Al abrir la puerta de la mansión Hinata deseó que el muchacho se encontrara perdido en alguna habitación, excepto en el camino que la llevaría a su recamara. Moría de vergüenza, esa manera en la cual se le había entregado la noche pasada la apenaba enormemente, se sentía una cualquiera por donde lo viera, además de una aprovechada, de alguna manera sentía que explotaba y abusaba del joven universitario.
Pero ese no era su día de suerte. Sasuke estaba en la sala hojeando un libro con el título de 'anatomía de cabeza' mismo que pronto quedó sobre las piernas del moreno que no tardó nada en enfocarla, los ojos oscuros la miraron intensamente y ella no pudo suprimir a su interior que se amoldaba para él. Los pómulos se le pusieron rosados al darse cuenta de sus reacciones carnales.
El Uchiha se mostró impasible pero no era así, viéndola con ese traje oscuro ajustado y elegante solo podía confirmar la excelente fisiología de la morena, todo en ella tenía proporciones adecuadas y sensuales, con ese toque infantil en su rostro.
Ninguno de los dos se atrevía a romper el silencio, ambos no eran conversadores y su situación no era usual, Hinata cerró la puerta y aprovechó para inhalar oxígeno y darse fuerzas para enfrentarlo.
-Ssa-Saldremos a Okutama—Se regañó internamente por tartamudear, al menos al final la frase le salió completa, pensó.
-¿Okutama? –En su vida escuchó de ese lugar, así que no pudo evitar fruncir el ceño cuando le dijo que irían ahí.
-Si, así es... es un lugar hermoso, rentaré una cabaña para pasar el fin de semana y la semana que viene. Nos vamos el viernes—Le explicó al darse cuenta que no tenía idea de lo que le hablaba.
-Pero te dije que tengo tocada el viernes y sábado—Debatió seco.
-Tienes tres días para cancelarla, partimos a las 5 de la tarde—Hinata habló con voz pausada pero firme, creyendo que si comenzaba a dar concesiones, las cosas comenzarían a salirse de control.
Sasuke se tragó el insulto que quiso soltarle, tensando la mandíbula y mirándola filosamente.
-Creo que hay cosas que aún no has entendido—Habló la peliazul con determinación—Tu vida es la que se va a amoldar a mis necesidades no la mía a la tuya. Y si te digo que nos vamos un fin de semana, lo hacemos. Si no te agrada, puedes renunciar ahora y yo buscar a alguien que pueda hacer lo que necesito—Sasuke gruñó pero ella no se amedrentó, aunque se sorprendió de sus propias palabras—Entiéndelo soy yo la que decide que haces y si no te agrada, puedes irte de una vez.
Sabía que estaba siendo malvada y demasiado estricta, incluso que lo trataba como un objeto y no como persona. En el pasado jamás hubiera hecho una acción similar, siempre solía sonreír y hacer lo posible para que los demás estuvieran contentos o tuvieran las mejores oportunidades. Siempre haciendo todo por los demás sin importarle lo que ella pasara para conseguirlo, pero ya no más, ella cambió hace tres años, y Sasuke no sería la excepción después de todo era su empleado y si él no iba a hacer lo que necesitaba, podía marcharse, ya no dejaría que ningún hombre cambiara sus planes o su esencia.
El moreno entrecerró los ojos con furia y tragó saliva, desearía irse, levantarse de ese maldito sillón pero él no tenía el dinero que le exigirían por incumplir el contrato, además ella tenía razón, se suponía que había aceptado hacer todo lo que quisiera, lo único en lo cual sería libre sería para seguir con sus estudios universitarios de ahí en fuera no tenía libre albedrío y tendría que adaptarse... por el momento.
-Tendré la maleta lista—Le costó sacar las palabras y la sonrisa que vio en la peliazul le hizo hervir la sangre.
-Perfecto—la dulce voz de la ojiluna en ese momento le pareció una risa victoriosa y solo lo enfadó más. Ella solo trató de darse energías para continuar—Por cierto, ya no debes vestirte con tu ropa, tírala... o guárdala, pero ya no la usaras. Ahora te arreglarás como yo decida o con lo que te proporcione, así que dispón de la ropa que compramos.
El moreno frunció la boca y rodó los ojos levantándose del sofá de la sala, escapando violentamente hacia su habitación. Lo intentaba, sabía que tenía que controlarse porque de no hacerlo se metería en un gran problema, tenía que aprender a lidiar con la nueva situación, mantener su carácter a raya y convertirse en lo que la Hyuga deseaba no sería sencillo pero al final el único que ganaría sería él.
Sasuke miró la enorme maleta gris que hace menos de cinco minutos Anko bajó antes de retirarse de la mansión. Según un texto que le envió la Hyuga llegaría en menos de 10 minutos, posó sus ojos en la maleta negra mucho más pequeña a lado de la gris, la cual era suya y se dejó caer en el sillón.
Debería de sentirse feliz de llevar la vida que estaba viviendo, la cocinera le daba cualquier comida que ordenara, no tenía que preocuparse por hacer la cama o lavar los trastes, podía dormir todo el día si lo deseaba, incluso después del día en que llegó a la casa Hinata no lo buscó para que la tocara, sin embargo, se sentía inútil, aburrido y mantenido.
El ruido del motor le indicó que su "dueña" había llegado, así que con desgana echó a andar ambas maletas. La peliazul no descendió del coche así que él se encargó de guardar el equipaje.
En cuanto se hubo puesto el cinturón de seguridad ella hizo andar el auto, y el cometió el error de verle el perfil y quedar atrapado en el bello rostro que podía percibir, sin embargo notó unas enormes ojeras que el maquillaje ya no lograba tapar eficientemente, viéndola bien lucía cansada.
-¿Día difícil en la oficina?—Se arrepintió apenas hubo preguntado, no supo qué lo motivo a hacerlo y que ella volteara enseguida lo incomodó más. Parecía sorprendida pero no pudo corroborarlo puesto que enseguida regresó los ojos lunas al frente.
-En realidad si—Le respondió sincerándose con un tono de voz bajo—Hay un juguete que lanzamos hace tres meses que está saliendo defectuoso. Los de fabricación deberían estarse encargando pero al parecer ya tenemos una demanda de una cadena de supermercados.
