Tercer Capitulo

Hola, perdón la demora pero se me borro lo escrito y tuve que reescribirlo. Al final estaba quedando tan largo que decidí separarlo en dos parte. Espero no se aburran por lo largo. Recuerdo es categoría M por que hay lemon y por su temática típica de conflictos mas bien adultos. Tomatazos criticas y demases son bienvenidas siempre que sean con respeto.

Lunes 15 de febrero

Sonó el despertador puntualmente a las 7:00 am y Kankurõ se levanto de su cama, yendo directo a la ducha. Después de vestirse apropiadamente fue a la cocina y se preparó un café. Mientras lo degustaba aprovecho de revisar los mensajes en su celular, Sari acostumbraba a mandarle cochinadas desde temprano y así preparar el ambiente para la noche. Efectivamente en el buzón habían unos mensajes de Sari pero no los del estilo que esperaba.

Por poco se quemó el paladar al dar un gran sorbo a su café cuando vio una foto de su hermanito durmiendo desnudo junto a Matsuri, junto con la leyenda de ¡sorpresa! (Si que había sido una sorpresa), mas una sarta de comentarios subidos de tono acerca de lo ardiente que era la nueva parejita ( dos ruidosos y ardientes gatos según ella), Incluso Sari deslizó el comentario que quizás pronto serian tíos. Kankurõ no pudo evitar un escalofrío de solo pensarlo, por lo precipitado e inoportuno.

Sari le sugería seguirles el juego y hacer de cuenta que no sabían lo de ellos (así seria mas divertido y podrían incomodarlos de las más diversas maneras) por lo mismo también le pedía no decirle de momento a Temari, ya que pondría demasiada presión sobre ellos dos poniendo en riesgo el romance y de paso también les arruinaría su diversión a costilla de los tortolitos. Sari nada mencionó de su arranque celopata, no quería que Kankurõ le hiciese burla.

Fue a la habitación de Gaara y lo encontró recién duchado mirándose en el espejo del baño las marcas violáceas (chupetones/chupones) dejados por Matsuri, no pudo evitar sonreír malignamente.

-¿Buscando disimular las marcas del amor? – pregunto con sorna.-algo así- respondió el pelirrojo tratando de parecer despreocupado. Por nada del mundo le dejaría espacio a su hermano para burlarse.

-Deberías usar una camisa de cuello alto y de momento no te afeites. Con eso disimularas bastante bien las marcas, y dile a M…tu amiga (casi se le sale Matsuri) que no te deje marcas en zonas visibles, aunque cuando la pasión contenida es mucha, igual pueden ocurrir estos accidentes- Kankuro no podía evitar sentirse divertido pero a la vez muy contento por su hermano. Cuando Gaara estuvo listo partieron a la torre a cumplir con sus tareas habituales.

En el departamento de Matsuri parecía habían lanzado un papel bomba; daba vueltas su armario, cajones y no lograba encontrar que ponerse, toda su ropa estaba sucia, sentía dolor en su cintura y un incomodo y olvidado escozor en su entrepierna debido a la intensa fricción recibida en la zona durante el fin de semana. Sari la miraba divertida desde el marco de la puerta-¿necesitas ayuda?- preguntó con fingida ternura, pensando con malignidad que tenida le facilitaría a su amiga.

Matsuri partió atrasada a buscar su asignación de misión junto a su equipo, llego media hora tarde, sintiéndose agotada y dolorida; para colmo había olvidado lavar sus uniformes y tuvo que recurrir a Sari quien generosamente le cedió una tenida muy reveladora que hacia mucho no usaba porque le desagradaba a Kankurõ por lo provocativa, sentía que de dos manotazos podía quedar desnuda (ese era el plan malévolo de Sari). En el Hall de la torre Kazekage sentía todas las miradas sobre ella; por lo tarde y por lo descarada de su vestimenta, parecía que todos percibían que se le hacia difícil caminar además que las marcas en su cuello fueron imposibles de disimular. En esos momentos sentía unos deseos intensos de estrangular a Sari o a quien se le pusiera por delante.

Durante la mañana se le asignó al equipo de Matsuri participar en el carnaval veraniego de Suna, siempre estaban fuera de la ciudad para esas celebraciones y a todos los Shinobis les correspondía al menos una vez participar de las actividades. Mientras preparaban su participación, todos los miembros del equipo sin excepción debían colaborar en la torre con trabajo administrativo.

