Capítulo 3: La llegada de los Castillo
Han pasado varios días en los que orgullosa andaba por los pasillos recibiendo halagos de varios chicos, sintiendo la mirada de las serpientes cada vez que teníamos clases juntos más nadie podía descubrir mucho sobre mí, tanto que me llaman por mi segundo nombre, hay algunos que le preguntan a Harry que paso con la "sangre sucia" pero este contesta siempre lo mismo "anda por ahí solo hay que buscarla bien" y por fin llego el día de mi cumpleaños, abrí los ojos encontrándome con el techo del cuarto de la torre, para mi suerte tengo un cuarto para mi sola en una torre oculta a la vista de cualquier persona cerca del lago, mis padres me hablaron de ella alegando que solamente aparecería si así lo deseaba yo, aprovechando el hecho de que por el momento soy Jean me oculto de todos, mi cuarto tiene en el centro una cama de dos plazas vestida con sabanas negras de seda donde me encuentro ahora mismo, una puerta que guarda el baño con bañera y ducha otra puerta de da al armario y una más que me deja directamente en el lago aunque aún no la use nunca también tengo un piso donde puedo entrenar con mi espada. Me levante de la cama con tranquilidad moviendo ligeramente la varita para acomodar mi cama en lo que me daba un baño, me coloque el uniforme dejándome el pelo suelto más decidí cambiar el color de mis mechas blancas por un hermoso verde esmeralda, sonreí al verme en el espejo hoy todo cambiara, camine mientras guardaba mi espada en la funda sin olvidarme del encantamiento desilusionador al salir de la torre me encontré con el director esperándome con su típica sonrisa tranquila
- buenos días señor director ¿en qué puedo ayudarle? – pregunto observando con atención como oculta algo detrás de su espalda
- Ayuda no es realmente lo que necesito pero quería darle esto, era de su abuela a ella le encantaba hacer acrobacias con esto, descubrirá pronto que ahora será capaz de hacer cosas que antes no hacia – habla con tranquilidad entregándome una hermosa escoba con un moño en la punta – realmente te queda el verde de los Castillo Hermionie – adulo el profesor sonriendo sacándome una sonrisa al escuchar mi primer nombre – pueden ocultarme muy pocas cosas señorita pero disfrute su día, hoy tendremos una visita muy especial para usted y el resto de los alumnos – termina girando sobre sus talones caminando al castillo, bajo la mirada a la escoba en mis manos
- solo para que lo sepas, a todas las criaturas se nos califica como personajes de un circo – empezó a contar una voz girando la cabeza no encontré a nadie – no me veras a menos que así lo quiera pero te diré que estoy en tu collar, en fin hace muchos años se burlaban de nuestro poder y creían que habíamos nacido para divertir a los demás así que simplemente aprendimos a hacer todo tipo de cosas para divertirnos a nosotras mismas, gracias a eso notamos lo mucho que nos gustan las acrobacias, la esgrima y lo que sea que haga nuestra parte criatura yo en particular era una sirena así que adoraba cantar, nadar y leer – finalizo
- ¿puedo saber tu nombre si te voy a escuchar de repente? – inquiero subiéndome a la escoba despegando mis pies del suelo sentándome de lado
- claro mi nombre es Sirene y soy la cuarta en la línea de sangre de las Granger, la primera sirena pero realmente no soy tan interesante te ayudare cuando lo necesites y responderé si tienes alguna duda, pero te sugiero que por el momento vueles – sugirió mi ancestro sin decir más subí lo más alto que pude nivelándome con la ventana de los chicos en la torre Gryffindor – agárrate del mango y tírate al vacío tu cuerpo sabrá que hacer y estoy segura que te divertirás – siguiendo sus indicaciones me solté, di vueltas en el aire, gire, me agarre con las piernas quedando colgada sintiendo el viento hasta que alguien grito mas no pude entender lo que decía así que quedándome colgada de una mano mirando en todas direcciones más lo único que pude notar es un pequeño gentío debajo mío y otro en la ventana de la torre, giro con fuerza saltando a la escoba sin modificar la altura