-¿Eso es lo que te impide dormir? –Regresó él con interés al verla exhausta.
Hinata se sonrojó.
-Tengo muchos problemas—Desvió, mintiendo sobre la verdadera causa—Para hacer este viaje tenía que asegurarme de dejar resuelto los pendientes más importantes, me ausentaré por muchos días.
-Mmph—Emitió, aceptando que para ser la vicepresidenta de una exitosa compañía debería tener asuntos importantes que le robaran el sueño— ¿Lo de la demanda es muy grave?
-No, aquí lo que afecta es la confiabilidad del producto y de la compañía, pero lo arreglaremos—Habló con tal seguridad que lo convenció, pero esa era una careta que ya tenía bien entrenada, internamente se preguntaba si lo lograrían bien librados, ese tipo de incidente afectaba la confiabilidad del usuario en la marca y tal suceso podía ser perjudicial.
-Trabajas mucho—Hizo la observación. Los días que pasó en la mansión estaba seguro que ella había llegado después de las diez de la noche.
Hinata cerró sus ojos un segundo, habitualmente volvía a casa a las seis pero en los últimos días había hecho todo lo posible por no verlo, queriendo huir de la situación y eso incluía quedarse trabajando hasta tarde.
-Si, a veces—Volvió a mentir.
-El 10 de febrero inician las clases en la universidad, tengo el horario matutino de 8 a 15 horas.
-Por eso no hay ningún problema—Aceptó al darse cuenta que quería hablar de sus itinerarios—Si necesitas hacer un trabajo fuera de ese horario podrás hacerlo pero necesitaras darme evidencia para comprobar que realmente hacías eso.
Sasuke soltó una risa altanera y negó con la cabeza, pero no iba a debatirlo, era una buena oferta aunque dejaba ver que o era muy posesiva o una celosa compulsiva.
-Este viaje lo hacemos para comenzar todo—Sasuke volvió a mirarla intrigado—Se supone que aquí nos conoceremos. Teóricamente estoy viniendo por un fin de semana pero me quedaré toda la semana porque te he conocido y me he enamorado. Y fue un amor inmediato, una fuerte atracción por ambos, tanto que no quisimos separarnos tan pronto por tal motivo me quedé para seguir a tu lado... cuando llegue el domingo volveré y tú conmigo, una completa locura de amor ¿no?
-Suena demasiado fantasioso... quizás si regresas sola y te voy a buscar una semana después parezca más creíble.
-Tienes razón—Hinata aceptó pensativa, Sasuke abrió los ojos como platos al darse cuenta que estaba feliz con su burlesca aportación—Si tú fueras a buscarme después de separarnos suena más romántico y...
-¿Y?—Urgió al pasar unos minutos.
-Parecería que si me amas.
Sasuke supo que algo encerró en su frase pero decidió no prestarle atención. La ojiluna iba al parecer concentrada en conducir.
-¿Tardaremos mucho? –Preguntó desinteresado.
-A las nueve supongo que estaremos llegando—Anunció y Sasuke inhaló con hastío, sería un viaje largo.
A eso de las siete de la tarde Hinata se detuvo en un restaurante para cenar, a pasos lentos se acercaron, ella revisando su teléfono móvil y él con las manos en el suéter negro cerrado con capucha que portaba. En cuanto entraron una chica les dio la bienvenida, con una sonrisa traviesa se portó estupendamente amable con el moreno, acto que no pasó desapercibido por la peliazul que no pudo evitar sentir molestia con la mesera que coqueteaba abiertamente.
No tardó ni un minuto en ponerles las cartas en la mesa.
-En cuanto decidamos te llamamos—Hinata la obligó a irse después de su comentario y solo hasta ese momento Sasuke prestó atención en el coqueteo de la castaña, no era fea, pero tampoco bonita y lucía bastante joven seguramente estudiante aun de algún instituto.
En cuanto los ojos lunas vieron el menú del lugar, hizo una mueca compungida que el Uchiha captó soltando una risa burlesca.
-Algo de esto no te pondrá gorda—Afirmó al adivinar la razón de su contrariedad.
-No sabes lo que dices—Debatió—Pero tendré que pedir un sándwich de pollo y algún jugo.
-¿Por qué no comes? eres flaca –La mirada evasiva le demostró que se estaba metiendo en un terreno peligroso y en un acto sin precedentes buscó hacer sentir bien a una mujer—Eres delgada no necesitas hacer dieta, y seguro con algunos kilos de más tampoco te verías mal. Pero me someteré a tu dieta—Levantó una mano y buscó con la mirada a la mesera que no tardó en llegar hacia ellos.
-Dos sándwiches de pollo y dos limonadas—Pidió seco.
-No tienes por qué hacer eso—Objetó la ojiluna y él puso una sonrisa ladina en su rostro.
-Tienes razón, estaba olvidando que debo tener muchas energías para hacer bien mi trabajo. En ese caso, que sean tres y una orden de papas, ah y en vez de limonada una coca cola grande, además una sincronizada...
Hinata apretó los dientes y lo miró acusativamente al darse cuenta de lo malvado que podía ser al ponerle todas esas comidas y sobre todo al bromear tan a la ligera de un tema tan delicado.
-¿Es todo?—La mesera ajena de lo que discutían, no pudo más que volver a agitar sus largas pestañas en búsqueda de atrapar al pelinegro.
-Yeap—Respondió revisando su teléfono celular, sin prestar atención a la decepcionada chica o a la furiosa peliazul.
Sasuke se tragó su sorpresa al comenzar la nueva vegetación, aunque ya era de noche pudo notar como a los lados del camino la naturaleza invadía todo el lugar, grandes árboles se levantaban dejando ver abundante hojarasca en el suelo. La voz femenina y armoniosa del GPS indicó a Hinata que debía virar y él se asombró cuando el camino de terracería los encontró. A pesar de ser joven no solía visitar lugares naturales y ahora que se veía envuelto en todo eso encontraba fascinado que le agradaba. Parecían estar a kilómetros de alguna vivienda, perdidos entre un bosque que parecía no terminar.
-Es lindo, ¿no?—Hinata habló al verlo casi pegado al vidrio del auto, pudo percatarse de como el Uchiha se incomodó por ser tan descuidado, sin darle una sola respuesta—Me encanta este lugar, es por eso que cuando tengo tiempo me vengo a perder, lamentablemente no es tanto como yo quisiera.
