Mañana sin falta (te quedas sin esposa)
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 3
Ringo urami
Juro que de verdad traté de ser linda… juro que en serio pensé en cambiar y hacerle la vida más fácil a mi esposo… juro que lo pensé días y quise planear la sorpresa… quise pasarlo a traer, tal vez sonreír, abrazarme a su cuello y sentir su calor… decirle felicidades y sentir como sus labios en los míos me llevaran a ese odioso lugar que con el tiempo aprendía a apreciar… aquel amor que nunca me dieron y que sólo él me profesaba, yo sólo quería amar y ser amada a cambio, yo únicamente quería tener una persona sólo para mí.
¿Por qué? Me pregunto ahora.
¿Por qué lo hice? ¿Por qué él? ¿Por qué maldita sea tenía que ser él…? el que me dijera cosas bonitas y hechizara mi voluble carácter, el primero al que le entregué mi cuerpo… mí alma, el único al que amara en toda mi vida. ¿Tenía la vida que cobrarme tan caro? Sé que soy mala, se que soy fría, sé que soy cruel… pero… ¿En verdad me merecía esto?
Claro que sí. Me lo merezco y más…
Merecía estas lágrimas correr por mis mejillas, este dolor cortando mi corazón y haciéndolo pedazos. Este sofoco de la sospecha, estos pensamientos generados por la desconfianza.
El amor se ha ido, o al menos eso quiero pensar porque seguir amándolo sería como torturarme a mi misma, como que me encerraran en una doncella de hierro y las heridas se encajaran tan profundo y a la vez tan lejano de morir, haciendo que me desangre tan delicadamente que tarde en caer en los brazos del demonio mismo…
¿Todavía lo amo? Lo digo porque el dolor no es fácil de olvidar. Como comer una manzana amarga… amarga de rencor.
¿Será que esto pasará?
Lo que no pasará, es ese insistente pensamiento de venganza…
Porque será mañana sin falta… se quedará sin esposa…
Kyouyama Anna
Ella al firmar con su nombre cerró el documento y cerró su computadora portátil. Él nunca se acercaba al aparato, así que no había problema con dejarlo bajo el nombre de Ringo Urami.
No sabía por qué lo había escrito. Aquel mar de contradicciones a sus sentimientos y a la vez tan cierta cada una de las palabras.
Ese día había despertado nuevamente en sus brazos. En la noche que se recostó y estaba apunto de dormir, él sólo dijo "lo siento", no especificó por qué y sus palabras fueron difíciles. La rodeó y se durmió con ella.
¿Era acaso que la rabia había desaparecido en ella? Tal vez. Pero el dolor no podía borrarse.
Como clavarlo en una tabla y tratar de sacar el clavo dejando un agujero irreparable.
Nuevamente esa mañana ella hizo mil maniobras para zafarse de ese abrazo posesivo o amoroso de quien ni sabía sus intenciones ya.
Se metió el baño después de encender el agua caliente. Se quitó la yukata.
Abrió la llave.
El agua tibia acarició su cuerpo mientras ella suspiraba dolorosamente.
Aplicó el shampoo más caro del mundo en su larga cabellera rubia y después del jabón líquido en su cuerpo, el agua sólo se deshacía de las huellas de estos en su piel.
—Que belleza…
Anna abrió los ojos asustada.
Ahora tenía desconfianza de que su propio aun esposo la viera en tan condición.
Estaba ahí, a su la lado quitándose la ropa.
Ella, inmóvil aun sintiendo el agua caer y apenas veía en el mar de vapor, no notó a su querido esposo tan cerca hasta que este le rodeó la cintura y le besó el cuello.
La rubia se limitó a hacer un ruido de sorpresa en lo que ese desgraciado deslizaba sus manos por aquel divino cuerpo.
No debía. No debía dejarse llevar.
—Basta… —le susurró apartándose arisca, evitando su mirada.
— ¿Qué sucede? —preguntó él con aquella rara cara de inocente.
—No… no tengo ganas —tomo su bata de baño y salió dejando a su esposo sin poder creerlo.
Era la primera vez.
La primera vez que ella se negaba.
Aquello debía tener una razón específica. ¿Cuál sería?
Se quedó pensando un rato mientras había optado por bañarse ya que estaba ahí.
Las únicas veces que él no apetecía semejante acto, era porque había estado con… la otra chica.
Entonces Anna…
—Tao Ren —susurró y el sonido del agua cayendo ahogó los celos en sus palabras.
Ella debía haberse saciado…
De él…
El golpe en la pared fue una satisfacción inesperada para la joven que afuera logró escuchar el susurro de él seguido delchoque de su puño en el azulejo fino.
Mientras ella desayunaba cambiada y perfectamente arreglada, él la encaró.
— ¿A dónde vas tan… linda? —le susurró sentándose a desayunar con ella.
— ¿Qué te importa? —levantó su plato de inmediato y sin despedirse, salió de la casa.
El castaño se quedó rabioso sin poderle decir una palabra.
Iba camino a la disquera.
Takei Records había autorizado el nuevo disco de la rubia para debutar como cantante.
La primera canción fue aprobada. Se llamaba "las luces del norte" NorthernLightsquien sería el tema principal de un Anime que ella desconocía.
En el coche encendió una grabadora en lo que tarareaba una canción que el la mente quería convertirse en realidad.
—Los pétalos del manzano danzan al caerse… La nieve de atardecer es reflejada ligeramente por el sol.
