Dedicado a Sandra (LunaWeasleyCullen17) Quien cumple 17 años el día de mañana. ¡Felicidades!
Clases de sexo con Edward.
Los personajes no me pertenecen, solo los uso con propósitos de diversión y para matar el ocio.
NOTA: Escenas de sexo explicitas. Solo para mayores de 18, o léanlo sobre su advertencia.
"Bien saben los amantes que hay caricias que son no una simple caricia sino una posesión."-José Ángel Buesa
MIERCOLES
"Te lo juro".- Repetí por segunda vez.-"Edward es bipolar".- Aseguré mientras sostenía el teléfono con la oreja y el hombro.
"No lo creo".- Contestó Jacob al otro lado de la línea con desinterés-"Probablemente solo necesitaba ver a Victoria".- Agregó con tono de molestia.
"Lo peor de todo fue que estaba tan molesta, que me salí a la calle con el disfraz".- Dije ignorando su comentario de Victoria.
"¿Disfraz? ¿Por qué traías un disfraz?".- Preguntó Jake dejándome con la mente en blanco sin saber que contestarle, como siempre hablaba sin pensar.
"Nada".- Contesté después de unos segundos de silencio.-"¿Qué tal va el curso?".- Desvié el tema a algo que sabía que el no pararía de hablar.
Y así fue, duré casi una hora escuchándolo sobre lo fantástico que era el tema, y la ciudad lo había hechizado de lo hermosa que era; durante el monologo de Jacob me cambie con un par de jeans y una camisa negra sencilla para después hacerme algo de desayunar. Una vez que estaba satisfecha, me dirigí a lavarme los dientes para poder encaminarme a la casa de los Cullen.
"Te extraño".- Murmuró Jake.
"Yo también".- Contesté en automático aunque no estaba segura de querer que esta semana terminara.-"¿Por qué murmuras?".- Cuestione al captar el tono con el que lo había dicho.
"Estoy entrando a la sala de conferencias".- Explicó rápidamente.-"Tengo que colgar, hablamos mañana".- Dijo antes de cortar la llamada.
Guardé mi celular en mi bolsa y suspiré. Era la mitad de la semana y no tenía idea sobre que sería la lección de hoy, ya que la de la penetración sería hasta el jueves y eso me tenía con los nervios de punta, ¿qué método utilizaría Edward para enseñarla? En caso de que no supiera, tenia una idea muy clara sobre como podrían hacerlo, pero prefería ignorar a mi mente retorcida.
Mi celular comenzó a sonar nuevamente, y lo atendí pensando que sería Jacob y me lleve tremendo chasco el escuchar la voz aterciopelada de Edward pidiéndome que lo encontrara en la sex shop de la plaza comercial en media hora, le contesté que lo vería afuera.
El rió ante mi respuesta y entendí que su buen humor había regresado, solamente después de haber visto a Victoria. Rodé los ojos y me encaminé a la sex shop.
Cuando llegué al local Edward ya se encontraba ahí, al verme sonrió y me hizo una seña para que me acercara a donde él estaba.
"Buenos días".- Saludó una vez que había llegado a su lado.
"Buenos días".- Contesté como quien no quiere la cosa, el podía estar de buen humor, pero yo no me había olvidado de su estúpida actitud de ayer, por lo que seguía molesta con él.
"¿Entramos?".- Preguntó pasando por alto mi ceño fruncido y abriendo la puerta de la tienda.-"Antes del momento de la verdad, tenemos una última lección muy importante. Después de haber entretenido a tu pareja con los diversos disfraces, obras, juegos etc., etc. No puedes ir directo al coito".- Explicó mientras buscaba con la mirada algo en la tienda.
"Te gustan los preliminares, ¿ha?".- Comenté levantando las cejas y sonriendo picaronamente, mandando por un tubo el plan de estar enojada con él resto del día.
Edward sonrió ladinamente.-"¿A quién no? Hace todo mas interesante".- Contestó con un brillo especial el sus ojos.