-No está mal... pero a mí lo que me faltaría es tiempo para venir.
-¿Por qué? eres muy joven estoy segura que tendrás muchos fines de semanas libres al solo estudiar la universidad.
-Se te olvida un detalle.
-¿Cuál?
-Yo no tengo dinero para tirar a la basura como tú.
-¿Y quién dice que yo tengo dinero para tirarlo?—Enseguida cuestionó dejando que su voz demostrara su descontento ante tal afirmación.
-Yo no tomaría unas "vacaciones"—Se encogió de hombros dando por explicación.
La peliazul se topó con el estoico rostro del muchacho y decidió no seguir hablando sobre el tema, él tenía razón después de todo había gente que no podía costearse unas pequeñas vacaciones. Estaba siendo muy descuidada y superficial, ¿pero y si él estaba mintiéndole? Ella no podía volver a bajar la guardia con ningún hombre.
-Estacione a la derecha y ha llegado a su destino—El GPS rompió el silencio que se había formado.
Sasuke entreabrió los labios asombrado por la construcción, la cabaña parecía ser de un solo piso pero la fachada era hermosa y tradicional, por lo cuidaba que se encontraba deducía que el interior lo dejaría sin palabras.
-¿Puedes ayudarme con mi maleta?—Hinata le pidió caminando a la puerta de la cabaña.
El moreno obedeció sin mucho entusiasmo. Hinata frunció el entrecejo al darse cuenta que al alquilar la misma cabaña de siempre esta ocasión no había sido una buena decisión, ahí solo había una habitación con una cama muy amplia pero no dejaba de ser solo una, inhaló aire para tratar de mostrarse tranquila.
-Vamos a tener que compartir habitación, no pensé en ti—Se sinceró.
-Supongo que da igual—Contestó Sasuke sin prestar atención en la contrariedad de la Hyuga.
Hinata se apresuró al cuarto para esconder su rostro rojo. Tiempo atrás todo lo que ahora hacía la hubiera obligado a desmayarse, si incluso compartir cuarto con sus exnovios le había sido difícil, él no podría entender lo que le estaba costado ahora esas acciones. Aunque ya hubieran dormido juntos en una ocasión, no era un hecho que la hiciera sentir mejor.
Enseguida se encerró en el baño, aunque el lugar era pequeño también era generoso, parecía haber sido fabricado para una pareja de amantes; una gran tina estaba al fondo, un lavamanos bastante amplio para que dos personas no batallaran a la hora de lavarse los dientes por la mañana. Un gran espejo le mostraba su cara angustiada y su pelo desaliñado por el viaje, miró el retrete blanco a juego con toda la decoración del lugar y cerró sus orbes lunas.
-Una cualquiera—Murmuró.
Así se sentía, se estaba comportando como una mujer sin principios. Si su padre llegará a enterarse no tenía idea de cómo la juzgaría. Lo único que la hacía no romperse era el objetivo, salvar el matrimonio de su hermano y al mismo tiempo no hacerlo enfrentar su realidad, sabía lo duro que podía ser su progenitor si llegase a enterarse de la condición del castaño.
Apretó el borde del lavamanos con fuerza, a continuación se lavó la cara dejando que el maquillaje corriera por el caño mostrando su verdadero rostro. Decidida, lo que hacía era por una buena causa, aunque eso no la hiciera feliz al menos haría felices a otras personas.
-Te has quitado unos años—Sasuke murmuró, tras verla salir del baño.
Hinata endureció sus facciones y lo pilló recostado en la cama.
-Te ves mejor sin maquillaje—Soltó no muy seguro. Era cierto se veía mucho más joven sin el maquillaje, pero cuando lo usaba se veía tan sofisticada, tan femenina.
-¿Sabes que no te pago los piropos? ¿Y que no estás obligado a mostrarte enamorado cuando estamos solos?
-No me estoy mostrando enamorado, solo te hice una observación... además jamás podría enamorarme de ti.
-¿Ah sí? ¿Por qué? –No debía sentir esa indignación y mucho menos el aguijonazo de desprecio, pero sucedió.
Las orbes oscuras de Sasuke se abrieron al no saber qué responderle.
-Eres una mujer muy frívola—Recordó el primer defecto de la dama y no tuvo ningún reparo para soltarlo.
Le dieron ganas de carcajearse al ver la cara que puso la peliazul, parecía ofendida, para evitarlo rodó los ojos por la habitación, la cama tenía un edredón color hueso, las cortinas hacían juego y tenían detalles de flores grabados con hilos cafés, combinando con los muebles de gruesa madera, era evidente que se habían esforzado por hacer un lugar acogedor y lo era hasta cierto punto.
-¿Yo frívola?—La voz de la ojiluna apenas se escuchó.
Sasuke enarcó una ceja en respuesta y se sentó mostrándose desinteresado.
-Me llamas frívola a mí cuando tú te estás vendiendo.
-Y tú me estás comprando, al menos yo tengo un motivo.
Hinata deseó decirle que su motivo tenía más peso que el de él. Después de todo si él quería tener dinero para su carrera solo debió seguir laborando, pero ella ¿cómo podía hacer para que su hermano dejara de ser estéril? Todo el dinero del mundo no les daba una solución y tanto fue así que ella se vio obligada a entregarse a ese muchacho.
-No eres nadie, tampoco tienes principios así que no eres nadie para juzgarme—Habló haciendo gala de la frialdad y menosprecio que se vio obligada a forjar durante años.
Las manos masculinas se apretaron y retaron con la mirada a la pequeña mujer de pie, misma que lo miraba con deprecio, luego negó forzado a posar una sonrisa y moviendo la cabeza negativamente.
-Sea como sea, no podía negarme al trato que me estaban proponiendo ¿qué estúpido lo haría?
-¿Y con esa mentalidad te atreves a juzgarme?—Regresó indignada.
-Preguntaste porque no me enamoraría de ti y te respondí, no sé porque te enojas tanto. Supongo que la verdad duele, pero hasta donde tengo entendido no me pagas para que te mienta, y eso es lo que eres.
-Tú eres peor que yo, te atreviste a venderte y procrear un niño, sin pensar qué sucedería con él... y ahora que dices conocerme sigues decidido a hacerlo por unos pesos.
