Harry Potter no es de mi propiedad sino de la grandiosa autora J.K Rowling.

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Capitulo 2

El tren se detuvo anunciando que habían llegado. La pequeña castaña bajo del tren y un hombre de enorme estatura les pidió que se acercaran. Lo miro curiosa, no era normal ver muchos hijos de gigantes, realmente fascinante.

-Hola Harry-Saludó el semi-gigante al joven Potter.

-Hola Hagrid-Devolvió el saludo, así que se llama Hagrid, pensó la muchachita sonriendo.

-¡Whou!-El Weasley expresó su sorpresa mirada al enorme hombre como un extraño animal, pero que grosero era ese idiota. La joven lo miro con desagrado.

-Muy bien todos síganme-El enorme hombre los guió hasta unos botes y les pidió que subieran. Una incómoda sensación la azotó, alguien la estaba observando, volteó a la derecha y ahí estaba la misma chica que había insultado en la tarde mirándola con odio, para incordiarla más le sonrió de forma amigable y sin ver qué cara puso subió rápidamente a uno de los botes, pudo escuchar en la lejanía un chillido histérico, sonrió con maldad a sabiendas de quien se trataba, su vida en Hogwarts iba ser una experiencia única.

Un majestuoso castillo se alzaba ante los jóvenes alumnos, imponente. Los libros se quedaron cortos al describir la belleza de Hogwarts, era realmente magnifico. Al llegar a la orilla Hagrid los llevó a la entrada del castillo donde la sub-directora McGonagall ya los esperaba.

-Es un gusto verla nuevamente señorita Granger-Saludó sonriendo la mujer, todos voltearon a verla y decidió que necesitaba aunque sea el sustento de la palabra de un profesor a su favor si es que quería mantenerse en Hogwarts, no sabía de lo que era capaz Parkinson, pero era mejor prevenir que lamentar.

-El gusto es mío profesora-Dijo sonriendo de forma encantadora, los alumnos que ya habían visto a la castaña en el tren no creían lo que veían.

-Sean bienvenidos a Hogwarts, para los que no me conocen, soy la sub-directora y profesora de transformaciones Minerva McGonagall-Dijo atrayendo la atención de nuevo-Síganme-Pidió empezando a subir las escaleras. Se detuvo frente a una enorme puerta-La selección se llevara a cabo en unos minutos-Explicó-La casa en la que queden será como su familia hasta el día de su graduación. Son Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw, y Slytherin-Finalizó-Con sus triunfos ganaran puntos sino cumplen las reglas los perderán y al finalizar el año la casa que obtenga más puntos se llevara la copa de la casa-No pudo seguir con la explicación por un grito.

-¡Trevor!-Era Neville quien al parecer había encontrado su mascota, la profesora le lanzó una mirada severa y este con temor volvió a su lugar.

-Esperen aquí un momento-Dijo para luego atravesar la puerta.

-Es cierto-Una voz atrajo la atención de todos, era el rubio de sonrisa altanera-Lo que decían en el tren, Harry Potter ha venido a Hogwarts-El murmullo de todos los alumnos comenzó, excepto claro por Ronald, Nevill, Hermione y el mismo Harry-Ellos son Crabbe y Goyle-Presentó con un movimiento de cabeza a los tipos que había visto hoy en la tarde-Yo soy Malfoy, Draco Malfoy-Se presentó ante Potter, el pelirrojo se rió del nombre del rubio y este lo miro con rabia-¿Crees que mi nombre es gracioso?-Pregunto furioso-No tengo que preguntar el tuyo, esa cara y esa ropa usada y vieja, debe ser un Weasley-Cada palabra dicha por el chico Malfoy destilaban veneno, igual que una serpiente, la joven no dudaba que quedara en Slytherin-Te darás cuenta de que algunas personas son mejores que otras Potter, no te conviene hacer amistad con los equivocados-Miro a Harry estirando la mano-Yo te puedo ayudar-Un momento de tensión nació en el ambiente.

-Ya sé quién es el equivocado, muchas gracias-Ni siquiera había aceptado tomar su mano, vaya Potter tiene su carácter, pensó divertida la muchachita. La profesora McGonagall volvió y mando a Malfoy a su lugar, este le mando una última mirada envenenada a Harry y volvió a su lugar.