"¿De vuelta tan rápido?".- Terció la vendedora de la vez pasada.-"Son salvajes".- Agregó con una sonrisa tonta y haciéndome sonrojar.-"¿Qué buscan esta vez?".- Preguntó dejando de sonreír ante la mirada severa de Edward.
"Cremas".-Se limitó a contestar Edward.
"¿Cosas comestibles de nuevo?".- Cuestionó una vez que nos dirigíamos a donde tenía las cremas.
"Si, pero esta vez para todo el cuerpo".- Explicó Edward ganándose una mirada escandalizada de mi parte y una risa aun mas tonta que la anterior de la vendedora.
"Tenemos una sección de cremas, aceites, polvos, pinturas, incluso plumas".- Explicó de nuevo la vendedora con una sorprendente seriedad.
"¿Algún sabor?".- Me preguntó Edward viéndome directamente a los ojos. Me quedé atontada mirando sus ojos verdes esmeralda, tan perfectos.
"¿Vainilla?".- Contesté en modo de pregunta ya que seguía hechizada en los ojos de Edward. Después de eso, no estuve consciente de que fue lo que pasó solo supe que Edward encargó todos los productos posibles con sabor a vainilla.
Edward se acercó a la mujer y le susurro algo que no alcance a oír pero tiempo después le entrego una caja junto con la bolsa de productos comestibles, deseándonos buena suerte o algo así. Fuimos a dejar las cosas al coche de Edward para después ir a mi casa a dejar mi auto.
"¿Quieres pasar?".- Pregunté una vez que había estacionado mi auto en la estrada.
Edward pareció pensarlo unos minutos.-"No, tenemos que ir al supermercado".- Agregó sonriendo inocentemente.-"Súbete".- Pidió.
"¿Supermercado?".- Cuestioné abrochándome el cinturón.-"¿Qué tenemos que comprar?"
"Un par de cosas para comer".-Contestó sonriendo coquetamente. El resto del camino pasamos hablando sobre una serie televisiva que a ambos nos gustaba, como el camino no era tan largo pronto llegamos al supermercado.
"Tienes que admitir".- Continué hablado de la serie.-"La protagonista es demasiado cambiante".- Discutí de nuevo.-"Un episodio quiere estar con su antiguo novio, quien le rompió el corazón y al siguiente episodio, quiere estar con Jason, quien es alguien que no le conviene por mujeriego y no se toma nunca las cosas en serio".- Explique como si se tratara de una amiga cercana.-"¿Por qué no puede estar con alguien que en verdad la quiere, y que nunca le hará daño?".- Cuestione una vez que estábamos dentro de la tienda.
Edward tomó un carrito y lo empezó a arrastrar.-"No lo sé, quizá este confundida quiere a los dos y no sabe cual elegir".- Contestó con el ceño fruncido.-"Pero lo que me molesta a mi, es que durante la primera temporada Jason estuvo siempre con ella, siendo su mejor amigo incondicional y ella nunca lo tomó en consideración como algo más, el estuvo enamorado de ella por años".- Argumentó molesto.
"Espera".- Pedí para que se detuviera y me subí al carrito que jalaba Edward.-"Siempre quise hacer esto".- Explique sonriendo ampliamente haciendo que Edward rodará los ojos.-"De cualquier manera, ¿Cómo esperas que ella supiera algo de lo que Jason sentía si nunca le dijo nada? Ella no es telepata".- Contesté a su argumentó anterior.
"¡Era obvio!".- Exclamó Edward cada vez mas molesto.-"Todo lo que él hacia lo hacia para que ella estuviera feliz, y lo pudiera querer como algo mas".
"La protagonista es en extremo distraída".- Contesté y por un segundo me dio la impresión de que ya no hablábamos de la serie.-"Y el lo sabía, lo que debió haber hecho es dejar de hacer estupideces y besarla hasta que se quedara sin aliento".- Dije aumentando el tono de mi voz atrayendo un par de miradas curiosas.-"No irse como él hizo, y regresar como un mujeriego que se acuesta con medio pueblo".- Espeté con voz mas baja pero mas molesta.