-Me vas a pagar por eso, ¿qué diablos debe importarme?
-¿Y me llamas frívola? Escúchate.
-Yo no dije que yo fuera un hombre intachable o que yo no fuera frívolo—Cortó cansino.
La peliazul entreabrió los labios y parpadeó perpleja, él tenía razón. Sus ojos temblaron cuando no encontró palabras.
-Además si pagas tanto por un chiquillo, seguramente no le irá tan mal. Pero realmente es algo que no me interesa.
-De cualquier manera no eres nadie para juzgarme.—Debatió dolida.
-Bien dicho. Supongo que también me pagas por eso, pero eso no evita los pensamientos que tengo sobre ti.
El entrecejo de la chica se juntó y su mueca de rabia no pudo ser ocultada, robando una sonrisa altanera del Uchiha. Ella no sabía al final de cuentas quién de los dos terminaba más humillado, tanto así que no se percató cuando el chico llegó hasta ella haciéndola retroceder hacia el tocador. Cuando el trasero de la fémina tocó el borde del mueble le pareció ver un brillo en los ojos negros.
-Creo que es hora que te coja para quitarte ese mal humor que te cargas.—Por acto reflejo las delgadas y pequeñas manos se posaron en el pecho masculino queriendo alejarlo.
Pero él fue más hábil tomándola de las piernas sentándola en el mueble y metiéndose entre ellas, haciéndola sentir con su intimidad la erección masculina. El jadeo que salió de los labios rosas fue de sorpresa y miedo, aplicó más fuerza en sus manos intentando alejarlo pero no lo logró, siendo su fina mandíbula atrapada por la mano derecha del moreno.
-Estás mal cogida y por eso estás tan amargada, pero eso se va a solucionar pronto.
-¡No, suéltame!—Le ordenó, perpleja por la situación en la cual estaba envuelta.
Sasuke se abalanzó a los labios femeninos, tomándolos con violencia y salvajismo. Con la mano izquierda apretó la estrecha cintura femenina para pegarla más a su cuerpo y al mismo tiempo frotar su erección contra la intimidad ajena. Necesitaba domarla, la altanería de la mujer lo estaba trastornando. Quería que de sus labios solo salieran gemidos y gritos de placer por su causa, quería someterla y su única opción aceptable para denigrarla era tenerla en cuatro y darle duro hasta que le implorara que se detuviera exhausta de placer.
Al sentir los dientes masculinos aferrarse al labio inferior, se vio obligada a abrir la boca intentando liberarse del dolor, pronto se dio cuenta de su error, el moreno solo buscaba adentrarse a su boca, la lengua del Uchiha se le metió tan dentro que tuvo problemas para respirar y sin embargo esas caricias que le estaba proporcionado haciéndola probar su saliva solo sirvieron para sentir su feminidad humedeciéndose y abriéndose, pidiéndole a gritos ser invadida, su piel se volvió sensible y sus pezones se endurecieron.
Sin darse cuenta ya estaba correspondiendo el beso salvaje e incluso pegándose al cuerpo masculino y más alarmante aún cómo movía sus caderas de forma feroz. Solo hasta que Sasuke la forzó a romper el beso se dio cuenta que lo estaba abrazando por el cuello, la mueca burlesca, altanera y perversa la obligó a abrir los ojos completamente y preguntarse ¿qué le estaba ocurriendo con él?
-¿Ves? Lo único que necesitas es que te coja duro.
Se vio tentada a darle una bofetada, pero él volvió a ser más rápido bajándola del mueble obligándola a darle la espalda y comenzando a sacarle el saco negro que vestía. Los botones de su costosa camisa color oliva rodaron por la habitación y su desconcierto no paró ahí al escuchar como la fina prenda de lencería que servía para mantener firmes su pechos era rasgada, abrió la boca e intentó que sus manos tuvieran más suerte en apartarlo o frenarlo.
-¿Qué haces? ¡Eres un animal!—Gritó cuando su pantalón también fue víctima del Uchiha, el botón negro topó con la puerta blanca de la entrada del baño y sin necesidad de ver supo que el cierre también había sido estropeado.
Sus manos trataron de parar las contrarias que tomaron los costados de la ropa en sus caderas, pero fue inútil, ese hombre fácil la pasaba con treinta centímetros y en masa muscular estaba segura que el doble si no era el triple.
Sasuke fácilmente logró bajarle el pantalón junto a la ropa interior lo suficiente, para con maestría inaudita darle una profunda y ruda estocada que la hizo gritar y apretar los ojos y manos por el dolor sentido, jadeó sorprendida de no solo sentir malestar, un nudo comenzó a formarse en su vientre arrancándole pudor alguno.
-¿Ves que fácil entra?... Me estás succionando ¿tantas ganas tenías de coger? –Habló con voz entrecortada por culpa de la excitación que lo corroía.
La Hyuga odió como nunca su cuerpo, habitualmente le era tan difícil sentir placer y ahora parecía que era suficiente un solo dedo de ese chico para hacerla estremecer. Llevó sus manos al borde del tocador para sostenerse, sintió los dedos masculinos clavarse en la piel de sus caderas con fuerza, con la misma o más con la cual golpeaba su pelvis contra ella penetrándola, una y otra vez, empezando a percibir que la respiración del Uchiha se había alterado haciéndolo jadear en busca del oxígeno y quizás en deseo.
Apretó los dientes pero no sirvió de nada, los sonidos no pudieron ser callados. Lanzó un grito cuando Sasuke la obligó a soltarse y casi cae de cara contra el piso de madera sin embargo de alguna forma él se las ingenió para que no se golpeara y la acomodó para que dejara caer el peso en sus rodillas y ella contribuyó uniendo sus manos para que la soportaran, terminando así en cuatro.
-¡Ah!—Gimió al sentir las estocadas enérgicas nuevamente.
-Así está mejor mami, estás muy pequeña para mí—Hinata se mordió el labio inferior al escucharlo, siendo consciente como se humedecía aún más. Se sintió expuesta, abierta hacia él y culposamente excitada pero incapaz de seguir razonando.