- oye ¿nadie te explico que no puedes hacer cosas como esas con una escoba? – pregunto alguien de repente junto a mí, gire encontrándome con Draco sentado en una escoba junto a mi
- yo no soy tan fanática de las reglas – admito parándome haciendo equilibrio – yo soy un poco propensa a hacer cosas que no debo y adoro hacer cosas inseguras – termino saltando sin dejar de sonreír – vamos Malfoy algo me dice que te encantan los juegos – grito cayendo al vacío
- es claro que le encantan los juegos, tanto como a su abuelo Abraxas – habla Sirene – sube la mano que la escoba vendrá por ti – sin discutir levante la mano y en unos segundos me encontré agarrada a la escoba estalle en risas disfrutando mi actividad
- Realmente te encanta divertirte – refuto Draco apareciendo otra vez junto a mi
- tu abuelo solía divertirse – digo como si nada – solían encantarle los juegos – murmuro acostándome en la escoba
- lo sé, a mí también me encantaban pero cuando se fue todo cambio y siento que si me divierto estaría traicionándolo – admite el rubio mirando el piso
- yo no creo que lo estarías traicionando, es más podrías divertirte en su recuerdo piensa que si estuviera aquí contigo estoy segura que preferiría que te divirtieras – explico mirando al cielo - ¿acaso los magos no festejan el día de los muertos? – inquiero en un murmullo
- ¿Día de los muertos? nunca escuche algo como eso al menos aquí – contesto el decidiendo con lentitud
- algún día te diré pero muero por desayunar así que te dejo – me despedí sonriendo saltando nuevamente agarrando velocidad me metí al castillo por una ventana, en menos de lo que esperaba ya me encontraba en la puerta del gran comedor – esto va a ser asombroso – murmure usando magia para devolverle los risos a mi pelo quitando el color y oculte mi ojo esmeralda, respire profundo estirando la mano para abrir la puerta, segundos más tarde toda la atención se encontraba fija en mi incluida la de los Slytherin, sin bajarme de la escoba me acerque a Harry que me miraba sorprendido al igual que todo el clan Weasley – hola Harry, chicos ¿Cómo les va? – pregunto con tranquilidad
- ¿Hermionie? ¿desde cuándo vuelas? ¿Dónde estabas? ¿tu temor a las alturas se fue? – bombardearon los pelirrojos mas todos parecían atentos a las respuestas
- seré buena y contestare a todo – sonreí – más quizás no sea verdad – agregue con altanería – si soy Hermionie al menos así me llamo, desde que quiero vuelo, realmente no les importa donde estuve y la ultima es obvia – acepte haciendo aparecer una caja de mi cuarto, de ella saque una pelotita para lanzarla al aire y atraparla – Fred, George necesito su ayuda para algo ¿me ayudarían? – pedí aleteando las pestañas de manera coqueta
- cuenta con nosotros – respondieron al unísono sonriendo con malicia era lógico que los dos mejores bromistas podrían ayudarme
- oye Hermionie ¿sabes algo de Jean Castillo? – me pregunta Ron curioso sin despegar la vista de mi escoba – además ¿de dónde salió esa escoba? ¿no es la que vimos usar esta mañana a Jean? – le pregunto a Harry
- es la misma escoba – admito subiendo más alto con un movimiento de mano volví a mi apariencia nadie me podía ver con claridad de lo alto que estaba – muchos han preguntado por mí, más que necesitan saber si solo soy una más – digo en alto parándome en la escoba viendo como la puerta se abría nuevamente dejando entrar a Dumbledore con un encapuchado este último lleva una espada a la vista y un estuche muy conocido para mí, suponiendo mi respuesta me quedo quieta
- ¿parece que te dieron la escoba de la abuela no Jean? – inquiere con tono jocoso mi padre sin levantar la cabeza – anda salta sabes que te atrapare – avisa haciéndome sonreír, obedeciendo salto dando unos giros en el aire, puedo verlo sacar su espada y sin más caigo en su hoja con una mano ese fue uno de los primeros trucos que aprendí cuando entrenaba con mi padre – como siempre aterrizaje perfecto – alaba el sacándose la capucha