"¿Qué se supone que hiciera? ¿Esperarla hasta que ella se diera cuenta?".- Preguntó sarcásticamente.
"¡Decirle lo que sentía!".- Volví a gritar.-"¿Qué importaba Luke? El sabía que no la amaba, y sabía que solo le hacía mas daño si seguían juntos".- Argumenté mientras tomaba una caja de galletas de un estante y lo metía al carrito.
"Intentó decirle".- Contestó Edward con la voz en un hilo.
"Solo una vez".- Dije.-"Y cuando no pudo se rindió, dejando el pueblo con solo una carta como explicación".- Agregué-.-"Ahí fue cuando ella se dio cuenta de que también tenía sentimientos por él, intentó localizarlo y no pudo. Por lo que espero por él, y cuando regresó se entera que esta muy cambiado".- Dije con reproche cruzando mis brazos sobre mi pecho.
"Pero estoy seguro de que él la ama de verdad".- Añadió mientras ponía un montón de dulces en el carrito.
"Quizá, pero ¿Cómo puede ella confiar en él si cuando la deja se va con otras mujeres?".- Pregunté distraídamente viendo la enorme cantidad de golosinas que me rodeaban.-"Edward, ¿estas de antojo?".- Volví a preguntar.
"¿Ha?".- Contestó sin entender mi pregunta.
"Los dulces".- Dije levantando un par de bolsas.
"Ah, eso. Pensé que después que terminemos la lección podríamos ver una película y atascarnos de dulces".- Explicó como quien no quiere la cosa.-"Y si ella hubiera visto desde el principio lo que el sentía, Jason no se comportaría así".- Agregó contestando mi primera pregunta.
"Entonces no habría programa que mirar".- Conteste dando por terminado la discusión sobre aquel programa. Ambos nos callamos unos minutos mientras veíamos algunos productos de comida.-"¿Nutella?*(En México es como crema de avellana, deliciosa) ¿Crema de cacahuate? ¿De coco? ¿Cajeta?".- Enlisté mientras veía las diferentes sustancias en sus respectivos botes.
"Esos serán parte de la clase de hoy".- Añadió deteniéndose en el departamento de lácteos.-"¿Te gusta la leche saborizada?".- Preguntó alejándose del carrito para ver el estante.
"Edward, ¿me ayudas? Se me están durmiendo las piernas".- Pedí mientras intentaba ponerme de pie para poder bajarme, pero estaba rodeada de tantas cosas que me era imposible. Edward sonrió y se acercó nuevamente.
Me tomo por la cintura y me jaló, haciendo que muchas bolsas ocuparan el lugar donde estaba anteriormente; iba a saltar del carrito, pero los brazos de Edward seguían aferrados a mi cintura.
Lo miré confundida.-"Si saltas, tiraras todo y además terminarás en el suelo".- Comentó sonriendo burlescamente.-"Déjame ayudarte".- Pidió para después aumentar su agarre a mi cintura y haciéndome que levantara las piernas para poder esquivar el carrito. Una vez que me encontraba fuera, Edward me empezó a bajar lentamente el problema fue que lo hizo cuando nuestros cuerpos estaban pegados, dejándome sentir cada centímetro de su escultural cuerpo.
Falta solo un poco para que mis pies tocarán el suelo, pero me detuvo de tal manera que mi cara quedo a la altura de su cara, lo miré a los ojos con la respiración entrecortada y mi cabello revuelto. Edward me miró de vuelta, con la misma intensidad con la cual yo lo miraba. La distancia entre nuestros labios comenzó a hacerse mas corta…
"¡Tu solías hacer eso!".- Exclamó una voz que sonaba anciana provocando que Edward me depositara rápidamente en el suelo y diera un paso atrás, dejándome con el corazón latiendo a mil por hora.
