
-¿En serio? ¡Ven!- grito Alfred agarrándolo de la mano y corriendo hacía un lugar de las barandillas que diera al mar.
-¿Que? ¡No, yo de ninguna manera podría...!- Alfred se giro y le miro.
-¿No te enseñaron a hacerlo en la escuela?- dijo mofándose de ella.
-¡De ninguna manera!
-Bien, entonces yo te enseñare. Mira tienes que coger saliva, así.- y lo hizo, con un carraspeo y cuando la tuvo se impulso hacía delante y la escupió enviándola bastante lejos.
-¡Eso fue asqueroso!- se quejó Kiku.
-¡Vamos intentalo!- Kiku lo intentó pero casi no le salió. Lo hicieron un par de veces más pero a Kiku, aunque ahora lo sabía hacer un poco mejor, le salía aún bastante mal.
-Mira, carraspea más, así..- carraspeo pero justo Kiku le pego el brazo para que se girará, y allí se encontraban Yao, Roderich y su mujer Elizaveta. Alfred se tragó la saliva que tenía en la boca y los dos se sonrojaron bastante.
-Yao-nii...- murmuró Kiku. - Este es Alfred...
-Si, lo se. El que te salvo. - Yao sonrió pero no de una forma amigable. Le miraba como si fuera un bicho.- Este es el chico de tercera clase que estará cenando con nosotros está noche. Kiku, ven, tenemos que ir a ponerte presentable. - Kiku asintió con la cabeza y se puso al lado de su hermano.
-Hasta la cena, señor Jones.- Kiku se despidió de Alfred con una sonrisa, que este le devolvió de buen agrado. Elizaveta no se había ido con su marido y con Yao, se había quedado al lado de Alfred observándolo.
-¿Te das cuenta de donde te has metido chico?
-La verdad es que no.- le contestó Alfred.
-Te has metido a la boca del lobo. ¿Vas a ir así a la cena?- Alfred se observó pensando en las palabras de Elizaveta y asintió.
-No tengo nada más.
-Bien, entonces ven conmigo creo que lo puedo arreglar.- Alfred siguió a Elizaveta hasta su habitación, donde está le hizo presentable.
Para Alfred, cuando entró a los salones de primera clase, fue como si todo reluciera tanto que le cegaba. Hasta parecía que los tablones del suelo valieran una millonada. Había una cúpula de cristal mate en el techo y una escalera que se juntaba y se abría en una de mas amplia le parecía dar riqueza a la sala. Bajo por la escalera y espero al pie de esta. Primero bajo Yao, acompañado de Arthur quien paso por el lado de Alfred sin siquiera mirarle, entonces mientras intentaba entender cual era el protocolo que debía seguir subió la vista y vio que Kiku estaba en la escalera mirando divertido como el americano iba imitando todos los aristócratas. Cuando Kiku estuvo a la altura de Alfred este último le tomo la mano y se la beso. Kiku no puedo evitar reír.
-Está reluciente señor Honda.- comentó Alfred poniendo una voz mas grave.
-Sabes que esto se les hace a la mujeres ¿verdad?- Alfred asintió con la cabeza.
-Pero aquí, tu eres mi mujer.- Kiku se sonrojó violentamente mientras los dos se dirigían hacía donde estaban Arthur y Yao.
-Arthur-san?- le llamó Kiku. Este se giro con una sonrisa hasta que vio que Kiku iba acompañado. Observó bien al americano. - Recuerdas a Alfred ¿verdad? Me salvo.
-¡Oh! ¡Vaya! Si parece un señor y todo con este traje, casi irreconocible. - dijo mientras daba unas palmadas en el hombro del americano quien llevaba una sonrisa nerviosa en el rostro.
Se fueron hacía la mesa, Kiku presentando a Alfred a algunas de las personas presentes, básicamente las que se encontraban en su mesa. Todos se sentaron y empezaron a llevarles los platos. Básicamente las mujeres no paraban de bombardear de preguntar a Alfred quien las contestaba con gracia dejando asombrados tanto a Yao como a Arthur. Kiku estaba feliz de que Alfred se estuviera desenvolviendo bien entre aquella gente tan estirada, incluso algunos parecía hacerles gracia que fuera de tercera clase, aún con mas preguntas para hacerle. Cuando los hombres se fueron a fumar y a tomar un Brandy a la sala de fumadores Alfred se negó y se fue a despedir de Kiku. Le dio la mano con una sonrisa pasando de paso un papelito.
Kiku extrañado abrió el papel y leyó su contenido observando como el americano abandonaba la sala.
Esperame a las doce frente al reloj de la escalera, hagamos que esta noche dure.
Cuando Kiku llegó, que se tuvo que escapar de su habitación, Alfred ya estaba esperándole. Con le cabello mas despeinado, un estilo que le quedaba mucho mejor le extendió la mano con una sonrisa y tomo a Kiku de la cintura.
-Ven, te enseñaré una fiesta de verdad. - y dicho esto, se lo llevo hacía los pasillos de tercera clase. Entraron en una sala bastante pequeña que parecía ser el bar. Estaba llena de gente, y sonaba una música alegre para que todos bailarán. Kiku estaba fascinado con el ambiente de felicidad que se respiraba allí dentro. Alfred lo tomo fuertemente de la mano para que no se quedase atrás entre el gentío.