Al sentir la playera y calor del moreno pegarse a la piel de su espalda se estremeció. Cuando él atrapó un trozo de carne de su cuello con la boca la electricidad se avivó en ella y casi gritó cuando sus pezones fueron atrapados con fuerza entre los dedos de las manos que masajearon sin pudor alguno sus prominentes pechos.
-¡Ah!—Otro gemido alto se le escapó a la peliazul.
Excitada de escuchar los jadeos masculinos, el sonido de la pelvis chocando contra la piel de sus nalgas y el agarre firme y posesivo en sus senos apretando sus sensibles pezones, ¿cómo podría su cerebro seguir pensando en otra cosa que no fuera el goce? Quizás pudo haber rememorado un mal recuerdo ¿pero cómo hacerlo cuando podía percibir que no era la única que disfrutaba? Sasuke lo hacía tanto o más que ella y por primera vez se sintió conectada con alguien.
Su vista se estaba nublando por el placer, el nudo en su vientre se estaba volviendo doloroso exigiéndole una liberación, la electricidad se movía en su cuerpo haciendo su piel mucho más receptiva y despertando cada uno de sus sentidos, impidiéndole pensar en algo más, moviendo sus caderas hacia atrás encontrándolo haciendo una ligera mueca en su rostro al sentir como el miembro de Sasuke tocaba fondo, creando una ligera molestia y al mismo tiempo un placer indescriptible.
-Puta mierda—Soltó abrumado por la estrechez de la ojiluna. Aunque su piel se encontrara sudada podía vislumbrar la perfección de la misma, estaba casi seguro que no encontraría ninguna cicatriz en ella.
Era un hombre grande estaba consciente de ello pero con ella debajo de él, al estarla envolviendo con su cuerpo se sentía una bestia, con una pequeña mujer que podía romper fácilmente. De hecho la estaba rompiendo, se satisfacía a sí mismo entrando como nunca antes en una mujer, y le caía bien, le gustaba sentirla frágil... y eso le gustaba de alguna manera enfermiza.
Hinata cerró los ojos lunas y soltó otro gemido, siendo consciente como su cuerpo se movía con cada estocada, Sasuke liberó sus pechos para volver a tomarla de las caderas, ella ya no pudo resistirlo sintiendo el nudo desatarse y explotar con furia.
-¡Ah!—Expresó conmocionada cuando la mano del moreno se estampó contra su nalga izquierda, escociéndole momentáneamente.
No tuvo tiempo de reaccionar puesto que el azabache la obligó a sentarse sobre él sin romper su unión tomándola de la cintura moviéndola de arriba abajo, disfrutando de las pequeñas contracciones que empezaban a envolver a su miembro indicándole que el orgasmo femenino estaba iniciando.
-¿Lo sientes más adentro?—Le susurró al oído.
Hinata que poco control tenía sobre su cuerpo dejó que su cabeza cayera entre el cuello y hombro de su amante, siendo una muñeca en las manos masculinas.
-Joder—Gruñó el Uchiha al sentir su polla atacada deliciosamente por la intimidad femenina, dio un par de estocadas más, dejándose ir, soltó una especie de gemido mientras se vaciaba completamente.
«Realmente se siente mejor sin condón» Fue lo primero que se le vino a la mente, sosteniendo su propio peso y el de la peliazul. O quizás podía influir su deseo de dominación o la consciencia de su masculinidad en el acto, después de todo el acto primitivo de procrear era palpable... y lo único verdadero que ambos reconocerían.
Los ojos lunas se abrieron lentamente, su respiración se encontraba alterada y su cuerpo parecía una posesión extra, pronto se dio cuenta que a pesar que estar acelerada estaba acompasada con la del Uchiha, ese simple hecho la hizo volver a la realidad. En su mueca reflejó la contrariedad al aceptar que nuevamente se había dejado llevar por el deseo, se había acostado por segunda vez con ese muchacho grosero y ruin y la culpa la golpeó enseguida. Ni siquiera quería moverse por la pena que la embargaba, casi haciéndola olvidar el intenso orgasmo.
-Demonios—Se quejó Sasuke, volviendo clavar sus dedos en la cintura femenina levantándola para romper su unión.
El sonido acuoso que se provocó hizo que Hinata cerrara con fuerza nuevamente los ojos avergonzada, acción por la cual se vio sorprendida cuando se vio entre los brazos del Uchiha, apretó los dientes al sentir una gran cantidad de fluido comenzar a deslizarse entre la comisura de sus nalgas, incrédula fue testigo de cómo era depositada en la cama con una insólita delicadeza, una muy distinta a la cual fue tomada sexualmente.
Sasuke no prestó atención en los grandes ojos lunas, le gustó dominar durante el acto sexual, pero ahora se sentía un idiota, le daba pie para que ella lo tachara de maleducado y bruto. Se sacó la playera y agradeció haberse quitado la sudadera antes de tirarse a la cama de otra forma el sudor sería peor, la prenda estaba empapada. Se quitó completamente los pantalones y el bóxer en modo automático, estaba más que seguro que habían terminados manchados de fluidos y era una cuestión que ahora no quería reconocer.
Aunque el miembro del moreno ya se encontraba semiflácido, el tamaño seguía alarmándola, estaba segura que aún así era el pene más grande que había visto en su vida, no es que tuviera mucha experiencia pero el par de hombres con los que estuvo tenían buena estatura. Si dejaba de lado la hombría del Uchiha, el torso que poseía era perfecto, parecía uno de esos atletas que pasarían horas en el gimnasio, una amplia espalda, los músculos delineándose perfectamente marcándose en esa piel ligeramente roja que ahora empezaba a recuperar la palidez.
Por donde lo viera había testosterona, la pelvis era afilada pero proporcionada a la espalda, las grandes y largas piernas eran carnosas de acuerdo a la anatomía masculina, y cuando lo vio darse la vuelta, se encontró un trasero redondo y de buen tamaño, no pudo evitar abrir la boca con recelo ¿por qué tenía que ser tan agraciado? Tenía todo para ser sumamente atractivo, sería fácil obsesionarse con él.
Sin querer hablarlo o disculparse con la peliazul se tiró en el espacio libre de la cama, mirando la pared evitándola. Su extraño comportamiento al conocerla tan poco no podía descifrarlo, pero esperaba no haber sido tan estúpido para haber jodido todo el asunto con ella... «pero lo disfrutó» intentó tranquilizarse, ese había sido el orgasmo femenino más intenso que había provocado y vaya que tenía a sus veinte años la suficiente experiencia sexual, considerando que a los 16 se inició en esos artes.