"Aun lo puedo hacer".- Replicó el que debía ser la pareja de la primera voz.-"Solo que no quiero tener que ir con el quiropráctico un día antes de lo acordado".- Explicó un señor de unos setenta años, casi pelón y con algo de sobrepeso. Solo con ver a la pareja de ancianitos me hizo sonreír, eran de lo más tierno.
"No, la cita con el quiropráctico es la próxima semana; mañana es la cita con el cardiólogo".- Corrigió la mujer. Edward y yo nos miramos sonriendo por la tierna escena que estaba pasando enfrente de nosotros.-"¿Les parece entretenido?".- Nos preguntó la ancianita molesta.-"¿Creen que es tierno que mi esposo no pueda recordar sus citas con sus múltiples doctores?".- Espetó acercándose a nosotros, dejándonos pasmados debido al fuerte temperamento que estaba enseñando la viejita.-"Ustedes los jóvenes ya no saben respetar a los mayores".- Agregó mientras intentaba tomar un cartón de leche.
Lo siguió intentando un par de veces, sin éxito; por lo que Edward amablemente lo tomó por ella y se lo tendió.-"¿Crees que no puedo hacer las cosas por mi misma? ¡Solo porque soy vieja!".- Cuestionó elevando aun más la voz.
"No, no, no".- Intentó responder Edward.
"No, no, no".- Imitó la viejita.-"¿Es lo único que sabes decir? ¡Buena suerte con este pelmazo!".- Se dirigió a mí, lo único que hice fue sonreír temiendo que si contestaba me aventaría el cartón de leche en la cara.-"¡Mira nada mas que hermosa sonrisa tienes!".- Gritó con un cambio de actitud extrema, se acercó y tocó mi mejilla.-"¡Que piel tan suave!".- Exclamó ganándose una risa nerviosa de mi parte.-"¡Que muchacho con tanta suerte!".- Agregó dirigiéndose a Edward con una sonrisa tierna.
"Vámonos ya mujer".- Terció el abuelo que había permanecido callado durante todo ese momento.-"Un placer conocerlos Bonnie y Peter".- Nos sonrió y nos estrecho la mano.
"Cierto, tenemos la cita con el quiropráctico. ¡Vamos a llegar tarde! Bonnie, Peter, por favor no olviden llevar la ensalada para la cena de la noche".- Se despidieron y salieron corriendo del supermercado.
Miré a Edward extremadamente confundida por lo que acababa de pasar y por lo que vi Edward se encontraba en el mismo estado que yo.
"Eso es lo mas raro que me ha pasado".- Comentó Edward a lo que solo contesto moviendo la cabeza.
Una hora después
"¡Estas loco!".- Chillé al ver como inflaba la mona que había adquirido en la sex shop.-"¡Es una muñeca inflable que usan solo los que no pueden tener sexo!".- Espeté alejándome de él.
"Es con lo que podemos practicar".- Explicó encogiéndose de hombros.
"¡Pero es mujer! ¡Necesito un hombre!".- Lo último de la oración me hizo sonar como una cuarentona caliente.-"Eso no sonó bien, necesito un muñeco hombre con quien practicar".- Explique sonrojándome violentamente.
Edward me miró tortuosamente, parecía que iba a decir algo pero se quedo callado y regresó a la tarea de inflar a la muñeca. Lo chistoso del asunto, es que para inflarla tenías que soplar en su trasero, haciéndolo ver algo extremadamente gracioso y a la vez grotesco.
"Es lo que tenemos por ahora".- Replicó una vez que había terminado.-"Ahora, que si quieres un muñeco, aquí me tienes".- Agregó sonriendo ladinamente haciendo que rodara los ojos, y a la vez que pasara saliva lentamente.
"Esto… No, gracias".- Contesté en voz baja intentando controlar mi imaginación que había volado a mil por hora.-"Además, quiero un muñeco de verdad no uno escuálido".- Contesté con un poco mas de seguridad.
