Capítulo 2.

Ussop, Chopper, Zoro y Nami se encontraban ya en el lugar acordado para volver al barco. El único que faltaba era Luffy. Ni Nami ni Ussop habían visto a Samantha, los únicos que lo habían hecho eran Zoro y Chopper aunque no dijeron nada. De pronto, Luffy apareció en la entrada de la calle, y no venía solo. Al menos había una veintena de marines siguiéndole.

– ¡Maldita sea! – bufó Nami al verle, enfadada.

Los cuatro se giraron, dispuestos a huir. Pero no esperaban que hubiese otros veinte marines esperándolos. No tenían modo de escapar: estaban atrapados. Luffy y los demás se preparaban para atacar cuando les lanzaron unas flechas con la punta hecha de algo que parecía metálico. Las flechas alcanzaron a Luffy y a Chopper, quienes cayeron al suelo debilitados. Ussop se acercó a ellos y descubrió que la punta estaba hecha en realidad de kairoseki.

Nami se acercó al Capitán e intentó sacarle las flechas. Sin embargo, al hacerlo parte de la punta se desprendió y quedó incrustada en el cuerpo de Luffy. El Capitán era incapaz de utilizar sus poderes, mientras que Chopper no podía ni siquiera levantarse.

Los marines se acercaban cada vez más. Luffy había recibido el impacto de otra flecha y ya no era capaz de moverse. Nami, Ussop y Zoro no eran capaces de hacer retroceder a los marines, eran demasiados. Además, tenían que intentar que no se acercasen a Luffy y a Chopper. Súbitamente, un ruido rasgó el aire. Parte de los marines que les rodeaban cayeron al suelo, gravemente heridos. Un disco de metal con filo afilado les había hecho eso.

– No es posible... – murmuró el tirador, mientras miraba como el disco volvía a su lugar de procedencia.

El disco se dirigió hacia el techo del edificio más cercano. Allí lo recogió Sam, más conocida como Lady Scarlet, antes de volver a colgarlo en el cinturón. Saltó del edificio y cayó perfectamente delante de su antigua tripulación. La castaña cogió los dos palos negros que llevaba en sus piernas, los cuales, al calcar un botón triplicaron su tamaño. Entre los cuatro pudieron derrotar a los marines. En pocos minutos todos los marines habían huido: unos por salvar la vida de sus compañeros, y otros, por salvar su propia vida.

– Sam... ¡Has vuelto! – comentó Nami con alegría mientras se acercaba a abrazar a la castaña.

De un ágil movimiento, la castaña se apartó de la pelirroja. Luffy se puso en pie a tiempo de evitar un disco de metal lanzado por Sam. Ussop había conseguido sacarles los restos de kairoseki a él y a Chopper. El Capitán iba a decirle algo a la castaña, pero esta desapareció antes de que pudiese hacerlo. Nami se acercó al disco de metal para guardarlo. Al hacerlo, descubrió un papel enganchado al mismo. Lo guardó en su bolsillo y partió junto a sus compañeros de vuelta al barco.

[*]

La Capitana de la Marina Eriko Hokori escuchaba atenta al Teniente de su tripulación, mientras retorcía un mechón de su pelo rubio. Sus ojos azules oscuros resplandecieron de rabia cuando el Teniente habló de la aparición de Lady Scarlet. En su mente se formó un plan mientras el Teniente seguía hablando, al tiempo que en sus labios se formaba una siniestra sonrisa.

Cuando el Teniente finalizó de relatar lo sucedido, su cuerpo temblaba. La Capitana Eriko no era conocida por tolerar los fracasos de sus subordinados precisamente. Su apariencia frágil y dulce desaparecía cuando se trataba de castigar o de luchar.

– Así que se os han escapado... – dijo Eriko con un tono de voz tranquilo y suave, apenas audible.

– A... Así es – respondió el Teniente entre tartamudeos.

– No pasa nada... – el Teniente se sorprendió con estas palabras, ya se había preparado mentalmente para un castigo – Hay un pequeño cambio de planes...

– ¿Un cambio de planes?

– Nuestro nuevo objetivo será... – los labios de Eriko de nuevo formaron una pequeña sonrisa – Lady Scarlet.

[*]

En pocos minutos, los muchachos habían llegado al barco. Sanji y Robin les preguntaron si habían tenido suerte en la búsqueda, pero ninguno respondió. Por sus caras, ambos dedujeron que no. Se mostraban cansados y deprimidos. Ni siquiera Luffy mostraba su tan usual sonrisa.