La insistencia de los dientes superiores sobre el sensible labio estaban a punto de causar una herida, consciente de ello Hinata lo liberó.
Ambos morenos se daban la espalda incapaces de encararse después de lo sucedido. Algunas memorias del pasado quisieron tomar la mente de la ojiluna pero a pesar del acto brusco, no había existido violencia, o al menos no como aquella...
Creyendo que el azabache se había quedado dormido y maldiciéndose internamente por no haber encendido la calefacción al entrar, se removió para apagar las luces dejando solo la de la lámpara a su lado. Iría a prender el calentador que alejaría el frío que estaba a punto de hacerla tiritar, al ser meses de invierno ese lugar se encontraba helado.
-¿A dónde vas?—La pregunta como la mano sujetando su muñeca la pasmaron y tardó un par de segundos en darle una respuesta incapaz de girarse para verlo.
-Encenderé la calefacción—Susurró sintiendo sus mejillas arder.
-Yo puedo calentarte—No solo fue una sugerencia, y tampoco tuvo el tiempo de razonar el sentido de la oración puesto que el azabache haló de su mano haciéndola caer recostada de espaldas sobre la cama.
La sonrisa torcida le dio la evidente respuesta, ese chiquillo quería más sexo. Se estremeció por el contacto de los labios sobre su mandíbula y las fuertes manos recorriendo su estrecha cintura y yendo en ascenso. Esta vez Sasuke parecía no tener prisa y al contrario del acto de hace un par de horas, parecía querer extasiarse no sólo con la penetración sino con el cuerpo mismo que palpaba.
-Debo prender la calefacción, la temperatura seguirá descendiendo—Logró decir con la voz entrecortada y posando sus delicados dedos sobre las costillas del Uchiha intentando escapar de la prisión que le provocó al meterse entre sus piernas.
-Yo más bien creo que está subiendo—Le respondió con voz ronca y sumamente erótica.
Sasuke movió su boca hacia el cuello femenino, besándolo y succionándolo lentamente, deteniéndose el tiempo suficiente para sentirla removerse bajo su cuerpo envuelta en el deseo. Quería de alguna manera demostrarle que no era solo el animal en celo en la cama como el cual se había mostrado hasta ahora, quería escucharla pedirle que la tomara, tenerla envuelta en pasión suplicándole que la hiciera suya.
Atrapó los montes entre sus manos, no podía dejar de sentirse admirado por la perfección de ambos al verla tan menuda con esas curvas, solo comprobaba que esa mujer estaba hecha para el placer. Una hermosa dama que fácilmente podría hacer perder la cordura de cualquier hombre, ya que dentro de la cama parecía fácil de dominar.
La boca intrusa besando cada espacio de piel de su cuerpo la tenía perdida, era consciente como sus manos habían sido atrapadas para inmovilizarla y tener el acceso a su cuerpo sin oposición, pero a pesar de ser de esa manera el acto era más que satisfactorio. Parecía que el azabache estaba dispuesto a robarle cada energía de su cuerpo, misma que corría de aquí allá dependiendo de dónde fuera besada, succionada o mordida, probablemente esas acciones le dejarían marcas pero era en lo último que pensaba. Su cuerpo estaba ardiendo por dentro, vibrante hacia el joven que la torturaba con caricias indecentes y conocedoras.
-No—Su negativa salió floja al sentirlo acercarse a su intimidad. Lo negaba pero lo único cierto es que deseaba seguir teniendo todas las atenciones.
Sasuke al contrario de obedecer solo le soltó las muñecas para afianzar la cadera y perderse en la intimidad femenina, Hinata soltó un gritito de placer cuando los dientes atraparon el hinchado clítoris con gentileza. Sasuke besaba su intimidad con tanta ternura e insistencia que las piernas se quedaron sin sus huesos y se convirtieron en una gelatina mal preparada.
-¡Oh...—Se tragó su ruego al darse cuenta que le estaba pidiendo más de esa maravillosa lengua, más de lo que debería. Entreabrió sus ojos para con la tenue luz de la lámpara enfocar una cabellera azabache perdida entre los rizos de su feminidad.
Una ligera culpa vino al percatarse que se había descuidado, deseó estar depilada y verse presentable. Negó con la cabeza al darse cuenta de sus pensamientos distorsionados, ¿por qué debía interesarle cómo la encontrara el moreno? ¿Por simple ego propio? ¿Inseguridad? ¿O quería gustarle?
-Ah—Soltó en un puchero cuando los labios se desviaron a su pierna derecha, comenzando a dejar un camino de saliva en cada espacio que se posaba.
Negó otra vez en silencio y contrariada al sentirlo besándole el pie. La sensibilidad en su cuerpo la estaba matando, tenía un nudo doloroso en el vientre que le exigía ser liberado pero nada tenía comparación al sentirse venerada por ese hermoso muchacho.
Los ojos lunas entrecerrados observándolo lo más atentos que podían en el estado en el cual la tenía, nuevamente no le dieron mucha explicación, las mejillas de la Hyuga se encontraban rojas, los labios levemente abiertos jadeantes e inflamados, implorando por más en silencio.
-Eres muy hermosa—En el calor del momento no pensaba sus palabras, y la cara dislocada de Hinata lo hizo sonreír— ¿Ahora me dirás que no lo eres?
La peliazul huyó de las orbes negras sorprendida de cómo pudo leerla, sin embargo sabía que las palabras fueron sinceras y por primera vez quiso creerlo. Debía serlo si le estaba succionando el dedo gordo del pie, si había besado con tanto esmero cada parte de su cuerpo.
-¡Oh!... por favor –Hinata no pudo ser más clara pero él pudo entender qué quería y se iba aprovechar.
-¿Quieres que te haga mía?—Le preguntó al soltarle el pie, volviendo a subir hasta el rostro femenino, pegando conscientemente sus sexos sonriendo cuando Hinata gimió quedito al sentirlo acariciar su intimidad con su hombría.