-El momento llegó-Anunció la mujer, pidió que formaran dos filas y luego ingresaron al salón. Habían cuatro mesas largas repletas de alumnos de cursos superiores, miro el techo, por lo que había leído en el libro de la historia de Hogwarts, no era real. Llegaron al final del salón, frente a ellos una mesa larga donde el director y personal docente se encontraba. La profesora McGonagall subió las escalerillas que llevaban hasta un banquillo y un viejo sombrero que tomo por la punta.

-Cuando diga su nombre-Comenzó-Se acercaran, les pondré el sombrero seleccionador y sabrán cual es su casa-Termino la breve explicación.

-¡Hermione Granger!-Vaya sorpresa, ella era la primera. Subió las escalerillas mirando todo sin ninguna expresión. La profesora le colocó el sombrero y este, para su sorpresa, empezó a hablar.

-Oh, pero que tenemos aquí una mente dotada de intelecto-La voz del sombrero resonaba en su mente-Rowena estaría encantada contigo eso sin duda, pero ¡oh!, que más veo ahí-Continuó-Astucia, perspicacia y un deseo de poder inmensurable, virtudes de la casa de Salazar pero no puedo ponerte ahí, tu sangre te lo impide-Eso hizo que un brillo de odio se reflejara en su mirada-¿Qué es eso otro que veo, eso que ocupa la mayor parte de tu mente?, ¡oh! ¡Es valor!, veo mucho valor en ti, serías una perfecta Gryffindor, si, todo está aquí en tu cabeza-La selección se estaba tardando mucho, los alumnos comenzaban a murmurar, pero aun así ella no quito su semblante sin emoción en ningún momento-Que dilema, Ravenclaw o Gryffindor, no me decido cual-Se estaba cansando de esperar-Paciencia pequeña, no es fácil elegir cuando te alteras-Dijo tranquilo.

-Llevamos más de dos minutos así-Explicó tratando de no exasperarse-Y aun no has decidido a que casa enviarme-Inhalo una buena cantidad de aire y lo soltó, todos la estaban viendo no podía armar un escándalo-No es por ser grosera pero podrías apresurarte-Pidió intentando sonar cortes.

-De acuerdo pequeña-Dijo amable el objeto mágico-Entonces tu dime ¿a cuál de las dos prefieres?-Abrió los ojos asombrada, tanto que se notó en sus facciones.

-¿Puedo elegir?-Pregunto intentando ignorar las miradas de curiosidad de sus compañeros.

-Así es-Afirmó con firmeza.

-De acuerdo-Comenzó a plantear los pros y contra de cada una y al final decidió-Quiero estar en Gryffindor-No había duda en su afirmación-Tu dijiste que lo que más ocupaba mi mente era el valor ¿verdad?-El razonamiento de la castaña termino por convencer al sombrero y exteriorizó su decisión gritando-¡GRYFFINDOR!- Finalmente bajo del taburete y sonriendo con seguridad se dirigió a su mesa. La mesa de los leones la recibió con aplausos y gritos de alegría.

-Hola soy Fred-Un chico de curso superior la saludó.

-Y yo soy George-Un chico idéntico al primero la saludó también.

-Vaya, gemelos-Pensó con sorna- Hola soy Hermione, un gusto en conocerlos-Saludó sonriéndoles.

-¡Igualmente!-Dijeron animosamente los dos al mismo tiempo.

-El sombrero sí que se tomo su tiempo para seleccionarte-Comentó el llamado Fred.

-Cierto, nunca nadie ha pasado de los 30 segundos y tu estuviste como dos minutos-Secundó George a su gemelo.

-Es algo indeciso es todo-Dijo con indiferencia volteando a ver los que faltaban ser seleccionados, ellos hicieron lo mismo sonriendo por la respuesta.

-¡Susan Bones!-Una chica pelirroja paso al frente temblorosa, le colocaron el sombrero y a los segundos este grito-¡HUFFLEPUFF!-La mesa de los tejones grito de júbilo por su nueva adquisición.