– ¡Navegante! ¿Qué ha pasado? – preguntó Robin a su compañera cuando esta pasó a su lado.

Nami se sentó en la cubierta del barco, sacando de su bolsillo el papel que Sam les había dado. Lo extendió ante sí y una sonrisa se formó en su rostro: era un mapa de la Isla, con un punto marcado. La arqueóloga se acercó a ella, intrigada. Miró el mapa y descubrió que se trataba de la Isla en la que estaban, pero no entendía el porqué del punto marcado.

– ¿Qué es ese punto, Navegante? – preguntó finalmente.

Sanji, Ussop, Chopper y Luffy se acercaron a ambas chicas para saber qué pasaba. El único que no se acercó fue Zoro, quien se había echado a dormir apoyado en el mástil.

– Sospecho que es la guarida de Samantha.

– ¿Samantha tiene una guarida? – preguntó Chopper, confundido.

– Veréis, este mapa lo encontré clavado en el disco de metal que ella nos lanzó – explicó la pelirroja – Ella ya debía saber que los marines estaban aquí, buscándonos, y por eso nos dio el mapa. Sabe perfectamente que quedarnos en el barco sería peligroso, y no podemos salir a mar abierto puesto que hay un montón de barcos de la marina bloqueando cualquier salida desde la Isla.

– Así que ella nos está ayudándo... – murmuró Robin, sorprendida.

Nami asintió. Sanji, Ussop, Chopper y Robin miraban fijamente el mapa, valorando qué hacer. Quedarse en el barco era peligroso, pero quién sabía si ir a ese lugar lo era aún más. Pese a todo, no les quedaba otra opción.

– Iremos allí – murmuró la pelirroja con decisión.

– Chicos... – les llamó Luffy, haciendo que todos le mirasen - ¿Podemos comer?

Los demás suspiraron resignados, parecía que el Capitán no había escuchado nada de la explicación de Nami, aunque ya estaban acostumbrados. El rubio se dirigió a la cocina, dispuesto a preparar algo de comer, mientras los demás iban a recoger algunas de sus cosas. Tendrían que irse al anochecer, para aprovechar la oscuridad de la noche con el objetivo de que la marina no les descubriese.

[*]

Samantha estaba en una lujosa sala de lo que parecía un palacio. No entendía como había llegado hasta allí, ni con qué intención. Algo en su interior le decía que debía matar a la persona que se hallaba frente a ella, pero no sabía el porqué.

La oscuridad protegía la identidad del hombre que estaba ante ella. Era alto y corpulento, aunque Sam no podía verle la cara. Él no sujetaba ningún arma, al contrario que ella, que tenía una pequeña daga. La chica se dispuso a atacar a su oponente, cuando numerosas sombras la atraparon y sujetaron. La figura se acercaba hacia ella, estaba a punto de salir a la luz...

Samantha se despertó bruscamente al oír un grito. Dirigió su vista al cielo y descubrió que estaba prácticamente anocheciendo, había dormido un par de horas al menos. Se levantó, pero estuvo a punto de caerse por culpa de un dolor en un costado. Entonces recordó por qué estaba allí echada: un marine le había clavado un cuchillo.

– Maldición – murmuró apretando los dientes al ver el pañuelo con el que presionaba la herida lleno de sangre.

Del bolsillo de su abrigo sacó otro pañuelo que colocó con cuidado en la herida. Por suerte, el cuchillo no había roto el abrigo porque en ese momento lo llevaba abierto, así que pudo cerrarlo y ocultar la herida. Aún tenía que comprar algunas cosas y lo que menos quería era que la gente se asustase al verla sangrar.

[*]

A medianoche la tripulación de Sombrero de Paja ya había llegado al punto marcado en el mapa. Por suerte, no habían sido descubiertos por la marina, ni siquiera se había cruzado con alguno. Eso hizo preocuparse a Nami, aunque en seguida desechó esos pensamientos de su mente pensando que tal vez hubiesen tenido suerte, simplemente.

Haciendo el menor ruido posible, Sanji abrió la puerta y entró. Era una especie de casa, si es que se le podía llamar así, muy pequeña. Tan solo tenía dos habitaciones y un baño. En una habitación había dos sofás, la cocina y una mesa con tres sillas; en la otra habitación había una cama y una mesita de noche. El resto entró después del rubio con el mismo cuidado, a excepción de Luffy. El Capitán entró en la casa como si fuese suya desde siempre.