-Si—El susurro de la dulce voz femenina lo embriagó. Las pequeñas manos que se apretaron en sus bíceps al tiempo en el cual dio su respuesta lo turbaron, incluso cuando los labios femeninos atraparon los suyos no pudo reaccionar del todo y cuando las caderas femeninas se movieron ansiosas por tomarlo, ya no pudo contenerse ayudándola a conseguir la unión.
Por la cantidad de besos y caricias parecería una entrega de dos amantes enamorados, la actitud del moreno fue la de un hombre preocupado por la doncella que está poseyendo, haciéndola suya con extremo cuidado y exagerado despliegue de arrumacos. Era evidente que quería hacerla disfrutar al máximo e Hinata hacía minutos que había perdido toda racionalidad, entregándose al deseo y a la sensación cálida que la invadió cuando el Uchiha la elogió.
-Maldita sea—El moreno gruñó tiempo después entre los labios de la ojiluna, vertiéndose en su interior.
Nuevamente la dejó exhausta, su cuerpo vibrante fue atrapado por el masculino, el sudor y calor que experimentaba no fue impedimento para que disfrutara tal acción cerrando sus orbes. Las respiraciones agitadas, los pequeños jadeos sirvieron para arrullarla y en el momento menos pensado quedarse dormida en los musculosos brazos que la pegaban a su pecho.
Sasuke no tuvo mejor suerte quedándose dormido al poco tiempo.
Cuando el sueño empezó a abandonar el cuerpo femenino, en esa fría mañana de finales de enero se removió inconscientemente buscando más de ese calor que tenía en su espalda. Los ojos lunas casi se desorbitaron al darse cuenta que estaba entre los brazos y piernas del Uchiha.
Estaba consciente de lo alto que era pero en ese momento lo sintió mucho más. El peso del chico la asfixió de pronto. Vagó con sus ojos buscando alguna manera de librarse sin despertarlo, se topó con el rostro, lucía tan relajado y mucho más joven, de esa manera ella podía tomarlo por el muchacho de veinte años que era, toda la dureza de sus facciones habían desaparecido al estar profundamente dormido; una gruesa y larga hilera de pestañas negras llamaron su atención haciendo que su corazón se agitara de una manera singular, igual que los finos y medianamente carnosos labios que la llamaban para que los tocara con los suyos.
Negó abrumada al darse cuenta que admiraba la belleza del azabache e intentando escapar pudo sentir en su vientre una prominente erección.
«Este chico» regañó en silencio y sus mejillas se colorearon violentamente, su rostro se volvió compungido porque lo peor del caso es que ella volvía a desear ser tomada por él. Se las ingenió para escapar, necesitaba hacerlo, recobrar su cordura y huir de esa extraña reacción que estaba teniendo, estaba peor que un hombre adolescente descubriendo la magia de una relación sexual.
El ambiente frío hizo que la piel se le erizara volviendo duros sus pezones, observó entre la habitación y rescató sus bragas y se las puso, vio con cierto enfado su blusa y pantalón destrozados, «entonces usaré tu playera» decretó tiritando y apresurándose para cubrir su cuerpo casi desnudo. Le llegaba un poco debajo de sus nalgas pero era lo suficiente para resguardarse y salir a la sala. Necesitaba a gritos tomar un desayuno que la ayudara a tranquilizarse.
Antes de llegar a la pequeña cocina integral se encargó de a su paso encender la calefacción para mantener la cabaña a temperatura agradable. En la pequeña sala del lugar pudo enfocar las maletas de ambos y se abrazó a sí misma. Decretó que lo primero antes de tomar una ducha sería tomar un café bien cargado para despejarse de todo y poder pensar fríamente, requería colocarse la armadura de mujer dura y segura para mantenerlo lejos.
«¿Qué voy hacer aquí tanto tiempo sin nada qué hacer?» se preguntó mirando el lugar y preparando la cafetera. Si al menos se hubiera llevado el portátil podría trabajar en asuntos de la empresa pero así en medio de la nada y con nulas posibilidades de comunicarse, no le quedaba más que dar un pequeño paseo en el frío bosque o quizás ver una de esas tantas películas olvidadas a lado del televisor de la pequeña sala.
Una vez que las papilas gustativas probaron del café, Hinata se sintió mucho mejor, su cuerpo alerta estaba listo para comenzar el día pero el destino estaba en completo en su contra. Al girarse para rebuscar en la maleta se topó con el azabache en calzoncillos, los brazos cruzados y esa mirada oscura con un eje de perversión que la hizo estremecer y arder en deseo.
-Definitivamente así tienes mejor pinta—Sasuke habló comiéndola con la mirada, la playera negra promocionando a la banda twenty one pilots no se ajustaba del todo al cuerpo femenino pero sí lo suficiente para dejarlo fantasear con las curvas que poseía la peliazul, sin maquillaje y recién levantada le pareció más hermosa de lo que ya había decretado y por primera vez le fascinó la idea de que una mujer usara su ropa.
Hinata entreabrió los labios y le dio la espalda abruptamente al darse cuenta del bulto que no escondían los bóxers masculinos. Su rostro se encontraba rojo y ella después de tantos años de dominar su timidez parecía no poder tener control sobre sí misma, y era consciente de ello, se conocía lo suficiente para saber que la careta de mujer dura e inquebrantable estaba a punto de ser descubierta.
-Me preguntaba si podías atender el bulto que tengo... iba a solucionármelas sólo pero de pronto pensé que cuando me viniera podría estar arrojando al caño al renacuajo que fuera el bueno, solo digo—El corazón agitado y la respiración ineficaz le indicaron a la Hyuga que estaba a punto de perder el conocimiento.
«¿Qué me está pasando?» Se cuestionó resignándose a caer, no podía controlarlo estaba sumamente avergonzada y eso causaba grandes estragos, ¿no se suponía que largos años de psicoterapia habían solucionado ese problema?
Las manos de Sasuke aferrándose a su cintura, le devolvieron el aire que la estaba noqueando.
-Creo que la respuesta es obvia, con solo sugerirlo te has excitado.
«¿Excitado?» Fue lo primero que razonó la peliazul, puede que algo hubiera de eso pero lo que había vivido hace un momento, más bien había sido un ataque de ansiedad debido a su timidez... Todas sus ideas cayeron cuando el moreno sin pudor alguno se encargó de exponer su redondo trasero y orillar la delicada tela semitransparente que los separaba, del mismo modo fue consciente como la otra mano liberaba la erección del chico.
