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El sonido de las olas era relajante y la luz del amanecer me encandilaba… faltaba poco para llegar a lugar donde descansaba mi amada; me hubiera gustado haber estado con ella al momento de la llegada de su letargo, haberla llevado en brazos a la cripta y besarla en la frente, decirle que yo la cuidaría y que estaría aquí cuando despertara, pero no llegué a tiempo, la deje creer que estaría sola cuando despertara… pero no seria así, yo estaría allí cuando abriera sus ojos y lo haría al escuchar mi melodía… yo me encargaría de que despertara con una sonrisa…
El sol ya estaba en su cenit cuando llegue al final de las escaleras, pude haber llegado mas rápido, pero por alguna razón quería retrasar el momento, no entiendo bien el por que… aun así ya estaba ahí, frente la cripta de los la familia Miyagusuku… la familia de Saya…
El sonido de las cigarras era ensordecedor, mas en esa estación… el calor del verano se sentía por todos lados, la vegetación era hermosa y viva, la cripta esta bien cuidada, las plantas sobre ella estaban podadas para que no la cubrieran por completo, aun lado de la entrada, había una pequeña cripta en la que estaba una foto, vieja y maltratada por lo años; era una foto de los Miyagusuku, el padre de Saya, Kai y el pequeño Riku… aun lado de ella, estaba un jarrón con una rosa marchita… me pregunte si seria la rosa de hace 20 años, lo cual era imposible, además de que esta era de un rojo carmín, pero recargado en el jarrón, estaba mi arco y amarrado a el mi listón, ambos maltratados por el tiempo… agarre la rosa del jarrón y la cambie por la que traía en mi mano, después tome el descuidado arco y le desamarre el viejo listón, desamarre el que traía en mi cabello y lo amarre en el arco, para volverlo a dejar en su lugar…
- - - -solo 4 años más- - - - - -
Pensé mientras miraba la rosa marchita… solo faltaban 4 años… para ver de nuevo el brillar de sus ojos…
-Disculpa el color de la rosa…- dijo una voz detrás de mí- no encontré de las que tu solías darle…-
Di la vuelta para encontrarme con un hombre al pie de las escaleras, era alto, vestido con unos jeans gastados y una camisa blanca, tenía el pelo alborotado de color zanahoria, algo encanado, su rostro era duro pero reflejaba calidez y su mirada era la de un joven vivas, a pesar de algunas arrugas a la orilla de sus ojos…
-Kai… ¿eres tú?-
-JA JA – rió disimuladamente- Yo si envejezco, no como tu Haji… me alegro de verte- dijo con una sonrisa en el rostro, yo le mire y devolví la sonrisa, me alegraba verle de nuevo… y mas que nada de verle en ese lugar, cuidando del sueño de Saya, algo que yo no pude hacer… me alegraba deberás…