La sonrisa que adornaba la cara de Edward fue remplazada por un ceño fruncido. -"¡Hey!".- Reclamó dándome un ligero golpe en el brazo, al cual respondí con otro aun más fuerte, lo cual soltó una guerra de golpes en los brazos que cada vez aumentaba más de fuerza. Al final, tenía mis brazos rojos por los constantes golpes de Edward, así que tome la muñeca y la azote varias veces contra la cabeza de Edward, se que no le dolería pero me daba tiempo de salir corriendo.
"Bella".- Repetía mi nombre Edward mientras se cubría con sus brazos.-"Tenemos que continuar la lección".- Pidió intentando hacerme parar, después de un par mas de golpes quite la muñeca y la puse sobre el sofá.-"¿Podemos ponernos serios?".- Cuestionó Edward con el mal humor de ayer.-"Siéntate al lado de la muñeca".- Ordenó a lo que obedecí rápidamente.-"Acaríciala".- Pidió.
Rodé los ojos. ¿Cómo se supone que acaricie una muñeca plástica? Aún así hice lo que me pidió y comencé a tocar la mona por todas partes, sin poner mucha concentración.
"Bella, para".- Dijo Edward poniéndose a mi lado.-"Se que te pedí que la tocarás, pero tiene que ser un toque que no se sienta.".- Explicó para después tomar mi brazo y rozarlo con las yemas de sus dedos, pero como él digo, apenas podía sentirlo, aún así había despertado cada uno de mis poros, y mi corazón se había acelerado.-"Inténtalo".- Pidió ya que había terminado con su ejemplo. Tome el brazo de la muñeca para hacer lo que el me había dicho.-"Conmigo".- Terminó con voz enronquecida.
Lo miré por unos segundos antes de comenzar a rozar su brazo. Una vez que había iniciado sentí como todo su cuerpo se tensaba, así que supuse que lo estaba haciendo bien, por lo que continué. Noté que Edward cerraba sus ojos y soltaba un largo y pesado suspiro, por lo que decidí dejar su brazo un momento y dirigirme al cuello, pensé que protestaría pero no dijo nada, creo que con trabajo respiraba.
Me coloqué atrás de él, y con mi dedo índice hacía figuras sin forma alguna por lo largo de su cuello, para después comenzar a recorrer su ancha espalda; dado a que traía puesta su camisa, tuve que hacer un poco mas de presión, para que el roce fuera el mismo. Y de repente me entro una urgencia por quitarle la camisa, quería sentir su piel y recorrer con mis manos todo su torso.
Como si Edward hubiera leído mi mente, se quito la camisa en un movimiento rápido. Me quedé un momento admirando su perfecta espalda de nadador, cada uno de sus fuertes músculos marcados en su lugar. Antes de continuar lo que estaba haciendo, fui corriendo a la cocina por uno de los pomos que habíamos comprado en el supermercado, corrí de regreso y con mis dedos embarre un poco de Nutella en la curva de su cuello que se unía con la espalda; sentí como daba un pequeño respingo al untarle la crema.
Respiré profundamente y con mis labios comencé a limpiar todos los rastros de chocolate que estaban esparcidos en su espalda. Recordé la lección del lunes, por lo que eran solo un leve toque con mis labios lo que hacía contacto con su piel. Duré haciendo eso unos minutos, hasta que no había nada mas que una enrojecida piel.
Edward se giró y me miró intensamente; podría jurar que sus ojos normalmente claros, estaban más oscuros. Tomó la bolsa que estaba en el sillón y busco una bote, cuando lo saco vi que era un pomo de pintura estilo grafiti.-"Píntame".- Exigió tirándose boca arriba en el sillón grande.
Tome el frasco y lo abrí. Comencé a dibujar una carita feliz en los abdominales de Edward, provocando que sonriera para después rodar los ojos.-"¿Qué? Es lo único que sale de mi imaginación".- Comenté antes de poner el frasco en la mesa y colocarme encima de las rodillas de Edward, me agache de tal manera que mis labios podían tocar el vientre marcado de él.