-¡Lovino!- gritó Alfred cuando llegó a una mesa donde había dos chicos, uno castaño oscuro de ojos marrón verde que traía cara de mal humor y otro con el pelo un poco mas claro, bronceado, ojos verdes y una sonrisa de felicidad. Los dos miraron a Kiku extrañados, ya que no daba el pego dentro de aquella sala. - Vaya, Antonio ¿verdad? Bueno, este es Kiku, es de primer clase.- Lovino sonrió macabro y miro a Alfred con una ceja levantada.
-Aquel chico ¿no?- le dijo riendo.
-Si, Lovino. Aquel chico.- dijo Alfred con una sonrisa de suficiencia. - ¿Quieres una cerveza o algo Kiku? Sientate, ahora vengo.- dejo a Kiku en la mesa con Lovino y Antonio.
-Así que eres de primera clase ¿de donde eres?- le preguntó Antonio con una sonrisa.- Yo me llamo Antonio Fernandez Carriedo y soy de España.
-Yo me llamo Kiku Honda, soy de Japón. Encantado de conocerlo.
-¡Hablame de tu! Aquí todos somos amigos.- miro a Lovino y le tomo de la mano.- Ven Lovi, ¡Vamos a bailar!- Lovino se levantó a regañadientes y los dos se pusieron a bailar al son de la música como los otros. Miro a Alfred quien estaba hablando con otro chico muy parecido a Lovino. Este le observó y le dedicó una sonrisa antes de irse. Alfred dejo encima de la mesa dos cervezas y le dio un trago a un mientras se sentaba a su lado.
-¿Y bien? ¿Te gusta?
-Es muy animado.- contestó Kiku.- Pero me parece que no encajo aquí.- Alfred puso cara pensativa antes de acercarse a Kiku. Le quito la chaqueta del traje, le deshizo la corbata y los primeros botones de la camisa dejándola mas suelta. Con una mano y una sonrisa le revolvió el pelo y se puso las manos a las caderas.
-¡Listo!- Kiku río y dio un trago largo a la cerveza dejando a Alfred sorprendido. Cuando hubo bebido miro a Alfred quien le estaba mirando incrédulo.
-¿Que? ¿Es que los de primera clase no podemos beber?- le dijo burlándose. Alfred solo dio otro trago intentando igualar el de Kiku.
-¡Alfred! Este es Ludwig, vee.- delante de la mesa se presentó aquel chico que parecía italiano con un chico rubio y alto. Kiku casi se atraganta cuando vio quien era el hombre rubio. Los dos se miraron incrédulos.
-¿Señor Beilschmidt?- dijo Kiku.
-Honda... Y tu, has cenado con nosotros...- Alfred también estaba sorprendido de ver alguien de primera clase allí.
-Vee ¿Os conocéis?
-Si, hemos cenado juntos.- aclaró Ludwig.
-¡Vaya! ¡Que bien, que suerte! ¡Algún día me tienes que llevar a mi, Luddy! - Ludwig se sonrojo ante el mote cariñoso que le había puesto el italiano.
-Vaya, ¿Y como os conocisteis?- preguntó Alfred.
-Ludwig rescató mi sombrero que se había caído en la cubierta de primera clase. ¿Y vosotros?- preguntó Feliciano con una sonrisa.
-Yo salve a Kiku.- dijo orgulloso Alfred agarrando al japonés de la cintura.- ¡Feli, nos vamos a bailar!
-¿Que?- dijo el japonés sorprendido mientras Alfred le agarraba de la mano y le llevaba hasta donde la gente estaba bailando.
-Ven, no muerdo, acercate más.- Kiku estaba claramente en la posición de la mujer. Empezaron a bailar como los otros, Kiku intentando seguir los pasos de los otros ya que en su vida nunca había bailado de aquella forma ni con aquella música, pero tenía que admitir que era mucho mas divertido que los usuales bailes a los que asistía. Y sobretodo, era mas divertido porqué estaba con Alfred.
-¡Alfred, yo no se bailar eso!
-Tranquilo, solo dejate llevar, no tengas miedo.- le grito de vuelta ya que si no no se oían. Kiku se agarró fuertemente de los hombros de Alfred e hizo lo que él le dijo. Vio que Feliciano y Ludwig se subían a la tarima junto con Lovino y Antonio. - ¡Ven, subamos!- le dijo Alfred mientras le dejaba para agarrarle de la mano y hacerle subir.
-¿Que? ¡No! ¡No, Alfred no!- pero era demasiado tarde ya estaban arriba y Alfred había empezado a bailar.
-Ven, cogeme así del brazo.- dijo señalando a otra pareja. Kiku hizo lo que le pidió y los dos empezaron a dar vueltas de vez en cuando cambiando de brazo.
-¡Cambio de pareja!- grito alguien. Inmediatamente todo el mundo busco otra pareja. Alfred lo dejo y se fue con Feliciano, creyó que se había quedado solo pero entonces unos brazos lo agarraron para volverse a poner a bailar, miro quien era y vio que era Ludwig.
-Señor Beilschmidt...- dijo Kiku asombrado.
-Llamame Ludwig.- le contestó con una sonrisa.
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Sayonaraa