Dejó que sus manos se apoyaran sobre la superficie de madera de la encimera cercana. Sabía lo que venía, su parte lógica le decía que detuviera ese jueguito o no querría salir de el después. Sasuke no solo la atraía sexualmente, le gustaba sin realmente conocerlo y todo lo que le permitía hacer e incluso las barreras que el azabache rompió sin darse cuenta solo era indicador que algo peor podía pasar, y ella no podía permitirse enamorarse de un hombre, y menos de uno que había contratado y que al finalizar el tratado desaparecería de su vida.
¿Pero cómo podía ser firme?
El glande del chico tocó la comisura de las nalgas femeninas haciéndola jadear y disfrutar el húmedo camino que dejó a su paso en búsqueda de su entrada, sí, ya estaba perdida y lo sabía.
El jadeó masculino la hizo apretar con un poco más de fuerza la superficie que la sostenía, las manos masculinas se posaron en sus caderas afianzándola, ella abrió las piernas y levantó el trasero con naturalidad para facilitarle la tarea. Entrando lentamente en ella, Sasuke atrapó un trozo de piel del cuello blanquecino haciéndola estremecer una vez más.
-Creo que ya me esperabas—Le susurró antes de morderle el lóbulo de la oreja, Hinata tembló e inconscientemente movió su rostro buscando la boca del Uchiha mientras dejaba ir hacia atrás su trasero tomándolo más adentro.
Él no le negó nada, dejó que guiara el beso demandante, que delineara los finos labios con la lengua y que jugueteara con sus dientes tanto como le dio la gana, después de todo él se encargaba de las penetraciones lentas y profundas. Hinata dejó que unos sutiles gemidos brotaran de su boca y eso pareció provocar al moreno que aceleró las estocadas llevándolas a un ritmo más enloquecedor y placentero para ambos.
Conforme los cuerpos se volvieron sudorosos y las respiraciones agitadas Sasuke tuvo que admitir que el interior de la peliazul lo enloquecía, era cálido y ella era asombrosa si mantenía la boca cerrada o quizás el cerebro quieto.
Cuando los dientes masculinos se clavaron en su cuello infringiéndole dolor, solo avivó toda esa energía que volvía más sensible su cuerpo, se quejó llena de pasión dejándose arrastrar como lo venía haciendo por los movimientos del ojinegro, mismos que la hacían ir hacia delante cada que entraba en ella y devolviéndola a su lugar cuando la abandonaba tan rápido como entró.
El líquido caliente en su intimidad la abrumó, tocando una fibra nerviosa en ella pero su amante se detuvo vertiendo toda su semilla. Hinata quedó incompleta pero no por eso insatisfecha, Sasuke la hacía sentir en otras dimensiones.
Con la respiración agitada y el cuerpo acelerado Hinata tuvo tiempo de razonar nuevamente la situación. Cerró sus orbes lunas con culpabilidad y reproche al dejarse seducir por el Uchiha. Movió su cuerpo cansado hacia delante en búsqueda de romper la unión y recuperarse a sí misma. Logró salir de los brazos masculinos sin darle la cara a su dueño caminando sin decir palabra alguna hacia la maleta que llevaría con ella hasta el baño, en búsqueda de un refugio en el cual pudiera recriminarse sin testigos, en el cual pudiera ser ella y soltar sus miedos.
-Mierda—Sasuke susurró cuando vio la maleta gris desaparecer en la puerta de la habitación.
Soltó una pequeña risa burlona con más tinte de amarga, como hombre le venía bien que la mujer saliera de él en cuanto el acto se hubo consumado, que no pidiera caricias o atenciones... pero con ella eso no iba bien, su actitud lo incitaba, quizás porque era la primera que lo rechazaba o no lo miraba con completo embelesamiento.
En la seguridad de la regadera se permitió no solo lavar su cuerpo sino también sus alborotadas emociones. Solo no debía perder de vista el objetivo, Sasuke era hermoso pero no era una buena persona, así que al final de cuentas no podía enamorarse de él. Además no podía darse el lujo de ser moralista cuando en ella estaba salvar la fracturada autoestima de su amado hermano mayor, seguro cuando se enterara que estaba embarazada o que salía con un chiquillo joven buscaría miles de razones para alejarla de él, lo que le serviría para olvidar su problema de fertilidad y cuando todo terminara... unas gruesas lágrimas que se confundieron con el agua de la regadera le anunciaron que probablemente sería ella quién tuviera que unirse a sí misma.
Espero que les haya gustado, no sé si opinen lo mismo pero siento que el final fue emotivo. Creo que es inevitable para una mujer con la personalidad de Hina no terminar relacionándose sentimentalmente con la persona con la cual se acuesta, siento que es lógico e Hina se acaba de dar cuenta que está perdida (aunque no existan motivos de un amor romántico, sino más bien pura atracción sexual).
He mencionado que la historia tendría ooc, y es muy simple debido a la temática que planteo, sobre todo porque considero que si Sasuke tiene a su familia algunos aspectos de su personalidad cambian, lo considero un chico "feliz" aunque un poco resentido con la vida, más no con las personas. Lo considero inmaduro (debido a la juventud y porque a pesar de todo su madre e Itachi lo han consentido, aunque no haya tenido lujos).
A Hina también le cambie la personalidad, debido a los tropiezos amorosos, la relación con su familia y la edad en la cual la he planteado, sin embargo intentó recalcar ciertos puntos de las personalidad de ambos. Espero que puedan comprender esto.
Quiero agradecerles a todos los que me han dejado review, me he dado la tarea de responderles en mensaje privado a quienes tienen cuenta (espero haberles respondido a todos)
A las personitas que me dejan review como guest, quiero agradecerles habitualmente me dicen cosas muy lindas, también disculparme porque no suelo responderles a pesar de que dicen cosas tan lindas, quiero aclararles que no lo hago porque por lo general cuando subo capitulo lo hago corriendo, a prisas y no tengo tiempo de escribirles palabras... suelo leer sus comentarios desde mi celular, pero subo desde una pc de escritorio, en un sitio publico *avergonzada* entonces voy de entrada por salida, no quiero que crean que no les pongo atención, por ese motivo les explico la situación. Muchas gracias por su apoyo y por mantener la mente abierta.