Parecía que un genio malvado se había ensañado con Matsuri que sentía deseos de irse lejos de Suna; la ambivalencia que sentía en su relación con Gaara la tenia destrozada, el le decía que prefería no verla pero a la vez buscaba su compañía, su contacto y eso le estaba desgarrando. No podía seguir negando sus sentimientos: amaba a Gaara con toda su alma, nada le hacia sentirse más plena que cuando estaba entre sus brazos. Pero cuando el manifestaba sus dudas, sentía que su pequeño mundo se estrellaba de golpe contra la realidad; cada minuto que permanecía en Suna le hacia ir perdiéndose, dejando de lado sus otros sueños esos que había construido como una barrera hacia muchos años atrás para que la soledad no le hiciese perder su sentido de vivir, si hasta estaba fantaseando con un hijo ¡un hijo! Era completamente una locura, considerando su precaria situación sentimental, pero aun así lo deseaba con toda el alma, sentía que un hijo seria una caricia a su solitario corazón, la única forma de recuperar la familia que hacia tanto tiempo perdió y si era del hombre que amaba, tanto mejor.- me estoy volviendo loca- dijo en voz alta.

Gaara estaba abrumado por los cerros de papeles por revisar en su escritorio y la somnolencia que sentía no podía evitar bostezar a cada momento; parecía que los astros se habían alineado en su contra. Cuando mas necesitaba descansar más trabajo tenia. No podía evitar distraerse a cada instante; si no estaba adormecido terminaba divagando con Matsuri, era imposible para el no perderse en el recuerdo de sus besos, sus caricias y era casi imposible no sentir como se endurecía nuevamente. No era solo lo físico: ella desde que se conocieron, siempre lo había hecho sentir especial; nunca le temió, siempre busco su compañía y el siempre se sintió completo cuando estaba junto a ella, lo hacia sentir un tipo normal no el monstruo que en verdad era, incluso aun viéndolo transformado, poseído por Shukaku ella jamás lo rechazo, por el contrario siempre fue la primera en estar junto a el. Recordó además los sentimientos cálidos que ella le provocaba cuando eran adolescentes; como cuando la sorprendía mirándolo de manera furtiva o lo bien que se sentía cuando ella le preparaba cosas de comer especiales solo para el. También recordó las otras emociones que ella despertaba en el, cuando apenas era un crio, como cuando por accidente en un entrenamiento vio sus bragas, o cuando de forma accidental tocó sus senos o su trasero y que por años esos recuerdos fueron el disparador de su libido; solo el traerlos a colación le provocaba una consabida erección que siempre tenia el mismo final: masturbarse. Por primera vez en años, podía pensar en todos esos ardientes recuerdos sin terminar con su amigo duro.

También recordó lo triste y solitario que se sintió cuando ella le anuncio se iba a un grupo táctico, dejando de ser su asistente y de paso perdiendo prácticamente todo vinculo entre ellos y que esa sensación de desamparo que el llamo nostalgia demoro años en sanar, nunca indago más en ella ni tampoco supo porque no busco a Matsuri para que le aclarase esas sensaciones. Quizás no era que nunca se había enamorado (reflexionaba Gaara) sino que siempre lo había estado de Matsuri y no se había dado cuenta, ella lo completaba en todos los aspectos, pero el ¿seria apropiado para ella? El sabia bien no era ninguna joya; si bien las niñas de la aldea e incluso de otros países vecinos soñaban con el, tenia claro que no era por su persona sino por la posición que ostentaba. Tenia muy claro que no lo conocían, que nada sabia de el y su oscuro pasado como Jinchukiri, que su lista de muertos era larguísima, que a pesar de haberle sido extraído el Shukaku, aun sentía impulsos de aniquilar, que su sensibilidad y conocimiento de los sentimientos era nula, que todo debía serle explicado como a un niño pequeño, que detrás de esa coraza todavía había un niño deseoso de ser amado y aceptado. Matsuri sabia todo eso y aun más; nunca le rechazo sino que desde el primer momento en que lo conoció le acepto sin reservas, con Shukaku a cuestas inclusive. Pero volvía al inicio; ella era sin dudas perfecta, ¿pero el lo era para ella? Quizás lo mejor era mantenerla lejos, darle oportunidad de olvidarlo, aunque la idea de verla con otro le cegaba de celos, se sentía capaz de matar a quien mirase a su mujer. Aunque aun no era capaz de admitirlo para si mismo, así era como sentía a Matsuri: suya y el se sentía también de su propiedad. Sumido en esos pensamientos se le estaban yendo las horas, su productividad fue muy baja durante esa mañana en particular.