-¡Draco Malfoy!-El arrogante rubio paso y al apenas rozar su cabeza el sombrero grito-¡SLYTHERIN!-Eso le recordó lo que el sombrero había dicho durante su selección. Mando una mirada envenenada a Malfoy, ahora con más razón no permitiría que esas serpientes la superaran. Oh, cuanto disfrutaría humillándolos a todos. Pensar en eso le sacó una sonrisa medio retorcida, algo empezaba a cambiar en la joven.

-¡Ronald Weasley!-Era el turno del tonto pelirrojo que había conocido en tren.

-¿Ya conociste a nuestro hermanito?-Volteó a ver a Fred quien a pesar de seguir viendo al frente sabía que se dirigía a ella.

-Sí, lo conocí en el tren-Contestó mirando también donde estaba el asustado Weasley-Fue muy grosero-Comentó, a lo que ellos soltaron una carcajada.

-Así es Ron-Dijo George sonriendo.

-Siempre igual-Afirmó Fred.

-Bruto como solo él puede-Dijeron al aniso riendo. Ella solo sonrió de medio lado.

-¡GRYFFINDOR!-Grito el sombrero, a lo que Ronald soltó un suspiro de alivio. Aplaudió solo por mera cortesía. Una vez llegó a la mesa lo vio siendo recibido por sus hermanos y la envidia se apodero de su corazón, ella siempre había deseado uno y el hecho de que ese inútil tuviera algo que ella deseara con fervor la hacía enfadar. Volvió su rostro al frente antes de que la rabia se notara en sus facciones.

-¡Harry Potter!-Todo el salón comedor quedó en silencio, miro en dirección a la mesa de profesores y observó al director inclinarse al frente poniendo su completa atención en el "niño que vivió", luego volteó a observar a Potter, parecía nervioso escuchando lo que el sombrero decía en su mente. Unos minutos después el sombrero grito fuerte y claro.

-¡GRYFFINDOR!-La mesa de los leones se alzo en gritos y aplausos dirigidos a Potter en bienvenida, y no solo su mesa sino también la de los profesores de Hogwarts el director parecía el más entusiasta. Ella por su parte, hizo lo mismo que con Weasley solo aplaudió por cortesía.

El director pidió silencio y con voz firme comenzó su discurso de principio de año. Informó que estaba terminantemente prohibido entrar en el bosque prohibido así como también el tercer piso. Luego inicio el festín de principio de año. Todos emocionados comenzaron a comer.

Al finalizar la cena, el prefecto de Gryffindor, Percy Weasley, los guió hacia la que sería su sala común. Dijo la contraseña e ingreso, les explico que el lado derecho era de las niñas y el izquierdo de los niños. También dijo que los niños no podían ingresar al lado de las niñas y viceversa. Luego paso a retirarse no sin antes desearles buenas noches a todos.

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Subió a su habitación y observó con satisfacción que sus cosas ya estaban ahí. Se acerco a su baúl, sacó su uniforme y lo dejo listo para mañana.

El bolso con el libro que había traído consigo en el tren estaba debajo de su uniforme y ya le estaba molestado por lo que rápidamente lo sacó. Lo guardó dentro del baúl junto al resto de sus otros libros y en su lugar tomó el libro de pociones. Según sabía el profesor era muy exigente y no quería reprobar la materia el primer año. Una hora después decidió que ya era tarde así que lo guardo. Sus compañeras de cuarto aun no habían llegado al dormitorio, por lo que supuso estaban en la sala común de Gryffindor. No le dio más importancia, tomó su pijama y fue al baño. Se dio una buena ducha, se vistió, cepillo sus dientes y cumplido el ritual de limpieza, se acostó a dormir.

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La mañana llegó, se levanto, se arreglo y tomo sus pergaminos y los libros que usaría durante el día, su primera clase era transformaciones, así que luego de desayunar se encaminó al salón, donde la profesora McGonagall ya los esperaba.

-Buenos días profesora McGonagall-Saludo cortésmente con una sonrisa.

-Buenos días señorita Granger-Le devolvió el saludo la mujer-Me alegra ver que la puntualidad es parte de su persona-Sonrió por lo dicho.

-Me alaga-La miro con fingida timidez-Pero la puntualidad no es un don, es un deber que todos deberían seguir, o al menos esa es mi pequeña opinión-Expuso esto último con la más falsa humildad.