Aquellas estalactitas que cuelgan en los techos de una estación deshabitada... se parecen a mis lágrimas que corren por las mejillas.
Trataba de centrar la vista en el camino aunque las lágrimas hicieran ligeramente borroso su mirar. Las manos apretadas al volante.
Su voz emergiendo de una manera nata, desde la herida de su corazón que planeaba no sanar por un largo rato.
—No pienses que no me duele partir... tú sabes que te odio... No quiero ver tu cara... no quiero volver a escuchar tus palabras... aunque yo sé que eso no se cumplirá... porque siento un gran rencor hacia ti...
El último acorde de su canción se quedó suspendido y ella misma detuvo la cinta puesto que estaba estacionada frente a la disquera.
Entró a ella y se perdió lo que restaba del día.
En la noche, cuando regresó más feliz de lo que planeaba, puesto que la disquera se había fascinado ante la nueva canción compuesta nada más y nada menos que por ella, Tao Ren le llamó al móvil.
—Hola, Anna… ¿Cómo vas con tu querido esposo? —fue el delicioso susurro del chico Tao quien a juzgar por el tono, seguramente sonreía cínico.
—Excelente —ella sonrió agradada mientras giraba a la izquierda en su coche.
—Espero que lleves un manos libres o si no matarás a alguien.
—Claro que tengo uno.
—Sólo te comunico que Asakura estuvo hoy tan abstraído que el entrenador lo mandó a tu casa antes…
La rubia curvó sus deliciosos labios mientras esperaba que la puerta automática del garaje se abriera. Luego de estacionarse sólo e susurró un "gracias".
—Espero te estés asegurando de no levantar sospechas de que ya sabes de su amante —le dijo seriamente el chino.
Anna se quedó pensativa.
—Pues hoy me negué a… estar con él—musitó aunque todo quedó entendido.
—Así va a sospechar, no temas a hacerlo aunque te de tanta rabia, sino tu plan fallará…
—Ok…
Después de un nos vemos, entró a su casa con cuidado de no hacer mucho ruido. Como quien ha cometido un delito grave.
— ¿Donde estabas? —aquella voz grave provino de la obscuridad.
Ella no contestó. Las luces se encendieron cegándola de momento y pudo ver por fin su adorado esposo.
— ¡Estaba preocupado por ti! ¿Dónde demonios te metes? —le gritó—. Mira cómo estoy, pálido, sudoroso, tembloroso… ¿Qué tal si tuviste un accidente? ¡¿Qué tal si te hubieran secuestrado?!
Ella aun callaba mientras que el joven en verdad temblaba de coraje.
¿Qué se siente?, pensó dejando su bolso a un lado y encarando a su querido esposo.
— ¿Qué hora es? –preguntó haciéndose la desorientada.
—Las tres de la mañana —contestó el castaño tratando de reprimir su ira.
—Ah… ya sabía que a esta hora terminan las grabaciones en Takei Records —y avanzó hasta su habitación perseguida por su cónyuge.
—Lo autorizaron —susurró aliviado.
La razón no era clara; aliviado porque había estado en un lugar seguro o porque no estaba con Ren.
—Claro que sí…
Sin embargo él lo dudaba aún. ¿Qué tal y la grabación había tardado menos de lo acordado y ella se había ido a… algún otro lado?
No iba a preguntarle: ¿Hey Anna, acaso te acostaste con Ren hoy? Y ella le contestara: no, ayer.
Así que tomó a su esposa entre sus brazos y le olió el cuello como si quisiese provocarla.
—Creí que estabas molesto –ella se soltó de su abrazo, se quitó las ropas y se colocó la diminuta bata de dormir.
—Yo estaba preocupado —la persiguió nuevamente para adueñarse de su cintura y besar su cuello—La enojadas eres tú ¿No?
—Olvidaste nuestro aniversario —susurró actuando que se dejaba llevar por las cínicas caricias.
—Lo siento —pronunció a la ligera mientras sentía estrecharse más a su amada esposa
Ella no dijo nada pero él atribuyó que lo había disculpado.
Y entre besos terminaron en las consecuencias de sus actos.
Continuará
Notas del autor:
Holas a todas y todos porque por lo visto hay muchos niños presentes jejeje. No continué Lemon porque la clasificación da miedo. Si quieren lo haré muy leve (más que en hasta que ella duerma xDD)
En el próximo capítulo, está decidido, revelaré al Asakura.
Como dijo Kami: puede ser Yoh por su
estupidez o ser Hao por ser tan sexy; Dios, su hipótesis me
pareció perfecta xD
Las
votaciones están muy cerradas, Yoh y Hao han sido muy
solicitados.
De hecho, hay un empate total hasta donde voy leyendo, por eso decidí no revelarlo en este capítulo.
Ya que las votaciones están muy cerradas, y si ustedes quieren, haré una versión del otro gemelo. Digo porque, al que a dos amos sirve, con uno queda mal, aunque como acabo de idear como terminaré, no creo que haga mucha falta.
No les voy a pedir que no dejen de leer este fic si no les gusta la opción que deje. No se preocupen.
Por cierto, Yo nunca dije que si el esposo era Yoh o Hao, se iría con el otro hermano. Sé que se lo atribuyen pero que rareza.
No. Anna tampoco se irá con Ren, sólo que es muy adecuado para la situación xDD
Minamo-chan… VOLVISTE ;O; xDDDDDD
Feliz año nuevo a todos
Ciao
Y…
Que los ilumine la eterna luz!!!!!!