La pintura, efectivamente, tenía sabor a vainilla pero sabía artificial y plástica, pero preferí no comentar nada, no quería matar el ambiente.
Las dos siguientes horas fueron extremadamente extrañas, era un ambiente sensual pero a la vez gracioso, debido a los múltiples dibujos que hacía en Edward; probamos todos los productos que habíamos adquirido esa mañana, y había momentos en los que tenía que hacer todo un esfuerzo por no besarlo, y había otros en los que no parábamos de reír.
Después de que Edward había anunciado que la lección había terminada, y que me la tomaba como lección aprendida y superada, nos pusimos a arreglar y guardar todos los productos, ya que muchos los habíamos dejado sin tapa. Ya que habíamos terminado, ordenamos pizza y vimos un par de películas.
"¿Dulces?".- Preguntó Edward ya que había terminado la segunda película.
"¡Si!".- Chillé como una niña pequeña.-"¡Ya se! Comamos dulces mientras vemos nuestra serie".- Compartí la gran idea que se me acababa de cruzar por la cabeza. A Edward debió parecerle una excelente idea, ya que la chispa de emoción se prendió en sus ojos y se aceleró. Mi indicó que los DVD estaban en la recamara de Alice, y me pidió que fuera por ellos mientras el ponía los dulces en platos.
En cuanto comenzó la canción inicial de la serie, ambos la cantábamos a todo volumen y hacíamos como si estuviéramos bailando intensamente. En cada episodio hacíamos lo mismo. Íbamos en la mitad de la temporada uno, cuando oímos que abrían la puerta.
"¿Bella? ¿Qué haces aquí?".- Preguntó Alice que acababa de llegar a su casa.
"Clases de sexo con Edward".- Conteste distraídamente mas interesante por lo que Jason le estaba diciendo a Sam.
"¿A esta hora?".- Cuestionó.
"Pausa".- Dijo Edward para después hacer lo mismo con el DVD.-"Terminamos las clases y nos pusimos a ver películas. ¿Cuál es el problema?".- Preguntó girando medio cuerpo para ver a su hermana.
"Que es la una de la mañana".- Explicó Alice subiendo las escaleras.
"Wow, debimos perder la noción del tiempo".- Comentó Edward una vez que Alice había desaparecido.-"¿Por qué no… ¡Mira, mira! Justo ahí, ve lo que Jason esta haciendo por Sam, sacrificando su felicidad por la de ella".- Dejó su pregunta al aire al emocionarse por la escena.-"De cualquier manera, ¿por qué no te quedas a dormir?".- Preguntó Edward ya que se había calmado.
"Supongo que estaría bien".- Contesté sintiendo el cansancio sobre mi cuerpo.-"Ha sido un día muy largo".- Añadí quitándome la cobija que había estado utilizando.-"Gracias por todo Edward, en verdad. Tuve un muy buen día, que descanses".- Me despedí para seguir el camino por el cual acababa de pasar Alice.
Y quizá fue mi imaginación, o solo el cansancio, pero podría jurar que escuché a Edward decir que eso sí era lo mas raro que le había pasado.
¡Sorpresa!
Si, dije que mi lap murió. Y lo hizo, junto con este capitulo el cual gracias a que lo había escrito hace dos días, lo tenía muy fresquecito y pude rescatar la mayoría de las ideas.
Y, ¡Vuala! Se que aún no hay mucho leemon, y menos en este capitulo pero en este, se pudo ver como avanza la relación en algo mas que mera atracción física.
La próxima semana viene lo bueno, como dice en este capitulo. El jueves es cuando aprenderá mucho mas cosas.
Se que hoy es martes, pero mañana espero poder actualizar otra de mis historias. Gracias por leer, y disculpas por el susto.
¿Reviews? ¡Bienvenidos!
Las quiere,
Anabella.