-Pienso exactamente igual señorita-Bien tal parecía que había empezado la mañana con el pie derecho. Conversaron de diversas cosas, la mujer la miraba maravillada por la muestra de conocimiento de la joven, pero el resto del alumnado llegó y se vieron obligadas a terminar la conversación. Se dirigió a su puesto satisfecha por su logro.

-Tal parece que la profesora McGonagall quedó encandilada con mi pequeña muestra de intelecto, casi puedo asegurar que seré su favorita de ahora en adelante, mejor, así podré ganarme su confianza-Pensó sonriente. La clase empezó, la profesora era buena tenia conocimientos que interesaron a la joven, por lo que su atención estaba pura y exclusivamente sobre ella. Hizo algunas preguntas que ella se negó a contestar, no quería tener que controlarse cada vez que algún inútil la insultara por ser un genio. Antes había tenido la excusa de no saber sobre las reglas del mundo mágico, pero ahora no podía usar eso a su favor. Claro que cuando la profesora se dirigía pura y exclusivamente a ella, no le negaba su sabiduría.

McGonagall pidió que copiaran los términos del libro sobre el tema que estaban viendo, ella ya lo había leído por lo que no lo necesitaba para escribir, pero no quería que le llamaran la atención y todos vieran lo superior que era, aun no podía darse ese lujo. La mujer se convirtió en gato, subió sobre la mesa y observó la clase desde ahí.

La puerta se abrió de golpe, pero ella no se volteó, ya sabía quiénes eran. De reojo observó a la profesora saltar desde la mesa des-transformándose en el camino de forma asombrosa, definitivamente quería los conocimientos de esa mujer.

Escuchó como regañaba a Potter y Weasley por llegar tarde, para después mandarlos a sentar. La clase termino y ahora tenía pociones con el profesor Snape. Había oído acerca su favoritismo por la casa de las serpientes, era su jefe después de todo. Así que decidió mantenerse al margen y demostrar su intelecto solo en sus trabajos.

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El profesor era en si aterrador, se notaba su desagrado por los Gryffindor, pero aun más por Potter. Lo humilló, haciéndole preguntas que lastimosamente él no conocía.

-Patético-Pensó mirándolo con bien disimilado desdén, no podía creer que ese tonto muchacho haya derrotado un mago tan poderoso como Voldemort. Algo aquí le olía mal, ya tenía otra cosa que añadir a su lista de investigaciones. Buscar la verdad de la noche en que Voldemort fue derrotado.

La clase terminó. A pesar de lo repelente que era Snape, había notado que era en verdad un genio, pero sabía que ni con todas sus artimañas lograría ser de su agradó así que lo descartó de su lista, no le convenía que siquiera notara su extraña e insaciable sed de conocimiento. Investigaría por su cuenta todo lo que deseaba saber.

No tenía ninguna clase hasta dentro de una hora, por lo que se dirigió al lugar que había querido visitar desde que llegó, la biblioteca. Sabía dónde estaba, le había preguntado a Percy de su paradero durante la cena. Llegó y sin esperar abrió la puerta. Su cuerpo templo de anticipación, tantos libros, tanto conocimiento. La encargada la observó de forma arisca pero ella sabía tratar con los de su tipo, le sonrió de manera angelical y le dio los buenos días. Una mujer solterona como sabia lo era la señora Pince que ya estaba pasando de los cuarenta apreciaría cualquier muestra de afectó y como supuso la mujer ablando su semblante y la saludo con cortesía.

Buscó entre los estantes algunos libros un poco más avanzados y los llevo a una apartada mesa donde los colocó y comenzó a alimentar su cerebro. Solo había podido leer uno de los libros pero aun quería leer los demás, así que le pregunto a la bibliotecaria si podía llevarlos.

-Por supuesto-Afirmó-Dámelos los anotó y podrás llevártelos-Dijo seriamente pero sin sonar antipática. Feliz se encamino a su próxima clase. Moría por leer todos los libros de la biblioteca, sabía que esta tenía también una sección prohibida, pero esa la iba a dejar para el final.

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¡Hola!

¡Aquí está la conti! está un poco más larga de lo acostumbrado.

Espero les guste :) si es así, ¡comenten!

El próximo capítulo lo publicare el fin de semana o la semana que viene.

¡Hasta la próxima!