- hola papi – salude con voz infantil escuchando el jadeo colectivo del gran comedor - ¿vienes por mi fiesta? – quiero saber estirando la mano para subirme en la escoba otra vez
- ya lo sabes nena además vengo a enseñar algo, ¿recuerdas las historias? – indaga guardando la espada
- ¿la de los jinetes? – lo veo asentir a modo de respuesta y chillo emocionada moviéndome a la mesa de Slytherin de la nada levanto a Draco que grito momentáneamente pero se calmó al verme – el primero estoy segura que nos divertiremos con el – admito sonriendo sentándolo a mi lado
- ¿Hermionie Jean Granger Castillo? – susurra el rubio en mi oído – nunca fuiste una hija de muggles eso explica el poder de tu núcleo – asentí para que siguiera hablando – así que me disculpo por todo lo que hice, no sé si lo sabes pero mi padre…- levanto la mano para detenerlo
- tranquilo lo sé, nuestras familias son amigas desde hace muchísimo tiempo y no veo razón para dejar de serlo ahora – digo como si nada
- me parece bien ¿Cómo prefieres que te llame? – parece hablar con curiosidad mientras seguimos a mi padre en la escoba ya que aunque hablo todo el tiempo lo ignoramos
- como gustes, mis padres me llaman Jean y los leones cuando lo noten seguramente me llamen Hermionie y las serpientes tienden a llamar por el apellido y usan Castillo ya que odian Granger – explique colgándome de la escoba
- pues te diré Ni ¿te gusta? – ofrece bajando la mirada para verme sin tener miedo
- Oye Jean tengo a Zanne lista – grita mi padre – salta y ven aquí – pide
- me encantaría ahora tienes dos opciones saltas o te agarras con fuerza – advierto parándome en la punta guiando la escoba al grupo de alumnos detrás de mi padre, sin prestarle atención al rubio intente escuchar a mi padre
- chicos lo que traje para ustedes en esta ocasión son Jaquins una especie de un mundo perdido en el tiempo, hace años no se sabe de ellos pero la familia Castillo los cría en una región apartada – en eso silva llamándolos – los Jaquins son jaguares alados que son capaces de hablar, algunos se dejan montar solo si los creen dignos – en eso una pareja aterrizo en sus flancos – ellos son Zanne – nombro señalando a la derecha donde una Jaquin negra con motas rojas descansaba – y Kyo – señalo a la izquierda donde está el macho amarillo con motas grises – Kyo es un macho que crie desde que era solo un cachorro, de la misma forma Zanne fue criada por Jean así que ¿Quién quiere intentarlo? – ofreció acariciando a Kyo entre sus orejas, yo salte de mí escoba cayendo junto a Zanne
- hola hermosa hace tanto no te veo – murmuro acariciándola
- hola princesa es bueno ver que ha crecido – responde ella restregándose contra mi mano – suba anda quiero que intente las piruetas de la escoba sabe que conmigo puede hacer lo mismo – comenta ronroneando – oye el rubio amigo tuyo puede subir también – admitió abriendo sus alas para llegar al chico
- ¿te animaras? – le pregunto desde el lomo de Zanne, lo veo asentir sin mirar a nadie más que a mi salto junto a mí – chico astuto – le dije mirando levemente a Zanne guiñando un ojo, ella abrió las alas subiendo lo más alto pasando las nubes
- como siempre aquí arriba es mejor que en cualquier lugar – hablo finalmente Zanne – por cierto un gusto soy Zanne ¿tu? – le pregunta a Draco que no esta tan asustado como debería – adivino eres un Malfoy – bufo
- esta criatura es muy inteligente – comenta Draco sonriendo de lado
- tenía que ser ¿Por qué no lo supuse si todos los Granger son amigos de los Malfoy o al menos casi todos ellos – recrimino Zan resoplando – Foxer se llevaría genial contigo es igual de altanero y pretencioso como tú, mejor aún te lo presentare ahora – decidió sonriendo – Oye Fox – grito con fuerza levantando las orejas dispuesta a escuchar y localizar a su amigo
- sabes que detesto que me grites Zan – gruñe el macho gris de manchas blancas, se quedó sobre volando junto a nosotros analizando a Draco – ultimo vástago Malfoy ¿nieto de Abraxas? – inquirió girando sobre sí mismo