– ¡Idiota! – le dijo Nami - ¡Aún no sabemos si hay alguien aquí!

Tras comprobar que no había nadie, todos se sentaron como pudieron. Algunos en los sofás, otros en las sillas. Ussop, que estaba sentado en una de las sillas, se fijó en unos mapas que había encima de la mesa. Los que pertenecían a la Isla tenían una fortaleza que había algo alejada de la ciudad marcada. El resto parecían ser de esa fortaleza.

– ¡Eh, chicos! ¡Mirad esto! – dijo mostrándoles los mapas.

Eso no es todo, mirad – les interrumpió la arqueóloga.

Robin había entrado en el dormitorio buscando alguna señal de que Samantha estuviese alojándose allí. En su lugar, encontró algunas armas: varios cuchillos y discos de metal. No eran gran cosa, pero era más de lo que se podía esperar.

– ¿Creéis que Sam está planeando algo? – preguntó Chopper, algo asustado.

– ¿Por qué no me lo preguntáis directamente?

Salieron de la habitación y se encontraron con Samantha, al lado de la entrada. Venía cargada con varias bolsas, y su mirada no era muy amigable. Todos se quedaron parados al verla, no sabían que hacer. Todos menos Luffy, claro.

– Eso que traes... – comentó el Capitán señalando las bolsas, antes de añadir con una gran sonrisa - ¿Es comida?

Samantha no pudo evitar sonreír ante el comentario de su antiguo Capitán, lo que tranquilizó al resto. Sanji se acercó a ella.

– No puedo dejar que mi querida Princesita cargue con todo esto – dijo el rubio seductoramente.

La castaña se sonrojó notoriamente. Ya debería estar acostumbrado a comentarios de ese tipo por parte del cocinero, pero era del todo incapaz. Cada vez que la trataba así, conseguía que se quedase en blanco y se sonrojase.

– Gracias Sanji – murmuró Samantha finalmente.

Chopper se acercó a la castaña al notar que esta apoyaba su mano en uno de los costados. La chica se sorprendió al ver como el reno le desabrochaba el abrigo y observaba la herida, para después obligarla a sentarse en uno de los sofás y levantarse la camiseta. No entendía como podía haberlo descubierto tan rápido, aunque claro, había olvidado que el reno era médico.

– Chopper... – murmuró al ver como este comenzaba a vendar la herida – no es necesario.

– Claro que lo es – intervino Sanji mientras se acercaba a darle un café que acababa de preparar.

Samantha suspiró, resignada, y comenzó a tomarse el café. Por las caras de sus antiguos compañeros, sabía que estaban deseosos de preguntarle algo. La castaña decidió que primero se relajaría y dejaría que Chopper hiciese su trabajo, después respondería.

Zoro no apartó la vista de la castaña mientras Chopper atendía su herida. No podía olvidar lo que había ocurrido ese día. Estaba seguro de que lo había hecho solo por intentar escapar, pero aún quedaba algo de dudas. Quería preguntárselo, pero no podría hacerlo hasta que no estuviesen solos. Además, estaba preocupado por ella. Las armas y los planos acrecentaban su sospecha de que estaba metida en algún problema. Que ella estuviese intentando matar a alguien por su cuenta era una locura.

De pronto, una idea vino a la mente del espadachín. Más que una idea era un nombre. El nombre de una persona por la que Samantha estaría dispuesta a matar. Ella misma había jurado vengar su muerte. Mark Hokori.

(Continuará...)


Notas de la Autora:

Lily: Tranquila, que no me pienso olvidar jejeje :) No me gustaría sufrir alguna tortura por culpa de mi mente despistada (la palabra "bichos" acude a mi mente xD) Me alegra saber que te vas a llevar bien con Sam, al menos a ella no la odias xD

BlundererS: Mil gracias por el review :D Me alegra saber que te gusta y que sigues la historia ^^ No sé si habrás vuelto ya o no, pero espero que te lo hayas pasado/estés pasando geniaal :D Esperaré impaciente tu opinión :)

El Invencible Iron Man: Muchas gracias por el review :D Me alegra un montón que te guste :)

Reiko: Pobre Robin xD Más le vale alejarse de Sanji o tendrá a una enemiga peligrosa jajaja Y te entiendo perfectamente.. yo también me considero bastante celosa xD Me alegra que te guste como escribo :$ A mí también me gusta mucho como escribes tú! :D

Muchas gracias a todas las personas que siguen este fic :) Espero que no os decepcione! Por favor, dejad reviews :) Besoooos ^^