Sari estaba en su sección en el subsuelo trabajando en su escritorio. Al poco tiempo de hacerse novios con Kankurõ, la convenció de dejar el escuadrón de alta complejidad junto a Matsuri, y en su lugar trabajar cerca de el en la torre Kazekage, bajo el pretexto de que podrían pasar más tiempo juntos, pero la verdad es que a Kankurõ le aterraba pudiese salir herida o incluso muerta ya que las misiones que desempeñaban eran principalmente de espionaje y asesinato. Matsuri entro a su oficina cerrando la puerta con algo de violencia. -Oye, no te desquites con la puerta, si ahora estas cansada y de mal humor no su culpa- dijo Sari entre risas.

-No estoy de humor, estoy muerta de sueño, no tome desayuno y me muero de hambre, estoy vestida de ramera (por tu culpa) y por si fuese poco en vez de salir a hacer lo que mejor hago, debo quedarme aquí por una semana y participar del pinche carnaval- resopló Matsuri con molestia.

-Shhh una queja a la vez. Si tienes sueño, es por tu entrenamiento tan fogoso de anoche. Tienes un gran Sensei- se burló Sari. No podía desperdiciar esa oportunidad de oro de incomodarla

-¿Sensei?- Matsuri automáticamente enrojeció más que un tomate. -Tu maestro del sexo. No se quien será ese maravilloso ejemplar, pero en la madrugada te hizo chillar de placer, no creerás que soy sorda . No me negaras que es un graaan Sensei- Sari se estaba divirtiendo a lo grande viendo a Matsuri cada vez más perturbada por sus comentarios. Matsuri solo balbuceaba incoherencias sin lograr hilvanar ninguna frase.

-El hambre tiene solución, vamos a buscar de comer. Te ves encantadora vestida así, apuesto que dejaras a más de alguien con la boca abierta. Seguro esta semana terminas atrapando un novio. Y para el carnaval se me ocurre una idea- le dijo Sari con picardía. Matsuri trataba de acomodar su escote ya que mostraba más de lo necesario, pero si subía el escote de la camisa mostraba parte de su abdomen y en lugar de falda usaba un minúsculo hotpant, no llevaba sus habituales bucaneras, solo las sandalias, sus piernas lucían en todo su esplendor. Al caminar sentía como las miradas la devoraban; los hombres con deseo y las mujeres con una mescla de sorpresa y envidia.

Estaban en la cafetería terminando de desayunar, cuando llego Kankurõ. Quien no pudo evitar sonreírse pícaramente con Sari y tampoco pudo evitar observar con detalle a Matsuri, esa tenida tan reveladora que a el lo hacia hervir de celos, era precisamente lo que necesitaba ver Gaara para alegrar su día y de paso también hacerlo enojar un poco. - ¿Podrías llevar estos pergaminos al Kazekage? Así aprovecho unos minutos con mi bella noviecita- dijo mirando con ojitos de cachorro a Matsuri, mientras abrazaba a sari. Ella no pudo evitar sonrojarse violentamente, como hacia años no le sucedía, pero desde hace unas horas estaba convertida nuevamente en una adolescente tonta e hiperhormonada.- eh… yo los llevo- dijo Matsuri casi en un susurro mirando al piso, tratando infructuosamente de controlar sus nervios. Partió temblorosa llevando consigo los pergaminos, no esperaba ver tan rápido a Gaara y menos en esas fachas, no fuera pensar era una regalada, una culisuelta.

El Kazekage estaba tratando infructuosamente de no dormirse cuando tocaron suavemente a su puerta, podrían pasar los años pero jamás olvidaría a quien anunciaba, no pudo evitar sentir una profunda emoción -pase- dijo tratando de disimular la emoción en su voz.

-Yo…traigo estos pergaminos por encargo de Kankurõ- dijo Matsuri tratando de controlarse y no saltar a los brazos de Gaara. El la contemplaba con asombro; nunca le había visto con una tenida tan reveladora, no pudo evitar sentir encenderse el deseo dentro de si y también los celos, el solo pensar que alguien mirase lo que solo era suyo le molestaba en extremo. Rodeo su escritorio y se puso frente a ella mirándola con intensidad perdiéndose en sus ojos negros, se dejo llevar y simplemente la beso, abrazándola, estrechándola contra su cuerpo poniendo la mente en blanco y se dejo arrastrar por el caudal de emociones que sentía en su interior.

Matsuri se sentía llena de dudas, pero al sentir sus labios presionando los suyos y sus manos en la cintura, olvido su pena, sus dudas y sencillamente se dejo llevar por sus sentimientos y las intensas sensaciones que Gaara despertaba en ella.

En pocos minutos estaban teniendo una nueva sesión de sexo ardiente nada menos que en la oficina de Gaara. Matsuri estaba con el trasero apoyado en el escritorio y sus piernas enroscadas en la cintura de el, su cabeza estaba apoya en un hombro, con los ojos cerrados disfrutando de las sensaciones. Gaara se encontraba de pie dándole la espalda a la puerta, sujetando a Matsuri por su cintura. Los dos estaban perdidos en su éxtasis, en el goce de meterse en la piel del otro y fundirse en uno solo. Tan extasiados estaban, que no se percataron que tocaban la puerta ni que esta se abrió, dejando ver un sorprendido Baki, que apenas vio lo que sucedía dentro de la oficina, salió silenciosamente, dándole orden a la secretaria de no interrumpir al Kazekage, por estar realizando un estudio de alta complejidad.

Lo que ellos creían era su secreto, estaba dejando de serlo de forma bastante acelerada. Baki se retiro a su oficina, no lograba procesar tanta información: el día de ayer Gaara le ordeno mandar a Matsuri lo mas lejos posible durante meses y ahora se los encontraba intimando en su escritorio. Cuando ellos eran solo unos adolescentes, daba por hecho que seria novios pero en aquel entonces todo aquello quedo en nada. Pero encontrárselos así después de tanto tiempo cuando parecía que con suerte se decían hola, eso si era una gran grandísima sorpresa.

Pensó mas tarde en hablar con Gaara, por su investidura debía ser mas cuidadoso al intimar y debía lo mas pronto posible formalizar su relación con Matsuri para evitar malos comentarios y de paso acallar los rumores dentro del consejo; se decía era gay ya que jamás le habían visto interesado en ninguna mujer y los años pasaban y el consejo desesperaba, no era posible que el Kazakage mas fuerte que habían tenido no tuviese descendencia. Para Baki todas esas dudas quedaban despejadas, ahora debía poner las cosas en orden y el primer paso era hablar con Gaara.

Además que si bien Matsuri era políticamente inapropiada por ser huérfana, no tener dinero ni clan, pero era la mujer perfecta para Gaara; ella lo conocía a la perfección y lo había amado prácticamente a primera vista. Ninguna niña por mucho pedigrí que tuviese podría amarlo así. Nadie que los hubiese visto juntos cuando eran apenas unos adolescente pondría esto en duda. Y Gaara era muy lento, si no le daban una ayuda probablemente iba a formalizar cuando tuviese cuarenta años.

Después de intimar en el escritorio, se sentían agotados. Llevaban mas de cuarenta y ocho horas fornicando como conejos y el cansancio comenzaba a vencerlos. Se instalaron en el sillón de tres cuerpos que estaba en la oficina de Gaara y se rindieron al sueño. El llamo a su secretaria por el comunicador y le pidió reprogramar todas sus citas por encontrarse muy ocupado y que no debía ser interrumpido bajo ninguna circunstancia, salvo si se tratase de una emergencia clase S. El no era irresponsable pero así como se encontraba era imposible seguir trabajando. Matsuri por su parte se sentía igual de agotada, sus ojos prácticamente se cerraban solos.

Se tendieron semidesnudos sobre el sillón apenas cubiertos por la túnica de Gaara (jamás habría pensado que podía tener otros usos además del ceremonial). Se quedaron profundamente dormidos. Matsuri despertó horas después con su estomago rugiendo de hambre, sudorosa con las manos de Gaara aferradas a su cintura. Se giro para quedar de frente a el y poder observarlo mientras dormía plácidamente. Le acaricio sus mechones rebeldes de color fuego, luego con la punta de los dedos delineo su tatuaje y después lo beso, también delineo su nariz y termino por depositar un casto beso en sus labios. Deslizo un mano por su torso, palpando sus músculos y se detuvo en su tetillas, había descubierto un punto de estimulación en ellas. Comenzó a rozarlas suavemente con las yemas de sus dedos para posteriormente cambiar una de ellas por la punta de su lengua; la respuesta fue contundente, el amigo dormido de Gaara despertó de forma abrupta de su siesta, Matsuri comenzó a mimarlo rozando su cabeza con los dedos sintiéndolo cada vez mas hinchado, ella se deslizo hacia abajo y cambio sus dedos por su lengua sin metérselo en la boca, jugaba a delinearlo con la lengua por su borde e introduciéndola delicadamente por su orificio. Sus manos salieron a explorar sus nalgas, la cara interna de sus muslos y por ultimo se detuvo a acariciar su escroto, Gaara entre sueños no paraba de gemir y pedir más. Ella se sentía muy excitada, no pudo seguir jugando más y sencillamente se empaló en un Gaara durmiente. Paralelamente a sus movimientos de adelante/atrás ella seguía estimulándolo besando sus labios, su cuello, bajando a sus tetillas, hasta alcanzar su placer. Unas estocadas después Gaara la siguió. Paralelo a su orgasmo también despertó, encontrándose a Matsuri encima de el -no era un sueño. Me has violado- dijo entre risas. La atrajo hacia si y la abrazo muy fuerte. Los dos se amaban pero ninguno se atrevía a dar el primer paso de hablar y sincerar las cosas, tenían temor de hablar y arruinarlo todo.

Matsuri lo miraba embelesada, parecía nunca se cansaría de mirarlo. Gaara la miraba con pensamientos similares. -tengo hambre- dijo el.-deberíamos ir a buscar de comer- le dijo Matsuri.-no debimos de hacerlo aquí- dijo Gaara tomando conciencia de lo expuesto del lugar. – en realidad no se si es correcto que hagamos esto- le dijo.

A Matsuri se le llenaron los ojos de lagrimas, la conversación que tanto temía estaba dando inicio. No tenia ninguna jugada o carta a favor solo quedaba simplemente mostrarse.- yo te amo Gaara, esa es la razón porque estoy aquí, es la razón por que me aleje de ti hace años, es el motivo por que no me case. Te amo y siempre te amare, lo hago desde cuando prácticamente te conocí, creí morir del pánico cuando Akatsuki te secuestro. Yo te amo con todo mi ser y esto que ha sucedido entre nosotros dos es tocar el cielo con las manos para mi. Pero si no me correspondes, simplemente me iré sin decir mas- al terminar de decir esto, Matsuri ya no podía controlar sus sollozos, ni los espasmos que sacudían su cuerpo. Se hizo un ovillo en el sillón, ocultando su rostro entre sus brazos. Gaara la observaba sin saber que hacer, ella acababa de entregarle demasiada información, mucha y no sabia como reaccionar, quería consolarla pero también sentía que lo mejor para Matsuri era simplemente dejarla ir; mas temprano que tarde terminaría haciéndole daño. El no era el indicado para ser el compañero de nadie.

Finalmente logro tranquilizarse un poco, se vistió y al estar por abandonar la oficina, se giro y se devolvió hacia el, lo tomo con fuerza del pelo y lo beso, no era un beso tierno sino que uno salvaje, posesivo, invadió su boca sin miramiento alguno y el se dejo hacer.-yo lo amo, Kazekage-Sama, eso jamás cambiara. Nunca más estaremos a solas- dicho esto Matsuri abrió la puerta (recién acaba de percatarse que se encontraba sin seguro) y salió de ahí antes de verse inundada por un nuevo tsunami de lagrimas.

Gaara quedo estático en su escritorio, no sabia si debía quedarse ahí o salir corriendo tras ella. De lo único estaba seguro era que ella era la mujer de su vida, la única a la amaba más que a si mismo y sabia que ella estaría mejor y más segura estando lejos que cerca de el; unas lagrimas rebeldes comenzaron a deslizarse por sus mejillas, desde el lejano tiempo que era solo un niño rechazado, jamás había sentido de manera tan honda la soledad como la que experimentaba en ese momento. Sentía se desgarraba sin ella. Laboralmente y en lo personal había sido un día perdido por lo que acomodo su ropa y se dirigió a su casa; necesitaba descansar con urgencia. Estaba abrumado, habían sido tantas emociones, sensaciones en tan pocos días; de ser un tipo sin experiencia sexual, se había vuelto prácticamente un adicto, pero adicto a Matsuri, notaba que solo ella despertaba sus emociones y las sensaciones; era con ella con quien deseaba estar; era en ella donde deseaba perderse.

Dejo hasta aquí esta entrega, espero haya sido de su agrado. Agradezco de corazón a quienes me han dejado reviews, así como mensajes en inbox con mensajes de animo y sugerencias. Gracias totales por el apoyo. Un beso virtual y larga vida al GaaMatsu.